lunes, 5 de abril de 2010

EL FINAL DE LA CUERDA DE JOSEPH CONRAD


El final de la cuerda
Joseph Conrad
Ed. Funambulista, 2009
Traductora: Isabel Lacruz Bassols
282 pp
20 euros

No había vuelto a leer a Conrad desde mi adolescencia. Recuerdo que llegué a él a través de la recomendación escolar de La línea de sombra. Eran tiempos en los que devoraba a Verne, a Salgari y a London con avidez. Pronto descubrí a Conrad. Así fui leyendo Lord Jim, El agente secreto (en mi edición era El copartícipe secreto), Un vagabundo de las estrellas. Luego conocí la existencia de la genial película de Coppola, Apocalipsis now. De ahí a leer El corazón de las tinieblas faltó un instante. Y sin saber de qué modo lo dejé en ese punto. Hace quizás una veintena de años. Luego descubrí esta pequeña obra que desconocía, El final de la cuerda y me mostré dispuesto a retomar a Conrad, ese mismo autor que tantos ratos de mi adolescencia había cubierto con pasión.

El final de la cuerda no es una obra menor. Sigue el esquema de la novela conradiana en donde la vida transcurre en relación a un lugar –el mar, el río- y a un conflicto. Lo que a los personajes les sucede se precipita en ese mismo lugar. En este caso tenemos un triángulo de personajes que obedecen a intereses contrapuestos. Por un lado, el capitán del barco, Whalley, caballero venido a menos en la época de la Inglaterra colonial. También está Massy, patrón del Sofala y maquinista. Personaje tosco y venido a más gracias a un sorteo de lotería y que desperdicia su vida y su fortuna en lograr un premio mayor. Por último, el segundo, Sterne, lleno de rencor y envidia hacia sus semejantes y deseoso de mandar un navío. La vida de estos tres hombres se precipitará en el barco, el Sofala, mientras éste navega por un río.


La contraposición de los caracteres de los personajes y, sobre todo, el hecho de que los tres son capaces de extraer de sí mismos lo peor o lo mejor según las circunstancias es el hilo narrativo que va tensando la cuerda. Evidentemente, el título de la novela no es casual porque en El final de la cuerda la cuerda acaba tensándose más de la cuenta y rompiéndose.


En un principio, la novela se centra en el capitán Whalley y su vida. Viudo, con una hija casada viviendo en Australia a la cual no ve hace tiempo. Tras sufrir la ruina de su entidad bancaria, pierde todos sus ahorros. Privado de ese colchón para su vejez y a esa edad en que está pensando más en el retiro que en el trabajo, tiene que malvender su navío para hacer frente a las peticiones económicas de su hija. Así, tras la venta de su barco, se embarca en un nuevo navío: el Sofala, en donde aparecen los dos personajes mencionados con anterioridad, Massy y Sterne.


Con una prosa a veces excesivamente descriptiva pero con una destreza notable, Conrad tiene la capacidad de describirnos paisajes y caracteres con la misma soltura. Con unos cuantos párrafos y, sin apenas apercibirnos, nos expone el triángulo que da origen a la novela. El final desata todas las pasiones en la contraposición de los caracteres de los protagonistas.


Buena ocasión para retomar a Conrad si hace tiempo que no se disfruta de su lectura y de ahondar en las pasiones humanas, en las contradicciones que todos llevamos dentro y que en la narración se desatan en un río, como en su muy reconocida El corazón de las tinieblas, mostrándonos que todos llevamos dentro de nosotros al ángel y también al diablo.

jueves, 25 de marzo de 2010

UN EXTRAÑO VIAJE DE JOSÉ ENRIQUE MARTÍNEZ LAPUENTE


Un extraño viaje
José Enrique Martínez Lapuente
Ed. Carena, 2009
176 pp
17 euros


En Un extraño viaje se dan cita dos mundos y dos maneras de entenderlos. La novela narra una historia de amor a lo largo del tiempo bajo el trasfondo de un mundo cambiante que va desde la clandestinidad de los años setenta a la Barcelona preolímpica, donde subsisten el ambiente de tascas en el que todo el mundo se conoce y la bohemia de artistas y escritores.

Rodrigo, personaje masculino principal cuyo nombre no aparece hasta el final de la historia, conoce a una mujer francesa que ha viajado a Barcelona para olvidar su fracaso matrimonial. La conoce de casualidad en una de estas tascas que ya han ido desapareciendo. El resultado será un amor fortuito en el que inicialmente se refugia Renée. A ella este amor le trastocará la vida y le hará plantearse lo que tiene y lo que desea con un ambiguo resultado. A él se le mantendrá en el tiempo. Y ambas visiones de sus sentimientos sólo coincidirán en un principio para escindirse a continuación. A esa historia de amor, que ya es pasado cuando se narra, se le superpone otra también con una mujer francesa, Nadinne, con la cual Rodrigo volverá a alguno de los lugares donde estuvo con Renée y eso provocará que constantemente se vayan entremezclando los recuerdos de lo antiguo con la visión del presente.


La primera parte del libro contiene la narración de Rodrigo, de sus viajes al sur de Francia y de sus visitas a la Barcelona bohemia. La segunda parte contiene la visión de Renée a través de su psicóloga.


A remarcar que la narración a veces se desdibuja al profundizar en esa bohemia en la que sobresale Víctor, el amigo artista de Rodrigo. Da la impresión de que el autor, al referirse a ese relato secundario, pierde el hilo narrativo principal. Los devaneos de Rodrigo por ese mundo canalla no llegan a aportar un punto de vista significativo a la historia principal. Quizá, únicamente, mostrarnos algo de la Barcelona preolímpica.


Así la segunda parte de la novela nos llega cuando la primera ha empezado a decaer un tanto. Las confesiones ante el diván son narradas al ralentí. Tal vez se podía haber contado con muchas menos palabras, seguramente eliminando partes del relato secundario y también de las visitas al psicólogo. Hay quizás una pérdida del tempo de la narración que se hace más lento de lo que debiera.


Puede considerarse que esta primera incursión de José Enrique Martínez Lapuente en el mundo de la novela tiene un resultado de aprobado. A Martínez Lapuente se le ve oficio narrativo y es por tanto que habremos de ver sus futuros proyectos literarios.

martes, 23 de marzo de 2010

LA PEDRA INSÒLITA DE FELIU FORMOSA I SANDRA MORERA


La pedra insólita
Feliu Formosa i Sandra Morera
Ed. Meteora, 2009
119 pp
18 euros

Qué sap la pedra d´aquell que la transforma? Qué sap la paraula d´aquell que l´empra per crear bellesa? Aquestes dues preguntes potser no es resolen al llibre però com a mínim ens faran pensar.

La pedra insòlita és un llibre fet a sis mans amb els versos d´en Feliu Formosa, les fotografies de l´Anna Vila i les pedres pintades, que són el naixement de tot, de la Sandra Morera. Un projecte de creació solidària, una cadena d´amor desde la paraula, la fotografia i l´objecte. Bàsicament amor i art barrejats. En el seu art bàsic el propòsit és més que reeixit, una integració absoluta entre la creació visual i la paraula.

La Sandra va crear l´objecte, les pedres pintades. La seva mare, Anna Vila, les va fotografiar i Feliu Formosa les va donar la veu. Quelcom al món ha d´ésser meravellós per veure algunes pedres dins d´un paissatge com a part d´ell, precises en la seva col.locació que ningú podria trobar cap lloc més escaient.

Cercant la forma i l´equilibri entre el que és l´objecte i les paraules que intenten buscar el seu orígen, com al vers de Formosa:

Grutes i màscara
grotesca. La insistència
del temps i de l´aigua.

I dins de l´objecte mínim el poeta cerca l´expressió mínima.

