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domingo, 23 de octubre de 2022

ENCUENTRO CON PARINOUSH SANIEE

 La escritora iraní Parinoush Saniee (1949) ha estado en España estos días a fin de presentar su libro Los que se van y los que se quedan. Saniee tuvo que marcharse de Irán en los años de la revolución de los ayatollah en 1979. Sus libros reflejan las consecuencias de esa época. Ahora que desgraciadamente la situación de Irán ha vuelto a las portadas mundiales con la cadena de manifestaciones que las propias mujeres iraníes están organizando, es un buen momento para entablar conversación con la autora, con el trasfondo también de su libro que es un libro en donde la relación entre los que se marcharon de Irán y los que se quedaron está muy presente.

Alianza editorial organizó ayer 6 de octubre un pequeño encuentro con la autora en un restaurante persa que sirvió de contrapunto para degustar y hablar de Irán.

Una de las cosas que llama la atención es que precisamente se produzca la publicación de Los que se van y los que se quedan en este delicado momento. Pero la autora nos confirma que es puramente casual dado que inicialmente había salido en francés y que a partir de la traducción francesa del farsí se han realizado el resto de traducciones europeas porque la novela realmente se escribió hace catorce años. Saniee esperaba la autorización del gobierno iraní para la publicación en este país, viendo que esto era imposible decidió hacerlo en Europa. Sabe que se enfrenta a las consecuencias. Pero sin miedo nos dice que “ha aprendido a manejar la situación”.











En la conversación sobre la obra y sobre el momento que vive su país se plantea una doble vertiente. Por un lado, interna, de la relación de los iraníes exiliados con los iraníes que se quedaron. Por el otro, la relación de Occidente con Irán.

Saniee tiene claro que “muchos de los problemas de Irán han sido provocados por Occidente” pero no rehuye hablar de las famosas Guardianas de la Revolución. Para explicar el papel de estas mujeres dice que: “hay muchas mujeres que han sido castigadas por el régimen, muchas de ellas desde pequeñas. Psicológicamente unas han elegido infligir los castigos que sufrieron a otras mujeres. Las menos han optado por culpar a quien corresponde.”  Una frase o proverbio iraní lo expresa: “el bastón de la profesora es una flor”. Explica la crueldad sufrida ya desde niñas.

Sobre el contenido del libro, Parinoush Saniee distingue la postura de los mayores y de los jóvenes ante la revolución conservadora sufrida en su país. Mientras que los adultos se reencuentran en felicidad y poco a poco van sacando sus cicatrices que terminan por separarles, los jóvenes afrontan inicialmente con frialdad las diferencias entre los que se quedaron y los que se fueron. Pero finalmente logran acercarse porque son niños.

La autora confiesa que “no tiene sensación personal de vivir un exilio” a pesar de que ella está afincada en EEUU y que hace muchos años que abandonó Irán. Va y viene.

Sobre el futuro no tiene confianza en la intervención de los gobiernos extranjeros:  ”Si algo podían hacer ya han tenido tiempo”. Confía más en las personas como individuos. Confía en las mujeres, en las que ahora se están manifestando en Irán, y también en las que puedan hacerlo en Occidente. Cree más en un cambio tranquilo de las costumbres poco a poco que en una intervención exterior que nunca se ha producido.

En el libro aparecen todas estas contradicciones internas y externas en los personajes de la novela. Unos y otros sacan a relucir sus diferencias y prejuicios. El exilio, la migración, el desarraigo son algunos de los temas que aparecen en Los que se van y los que se quedan. Tiempo habrá de comentar el libro con tranquilidad. Valgan estas palabras de anticipo para leer a Parinoush Saniee, palabras pronunciadas mientras podíamos disfrutar de la rica gastronomía persa.





sábado, 25 de junio de 2016

ENTREVISTA A JOSÉ ICARIA



Luis Vea-En este libro (Greatest tweets. Aforismos (y otros ritmos afro)) has decidido publicar aforismos y otros textos breves. ¿De qué forma te planteas la escritura de estos textos breves en relación a tus textos poéticos?



José Icaria-La clave creo que está en dos puntos: por un lado, la rapidez con la que se han estado produciendo toda una serie de acontecimientos durante estos últimos años, que, para resumir, nos han retrotraído (por más que se empeñen en hablar de las reacciones decimonónicas a sus políticas “de austeridad”) al capitalismo previo a la segunda guerra mundial, es decir, a un capitalismo no redistributivo; por otro, la sospecha de que no se podía forzar más la poesía sin riesgo de que se rompiera en nuestras manos, y se volviera un objeto inocuo o bien, carente de posibilidades artísticas. Para mí, un texto cuasi-periodístico que simplemente trocea los textos en estrofas, como cortados por el cuchillo de un aspirante a master-chef, estaría en el límite.

     Por mi parte, y para estas ocasiones, preferí pasarme al aforismo, el microcuento, etc., como una forma más útil, desde mi propia experiencia, de armarme (literariamente) frente a la realidad. Y entonces, es cierto, se produjo la siguiente pregunta: ¿es lícito hibridar, forzar el aforismo? No lo sé, los géneros están ahí para usarlos, no creo que hayan de ser sagrados, todo depende de las posibilidades que ofrezcan o del jugo que les sepa sacar el autor, en relación al fin que persigue.

     De manera que respondiendo de forma concreta a la pregunta, estos aforismos (especialmente los dedicados a los temas sociales, ¡aunque cuidado!, no son los únicos que escribo), se relacionan con el resto de mi poesía “social” como las (aprovecharé un símil relacionado con la edición de imágenes) diferentes herramientas que sirven para recortar una imagen del fondo: unas son más adecuadas para seleccionar algunos elementos, mientras que otras lo son para aislar otros elementos.

