viernes, 14 de septiembre de 2018

LA LIBRERÍA DE PENÉLOPE FITZGERALD



 


La librería

Penelope Fitzgerald

Traducción: Pilar Adón

Editorial Impedimenta, 2017 

181 pág.

 20



Penelope Fitzgerald (1916-2000) fue una mujer novelista, poetisa, ensayista, biógrafa inglesa.

Perteneció a una familia de una buena formación cultural lo que repercutió en su  escritura. Aunque publicó tardíamente su primer libro, en 1975, ha sido considerada como una de las figuras más relevantes de la nueva narrativa inglesa.

La librería fue publicada en 1978 y narra la historia de Florence Green, una mujer viuda que decide abrir una librería en el pequeño pueblo costero de Hardborough, Suffolk.

Florence es una mujer de mediana edad: “era pequeña de aspecto, delgada y huesuda, un poco insignificante vista desde delante y completamente insignificante por detrás” (pág.10).  Vivió del dinero que le había dejado su marido cuando falleció pero quiso demostrarse a sí misma que podía hacer algo más en su vida. De ahí que decidiera abrir una librería, algo que no existía en el pequeño pueblo.


En Hardborough, en 1959, no existía casi nada y, menos una librería: “(…) uno no podía tomarse una ración de Fish and Chips, ni había tintorería, ni siquiera cine (…) a nadie se le había ocurrido-y, desde luego, nadie pensó que a la señora Green se le hubiera ocurrido tampoco- abrir una librería en el pueblo” (pág. 10 y 11).

Decide abrir la librería en una antigua y destartalada casa, Old House, cerrada desde hace muchos años pero que le provocará innumerables problemas con las personas más importantes del pueblo, el banquero y la señora Gamart.

Durante toda la novela podremos ver a la protagonista sufrir altos y bajos en su economía, por ejemplo, cuando decide abrir una biblioteca, de la cual se encargará Christine Gipping, una niña de 10 años, de manera muy eficiente a la que contrata para que le ayude o cuando decide vender Lolita, la obra de Navokov. Esto será un poco más complicado.

Florence es el personaje principal de La librería pero no hemos de dejar de lado a todos los personajes secundarios:

El señor Keble, el banquero, un hombre prepotente que considera que una mujer sola no debe dedicarse a los negocios: “A menudo me pienso que es una pena que no haya unos estudios homologados para el pequeño empresario, o empresaria…” (pág. 12). Empresaria es lo que realmente le molesta. Lo cierto es que le pondrá muchos inconvenientes para darle el crédito que necesita ya que considera que la cultura es una pérdida de tiempo.

O la señora Violet Gamart, “(…) patrona por naturaleza de todas las actividades públicas de Hardborough” (pág.36),  que quiere por todos los medios la casa para abrir un centro de arte y hará todo lo posible para conseguirlo incluso utilizar a su influyente sobrino.

La casa en sí, Old House, de quinientos años de antigüedad, es otro personaje, ya que está embrujada. Tiene su propio fantasma y es el objeto de deseo de la persona más influyente del pueblo.

No todos le hacen la vida imposible. También tiene personas que la apoyarán. Edmund  Brundish, un anciano que se comunica por carta con Florence y que la apoyará hasta el último momento. O Raven, el veterinario, o los Scouts, sobre los que Raven “ejercía una influencia misteriosa pero directa” (pág.55). Ellos son los que le ayudan a ordenar la biblioteca.

En las 181 páginas de La Librería disfrutaremos de una lectura intensa. Unas veces con humor, otras veces con rabia. Es realmente inquietante la lucha de Florence para sobrevivir en un pueblo con una mentalidad tremendamente cerrada, casi victoriana, donde la clase social importa sobre todas las cosas. No muy diferente a nuestra actualidad, desgraciadamente.

La Librería es una novela inteligente, sagaz. Está ambientada en 1959,  en Inglaterra, pero podría pasar en cualquier pueblo de cualquier país donde nada debe cambiar, donde el poderoso es el que manda, donde hay que guardar las tradiciones, la moral. Florence quiere abrir una librería y tiene a la mayoría del pueblo en contra porque eso de la cultura no interesa a nadie y, esa reflexión, la hace el banquero. No leer para no pensar.