El primitivisme dels colors bàsics de les pedres es quasi com la brevetat de cada poema: una paraula, un so darrera l´altra com una imatge darrera l´altra i com ens omple tot per dins.

lunes, 15 de marzo de 2010

ESTRELLA ROJA DE ALEXÁNDER BOGDÁNOV


Estrella roja
Alexánder Bogdánov
Traductores: James y Marian Womack
Ed. Nevsky prospects, 2010
270 pp
14,65 euros

La vigencia de los géneros literarios viene dada por el interés que demuestran los lectores en ellos y por su capacidad de adaptarse a las épocas.


Alexánder Bogdánov (1873-1928) creó en 1908 la novela Estrella roja, novela que se ha venido catalogando como pre-stempunk, género que se encuentra integrado por las obras que nos hablan de ciencia ficción desde la perspectiva del s XIX. En dicho género encontraríamos las novelas de Julio Verne o de H.G. Wells. La traductora del libro Marian Womack tiene a bien explicarnos algunas características del género en el postfacio del libro.


¿Qué cuenta la novela de Bogdánov? Bajo un argumento relativamente simple se encuentra una narración con diversos niveles de lectura. En el más básico, narra la aventura de un ciudadano ruso, Leonid o Lenni, que en los momentos prerevolucionarios de la Rusia de 1908 es captado por una organización, representada por Menni, que resultará ser marciana. El propósito es viajar con él a Marte para servir de contacto en las futuras relaciones entre Marte y la Tierra. Pronto Lenni descubre que en el planeta rojo impera una sociedad socialista como la que él desearía en su Rusia natal y accede a las bondades del sistema. Pero todo se viene abajo en el momento en que encuentra la parte negativa. Bogdánov utiliza el texto para dar a conocer algunas de las ideas de su credo poniéndolas o bien en boca de los marcianos, o bien en la del protagonista terrícola, Lenni. Si bien la obra no se caracteriza por un exceso de originalidad argumental leída por un lector del siglo XXI, hemos de tener en cuenta el momento en que aparece y hacer un ejercicio de abstracción intentando imaginar cuántas obras posteriores han nacido con argumentos similares.


La editorial Nevsky Prospects nos ofrece un inédito en castellano, en una cuidada y original edición, que resulta fácil de leer a pesar del aparato intelectual que la rodea. Si bien puede entrarse en un segundo nivel de lectura si tenemos en cuenta que el propio autor fue uno de los personajes que estuvo cerca de Lenin -¿quizá algo que ver el nombre del protagonista con esta circunstancia? – aunque, posteriormente, sus ideas terminaron de apartarlo de él. En este segundo nivel de lectura asienta las bases de la revolución y, sobretodo, de temas como la sanidad, la organización del trabajo, la educación, las ciudades, etc … Ideas que contempladas desde nuestra actualidad suenan un poco desfasadas y decimonónicas.


Volviendo al género steampunk, cabe destacar la reciente publicación de la obra de Félix J. Palma, El mapa del tiempo, en la que un lector avezado encontrará puntos de similitud con Estrella roja en cuanto a época y características tecnológicas subrayando así la vigencia del género.


Quizá dentro de la parte negativa encontraríamos algunos errores de traducción y tipográficos que sin llegar a entorpecer la lectura sí son reseñables.


Los amantes de la ciencia ficción prepárense para disfrutar de un libro que se lee con rapidez y que nos sitúa en el progreso tecnológico del siglo XIX y cómo se contemplaba entonces (el propio autor falleció tras una transfusión experimental de sangre realizada sobre sí mismo). Recomendamos este clásico de ciencia ficción. ¡Abróchense los cinturones que va a despegar el eteronef!

viernes, 12 de marzo de 2010

ENTREVISTA A INMA ARRABAL


Inma Arrabal nos sorprende con un nuevo poemario titulado La poesía es una enfermedad cardiovascular en el que ahonda en la enfermedad poética.

Luis Vea García. Barcelona


-¿Cuesta asentarse como poeta?

Para poder "asentarse" o sea establecerse y encontrar un lugar como poeta reconocido, en esta época que nos ha tocado vivir, es necesario primero "moverse". Y cuando digo moverse lo digo en todos los sentidos: escribir, por supuesto es lo primero, después tener contacto con compañeros que estén relacionados a su vez con otros poetas, tertulias y círculos literarios. Hay que aprovechar la facilidad que la técnica pone a nuestro alcance por medio de los correos electrónicos, las páginas webs, los blogs, las revistas, etc, etc... Y aún así, es muy difícil. Muy difícil. También influye la suerte, esa suerte que hace que estés en el lugar adecuado, en el momento preciso y con la persona que podría ayudarte a que ese "asentamiento" fuese más fácil. Pero todo eso a mí no me preocupa. Yo soy poeta. Buena o mala, no lo sé. Quienes me lean opinarán. Por eso, porque soy poeta escribo poesía, es una necesidad para mí; escribir es lo que me importa y no pienso en si me "asiento" o no. Procuro moverme por donde quiero y me gusta. Y no me ha interesado nunca relacionarme con personas que quizá sí podrían ayudarme, si esas personas no me interesan también en otros aspectos y por otras cuestiones.


-Si La poesía es una enfermedad cardiovascular, ¿los poetas somos enfermos del corazón?

Hay muchas definiciones de Poesía, y yo me inventé esa. Quiero pensar que es una enfermedad del corazón que puede contagiarse y que no tiene cura. Yo estoy "invadida" porque procuro poner el corazón en todo lo que escribo. Si todos los poetas ponen el corazón, además de la cabeza, al escribir, entonces mi definición vale para ellos, si no es así por supuesto que no vale. No puedo generalizar.
"La Poesía es una enfermedad cardiovascular
que se contagia.
Nada la anuncia.
Llega sin avisar.
Un día abres los ojos y ya está ahí,
acechante.
Se derrama por los dedos,
se vuelve ascua en la boca,
apaga y enciende lunas y lugares
y florece en sueños y desengaños"

-¿Qué ha dejado esta guerra en favor o en contra de la poesía de la experiencia?

No sé si te refieres a que a finales del siglo XX ya declinaba esta llamada poesía de la experiencia o nueva sentimentalidad y parecía emerger una más notoria entre los jóvenes y más reflexiva, poesía de la conciencia.La poesía de la experiencia se aleja de la individualidad estilística y temática de los autores "novísimos" anteriores y se caracteriza por utilizar un lenguaje coloquial y reflexivo a partir de acontecimientos o situaciones cotidianas.No voy a entrar aquí en una clase magistral, aunque habría mucho que hablar sobre eso, pero sí te diré, que bien entrados los años 90 empieza un descrédito de esa poesía por su "abuso" en la lírica española.En realidad, a mí, todas esas cuestiones de guerras entre "bandas literarias" me interesan hasta cierto punto, creo que sólo sirven para alimentar prejuicios. Simplemente procuro estar un poco informada. Yo intento leer a cada escritor sin tener en cuenta de que lado está. Hay buenos poetas en todas las tendencias literarias. Si acaso estoy muy de acuerdo con un escritor, Luis Antonio de Villena. Él dice que hay poesía buena y mala. La buena podemos analizarla, estudiarla, y entonces veremos que, como todo, la buena poesía tiene pluralidad de caminos. Ninguno vale más ni menos que otro. Por eso no seré yo quien diga cuál es la mejor poesía y que tendencia se debe seguir. Porque es muy lógico y normal y también deseable, que unas tendencias poéticas dejen paso a otras nuevas. Y es lógico porque en la poesía se reflejan las circunstancias políticas, económicas, espírituales, etc, de la generación en que nos ha tocado vivir. Por eso tiene que haber cambios.Resumiendo un poco: ¿Qué hay a favor o en contra de la poesía de la experiencia? Pues creo que no sé decir nada. Sólo que ha habido una evolución, como siempre la hubo en otras épocas y que esta evolución ha dado paso a las corrientes poéticas de los años de transición del siglo XX al XXI. Estas corrientes poéticas son hoy día difíciles de percibir debido a la gran cantidad y proliferación de nombres nuevos, libros, manifiestos, revistas... Algunas antologías literarias ayudan a visualizar las tendencias generales, pero ya se sabe que en ellas ni estan todos los que son, ni son todos los que están.Actualmente creo que hay diversas corrientes que se están produciendo en el marco poético español. No tienen una tendencia común, ni atienden a limitaciones geográficas, ni a condicionantes de edad; les une la fidelidad y la sincera dedicación al verso. Se observa una apertura hacia una pluralidad estética. Se ahonda en la meditación, se busca una nueva materialidad del lenguaje con una fusión entre otras fuentes plásticas, como pueden ser, la música, audiovisuales, cine, televisión...Creo que esta diversidad puede explicarse por la necesidad de asimilar las nuevas estructuras sociales y de comunicación, que han intensificado la posibilidad de intercambios culturales.Por eso creo que es bueno que cada vez haya más poetas que se enfrenten a su época y a la escritura con lucidez e independencia.No sé si con esto he dicho algo de lo que querías saber. Seguramente me he ido por las ramas, pero hay preguntas que dan pie para extenderse más de la cuenta.