     Aunque, como decía, este no es el único tipo de aforismos que escribo; también hay algunos de corte “metafísico”, otros, de reflexión sobre la poesía que-se-hace-hoy, la condición humana, etc.

     Por último, y como indico en el prólogo, el aforismo es también una forma de reacción a la lectura internáutica, surgida de las nuevas tecnologías: una lectura hiperconectada, pero superficial. El aforismo pretende detener, por un instante, la corriente de pensamiento, para intentar inducir el estado de concentración propio de la lectura heredera de Gutenberg. Como sabes, un buen número de esos aforismos han sido vertidos, previamente, a las redes. Sin la pretensión de que llegaran a convertirse en “trending topic”: eso sería, probablemente, sospechoso…

     Una cosa más: nunca escribiría un libro “de aforismos”, es decir, exclusivamente bajo esa premisa (creo que te estoy dando un titular); si escribo aforismos es porque se han convertido en herramientas útiles de creación y de interpretación de la realidad. Una vez más, conviene no detenerse en el dedo que apunta el cielo…




L.V-¿Piensas que estos escritos breves abordan los mismos temas que tus escritos poéticos?



J.I-En realidad sí, aunque como ya he explicado, se trata de herramientas diferentes con las que persigo también diferentes propósitos. Es conveniente recordar que no sólo escribo poesía social, sino también otro tipo de poesía, en fin, no estrictamente social. Uno simplemente escribe, o mejor dicho, se deja escribir –no puede evitarlo– por los acontecimientos, pero también por las percepciones, reflexiones, ¡presagios!, etc. Como dije, el aforismo permite calibrar con mucha precisión un aspecto concreto. Y a veces, produce también una gran satisfacción: como cuando uno tiene la impresión de haber capturado, siquiera, por un instante, esa fugaz mariposa. Aunque después sólo deje polvo entre las manos… Por otro lado, me permite administrar, con bastante comodidad, una cierta visión humorística de las cosas –que ya sabes que es marca de la casa–, e incidir en la paradoja. Para mí, la paradoja es un recurso básico en la creación de aforismos, puesto que prefiero lanzar ideas que ayuden a desestructurar la mente a enunciar axiomas...



L.V-¿Eres de los que piensas que la escritura tiene un propósito, un fin, o más bien es una forma de creación o de arte, con valor en sí misma?



J.I-Creo que la escritura tiene múltiples propósitos, múltiples fines (con uno mismo, en primer lugar, con el objeto artístico, o artesanal, con aquellxs con lxs que se comparte, etc.), y a la vez, tiene un valor en sí misma, que la puede hacer perfectamente “innecesaria”, en el sentido mercantil del término (las cosas innecesarias son precisamente las más valiosas, que decía un performer que pasó por los Bio-Lentos, adelantándose a Nuccio Ordine).

     Creo que en el fondo, lo importante es siempre en qué medida logra el autor o autora conseguir sus objetivos, éticos o estéticos, conmover, concienciar a lxs lectorxs. En mi caso no sé escribir “por encargo”, pero sí puedo dejar macerar las ideas, documentarme, etc., hasta que consigo reunir las piezas que necesito (hablamos de creaciones que exigen un cierto proceso). De todas formas, no me siento a escribir si no siento que lo que quiero escribir está vibrando en mi interior y, de alguna manera, listo para nacer (eso que algunxs llaman “inspiración”).

    



L.V-Como parte del grupo Los Bio-lentos, ¿cuál es tu aportación al mismo? ¿Qué crees que te aporta formar parte de un grupo poético?



J.I-Los Bio-lentos es un grupo de poetas que funciona de forma totalmente horizontal. Mi aportación es la misma que la del resto de poetas que lo componen: mi poesía, mis performances, monólogos, las ideas respecto a la forma de organizar los actos (en realidad todos se desarrollan de una forma muy similar: rondas de poemas en que participamos todxs lxs poetas, intentando mantener el mayor dinamismo posible, es decir, no hay vedettes y recitamos sólo un poema o  realizamos una performance por tanda), mis ideas sobre cómo incorporar novedades a los recitales, coordinarme con los colectivos o la gente interesada en que vayamos a recitar a sus espacios, reivindicaciones, etc.

     Si hay una esencia de mi forma de recitar o actuar que se incorpora a los recitales no lo sé. Sé que compartimos una forma de hacer muy concreta: la crítica social, la reflexión, el sentido del humor, la irreverencia. La crítica al poder y la defensa del apoyo mutuo y la solidaridad son puntos indiscutibles de confluencia. Por otro lado, cada unx puede hacer lo que le venga en gana, que, como dijo Lucio Urtubia, por algo somos anarquistas (o acratillas).

     Formar parte de este grupo es de las mejores cosas que me han sucedido en la vida. He conocido un montón de gente, de lugares maravillosxs. He vivido instantes de gozo ilimitado. Hemos funcionado siempre –como ya dije– de manera horizontal, sin líderes; tampoco habríamos aceptado ir a cualquier sitio (aunque también nos gusta ir a lugares donde previsiblemente seremos abucheados, pero eso no suele suceder: a veces, como mucho, logramos dispersar a la gente mejor que los antidisturbios); no le debemos nada a nadie, o mejor dicho, al contrario, todo se lo debemos a la gente, que hace posible el sueño, del que también, por supuesto, forman parte. 