Penelope Fitzgerald ya me gustó con su novela Inocencia y esta tampoco me ha decepcionado. Es muy recomendable leer estas pocas páginas pero muy intensas.

viernes, 2 de marzo de 2018

PÁJAROS DE NIEBLA DE JAUME PALAU



Pájaros de niebla
Jaume Palau
Silva Editorial,2018
159 páginas
15 euros


Escribir un relato es dos cosas al mismo tiempo: contar algo y contarlo de una determinada forma. Cualquier persona puede contar algo con o sin habilidad alguna y transmitir una historia. El escritor se preocupa de la forma de contarlo. Jaume Palau no es un recién llegado. Con varios títulos en su haber ya ha narrado muchas cosas. En este nuevo proyecto denominado Pájaros de Niebla hay una veintena de relatos. Desde el microrelato hasta casi la nouvelle. Todos ellos tienen en común la esquisitez y el gusto por explicar. Jaume Palau parece paladear las palabras, deleitarse en el lenguaje, detenerse en un instante y una descripción. Convencido de que parte del efecto en el lector estriba en cómo llegue a él la historia que se narra. Hijo de la tradición cultural greco-latina, Palau es un escritor culto. Un relatista que obliga al lector a seguir su juego, a enamorarse de la lengua y las palabras, a demorarse en los instantes. Muy lejos de otras consignas donde el lector no hace más que pasar páginas que no dicen nada, Palau es un forofo del lenguaje. Un hooligan me atrevería a decir. Es una de las características fundamentales de su escritura que entronca con grandes escritores y cuentistas del siglo pasado: Borges, Cortázar, Conrad...

La historia que da título al libro es una muestra de cotidianidad y de olvidos .Un relato sencillo sin apenas trama ( Son así más de uno de sus cuentos). Lo cercano se hace creíble porque a todos nos ocurren acontecimientos similares.

La mayoría de los relatos más largos se encuentran en la segunda parte del libro -aunque el libro no está propiamente dividido en partes-. Algunos de mis cuentos favoritos se encuentran en esta segunda parte. 

En La última frontera, un relato impregnado de melancolía y recuerdos, dos antiguos amantes se encuentran en un crucero, en un momento de sus vidas en que nada es como era. Ambos viven tiempos de cambio. De aquellos cambios que parecen ir a mal. Uno de los aspectos más destacables es el diálogo entre ambos personajes. Y muy del autor es el final.

Trémula , en la noche es una historia que me recuerda a dos cosas. Una, a la película protagonizada por Michael Douglas, Un día de furia. Un hombre que se despierta con los circuitos cruzados y da rienda suelta a lo peor de sí mismo. También me recuerda a uno de mis relatos denominado Nicotina en el que un hombre hace todo aquello que no se espera de él. El final del relato sin embargo se aleja de ambos recuerdos. Jaume Palau le da un toque diferente que no voy a desvelar.

El tercero de mis cuentos preferidos lleva por título Una compañía más satisfactoria. Se encuentra en la primera parte del libro. Es un relato con grandes dosis de mala leche. Una de aquellas venganzas que no sabe uno si ha venido gestándose a lo largo del tiempo o sale de forma natural.

El petirrojo y la rosa es una relectura del cuento de Oscar Wilde, El ruiseñor y la rosa. Hay diversas variaciones y es, probablemente, menos romántico y extremado que el relato clásico.

Otro de los cuentos más afortunados lleva por título Caja de zapatos. Una historia cruda y plenamente vigente que parece desarrollarse en una favela brasileña (Abro aquí un inciso para comentar que son muchos los lugares que visita Jaume Palau en sus cuentos. De Brasil a Nueva York, de ahí  a China, a México, a Israel... ) En la humildad de una casa, más bien un cobertizo, inocencia, delincuencia, impotencia y muerte. La crueldad de la vida apenas en unas páginas. La realidad del mundo en el que vivimos trasmutada en cuento.