-¿Por qué siendo la poesía un género tan minoritario genera tantas rencillas?

Las rencillas surgen por cualquier cosa, creo que es algo innato en el ser humano, ya se sabe, la envidia, la ambición, el orgullo, las apariencias...Pero quizá también puede influír que en la poesía se expresan ideologías, valores, sentimientos, ya sabes, lo que te decía antes, de escribir poniendo el corazón. Y, ¡claro! si te "tocan" el corazón y tus principios, uno salta. Digo yo que será por eso, ¡vete tú a saber...!

-En La poesía es una enfermedad cardiovascular se capta un atisbo de alegría, pero al pronto resurge la tristeza y la melancolía. ¿Es éste el tono vital en el que escribes?

Pues parece ser que sí. Todo el mundo me pregunta por qué escribo cosas tristes, ya que en general me consideran una persona activa y alegre. Lo que pasa es que si oigo una música, la bailo, si brilla el sol, lo tomo, si veo una flor, la disfruto y la huelo. Vivo todos los momentos agradables que me brinda la vida con intensidad, por eso me considero una persona afortunada. Pero cuando veo o padezco una injusticia, cuando algo me hace daño o escandaliza, cuando me siento impotente para solucionar cosas tremendas que ocurren y no se pueden evitar, pues todo eso me provoca un estado "especial" que es lo que me impulsa a escribir y ¡claro! no escribo cosas divertidas, si acaso con una leve ironía. Sin embargo, me encanta jugar con las palabras y a veces, las menos, sale algo que no es triste, tampoco divertido, pero creo que sí es algo curioso...

-En Por matar tiempo hiciste una incursión en la novela, ¿tendrá continuidad?

Espero que sí, de hecho tengo una nueva novela empezada: "El invierno de las cerezas". Además en mi cabeza ronda otra, inspirada en: "Folletino", un relato de mi libro: Espíritus líquidos.

-Sura, Amayamar, Los que no volvimos, La poesía es una enfermedad cardiovascular... Se observa un incremento en la introspección. ¿Todo el material poético está dentro?

Todo el material poético está fuera, yo "capto" de algún modo este material. Me impregno de él, pasa a formar parte de mí y luego procuro sacarlo de mi interior lo mejor que sé. No cabe duda de que con el paso del tiempo, la edad y la experiencia, uno se hace más reflexivo, menos impulsivo, al menos a mí me está ocurriendo y supongo que eso se ve.


-¿Sigues la poesía de algún autor en concreto?

Cuando leo, no escribo, y cuando escribo no leo. ¿Por qué? Pues porque quiero aprender de otros autores, pero no sentirme influenciada por ellos. Creo que tengo mi propio estilo, mi propia voz. Ahora bien, por supuesto que hay algunos poetas a los que considero geniales (que conste que nombro sólo a poetas, ya que estamos hablando de poesía, y no a escritores en general). Por ejemplo: Fernando Pessoa, César Vallejo, Leopoldo Mª Panero, Cesare Pavese, Sylvia Plath, Miguel Hernández, Rainer Mª Rilke ... la lista sería interminable.


-¿Trabajas ya en algún proyecto más?

En la novela que te he nombrado anteriormente: El invierno de las cerezas, y estoy terminando un poemario: Versos inconexos. Pero tengo algunos más acabados y en espera de edición: Una mirada al absurdo, Sílice (SiO2) y El corazón es un pájaro que llama...



-¿Qué hay que hacer para enganchar al lector en la poesía?

Creo que hay que "huir" del lenguaje complicado y barroco. El lector tiene que sentirse identificado y comprender lo que está leyendo, (aunque entienda algo diferente a lo que el autor ha querido expresar). Debe sentirse "partícipe" de la lectura. Y aunque se dice que las poesías no deben explicarse, a mí me parece que si el lector conoce un poco de la vida del autor y las razones que ha tenido éste para escribir una cosa y no otra, eso ayuda a que se sienta atrapado por la lectura, aunque sólo sea por curiosidad. Y algo es algo. Creo que en las tertulias y recitales que se hacen, se debería dar más importancia a estas cosas y no empezar a leer de corrido un poema tras otro. Por muy bien que el poeta lea y por muy buenos que sean los poemas, si el oyente no tiene en la mano el poema escrito, o si el poema es muy extenso, lo más probable es que al segundo poema el asistente a la tertulia "desconecte" y se distraiga con el vuelo de una mosca.


Gracias por tus palabras, Inma, y esperamos con impaciencia tu próximo proyecto.

jueves, 11 de marzo de 2010

LA POESÍA ES UNA ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR DE INMA ARRABAL


La poesía es una enfermedad cardiovascular
Inma Arrabal
Huerga y Fierro Editores, 2009
70 pp
12 €


Inma Arrabal no es una recién llegada al género poético y eso lo atestiguan sus libros publicados: Sura, Amayamar, Los que no volvimos y, ahora, La poesía es una enfermedad cardiovascular. En este nuevo libro que parece creado para explicar a los lectores qué es para la autora la poesía, nos ofrece un vademécum para curar la enfermedad poética. El libro se divide en tres partes: La enfermedad, Poemas cardiovasculares y Efectos secundarios (Siete desatinos). Hay un poema breve de la primera parte que define bien la poética que Inma Arrabal sostiene en su libro:

"No hay remedio para esta enfermedad
que se contagia en lunas.
Sólo sé que las palabras
pasan por las esquinas de las hojas en blanco
condensándose en poemas nuevos.

Quizá pueda sanarme
cuando uno de ellos me salga perfecto
o cuando mi corazón destile violetas
y deje de hacerse preguntas
que no tienen respuesta"

Inma Arrabal maneja con destreza las palabras y los significados de forma que el vocabulario es como plastilina anhelante de que se le dé forma.

"Entonces dejaré de escribir,
antes de que el vestido del lenguaje
se me quede pequeño"

Los textos están llenos de imágenes que evocan:

"Las sonrisas falsas se descoserán;
la lluvia desertará de las nubes"

de fantasía que se desborda con el añadido de que tiene la virtud de situarnos al final en la realidad:

"El color de la noche disfraza las palabras"

y sus sentencias caen a veces como un mazazo:

"Y me marcharé de aquí convertida en tierra nueva
hacia otra inclemencia que no sea la tuya"

De ahí el tono general melancólico y triste.