L.V-Bio-lentos tiene como propósito llevar la poesía a aquellos lugares donde normalmente no llega la poesía. ¿Crees que lo habéis conseguido? ¿Cuál es tu experiencia a lo largo de este tiempo?



J.I-Así es, tal como señalamos en nuestro manifiesto (pero no hacía falta, porque para nosotros era casi una necesidad básica). Para mí sería muy aburrido recitar poesía si no estuviésemos en contacto directo con la calle. La verdad es que los ambientes poéticos me parecían un tanto endogámicos, y al cabo del tiempo, llegaban a saturarme. De hecho, he desaparecido durante largos períodos, a causa del hastío. Bio-Lentos en cambio consigue trasladar, sin ninguna dificultad, la poesía a todo tipo de no-escenarios: urbanos, rurales, subterráneos (también recitamos en el metro, que es uno de los fetiches acostumbrados de lxs poetas), etc.

      Una característica específica de los Bio-Lentos es que no presentamos libros, aunque también los escribimos, y organizamos alguna presentación, en su caso. Pero el grueso de nuestras actuaciones no tienen otra finalidad que la de compartir nuestra poesía con el colectivo, el espacio donde hayamos sido invitados, y en cada caso escogemos los poemas que leeremos en función de nuestra intuición del momento.

     La experiencia, como ya te explicaba un poco en la otra respuesta, ha sido muy positiva. Excepcional. Nos hemos sentido tan contentos como Lorca, con su Barraca…



L.V-Con Bio-lentos has participado en Voces del Extremo. ¿Qué experiencia te llevaste? ¿Te consideras parte de la corriente poética de la poesía de la conciencia crítica?



J.I-En general, muy positiva, claro, conocimos gente afín y encarnamos a quienes sólo conocíamos por el nombre, a través de redes sociales. Hicimos muchos amigos y establecimos vínculos con algunas de las personas que visitaron ese año Voces del Extremo y consideramos especialmente próximas a nuestro modo de hacer, como Ángel Calle, David Trashumante o Zapico, a quien ya conocíamos. Personalmente, tengo un trato especial con Antonio Orihuela, de hecho creo que algunos enfoques de algunos de nuestros poemas son, a menudo similares, como en lo referente a la clase media o a la falta de conciencia de la (¿desaparecida?) clase obrera. Hace poco estuvo en Barcelona, con el Niño de Elche, presentando su “Cantes Tóxicos”, una experiencia abrumadora, el triple impacto de los versos, las imágenes y la rotunda voz flamenca. Después le escribí confesando que, no sólo me había gustado el espectáculo, sino que además me había inspirado, para unir, en mi caso, ambas experiencias, la poesía y la imagen, añadiendo un vídeo, “Poornie’s”, que ya había realizado hace tiempo, aunque sigue siendo plenamente vigente. Por ahora, he recibido críticas positivas y la experiencia de la presentación fue muy positiva.

     Creo que comparto, en efecto, muchos de  los planteamientos de esa corriente, aunque también es verdad que yo me incorporo con cierta diferencia temporal. Mis poemas arrancan con la última “época de bonanza” y, de hecho, anticipan el descalabro que se nos venía encima. He usado a menudo, artificios extraliterarios basados en las nuevas tecnologías, como las “webs hacqueadas en diferido” (que jamás han sido tomadas demasiado en serio, a pesar de que he podido tener más de diez mil visitas en una sola noche, como en el poema “El discurso del Rey”, mientras este leía su discurso de navidad, la nochebuena del 2012), u otros recursos basados en el “fake”, como “J. Icaria denuncia la corrupción con un sobre visible desde el aire”: poesía, performance. En realidad es un fake en toda regla. Pero, como digo, esos recursos, aunque plenamente integrados en el espacio creado por las cacareadas nuevas tecnologías, no parecen contar demasiado, desconozco un poco la razón.
     Por último, hablando de, quizá, una de las últimas hipóstasis, en la antología “Disidentes”, parece en principio clara la idea programática, en la que hay unas figuras (no intento restar mérito a la poesía o la trayectoria de algunxs de esxs figuras, sino simplemente cuestiono esa idea programática, habitual en el fenómeno “antología”), y el resto parecemos, como en los castellers, integrando una nutrida base y haciendo piña para auparlos. Sin embargo, la analogía con el término catalán no parece muy indicada, puesto que la editorial, al menos eso ha manifestado el coordinador, no tiene previsto pasar por Barcelona. No sé si esto ocurrirá con otras “periferias”, si así fuera, creo que sería oportuno revisar el concepto. Creo que merecería la pena aunque sólo fuera por Barcelona, donde hay tanta buena poesía, comprometida y no comprometida. Pero seguramente no debemos ser los únicos. Sinceramente pienso que, ignorar la labor de los Bio-Lentos –que es el colectivo que, es lógico, mejor conozco– como parte integrante de la poesía comprometida, es como mínimo arbitrario: se puede observar en nuestra página el volumen de recitales que llevamos a cabo (hay semanas en que hacemos dos y hasta tres). Eso sí, como ya dije antes, nuestro principal objetivo no es hacer presentaciones de libros (aunque también los escribamos), sino estar, como decimos en nuestro manifiesto, “allí donde no se espera a la poesía, en lugares reivindicativos y donde se practica la desobediencia”.

     En cualquier caso, esperamos la visita de Mr Marshall, pero nosotros seguiremos haciendo lo que sabemos hacer. En mi caso particular, y concluyendo la respuesta a tu pregunta, preferiría no estar integrado en nada, aunque comparta, evidentemente, afinidades con determinadas opciones. Creo que en nuestro caso, el de Los Bio-Lentos, más que esas etiquetas que he nombrado, podríamos responder mejor a algo así como “poetas de acción directa” (te doy otro titular), por nuestra forma de llevar la poesía a la calle (no esporádicamente, sino como objetivo), y nuestra forma de vivir la poesía, y la vida…



L.V-A la hora de escribir, ¿quiénes son tus referentes?