Hay otros cuentos destacables.  En El bolso, un objeto nos remite a un tiempo pasado y también a otra venganza, a una de esas humillaciones cotidianas que uno puede llegar a vivir en un momento perentorio de su vida. Dos amigas -quizá decir amigas es excesivo- se reencuentran mucho tiempo después. Sus vidas han recorrido senderos bifurcados, como diría Borges. Y parece que hay cuentas pendientes.

En La cometa, otra historia con niño de protagonista, un padre celebra el cumpleaños de su hijo llevándole a volar una cometa a la playa. Detrás de ese momento de felicidad hay una nota amarga de algo que debe transmitirse y que no se desea hacer.

La Crista de Santiguán nos presenta un argumento que conduce a dos conductas contrapuestas. Un mural en la pared, con motivo religioso, es el origen de una peregrinación pero también del odio de una parte de la sociedad. Fiel reflejo de las contradicciones que suelen provocar los sentimientos religiosos, Palau ahonda en la manera disímil que tenemos de percibir los mensajes.

Noche y sexo en Manhattan nos introduce la sexualidad en el relato. En este caso parece ser una excusa para abordar la preocupación por una noticia que se espera pero que quizá no quiere recibirse y una cita que se puede ir al garete por la noticia final.

En De la dicha y del deseo se aborda el amor desde el miedo a la pérdida. La cobardía de no enfrentarse a la vida o quizá la elección de dejar pasar un momento por temor a que ese momento se desvanezca en el tiempo. Enfrentarse o no a la realidad. Tener unas expectativas que quizá nunca vayan a cumplirse. Conformarse con cualquier cosa o dejar que el momento que nos iluminó quede ahí por siempre.

En La ocasión se lo merece una mujer convoca a dos personas para dar una noticia de amor, pero el resultado, que cada uno adivina en su favor, no es el esperado. Otra historia de amor y también de amor no correspondido. Y además, sobre esperanzas no cumplidas.

Quin Shi Huang es un relato histórico ambientado en la China imperial en donde se narra una parte de la vida de este emperador chino y del origen de los famosos guerreros de Xian. Jaume Palau da su visión que es una de las posibles con un final más o menos fantasioso.

Otro relato, con un origen histórico, sobre Sodoma y Gomorra es Mi nombre es Yrit. También aquí el autor reinterpreta el mito o lo conduce a ser objeto de relato. Es uno de los disparadores con el que Jaume Palau suele jugar. Reconstruir un mito o una historia y hacerla suya. Imaginar cómo pudo ser.

Amén es un cuento extraño de tema religioso. Un relato que es difícil explicar sin romper el inesperado final. Otra de aquellas historias que ahonda en la culpa y en las enseñanzas que nos han ido cincelando en el cerebro.

En ¿Te he dicho que estás extraordinariamente sexy esta noche? el protagonista es un escritor que parece haber subido un peldaño en el camino a la fama. Un ser lleno de inseguridades y letraherido que se debe enfrentar a parte de su pasado para lo que no está preparado. Demostrar que se debe un favor cuando el principio del éxito parece alejarnos de pasadas vidas.

En Mi niño, mi príncipe, mi galán, mi amor, un niño pierde a su madre. Buscando entre sus cosas a fin de rememorar la figura materna con ansias de no perderla,  descubre algo inesperado.

Los cuentos más breves son Juventud, La gran ola y Otoño. Historias con un pequeño hilo narrativo, a veces más una descripción, una idea fulgurante de la que el autor siempre saca buen partido.