Pero Inma juega también con el lector y silenciosamente le propone:

"(Si no lo entendéis, anotad vuestras preguntas
en el cuaderno anaranjado del horizonte)"

Y si bien el tono general es triste, entre los versos siempre hay un recodo para hablar del amor, un amor que en Inma siempre tiene algo de erotismo:

"La soledad se aparea , haciendo un trío
con hechizos y nostalgias"

Y más evidente en el siguiente fragmento:

"En la obscuridad prohibida de unos jardines,
me dejé desflorar a medias"

Y un ejemplo más:

"mientras una mujer
despeina su virginidad"

Pero como no todo es tristeza, recomiendo que no se dejen de leer el Séptimo desatino, un prodigio de juego poético en el que la autora se mueve a la perfección.

martes, 2 de marzo de 2010

SARINAGARA DE PHILIPPE FOREST


Sarinagara
Philippe Forest
Ed.Sajalin, 2009
263 pp
18 euros


¿Cómo enfrentarnos al dolor de una pérdida? Esa pregunta universal a la que tarde o temprano tenemos que responder vertebra las historias narradas en Sarinagara.

Hace unos años asistí a una conferencia en la que el tema a tratar era "Cómo afrontar correctamente la pérdida", eso que aquel conferenciante, psicólogo y médico, denominaba afrontamiento. Podríamos decir que el tema del dolor, de la pérdida es uno de los universales en la literatura y que, estrictamente, aborda un sentimiento muy humano, una experiencia básicamente compartible. Desde este punto de vista Philippe Forest no aporta ninguna novedad, pero no lo pretende, porque su enfoque es un enfoque que nos habla de vidas, de humanidad, de experiencia y de dolor. No parte desde un punto de vista psicológico, ni médico ni científico.

Es difícil definir y catalogar este libro. Si partimos de la idea barojiana de novela, saco donde cabe todo, podemos catalogarla como tal, pero desde el punto de vista de la novela decimonónica nos encontraríamos fuera del canon. A caballo entre la escritura diarística y las biografías, el lector no encontrará la clave hasta el final. Clave que le ayudará a entender qué plantea el autor y cuáles son las estructuras comunes que hacen de nexo para unir las diversas historias. Pero empecemos por el principio.

Philippe Forest crea un libro a partir de una palabra: sarinagara, que en japonés significa sin embargo. Uno de los haikus más conocidos de Kobayashi Issa, poeta japonés, (1763-1827) dice: sólo rocío-es el mundo, rocío-y sin embargo. Y ese último verso justifica esta novela. Un verso que deja todo abierto, que habla de todo lo que es la existencia, la vida y la pérdida. Un verso por el que bien vale conocer la historia de su autor.

A Philippe Forest le atormentó un sueño, un sueño que con el tiempo se hace realidad. Un sueño aterrador que nos conduce hacia un sorprendente final. Pero los sueños sólo se hacen realidad cuando se olvidan.

La vida del autor es el tránsito por el que se precipitan las historias, tránsito que nos lleva a conocer a Kobayashi Issa, uno de los poetas japoneses más reconocidos pero también a Natsune Soseki (1867-1916), novelista iniciador de la novela moderna, y a Yosuke Yamahata (1917-1966), fotógrafo conocido por ser el primero en fotografiar la catástrofe de Nagasaki tras el lanzamiento de la bomba atómica.

Las desgracias vividas por estos tres autores a lo largo de sus vidas, historias de abandono y de pérdida en el caso de Issa, de desarraigo y hastío en la de Soseki y de culpabilidad en el caso de Yamahata, nos muestran nuestra debilidad y nuestra fortaleza, nuestro lado más humano y también el más vil.

Philippe Forest escribe Sarinagara después de dos libros en los que el tema fundamental es la pérdida, el fallecimiento prematuro de su hija. Tras estos dos primeros libros en los que afronta la experiencia de modo directo, decide escribir esta novela con una misma temática de fondo pero desde un punto de vista diferente. Obsesionado por esa muerte que marca su vida no sólo como autor, sino también como persona, busca encontrar el mecanismo que le haga soportable ese dolor y piensa que viajando encontrará su significación. Y ese mecanismo, como aquel sueño que se olvida y que acaba cumpliéndose, lo encuentra compartiéndolo con otras historias de otras pérdidas. En Japón, y no es vano que ocurra en ese lugar en donde las historias de esos tres personajes se unen.

Philippe Forest esgrime una prosa de gran delicadeza formal pero no exenta de profundidad, fácil en su expresión pero, al mismo tiempo, densa en su pensamiento. El lector no encontrará en Sarinagara una historia ligera de digerir pero sí la promesa de una experiencia real, que se percibe y se siente como propia desde la primera línea, profunda y sensible.

Leer Sarinagara es hacerse más humano, es compartir el dolor de alguien que lo sintió cerca para revivir y renacer porque, como nos señala el autor, "sobrevivir es la prueba y el enigma". En definitiva, una experiencia emocionalmente intensa.

martes, 23 de febrero de 2010

LA ELEGANCIA DEL ERIZO DE MURIEL BARBERY


La elegancia del erizo
Muriel Barbery
Ed. Seix Barral,2006 (28ª edición, 2009)
367 pp
19,5 euros


En el número 7 de la calle Grenelle, un bonito palacete convertido en pisos de lujo en París, trabaja Renée Michel. Es la portera. Viuda, regordeta, fea, sin estudios, pobre y … no es lo que parece. Es una mujer de una extraordinaria cultura y cuyos conocimientos intenta disimular a ojos de todo el mundo. Una portera no puede ser una mujer cultivada:” no confraternizar con los ricos para no morir por ello”.

Como tampoco es lo que parece Paloma, la hija pequeña de un diputado socialista de la República Francesa, una niña de doce años extremadamente inteligente: una adolescente no puede ser tan refinada en sus conocimientos.
Sus vidas cambian cuando aparece un nuevo inquilino en el inmueble, Kakuro Ozu.
A través del señor Ozu ambas mujeres se conocerán y compartirán esas pequeñas cosas que hacen que merezca la pena seguir viviendo.

La mejor definición de Renée la describe Paloma:” Renée tiene la elegancia del erizo: por fuera está cubierta de púas, una verdadera fortaleza, pero intuyo que, por dentro, tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos, que son animalillos falsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes“.
¿Cuántas personas tenemos a nuestro alrededor que pueden ser erizos?

Muriel Barbery es profesora de filosofía y en toda la novela esa circunstancia se encuentra reflejada a través de la mirada de Renée. Entre gatos, tés, haikús, camelias, transcurre una delicada novela donde la amistad, la cultura, el arte y la filosofía hacen que disfrutemos de su lectura.

Hacía tiempo que la lectura de una novela no me hacía reír y llorar en el autobús. Muy recomendable.

Esta novela ha sido llevada al cine con el nombre de “El erizo”.
Pilar I.

domingo, 21 de febrero de 2010

ANIMALS IMPOSSIBLES DE DANIEL MARTÍNEZ PUIG



Animals impossibles
Daniel Martínez Puig
Ed. Proa, 2009
137 pàgines
17,90 euros



Animals impossibles és un llibre estrany i en certa mesura, possibilista. El llibre, escrit per Daniel Martínez Puig (1975), veterinari de professió, va ésser Premi El Temps de les Cireres per a joves. Consta de quatre contes en els quals les persones es comporten com a animals i els animals com a persones.

El llibre té un to a mig camí entre Quim Monzó o Sergi Pàmies, per la seva fredor en la narració, i d´ altres llibres que tenen animals com a protagonistes, des d´ Alícia al país de les meravelles fins a Firmin de Sam Savage.

Dels quatre contes, tots ells amb noms d´ animals -pollastre, boc, gat, conill- recomano el del gat, potser no el més imaginatiu, però si el més tendre i el que més té a veure amb el títol, encara que potser el darrer, El conill, és el que més s´ assembla a Alícia al país de les meravelles.

El mecanisme dels contes és relativament senzill i es basa en canviar la realitat donant-li la volta i veient el món o bé des d´ una perspectiva animal o bé amb uns ulls que ens arrosseguen a un món a l´ inrevés.