J.I-Leo toneladas de literatura. También de poesía: de “la que se entiende” y de la que cuesta un poco más (también el placer suele ser mayor). No voy a continuar discusiones bizantinas (no tengo tiempo para eso), pero me parece un gran error esa distinción y sobre todo la acostumbrada apología de la primera frente a la segunda. Me parece que eso ha hecho bastante daño a la poesía en nuestro idioma, y llevamos ya varios siglos en ello. Es como si, en música, se denigrara el jazz, el rock progresivo, el blues, a cambio de subir a los altares la música pop, todo ello exacerbado con las frecuentes presiones del mercado y la literatura de consumo rápido. A mí todo eso me da igual, pero creo que a puede dar lugar a confusión, o podemos crear tendencias que induzcan a la gente a tomar la parte por el todo.

     Ahora mismo estoy leyendo una antología de poesía latinoamericana, otra de poesía portuguesa contemporánea, una pequeña colección de poemas de Louis Aragon, una colección de poemas de mujeres de la beat generation…

     De joven leí mucho a los simbolistas (Baudelaire, Lautréamont, Mallarmé, Rimbaud, Valery, Verlaine), creo que eso se nota en mi primer poemario. Uno de los poetas que releo a menudo es José Ángel Valente. El Dámaso Alonso de “Hijos de la ira”. Allen Ginsberg. Paul Celan. Antonio Machado. Pessoa…



L.V-¿En qué estás trabajando ahora? ¿Qué proyectos hay para el futuro?



J.I-Estoy trabajando en dos espectáculos, uno que ya mencioné, que aúna poesía e imagen, “Poornie’s (de cómo los ricos se ponen cachondos con nuestras desgracias)”,  y “Paula o el llanto”, poesía y música, la crisis vivida en primera persona. Intento publicar tres libros de poesía que he ido escribiendo a lo largo de los últimos diez años. Tengo un libro de cuentos por publicar, otro de microcuentos, al menos otro de aforismos y uno de poesía visual. Probablemente me deje algo. En fin, lo mejor está por llegar; no hay tiempo que perder…

lunes, 17 de marzo de 2014

ENTREVISTA A JAUME PALAU

Luis Vea (Barcelona) Entrevistamos a Jaume Palau con motivo de la publicación de su libro Cuarto menguante.




Luis Vea-Cuarto menguante transcurre sobre la brevedad de las palabras. ¿Te encuentras más cómodo en el espacio de las pocas palabras? ¿En cuál de los tres formatos (cuento, microcuento, aforismo) te sientes mejor?

Jaume Palau-Ciertamente, me encuentro mucho más cómodo en las distancias cortas lleven éstas el membrete que quieran, ya sea de cuento, microcuento o aforismo. Lo importante, para mí, no es tanto el nombre que demos a la criatura sino el plasmar, de la forma más sintética posible, la realidad (no siempre fácilmente perceptible), y la épica de lo cotidiano; inducir a una reflexión y a un posicionamiento ético. Deseo que mis textos tengan la inmediatez de un inyectable, que baste un instante para que circulen libremente en la corriente sanguínea de la imaginación y de la sensibilidad del lector y le proporcionen entretenimiento, provecho, y placer.

L.V-La idea de que tus cuentos tengan un reflejo en imagen. ¿Cómo surge?

J.P-Siempre he estado a favor de la confluencia de las artes, de su porosidad y de su mutua interrelación e influencia. Conozco, desde hace años, a Antonio Luque, un gran artista plástico y galerista de Tarragona, que habitualmente expone en el centro de Europa (Alemania, Austria, Suiza…) con una poética propia no siempre fácil de interpretar, ni del gusto del gran público al que, honestamente, no pretende ni engañar ni seducir y al que admiro porque considera –y en eso coincido con él- que ni la vida ni el arte están hechos para transitar por los rieles del conformismo, de las modas (porque conoce la frase de F. J. Strauss que dice que “quien se casa con el espíritu de su época, enviuda pronto),  ni del lugar común. Fue tan fácil como proponérselo y él, inmediatamente, hizo suyo el proyecto. Convinimos que actuara con la máxima libertad posible, pudiendo hacer un trabajo paralelo a partir, simplemente, del título del libro Cuarto menguante y lo que éste le sugiriera. Yo no tenía porque influir en su proceso creativo. Es más, quedé con él que no lo vería hasta estar acabado. Obviamente le pasé el texto. Por eso me sorprendió el resultado, el hábil trabajo de síntesis que fue capaz de hacer trasladando, a cada ilustración, la esencia de una historia.  

L.V-Imagino que ha habido un proceso de selección de los relatos. ¿Has buscado un nexo común, un hilo que los una o simplemente has hecho una selección pensando en los mejores relatos?

J.P-La selección se ha hecho siguiendo tres criterios: la extensión del texto, que todos los textos fueran detonantes para una reflexión aunque ésta fuera festiva, y a su calidad. Y ya se sabe lo que sucede cuando actúa este tercer criterio. ¿Qué texto seleccionar? Él que ayer te parecía, de forma indudable, que tenía que figurar en el libro hoy ya no lo ves tan claro y pondrías –y terminas poniendo- otro en su lugar. En este proceso me debato en un mar de incertidumbres, dudando de cada opción tomada en el siguiente instante de haberla tomado. Por eso me resulta placentero, y liberador, el ver el libro editado: pues me niega la opción de corrección. Ya se terminó aquel extenuante y estéril trabajo de Sísifo de acarrear el texto hasta la cumbre,  de la selección y de la enmienda constante, de poner hoy una coma que sin duda quitarás mañana. ¡Benditos sean los editores que te sacan el texto de las manos y te liberan de la compulsión de la corrección infinita y de la utopía del texto perfecto!