Leer Pájaros de niebla es encontrar la escritura de un autor con un estilo alejado de los circuitos comerciales y que insiste en devolverle a las palabras el amor que merecen. Solo este hecho en sí hace apetecible el libro. Si a eso añadimos la diversidad de historias, de tiempos y de lugares, la capacidad de rehacer mitos, de reinventar paisajes, de crear atmósferas y reconstruir diálogos, con la lectura de este libro se encontrará uno más que recompensado.




martes, 1 de agosto de 2017

REINICIANDO QUE ES GERUNDIO

Sorprendentemente durante este año que no se han publicado reseñas en el blog, éste ha permanecido activo y ha seguido teniendo e incrementando su número de visitas, razón por la cual vamos a volver a la actividad reseñadora poco a poco.

jueves, 21 de julio de 2016

POEMAS DE MADRES, PATRIAS Y AMORES (POSIBLES) DE XOSE LÓPEZ




Poemas de madres, patrias y amores (posibles)

Xose López

Editorial La vocal de Lis, 2016

180 pp.

11,54 euros


Xose López (1972) es un prolífico autor que ha escrito diversos poemarios, obras de teatro, guiones de cine y artículos de arte. De su faceta poética es fruto Poemas de madres, patrias y amores (posibles) un poemario de tema amoroso aunque, tal y como ya el título nos anuncia, de diversos temas amorosos. Contempla el amor sexual, el amor paterno-filial, el amor hacia la madre, e, incluso, el amor a la patria. Probablemente de ese último amor son algunos de los momentos que me han parecido más afortunados y de los que hablaré preferentemente. Todo en cien poemas. Pero vayamos por partes. 


La concepción poética de Xose López parte de la palabra relativamente desnuda, directa. El poema transcurre como una sucesión de sentimientos, casi siempre dirigidos a una amada.


En el caso de los poemas de índole más patriótica, aunque creo que realmente se acercan a veces a lo social, nos encontramos normalmente una cierta crítica que enmascara una profunda decepción y también un sentimiento de pertenencia a la tierra de la que escribe. El dolor que produce lo injusto, la Guerra Civil y sus consecuencias, la situación actual mueve  al autor a expresar su desánimo.


Los poemas de índole amorosa suelen tener un trasfondo y formas románticas. Los de temática social muestran más la preocupación por el momento y el determinismo desde la Guerra Civil. Veamos algunos fragmentos.



A veces algunos versos parecen citas:



“En el fondo todos somos iguales

y justo en el mismo fondo todos

bien distintos” (p.36)



“El conocimiento

alejado de la experiencia

es conocimiento equivocado” (p.46)



Otras veces nos vienen ecos de la Guerra Civil que entroncan con los problemas sociales y el estallido de la crisis:



“Vosotros

sois unos cobardes

que huís hacia delante

(vuestras balas sois vosotros,

vuestras porras sois vosotros,

vuestros gritos sois vosotros)” (p.62)



Ecos de una patria que duele:



“Duelen

las tradicidiones.

Incluso cuando viven

difuminadas en medio

de una profunda lógica

progresista” (p.77)                                                        



Otra variación sobre el mismo tema:



“…España es una fosa

sin sorpresa, un corral sin cemento, manantial

desbordante de caminos rojos e hierba seca.” (p. 145)



Poemas de madres, patrias y amores (posibles), libro que, sin duda, gustará a los amantes de la poesía desnuda y directa.

sábado, 25 de junio de 2016

ENTREVISTA A JOSÉ ICARIA



Luis Vea-En este libro (Greatest tweets. Aforismos (y otros ritmos afro)) has decidido publicar aforismos y otros textos breves. ¿De qué forma te planteas la escritura de estos textos breves en relación a tus textos poéticos?



José Icaria-La clave creo que está en dos puntos: por un lado, la rapidez con la que se han estado produciendo toda una serie de acontecimientos durante estos últimos años, que, para resumir, nos han retrotraído (por más que se empeñen en hablar de las reacciones decimonónicas a sus políticas “de austeridad”) al capitalismo previo a la segunda guerra mundial, es decir, a un capitalismo no redistributivo; por otro, la sospecha de que no se podía forzar más la poesía sin riesgo de que se rompiera en nuestras manos, y se volviera un objeto inocuo o bien, carente de posibilidades artísticas. Para mí, un texto cuasi-periodístico que simplemente trocea los textos en estrofas, como cortados por el cuchillo de un aspirante a master-chef, estaría en el límite.