Però podem dir que per a ésser un primer llibre, el resultat és pot considerar com a reeixit. Les descripcions i els monòlegs interiors ens ajuden a entendre les situacions, unes vegades amb un desbordament de la realitat i d´ altres difícilment imaginables. Ens troben així en un món on tot es possible, però a la vegada ens ajuden a entendre determinats comportament dels humans. Des d´ aquest punt de vista el llibre és també una excusa per mirar-nos per dins i veure la nostra realitat. Aquí l´ autor exerceix més de psicòleg que de veterinari.

A la fi ens trobem un llibre fàcil de llegir i certament original. Haurem doncs de seguir la carrera d´ aquest nou autor.

jueves, 18 de febrero de 2010

UN HOMBRE QUE DUERME DE GEORGES PEREC


Un hombre que duerme
Georges Perec
Ed. Impedimenta, 2009
136 pp
15,60 euros

¡Qué extraño es este libro de Georges Perec! No sé si llamarlo novela. Un libro que tiene pasajes que me han recordado las mismas sensaciones que tuve con el primer libro de Juan Cruz, Crónica de la nada hecha pedazos. Aunque el de Perec tiene la particularidad nada desdeñable de estar escrito en segunda persona del singular.

George Perec (1937-82) nos presenta un libro singular. La trama nos acerca a la vida de un estudiante, cuyo nombre no aparece, que a punto de realizar un examen, lo deja todo para abrazar una vida contemplativa, solitaria y meditabunda. Una vida que tiene como objetivo alejarle de sí mismo, de la realidad, de su cotidianidad. Pretende dormir su yo, de ahí el título, Un hombre que duerme. Dejar de ser él mismo.

El libro se inicia con una larga contemplación y descripción del espacio que rodea al protagonista que vive aislado en una buhardilla de apenas cinco metros cuadros. Y avanza para llegar al espacio que ocupa y a él mismo. Es un libro duro, de esos que remueven algo por dentro. Una obra que o bien encanta o bien provoca odio y aburrimiento. Un libro original, con una perspectiva introspectiva, casi ascética, que bien vale más que muchos tratados de psicología y que se hace acreedor de una relectura nada más terminarlo. Eso a pesar de las grandes descripciones, largas enumeraciones de hechos u objetos, de lugares, de situaciones, de estados de ánimo, que, en determinados momentos dificultan el desarrollo y acaban exasperando.

Para entender el contenido del libro, en el que no hay apenas personajes ni escenarios más que la buhardilla donde vive el protagonista y la casa de campo paterna, hace falta observar con detenimiento algunas de las perlas que va desgranando el autor y de cuya profundidad y amargura aquí hay una muestra:

"No querer nada más, Esperar, hasta que no haya nada más que esperar (...) Aparecerá ante ti(...) una vida inmóvil, sin crisis, sin desorden (...) algo que nunca tendrá fin va a comenzar: tu vida vegetal, tu vida anulada" (pag 48)

En todo el desarrollo de la novela hay un clima pesimista que lo invade y empapa todo. Apenas una frase con un cierto optimismo casi en la conclusión, apenas enunciada, a la que sigue inevitablemente un mazazo final. La comparación del hombre con la naturaleza, en la que el hombre sale mal parado.

Y quizás es extraña la finalización pues no sabría decir si positivamente el narrador le afea al personaje la estupidez de su singladura, el sinsentido de su contemplación, de ese proceso ascético que ha emprendido a lo largo de las páginas del libro:

"Pero el juego ha terminado, la gran juerga, la ebriedad falaz de la vida suspendida. El mundo no se ha movido y tú no has cambiado. La indiferencia no te ha dejado indiferente"(pag 129)

Y se atreve a aconsejarle que viva, pero es un canto con la boca pequeña, casi con reparos, dicho en voz baja, como si no hubiera otra alternativa lógica pero sin ser, en ningún momento, uno de esos inocentes cantos a la vida:

"En un dia como éste, algo más tarde o más temprano todo vuelve a empezar, todo empieza, todo continúa" (pag. 130)

Leer a Perec, actividad siempre interesante y desasosegadora, también es un viaje, un viaje que requiere un esfuerzo -ahora que está tan poco de moda esforzarse- y una cierta introspección como la que alcanza el protagonista, un camino sin retorno que no sabemos a dónde nos llevará y si tendrá algún sentido pero que debe emprenderse en algún momento de nuestras vidas.

domingo, 14 de febrero de 2010

MUJERES CUENTISTAS. ANTOLOGÍA DE RELATOS DE VARIAS AUTORAS


Mujeres cuentistas. Antología de relatos.
Varias autoras
Ed. Baile del sol, 2009
220 pp
12 euros



Cuando uno encuentra una propuesta como la que presenta esta antología de relatos, Mujeres cuentistas, siempre se pregunta sobre la aportación de cada uno de los autores, aquí autoras. No es que a estas alturas no sea lícito realizar una antología de mujeres, todo lo contrario, aunque uno pudo asistir no hace mucho a una agria polémica que ponía en cuestión la aportación de esta antología a la literatura en general. Más bien el problema viene dado por la desigual aportación que cada autora hace y por la variedad de estilos y de temas, incluso de puntos de vista, y no por el hecho de que un grupo de creadoras decida juntarse para realizar una propuesta como la presente. Ya se sabe, como alguna vez he dicho, que las antologías las carga el diablo.

Abordado así el tema lo primero que se encuentra es la rotundidad de los relatos de una de las autoras, Inma Luna, de la que no cabe destacar un único texto, sino prácticamente todos ellos, por esa capacidad de otorgar a la historia un último giro, una última visión, una última vuelta de tuerca que nos deja el cuerpo extrañado, fuera de lugar, un tanto sensibilizado a lo que hemos leído. En "La ilusión de la viuda" se encuentra esa última mueca irónica que nos desplaza. En "La Rubia" hay esas dos mitades del mundo, esas dos realidades irreconciliables,esas dos visiones del mismo objeto vistas de forma diferente. En el microrrelato "Pundonor" lo importante es lo que no se dice, lo que se oculta, lo que no aparece. Es la historia de la historia, la historia de lo obviado.

También llama la atención el relato de Ana M. Pérez Cañamares "El hombre soñado", relato del otro lado de la cotidianidad, de su parte más amarga y también de la desconfianza.

Por último, destacaría dos de los relatos de Déborah Vukusic: "Mustafá y el ruiseñor", relato sobre la vida, el amor, la mentira y su fin. Y, también, un relato sutil pero, a la vez, de esos que remuerden las entrañas por la temática que trata, los abusos a menores. Su título: "Borges ha muerto". Tan real y, a la par, tan delicadamente tratado.

Disfruten los lectores de esta propuesta literaria, de este conjunto de autoras en las que encontrarán diversos estilos y diversas miradas al mundo.

sábado, 6 de febrero de 2010

EL LAMENTO DEL PEREZOSO DE SAM SAVAGE


El lamento del perezoso
Sam Savage
Ed. Seix Barral, 2009
270 pp
16,50 euros


En El lamento del perezoso el protagonista es Andrew Whittaker y su vida se derrumba: el edificio que posee es una ruina y está cayéndose a trozos; su mujer, Jolie, le ha abandonado; la revista literaria que dirige, Soap, está cerca de la bancarrota. Pese a todo es un hombre positivo.

El lamento del perezoso está escrito con misivas, reflexiones, listas de compra, cartas a escritores lamentando siempre el no poder publicar sus escritos, notas a sus inquilinos, anuncios de alquiler de alguno de los apartamentos, cartas a antiguos amigos que han tenido más éxito que él en la literatura y han conseguido triunfar… y todo transcurre durante cuatro meses, de julio a octubre.

Durante este periodo Andrew Whittaker se transforma y pasa de ser un hombre que pretende ser feliz y vencer la soledad a través de la escritura a ser un hombre arruinado y triste. A través de las cartas que escribe a sus amigos se puede entrever la dejadez de su persona.