L.V-No es el primer libro de relatos que escribes, ¿es casi obligatoria pregunta si habrá alguna novela?

J.P-No lo creo. El célebre escritor guatemalteco Augusto Monterroso decía que una novela es una buena preparación para escribir un cuento. Y yo, por ignorancia de esa gran verdad, por atrevimiento y por aturdimiento, he comenzado por el relato corto. Claro que, como bien se sabe, con la edad menguan las facultades y tal vez entonces, y sólo entonces, perpetre una novela, (con todo el respeto, y admiración, que tengo por las grandes novelas y por los grandes novelistas capaces de plasmar un mundo en sus obras).

L.V-¿Qué opinas de la ya tan cacareada idea de que el cuento en España tiene una época dorada? ¿Y lo mismo sobre el microcuento?

J.P-Ya hace años que los suplementos culturales de los grandes diarios van pregonando, como rabadanes en epifanía,  la buena nueva del auge del cuento en España pero ¿cuántas editoriales se dedican, en exclusiva,  a publicar libros de relatos? ¿Cuántos de los grandes sellos editoriales poseen colecciones específicas de cuentos que no sean infantiles? De ambas ¿cuántas se atreven a editar autores desconocidos?
Sí constato un auge del microrrelato por internet. Hay blogs y revistas digitales dedicadas,  en exclusiva,  a su difusión y estudio, tanto españolas como hispanoamericanas, de éstas últimas principalmente argentinas y mexicanas. Entre los estudiosos y recopiladores en nuestro país me vienen a la memoria Clara Obligado y Fernando Valls, entre otros, por supuesto.
Resumiendo: creo que lo del auge del cuento en España, y lo de su época dorada, no deja de ser un lugar común, una leyenda urbana tan falsa y extendida como la de que Hacienda somos todos.




L.V-¿Piensas que el relato y el microrrelato son dos géneros distintos?

J.P-Estudiosos y teóricos de la materia afirman que sí, que son dos géneros distintos con sus propias características y especificidades y, por supuesto,  no seré yo quien enmiende la plana a éstos señores. Yo,  lo único que pretendo al leer un libro, bien sea de poesía o de prosa, al contemplar un cuadro, o al oír música, es que todas estas actividades me procuren, como ya he dicho antes, provecho y placer, que me pongan en contacto con lo desconocido, que enriquezcan mi experiencia y que me hagan un poco más sabio, un poco mejor persona, un poco más feliz.

L.V-De qué forma llegaste al relato como género? ¿Qué autores crees que te han influido?

J.P-De forma natural. De pequeño y adolescente, como todos,  era un voraz consumidor de las novelas de aventuras de Alejandro Dumas, Emilio Salgari, Robert L Stevenson, Walter Scott, etc., que me hicieron recorrer paisajes exóticos, oler los aromas de las calles y zocos del pasado, y compartir con ellos aventuras extraordinarias pues todo buen lector, si la obra está bien escrita, es un compañero de viaje del protagonista. Más tarde, ya en la adolescencia, aprendí a andar por el camino de la literatura y comprendí que me bastaban diez pasos, o uno, diez páginas, o una, para plasmar una situación o un mundo. Hay otros que precisan recorrer mil quilómetros o mil páginas solo para enfrentar la aridez de un desierto sin épica y sin belleza, o para contar una vida tan narcisa como anodina. Por otra parte siempre intento aplicar a mi obra el lema del genial arquitecto Mies Van der Roe de “menos es más”.

Autores que me han influído: Arreola, Kjell Askildsen,  Borges, Carver, Cheever, Chejov, Richard Ford, Monterroso, Alice Munro, Papini, Ribeyro, Salinger, Oscar Wilde… ¡son tantos los grandes maestros que me han influído!

L.V-¿Háblanos de tus proyectos futuros?

J.P-Tengo previsto terminar un nuevo libro de relatos para finales del 2015, de momento sin título definitivo. 


Muchas gracias por tu tiempo, Jaume, y suerte con Cuarto menguante y tus próximos proyectos.

Fotos de la presentación de Cuarto menguante en diciembre de 2013 en Tarragona.

sábado, 25 de mayo de 2013

ENTREVISTA A PALOMA BRAVO


Luis Vea (Barcelona).
Fotografías de Pilar I.

La escritora Paloma Bravo, una representante de prensa de la editorial Plaza y Janés, Irene Pérez, y yo quedamos en vernos en el céntrico Café de la Ópera situado en la Rambla de Barcelona. Lamentablemente el local estaba muy concurrido y tuvimos que ir a un lugar cercano no exento del ruido del que huíamos por lo que ha sido un poco difícil transcribir la entrevista tras tanto sonido de tazas y de platos en movimiento, aún así supongo que está lo fundamental de esta conversación que tuvimos el pasado día 16 de mayo un poco antes de las cinco de la tarde y hasta más allá de las cinco y media.




Luis Vea: La vida de Mica parece un poco atípica -viajes, reuniones, lujos, mucha gente-, sin embargo seguro que a algunas mujeres les puede llamar la atención un tipo de vida como éste, ¿no crees?