     Por mi parte, y para estas ocasiones, preferí pasarme al aforismo, el microcuento, etc., como una forma más útil, desde mi propia experiencia, de armarme (literariamente) frente a la realidad. Y entonces, es cierto, se produjo la siguiente pregunta: ¿es lícito hibridar, forzar el aforismo? No lo sé, los géneros están ahí para usarlos, no creo que hayan de ser sagrados, todo depende de las posibilidades que ofrezcan o del jugo que les sepa sacar el autor, en relación al fin que persigue.

     De manera que respondiendo de forma concreta a la pregunta, estos aforismos (especialmente los dedicados a los temas sociales, ¡aunque cuidado!, no son los únicos que escribo), se relacionan con el resto de mi poesía “social” como las (aprovecharé un símil relacionado con la edición de imágenes) diferentes herramientas que sirven para recortar una imagen del fondo: unas son más adecuadas para seleccionar algunos elementos, mientras que otras lo son para aislar otros elementos.

     Aunque, como decía, este no es el único tipo de aforismos que escribo; también hay algunos de corte “metafísico”, otros, de reflexión sobre la poesía que-se-hace-hoy, la condición humana, etc.

     Por último, y como indico en el prólogo, el aforismo es también una forma de reacción a la lectura internáutica, surgida de las nuevas tecnologías: una lectura hiperconectada, pero superficial. El aforismo pretende detener, por un instante, la corriente de pensamiento, para intentar inducir el estado de concentración propio de la lectura heredera de Gutenberg. Como sabes, un buen número de esos aforismos han sido vertidos, previamente, a las redes. Sin la pretensión de que llegaran a convertirse en “trending topic”: eso sería, probablemente, sospechoso…

     Una cosa más: nunca escribiría un libro “de aforismos”, es decir, exclusivamente bajo esa premisa (creo que te estoy dando un titular); si escribo aforismos es porque se han convertido en herramientas útiles de creación y de interpretación de la realidad. Una vez más, conviene no detenerse en el dedo que apunta el cielo…




L.V-¿Piensas que estos escritos breves abordan los mismos temas que tus escritos poéticos?



J.I-En realidad sí, aunque como ya he explicado, se trata de herramientas diferentes con las que persigo también diferentes propósitos. Es conveniente recordar que no sólo escribo poesía social, sino también otro tipo de poesía, en fin, no estrictamente social. Uno simplemente escribe, o mejor dicho, se deja escribir –no puede evitarlo– por los acontecimientos, pero también por las percepciones, reflexiones, ¡presagios!, etc. Como dije, el aforismo permite calibrar con mucha precisión un aspecto concreto. Y a veces, produce también una gran satisfacción: como cuando uno tiene la impresión de haber capturado, siquiera, por un instante, esa fugaz mariposa. Aunque después sólo deje polvo entre las manos… Por otro lado, me permite administrar, con bastante comodidad, una cierta visión humorística de las cosas –que ya sabes que es marca de la casa–, e incidir en la paradoja. Para mí, la paradoja es un recurso básico en la creación de aforismos, puesto que prefiero lanzar ideas que ayuden a desestructurar la mente a enunciar axiomas...



L.V-¿Eres de los que piensas que la escritura tiene un propósito, un fin, o más bien es una forma de creación o de arte, con valor en sí misma?



J.I-Creo que la escritura tiene múltiples propósitos, múltiples fines (con uno mismo, en primer lugar, con el objeto artístico, o artesanal, con aquellxs con lxs que se comparte, etc.), y a la vez, tiene un valor en sí misma, que la puede hacer perfectamente “innecesaria”, en el sentido mercantil del término (las cosas innecesarias son precisamente las más valiosas, que decía un performer que pasó por los Bio-Lentos, adelantándose a Nuccio Ordine).