Sam Savage consigue que sigamos la vida de este personaje con una visión cómica pero a la vez de una forma trágica. Cada vez que leemos una misiva escrita a algún amigo vemos que el final está más cerca de algo triste que no de un final feliz. Algo parecido a lo que le sucedió a Firmin, el personaje de su primera novela, la rata de la tienda de libros que consiguió aprender a leer.

Firmin fue un símbolo de amor hacia la lectura y El lamento del perezoso, hacia la escritura.

Pilar I.

martes, 26 de enero de 2010

SHAKESPEARE DE BILL BRYSON




Shakespeare
Bill Bryson
RBA Editores, 2009
187 pp
16 euros

Poco se sabe de la vida de Shakespeare, poco o casi nada. A partir de este postulado, Bill Bryson se propone hacernos llegar algo más sobre este autor cuya fama ha ido creciendo a lo largo del tiempo. Y para hablarnos de Shakespeare a Bill Bryson no le queda otro remedio que hablar de la época, de sus contemporáneos e, incluso, de qué manera nos ha llegado lo que sabemos de él. También tiene tiempo de explicarnos todas y cada una de las teorías que a lo largo del tiempo han pretendido desacreditar al autor inglés y a su obra, unas veces poniendo en duda la autoría y otras poniendo en duda incluso la propia existencia del dramaturgo.

Todo empieza porque en la época de Shakespeare las obras teatrales básicamente se recitaban con lo que muchas veces se trascribían de memoria, de ahí que de un mismo texto puedan encontrarse más de una versión, y muchas de ellas difieren entre sí no sólo en el contenido sino también en su longitud.

A estas alturas los eruditos de Shakesperare se han vuelto locos pues a lo largo del tiempo incluso se ha llegado a la conclusión de que la imagen que nos ha llegado de él tampoco es fidedigna. Y poco más sabemos de su entorno, de su vida, etc...

Y no es que Bill Bryson no haya buscado y entrevistado. Ha tratado de hacer una obra amena. No el típico estudio excesivamente erudito. Quizá hay momentos que nos veamos metidos en una investigación que jamás hubiera pensado Robert Langdon. En otras ocasiones la forma de explicar se asemeja más a uno de estos manuales de millonarios norteamericanos donde tratan su vida y cómo hicieron fortuna. Lo cierto es que Shakespeare es recomendable para todo aquel interesado en conocer más del autor británico y para conocer la época (a pesar de algún que otro error inducido por la procedencia anglosajona del autor, como mencionar de pasada la derrota de La Armada Invencible sin aludir a la climatología más que como causa última).

En fin, como en otras tantas cosas, ellos fueron amos del mundo y ellos lo explican a su manera. Probablemente sea uno de los errores más graves, no buscar una perspectiva más universal y menos anglosajona.

miércoles, 20 de enero de 2010

DOCTORES DEL INFIERNO DE VIVIEN SPITZ


Doctores del Infierno
Vivien Spitz
Ed.Tempus, 2009
349 pp
25 euros.

Doctores del Infierno es un libro planteado sobre dos pilares.Primero, la vida de Vivien Spitz, la autora, desde que es contratada como taquígrafa para asistir a los juicios de Nuremberg. La segunda, el contenido de los juicios médicos que es el hilo argumental del libro y el que tiene mayor interés.

El planteamiento del libro, a modo de memorias, huye en todo momento de lo siniestro, de la carnaza y de lo morboso para intentar explicar un período histórico con la mayor verosimilitud. Desde ese punto de vista es eficaz y consigue el propósito deseado. El lector llega a conocer qué experimentos hicieron los nazis en los campos de concentración y también qué resultados dieron. Es decir, qué ocurrió con los sujetos con los que se experimentó. Al basarse en pruebas judiciales y entrevistas, algunas de ellas de gran emotividad, se salvaguarda la posibilidad de ir más allá de lo puramente vivido. El libro de Vivien Spitz es pues un libro de testimonios.

La parte central es la más interesante y la que más provocará sentimientos encontrados en el lector (asco por lo descrito y deseos de conocer). Abarca todas las modalidades de experimentos realizados por los nazis con personas sanas, sus propósitos, sus resultados, los instigadores y los que los llevaron a cabo, los que los sufrieron y sus experiencias de supervivencia.

La parte final del libro habla de la vida posterior de la autora y la influencia que tuvieron dos hechos: su participación en los juicios y el posterior descubrimiento del negacionismo del Holocausto. Si bien el libro no trata estrictamente del Holocausto, en la medida en que se habla de víctimas de los campos de exterminio, también se habla de los judíos asesinados.

Es un libro valiente ahora que algunos niegan lo que ocurrió. Da la impresión de que conforme el hombre avanza en su desarrollo también lo hace en su estupidez abandonando todo lo que ha propiciado nuestro desarrollo -ciencias y humanidades- para adentrarse en el oscurantismo negacionista o creacionista. Así pues, un libro siempre oportuno para recordar vívidamente lo acaecido cuando todavía hay riesgo de otras masacres en otros tantos lugares del mundo.

sábado, 9 de enero de 2010

ENTREVISTA A FERNANDO CLEMOT




Hablamos con Fernando Clemot, recién galardonado con el premio Setenil por su obra anterior, Estancos de Chiado. Parece que 2009 ha sido un buen año para Vd, ¿No?

A nivel literario posiblemente he ganado en visibilidad en este 2009, seguramente el Setenil al ser un premio de prestigio y contar en la final con libros y autores muy conocidos tiene parte de culpa de ello. También la publicación en septiembre (casi solapada con la concesión del Setenil) de “El golfo de los poetas” con Barataria ha hecho que haya tenido un buen fin de año en lo literario. Fue una bonita coincidencia.


-“El golfo de los Poetas” es una novela que desasosiega profundamente, una novela que no es fácil de leer debido a que bucea en la frustración, en la autodestrucción de una persona. Debió de removerle por dentro pensar en un personaje como Leo Carver, ¿cómo nació dicho personaje?

Al principio plateé un escenario básico que eran las vacaciones como fuente inagotable de conflictos entre familias. Posiblemente la aparición de un personaje difícil y con muchas aristas como el de Carver vino a ahondar en esta herida abierta. A esta personalidad conflictiva quería unir la visión de un perdedor, una visión desengañada, creo que fue Fellini el que a la hora de escoger actores para su “Satirycón” contrató a un camarero sin experiencia (Mario Romagnoli) simplemente porque su mirada reflejaba cansancio, una mirada, comentó, a la que ningún exceso o acontecimiento pueda sorprender. Un poco en la búsqueda de Leo quería encontrar lo mismo: hastío, exceso y desengaño, una mirada de reptil, escéptica, que no transmita nada, seca de emociones y de expectativas.


-La novela toma la forma de diario en el que abundan los monólogos interiores. Básicamente sólo habla Leo Carver. ¿Se planteó en algún momento otra forma de narrar o pensó desde un principio que el diario sería lo más adecuado?


Desde el principio pensé en que el protagonista llevara el peso casi absoluto de la narración. En la novela Leo es dios, una pequeña divinidad perversa y distraída. Él nos enseña lo que quiere y opina lo que le viene en gana, sin restricciones ni tabúes. Desde ese punto de vista unívoco se puede crear también una visión de la novela sectaria, una visión que nos puede llevar a engaños y deparar sorpresas, pero que también nos puede llevar muy hondo, a revolver las entrañas del personaje. Creo que esos dos factores me impulsaron a imponer ese tipo de narración.


-Siguiendo con la figura de Leo, ¿quería que nos compadeciéramos de él ya que Vd como narrador no lo hace?