Paloma Bravo: Yo nunca la había visto atípica, la había visto una vida muy ejecutiva. No nos damos cuenta pero hay muchos más viajes en el mundo laboral, mucho más stress de lo que parece. Todos los días trabajando con gente muy distinta. Yo entiendo que eso pasa en casi en cualquier profesión. ¿En el sentido de llamar la atención de ser deseable? Sin duda una vida viva, llena de gente, llena de viajes es deseable para cualquiera. Seguro.

L.V: Muchas de las cosas que vive Mica le suceden por enfrentarse de una determinada manera a la vida. ¿Lo crees así?

P.B: Las provoca. Sí, sí. Mica es un poco…Ella lo dice. Hay un momento en que dice para qué conformarse con una tempestad pudiendo provocar un tsunami. Porque ella es muy frontal, es muy poco cauta. Muchas veces cuando tropieza con algo ya puestos se tropieza con el mundo entero.

L.V: En La piel de Mica se habla mucho de sexo, también en las conversaciones entre personajes, sin embargo en el libro apenas hay descripciones de escenas de sexo.

P.B: Yo ahí discrepo, creo que sí hay escenas de sexo, creo que hay no te diría muchísimas, porque no es una novela erótica, pero sí hay cuatro o cinco escenas de sexo que son bastante realistas y bastante potentes. Pero es verdad que se habla mucho de sexo porque pasa un poco como en la vida. Después de 50 sombras de Grey se habla mucho más de sexo de lo que lo practicamos todos.

L.V: Mica tiene dos círculos de personas a su alrededor que son su calma y la influyen. Por un lado su madre, Clara y Ana. Por el otro Manu, Diego y Miguel. Uno de mujeres y otro de hombres. Separados. ¿Curioso, no?

P.B: Los has separado tú. Has hecho un poquito de trampa y los has separado tú porque, en realidad, para mí, tal y como yo lo veo, Clara es hija de Miguel pero no está en el grupo de las mujeres. Su madre sí, por supuesto, y la relación que tiene con Ana, que es la única amiga que tiene, porque Mica tiene dos amigos tíos, es muy masculina. Sin embargo la relación que tiene con Miguel, su ex, es masculina. Yo, si tuviera que hacer grupos, haría la madre y Miguel como el amor incondicional y Manu, Diego y Ana como más de amistad.

L.V: En general los directivos no salen demasiado bien parados en el libro. Tipos sin escrúpulos, sedientos de poder y de lujos. ¿Es un tópico?

P.B: Discrepo otra vez un poquitín, sé que hay mucho jefe mediocre que resalta mucho, mucho jefe malsano, de hecho hay un jefe acosador, pero luego hay algún jefe bueno y, sobre todo hay gente normal, gente que trabaja y quiere hacer las cosas bien. En cuanto a si es un tópico creo que no. No hay nada más que echar un vistazo alrededor para secundarlo. La estadística funciona. El porcentaje de gente buena, inteligente y valiente es menor. El porcentaje de gente torpe y cobarde, y no lo digo intentando  juzgar o intentando colocarme en su sitio no, pero que haya una estadística… no siempre está el mejor. A veces consiguió ser jefe el que estaba allí y sobrevivió mejor. Es como en política. Yo estoy segura que en el Partido Popular y en el Partido Socialista hay gente más brillante que Rajoy o Zapatero, que no me parecen especialmente brillantes, pero la gente brillante siempre  destaca por algo que hace muchos enemigos y luego lo que pasa es que es muy difícil confirmar. Si fuera fácil…

L.V: Un personaje curioso que aparece básicamente al final es Clara. Una niña-adolescente preguntona que todo lo que tiene que ver con sexo se lo pregunta a Mica.

P.B: A veces es mucho más fácil hablar de sexo con alguien que no es ni tu padre ni tu madre. Yo tengo una hija que tiene dos hermanas mayores y yo no soy su madre, no soy su amiga, soy la madre de su hermana. Lo que soy para ellas es una adulta, que saben que está para ellas, que saben que las quiere, que saben que no las va a juzgar. Esa sensación sinvergüenza que lo transmite todo, es algo que muchos adolescentes buscan eso, algún tipo especial que puede ser un tío, que puede ser una madrastra, quien sea, pero siempre buscan un adulto que no sea un padre.



L.V: Mica parece vivir en un mundo de pijos y viajes pero al final del libro toma un giro y aparece  un discurso que podría conectar con el 15M. ¿Es así?

P.B: Yo creo que el 15M o esa conexión que tú ves con el 15M es la conexión del cuestionamiento y del “no nos representan”, está en todo el libro. Una cosa es el contexto que uno no elige, tener un buen trabajo y que te paguen un billete en business y otra cosa es no ver lo que tienes alrededor. Entonces, el libro si te das cuenta, son 18 o 20 años de historia, el 15M acaba de cumplir dos. Digamos que si  los dos últimos años de Mica son los dos últimos años del libro, es lógico. Con el 15M conectamos todos los que no nos conformamos. Yo no lo veo tanto como un giro, sino como una evolución natural.

L.V: En la parte final hay muchas más aseveraciones sociales y políticas que en todo el resto del libro no aparecen. ¿Por qué?

P.B: Es por lo que decía ahora mismo. Hace 15 años a ninguno nos preocupaba la sanidad pública, la dábamos por hecha. Nos preocupa desde hace dos cuando nos la están quitando.

L.V: Pero nos preocupaban otras cosas. Cuando yo entré en la facultad me preocupaba el sistema educativo, la implantación de los númerus clausus. Me preocupaban muchas cosas y eso también es política. También es sociedad.

P.B: Sí pero quizá son cosas menos tremendas, son cosas  más pequeñas. Yo creo que el hecho de que realmente ahora mismo si  no puedes pagarlo  puedas morir de cáncer es muchísimo más grave que un tema de númerus clausus, la verdad. Igual es mi opinión pero el alcance de los problemas que tenemos ahora es más general. Antes a cada uno nos preocupaba nuestro trocito del problema.


L.V: La imagen que muestra el libro sobre el periodismo está bastante alejada del típico periodista de calle buscador de la noticia, ¿no crees?

P.B: ¿Cuántos periodistas de calle conoces?

L.V: He conocido unos cuantos pero vaya cada vez menos porque todo el mundo se mueve en la era de internet.

P.B: Pero no es sólo por internet. Al final los periodistas que tienen un sueldo son periodistas que están en grandes medios, ya no trabajan en un periódico en una sección de sucesos. La información local ha desaparecido de los grandes medios. El reportaje se ha eliminado, hay muchísima información de agencia y sobre todo hay mucho periodista que a veces copia y pega. No quiero decir eso pero sabes que el periodismo tal y como nos lo imaginábamos cuando estudiábamos no existe. No conozco a nadie ahora mismo que haga ese periodismo idealista.


L.V: Siguiendo con el periodismo. Sabrás la precariedad que hay en el sector y la cantidad de despidos que se han producido en los medios, sin embargo, y excluyendo el propio despido de Mica, no es un tema que aparezca demasiado.

P.B: No, por supuesto que no. Este libro no va de periodismo. Es una novela de hacerse mayor y sí que hay una parte que habla de las grandes empresas como metáfora de un problema que se ha convertido en un problema de las grandes empresas así como de las instituciones que nos han fallado a todos, son instituciones lentas, cuesta moverlas, les cuesta adaptarse, mandan los de siempre, mandan de la misma manera que hace años… Mica es periodista, podría haber sido, no sé qué decirte, podría haber sido diseñadora de moda. La hice periodista porque me pillaba más cerca pero no pretendí sólo hablar del periodismo, pretendí hablar de lo que es crecer, lo que ha sido crecer entre la gente que tiene 35 a 45 años, que se ha hecho joven con una serie de cosas garantizadas y que se está haciendo mayor en una situación mucho peor.

L.V: La relación Miguel-Mica no termina de cerrarse. ¿Es así como deseabas que terminara? ¿Hay intención de retomar a Mica en otro libro que por otra parte supongo te que estará dando más de una satisfacción?

P.B: La primera satisfacción que me ha dado Mica es que a los cinco minutos de poner a la venta el libro había que reeditarlo.
La relación entre Mica y Miguel no se resuelve porque a mí no me gustan los finales cerrados, es una manía que tengo. Yo creo que todos los finales son nuevos principios. Acabarla también con un final que parezca un final feliz… yo nunca lo vi como un final feliz, lo vi como un principio. En este caso es lo mismo. No hay que decir si Mica y Miguel se besan y siguen juntos ¿Qué pasa después del The End en las grandes películas? ¿Fueron felices y comieron perdices? O no.

L.V: La gente de la calle ya no lee periódicos, no ve las noticias de televisión. El periodismo es una de las profesiones junto con la política que más desprecio provoca entre la ciudadanía debido a su ligazón con el poder y por su defensa de las élites que tienen la propiedad de los periódicos. ¿Cómo se ve este fenómeno desde el oficio de periodista?

P.B: Tengo que volver a discrepar. Creo que es verdad que la gente lee menos periódicos de papel y según los datos de la televisión ve menos informativos. Sin embargo la gente busca más información que hace unos años y que la gente joven está cada vez más interesada por la información, están más interesados precisamente porque no están conformes. Desde los grandes medios esto se ve con preocupación, con miedo, con intentos de autocrítica, con responsabilidad. Intento pensar en medios sin poner nombres ni apellidos, medios independientes, lo que no existen son los medios objetivos. Yo sí creo que hay medios independientes que no tienen el alcance de los grandes. Hay una parte histórica, de la trayectoria de las marcas. Medios como eldiario.es son medios que se están autofinanciando de alguna manera a través de socios. Es un periodismo con opinión pero es un periodismo en el que no dejan de poner una noticia. Los grandes medios han llegado a un punto en que no pueden vivir del papel y lo están intentando, el problema es que lo están haciendo tarde pero público sí que hay sino no sería España uno de los países con mayor penetración y sólo por una red social que es informativa, no una red social de copas.

L.V:¿Puedes hablarnos de tu próximo proyecto?

P.B:Estoy trabajando en tres cosas. Mica está en la nevera. No tengo pensado rescatarla porque creo que está muy bien donde está. Pero estoy trabajando en tres cosas. Una es un libro de cuentos para niños, otra es la adaptación teatral de La novia de papá, mi primera novela, que espero podamos estrenarla a finales de este año y la otra es una historia que no sé todavía  si es novela o teatro o qué y que supongo cuando tenga tiempo de verdad, que supongo después del verano, me pondré con ella.

Pues muchas gracias por tu tiempo y suerte con esta segunda edición.
 

jueves, 26 de julio de 2012

ENTREVISTA A DAMIÁN PATÓN


Reseñados ha tenido la oportunidad de entrevistar a Damián Patón, autor de Días de fuego en la Habana

Luis Vea García (Barcelona)

Luis Vea: Parece extraño que una novela como Días de fuego en la Habana, no haya caído en las manos de una gran editorial. Tiene acción, tiene algo de novela negra y un ingrediente exótico como Cuba, además de sexo. ¿Qué nos puedes decir? ¿Lo intentaste con las grandes?