No creo que la figura de Carver sea muy digna de compasión, también tengo muchas dudas sobre que él quiera o busque ese tipo de enmadramiento. En su caída Carver mantiene el tipo, cierta dignidad en su carrera de excesos. No suplica comprensión entre los que le rodean, en su espiral autodestructiva creo que únicamente desea que lo dejen en paz, que le dejen herirse sin que nadie le corrija o le lea la cartilla.

-Hubiera sido interesante leer alguno de los textos de los que el mismo Leo Carver parece renegar. ¿Había algún propósito de homenajear a algún otro famoso Carver?

Llegué a pensar en incluir algún texto de Carver pero creo que no hubiera aportado nada a la narración, incluso podía haber distraído al lector. También pensé que el Carver actual no tenía nada que ver con el novelista triunfador de sus inicios. El protagonista es un perdedor en su sentido más absoluto, un tipo que ha saboreado las mieles del triunfo y ha visto que no sabían a nada. No hay derrota más amarga que saber que la victoria no vale para nada, que está hueca, que es de cartón piedra.

En cuanto al nombre de Carver no guarda relación con Raymond Carver, autor que me gusta pero que tampoco es de mis favoritos. Me gustó el apellido, quería que el personaje no tuviera ningún anclaje geográfico claro y el nombre de Leo Carver se avenía bien a esta premisa.

-No sé si ese lado oscuro en el que naufraga Leo Carver tiene algo que ver con todos esos escritores malditos que vivieron en el filo de la navaja: Bukowski,Jack London, etc. El mismo London éscribió un libro sobre su alcoholemia. ¿Tomó datos de algún personaje real como modelo?

No me he basado tanto en escritores como en personajes o vivencias que me han rodeado. Todos hemos conocido personas de nuestro entorno que fracasaron o se autodestruyeron con el alcohol, con las drogas o con cualquier quimera estúpida. En cualquier bar o en la calle podríamos encontrar experiencias semejantes a las del personaje central de “El golfo de los Poetas”. En este caso creo que el personaje es un collage de vidas y experiencias cercanas, un ente creado con retales vividos, sentidos o intuidos, pero siempre próximos, de ninguna forma recreados a partir de mitos o del malditismo literario.


-La novela da en la última parte un giro inesperado que en el fondo es muy coherente con el desarrollo de la historia. No vamos a descubrir el contenido aquí pues vale la pena leer toda la novela, sin embargo ¿pensó muchos finales alternativos o siempre tuvo claro este final?

Barajé otro final que también me gustaba y que tenía que ver con el mendigo que vive en el cuartucho de máquinas de la piscina. Es un personaje que está mucho más próximo de lo que podía parecer a Leo, con el que se identifica y hasta, en cierta manera, admira.

-¿Comparte algo con Leo Carver, de su visión de la vida o de la literatura?

Quizá una cierta visión agonística de la literatura. Soy de los que no disfruta escribiendo y creo que Leo sólo disfrutó de la literatura en un breve momento. Para mí escribir es remover y no siempre lo que se encuentra es agradable y en eso creo que sí me puedo parecer a él. También encuentro a Leo próximo a mí como un antimodelo posible al que nunca nos querríamos acercar, aunque también me atraiga su forma lúcida y valiente de mirar al abismo. Creo que no es tan difícil estar cerca del abismo como hacerlo de forma consciente. Hemos sido legión los que hemos estado seguramente cerca del filo pero pocos de forma consciente. Jugábamos pero Leo no juega ni experimenta con nada y creo que ese matiz redobla la aspereza del personaje. Sabe a qué está jugando y en este aspecto el personaje es un valiente.

-Vd es un autor que antes de lanzarse al mundo editorial se ha ido curtiendo en el mundo literario a través de los concursos ¿lo recomienda?

Probablemente los concursos literarios de cuento son uno de los campos más “democráticos” para abordar el mundo editorial. Si habláramos de los concursos de novela sería otro cantar aunque también hay concursos corrompidos en el relato breve. Como toma de experiencia y para calibrar la recepción de lo que escribes ante un lector que no te conoce es una buena prueba. Si funciona la experiencia también es importante saber retirarse a tiempo ya que estos concursos generan una dinámica, una forma de escribir llamémosle “concursera” que en muchos casos puede hacer que no evoluciones.

-Hay una pregunta que no me resisto a hacerle ¿No le parece extraño que una novela tan bien escrita, y que no abunda, como la suya haya tenido que dar tantas vueltas para ser publicada?

No me sorprende casi nada. La literatura hace tiempo que se mueve, en su mayor parte, por criterios estrictamente mercantiles, sólo hay que ver algunos anaqueles de grandes superficies… Es muy difícil publicar si no vienes avalado por una trayectoria de publicaciones anterior o por alguna resonancia mediática. Si no has publicado antes no publicas pero cuesta publicar la primera novela. Es un pez que se muerde la cola, cuesta salir de este círculo vicioso y entrar en la rueda. En muchos casos esta barrera nos priva de leer primeras novelas interesantísimas que se quedan guardadas, muertas de risa. En este aspecto me considero un afortunado al encontrar una editorial que se ha leído la novela sin prevenciones.

-Y ahora, ¿en qué está trabajando?

Tengo una novela acabada y una tercera en ciernes. Quería acabar una trilogía que indagara sobre la memoria y sus límites, sobre el extraño mecanismo de recepción de recuerdos, en muchos casos se diría que aleatorio. Es un tema que me interesa y por ahora me tiene muy entretenido.

Muchas gracias, Fernando Clemot, por su atención y mucha suerte en este largo camino literario.

miércoles, 6 de enero de 2010

FLASHFORWARD DE ROBERT J. SAWYER


Flashforward
Robert J. Sawyer
La Factoría de Ideas, 2009 (segunda edición, la primera es del año 2001)
317 pp
19,95 euros


No cabe duda de que Flashforward es una de las series de televisión que se están emitiendo con éxito en España. Sin embargo, la presente novela, que es la que da paso al guión en el que se basa la serie, fue editada con anterioridad hace ya unos años, en el 2001.

El libro plantea la posibilidad de que pudiéramos ver dos minutos de nuestro futuro. A los lectores no muy al día de los autores de ciencia ficción actuales el autor de la novela, el canadiense Robert J. Sawyer, no les sonará. Pero aquí en España ya hace unos cuantos años que es conocido dentro del género, no en vano en el año 1996 fue galardonado con la mención del Premio UPC de Ciencia ficción por su novela Helix. Y, con posterioridad, en los años 1997 y 1998 ganó el premio con las novelas Psychospace y Block Univers. Galardón que repitió con posterioridad en el 2004 con Identity Theft.

En fin, en el año 2001, cuando escribió Flashforward, Robert J. Sawyer llevaba una carrera a sus espaldas. Y eso se nota porque el autor se mueve con facilidad en tramas que no dejan ningún cabo suelto. Engarza punto por punto para que el principio, el desarrollo y el final se ajusten a las mil maravillas.

Si bien el planteamiento nos habla de principios que son bien conocidos en la ciencia ficción, los viajes al futuro, Sawyer añade un elemento nuevo: el desplazamiento temporal de la consciencia. A partir de aquí la novela recoge todo un aparato científico que no siempre es fácil de seguir ni de entender para el profano, pero, afortunadamente, la forma dialogada ayuda a que la trama se desarrolle con rapidez al principio, y, sobretodo, en el desenlace. Pero no adelantemos acontecimientos.

La presente obra no es exactamente lo que es la serie. Es cierto que hay puntos en común: el desplazamiento temporal, incluso el nombre de uno de los científicos- Lloyd Simcoe-, también la causa más probable -un experimento con el acelerador de partículas- pero poco más. En la novela el desplazamiento temporal es hacia un futuro lejano -21 años después-, la acción se desarrolla básicamente en Europa y no aparece ni FBI ni CIA.

Es más ciencia ficción y menos intriga policial, tiene menos de thriller. Pero eso no quiere decir que no sea interesante. A decir verdad lo es bastante más para los amantes de la ciencia ficción en sentido estricto y paro de contar porque decir algo más es entrar excesivamente en la trama.