Damián Patón:  La novela Días de Fuego en la Habana, que yo escribí hace ya bastante tiempo, fue rechazada de plano por todo tipo de editoriales. Lo cual, responde a que sí lo intenté, pero esencialmente con Todos. Sus ingredientes, digámoslo así, no están buscados, surgieron tal cual. La escribí en muy poco tiempo.

L.V: La narración nos habla de unos personajes vencidos por lo peor de ellos mismos, llevados a los extremos de sus carencias humanas y contradicciones espirituales. ¿Por qué?

D.P: Los personajes, viven en el círculo cerrado de sus traumas porque, en algunos casos, los traumas son invencibles o por lo menos imposibles de aceptar. Sus carencias se convierten en actitudes defensivas- Clavijo-, y sus traumas, que ellos no consideran lo peor sino lo mas puro, entran en confrontación con el entorno que les envuelve, que a la vez les señala de manera visible e invisible por sus carencias, porque el sistema está saturado de carencias propias. No considero que padezcan contradicciones espirituales, sino contradicciones morales…Vivir marcado, nacer con un cerebro masculino o femenino en un cuerpo que no corresponde, vivir en un sistema hipócrita tanto supuestamente democrático, como dictatorial, influye en todo ello.

L.V: Uno de los ingredientes de la historia es el sexo. Algunos personajes ocultan sus vidas detrás del sexo, otros tienen cierta inseguridad respecto a él. Parece advertirse una inseguridad sobre el rol tradicional y las maneras de configurar el sexo en nuestra sociedad. ¿Es así?

D.P:  Es así. Tal cual se responde así misma la pregunta. En la sociedad actual -cualquier sociedad de cualquier país o cultura-, el sexo se ha deformado en su contexto y se ha convertido en una simbiosis ambigua de sentimientos. El sexo se ha individualizado, para colectivizarse. Puede resultar confuso, pero creo que es así. La inseguridad existe, porque quieren ser aceptados y ser normales como los demás, pero no pueden, no saben o no se atreven a mostrar sus “ambigüedades”, que son íntimas y las esconden bajo la forma del comportamiento sexual clásico. No lo consiguen, claro.



L.V: En la trama de la novela se van narrando hechos y, junto a ellos, se va vertiendo una serie de juicios de valor sobre la sociedad, la política, la situación actual. ¿Es una de las labores del novelista transmitir crítica social?

D.P:  En parte sí. Estoy convencido de que debe existir una parte de critica social…pero solo una parte del todo, para no deslucir el acto creativo. Guerra y Paz, por ejemplo va mas allá de su ser una novela bélica clásica, es un todo…no sé si el ejemplo puede ser el mas adecuado, pero en parte si, aunque a veces el autor incurra en subjetividades…

L.V: A veces da la impresión de que el autor se haya inspirado en alguien para describir con tanta exactitud algunos personajes. ¿Ha habido modelos?

D.P:  Ha habido modelos reales, en algunos casos…y me he quedado corto, por pura autocensura. El modelo mas real es Iker…lo demás son modelos mas clásicos…y me autocensuré.

L.V: La impresión que ofrece la novela sobre el futuro y los acontecimientos actuales es devastadora. No hay esperanza, ni posibilidad de futuro. ¿Es una novela que esconde un cierto nihilismo?

D.P:  No siento que esconda un cierto nihilismo. Y no siento que sea devastadora su visión sobre el futuro, sino más bien demasiado real y me quedo corto…muy corto. Creo que en la novela habita una gran esperanza pesimista eso sí. Una esperanza pesimista, sin los viejos dioses occidentales…al final me remito…al final del libro, en sus últimas frases.

L.V: Me ha extrañado el final de la novela. Da la impresión de que la introducción de un acontecimiento real como el 11M cambia la dirección de la novela. ¿Era ese el propósito?

D:P:  No era ese el propósito abiertamente, luego al final ha sido así de manera imprevisible. El final supone el cierre, lógicamente del principio. Todos huyen de sus miserias personales en un mundo de riqueza hacia otro de miserias materiales y a veces personales y de repente un acontecimiento externo lo altera todo…eso ocurre cada día.

L.V: Días de fuego en la Habana tiene uno de sus puntos fuertes en los diálogos. ¿Has trabajado de alguna manera este punto?

D.P: No…nunca lo he trabajado…simplemente lo sentía así. Es algo que acabo de descubrir.

L.V: Viniendo como vienes, Damián, de la poesía, qué poco de poético tiene el libro.

D.P:  Quizás es mejor que tenga poco de poético el libro. He descubierto que ya no soy poeta. Necesito personajes, necesito otros ámbitos. La poesía me parece lo más alto y descubrí, que yo no cumplo sus expectativas. Lo poesía es lo supremo.

L.V:  ¿Puedes decirnos en qué proyectos andas metido actualmente?

D.P: Como bien sabes y te he comentado en alguna ocasión, Luís, dije que abandonaba el camino de la literatura…me cansa un poco, pero no puedo evitarlo, necesito crear. La palabra sería crear. Decidí co-editar con Bohodón ediciones, para que Días no muriera en un cajón. No quería. El sistema editorial es cerrado. Mediocre. Corrupto en este país. Llevo tiempo sin planes. Es cierto que escribo para algún colega guiones de corto -ahora ando en ello-, pero en realidad necesito mucha libertad para escribir. Y quizás ensayo o novela. No tengo un plan fijo, si un plan infinito en mi. Nadie me espera por el momento…pero sabrán de mí.

Gracias Damián por tus respuestas y suerte en los próximos proyectos.