Como nota negativa añadiría que la parte central de la novela decae un tanto, quizá debido a una excesiva dedicación del autor para que todas las historias confluyan hasta en los más mínimos detalles. Afortunadamente el lector voraz apenas lo notará.

viernes, 1 de enero de 2010

DE MECÁNICA Y ALQUIMIA DE JUAN JACINTO MUÑOZ RENGEL


De mecánica y alquimia
Juan Jacinto Muñoz Rengel
Salto de Página, 2009.
160 pp
15,95 euros


Juan Jacinto Muñoz Rengel (1974) ha escrito un extraño libro.Uno de aquellos libros que por su originalidad no sabe uno dónde colocar. A veces da la impresión de estar leyendo un cuento de S. Zweig, o quizá algo de Lovecraft, de Poe, Bradbury o de algún otro maestro del misterio, de la fantasía o de la imaginación.

Muñoz Rengel se mueve con facilidad en mundos legendarios, ya sean pasados o futuros, y nos sitúa tan pronto en la España de las tres culturas -cristiana-musulmana-judía-, o da un salto a la Praga medieval, al Londres victoriano, etc...

Con un cierto tono arcaizante a la hora de narrar y usando un mecanismo de entrelazado de las historias, Muñoz Rengel parece continuar con sus relatos algo de lo que ya hizo en su anterior proyecto, Perturbaciones, libro publicado también en Salto de Página.

En sus historias uno encuentra guiños constantes a otros libros. Y ése es uno de sus méritos, que se trata de un libro que abre las puertas a otros, acostumbrados como estamos a ver títulos que triunfan y se convierten en best sellers pero que cierran puertas, que no permiten la interrelación con otras obras. Que son un callejón sin salida. Muñoz Rengel bucea entre los clásicos para encontrar historias, para recrearlas o simprelemente para citarlas. Crea un cameo constante dentro del libro. Da la impresión de encontrar al bombero Montag en la Brigada Diógenes. Explota la paradoja. A veces nos introduce en situaciones que desasosiegan. Otras, la fantasía se desborda y parece no tener control.

Al final y a modo de última prueba nos encontramos con un texto escrito con caracteres inversos al que todo lector tendrá que descubrir su significado para terminar de situar algunas piezas en este tablero que diseña Muñoz Rengel.

Destacar algunos de los relatos. En El libro de los instrumentos incendiarios nos sumergimos en la Toledo medieval a modo de Holmes, o quizá recordando el oficio detectivesco de El nombre de la rosa, para encontrar un extraño instrumento que se asemeja a un astrolabio.

En El relojero de Praga descubrimos el extraño mecanismo de un reloj, cuyo misterio no puede desvelarse.

En Lapis philosophorum vamos detrás de una piedra filosofal que un monje alquimista intenta encontrar en un monasterio francés de la Provenza.

En La maldición de los Zweiss descubrimos la existencia de una joya que va pasando de mano en mano con siniestro final.

Y así uno y otro relato, ordenados con una lógica que permite entrelazarlos. No hace falta decir más. Sólo leer este interesante De mecánica y alquimia de Juan Jacinto Muñoz Rengel.

lunes, 28 de diciembre de 2009

UN LEÓN LLAMADO CHRISTIAN DE ANTHONY BOURKE Y JOHN RENDALL


Un león llamado Christian
Anthony Bourke y John Rendell
Ed. Plaza y Janés, 2009
170 pp
16 euros


Sin duda alguna el mundo virtual está cambiando nuestra forma de percibir las cosas. Pocos editores soñarían con que gracias a un vídeo de hace más de una treintena de años acabarían viéndose obligados a reeditar con éxito un libro. Pues eso ha ocurrido con la historia del león Christian, que supongo que a estas alturas lleva bastante tiempo muerto. Pero vayamos por partes.

La historia empieza en you tube donde alguien cuelga un vídeo de los años setenta en donde se ve el reencuentro de un león ya adulto con los que fueron sus dueños. Eso es lo que cuenta el libro Un león llamado Christian, el reencuentro. En realidad ese reencuentro es narrado en esta versión del libro, ya publicado con anterioridad en los setenta, y ahora reeditado y revisado. En esta versión se nos narra desde el principio la historia de dos jóvenes australianos, los autores del libro, que de viaje a Londres adquieren una cría de león en los grandes almacenes Harrods.

La historia de ese encuentro será la historia de sus vidas. Pero es una historia que también halla sus problemas cuando ese león empieza a crecer y tienen que buscar una alternativa. Y la alternativa llega de manos de otro león, bueno, leona, la leona Elsa de Nacida libre y es que el libro une ambas historias en un azar que termina en África con el reencuentro del you tube al que le seguirá un reencuentro más. Reencuentros que no aparecían en el libro inicial además de unos apéndices para actualizar la historia.

Una historia muy recomendable para los amantes de los animales y de los relatos basados en la realidad y que fácilmente nos hará saltar las lágrimas. Además contiene una gran cantidad de fotografías que ilustran desde el inicio lo que se narra. En fin, una historia ideal para regalar en estas fechas ahora que se acercan los Reyes.

lunes, 21 de diciembre de 2009

FIRMIN DE SAM SAVAGE


Firmin
Sam Savage
Ed. Seix Barral,2007 (12ª edición, 2008)
222 pp
16,50 euros(6,5 euros en bolsillo)

Recupero una reseña de un libro que seguro que seguirá vendiéndose estas navidades, ahora que también ha salido en bolsillo, y aprovechando que su autor ha lanzado El lamento del perezoso que próximamente se reseñará.


Firmin es una rata, una rata que tiene la particularidad de nacer en una librería. Y tiene otra más. Saber leer. Con semejante e inesperado inicio el autor, Sam Savage, crea una reinterpretación del mundo ratil que es, al mismo tiempo, una interpretación en sí de la sociedad y de las relaciones sociales. De los inadaptados, de la amistad, de la caótica vida de las ciudades e, incluso, del urbanismo salvaje.


El autor tiene la virtud de recoger la sensibilidad del mundo infantil y transformarla para darle más de una lectura al libro sin que por ello pierda esa misma sensibidad.


Firmin es una apuesta por la cultura, por el mundo de los libros y una crítica al sistema de relaciones sociales predominante.


Con semejantes ingredientes vale la pena acercarse al mundo de las ratas. Por cierto, yo ya no las miro con la misma cara.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

EL SÍMBOLO PERDIDO DE DAN BROWN


El símbolo perdido
Dan Brown
Ed. Planeta, 2009
617 pp
21,90 euros

Robert Langdon, experto en simbología, es convocado por su amigo Peter Solomon, masón, para que dé una conferencia en el Capitolio (Washington). Pero la cosa se complica cuando no es tal la conferencia sino que un ser extraordinariamente inhumano, ha secuestrado a su amigo, le ha tatuado diversos símbolos y seccionado una mano y le da 12 horas para poder salvarlo a cambio de revelarle uno de los enigmas mejores guardados de la historia (masónica). Tendrá la ayuda de la hermana de Peter, Katherine Solomon, experta en ciencias noéticas.


Qué decir: más de lo mismo. El principio se hace aburrido porque pretende explicar el mundo de la masonería y de la ciencia noética de una manera que parece que lo ha copiado directamente de libros de texto, sin ritmo.


Una vez superado esto, la trama parece que pinta bien, incluso es bastante entretenido justo después de que el protagonista huya de las garras de la CIA (creo recordar que en El código da Vinci ocurre algo parecido). Pero en el desenlace llega la decepción. Sobran, con toda tranquilidad y para ser generosa, más de cien páginas: el rollo masónico-religioso es insufrible.
En fin, decepcionante. Sólo para incondicionales del Sr. Brown.

Pilar I.