     Creo que en el fondo, lo importante es siempre en qué medida logra el autor o autora conseguir sus objetivos, éticos o estéticos, conmover, concienciar a lxs lectorxs. En mi caso no sé escribir “por encargo”, pero sí puedo dejar macerar las ideas, documentarme, etc., hasta que consigo reunir las piezas que necesito (hablamos de creaciones que exigen un cierto proceso). De todas formas, no me siento a escribir si no siento que lo que quiero escribir está vibrando en mi interior y, de alguna manera, listo para nacer (eso que algunxs llaman “inspiración”).

    



L.V-Como parte del grupo Los Bio-lentos, ¿cuál es tu aportación al mismo? ¿Qué crees que te aporta formar parte de un grupo poético?



J.I-Los Bio-lentos es un grupo de poetas que funciona de forma totalmente horizontal. Mi aportación es la misma que la del resto de poetas que lo componen: mi poesía, mis performances, monólogos, las ideas respecto a la forma de organizar los actos (en realidad todos se desarrollan de una forma muy similar: rondas de poemas en que participamos todxs lxs poetas, intentando mantener el mayor dinamismo posible, es decir, no hay vedettes y recitamos sólo un poema o  realizamos una performance por tanda), mis ideas sobre cómo incorporar novedades a los recitales, coordinarme con los colectivos o la gente interesada en que vayamos a recitar a sus espacios, reivindicaciones, etc.

     Si hay una esencia de mi forma de recitar o actuar que se incorpora a los recitales no lo sé. Sé que compartimos una forma de hacer muy concreta: la crítica social, la reflexión, el sentido del humor, la irreverencia. La crítica al poder y la defensa del apoyo mutuo y la solidaridad son puntos indiscutibles de confluencia. Por otro lado, cada unx puede hacer lo que le venga en gana, que, como dijo Lucio Urtubia, por algo somos anarquistas (o acratillas).

     Formar parte de este grupo es de las mejores cosas que me han sucedido en la vida. He conocido un montón de gente, de lugares maravillosxs. He vivido instantes de gozo ilimitado. Hemos funcionado siempre –como ya dije– de manera horizontal, sin líderes; tampoco habríamos aceptado ir a cualquier sitio (aunque también nos gusta ir a lugares donde previsiblemente seremos abucheados, pero eso no suele suceder: a veces, como mucho, logramos dispersar a la gente mejor que los antidisturbios); no le debemos nada a nadie, o mejor dicho, al contrario, todo se lo debemos a la gente, que hace posible el sueño, del que también, por supuesto, forman parte. 



L.V-Bio-lentos tiene como propósito llevar la poesía a aquellos lugares donde normalmente no llega la poesía. ¿Crees que lo habéis conseguido? ¿Cuál es tu experiencia a lo largo de este tiempo?



J.I-Así es, tal como señalamos en nuestro manifiesto (pero no hacía falta, porque para nosotros era casi una necesidad básica). Para mí sería muy aburrido recitar poesía si no estuviésemos en contacto directo con la calle. La verdad es que los ambientes poéticos me parecían un tanto endogámicos, y al cabo del tiempo, llegaban a saturarme. De hecho, he desaparecido durante largos períodos, a causa del hastío. Bio-Lentos en cambio consigue trasladar, sin ninguna dificultad, la poesía a todo tipo de no-escenarios: urbanos, rurales, subterráneos (también recitamos en el metro, que es uno de los fetiches acostumbrados de lxs poetas), etc.

      Una característica específica de los Bio-Lentos es que no presentamos libros, aunque también los escribimos, y organizamos alguna presentación, en su caso. Pero el grueso de nuestras actuaciones no tienen otra finalidad que la de compartir nuestra poesía con el colectivo, el espacio donde hayamos sido invitados, y en cada caso escogemos los poemas que leeremos en función de nuestra intuición del momento.

     La experiencia, como ya te explicaba un poco en la otra respuesta, ha sido muy positiva. Excepcional. Nos hemos sentido tan contentos como Lorca, con su Barraca…



L.V-Con Bio-lentos has participado en Voces del Extremo. ¿Qué experiencia te llevaste? ¿Te consideras parte de la corriente poética de la poesía de la conciencia crítica?



J.I-En general, muy positiva, claro, conocimos gente afín y encarnamos a quienes sólo conocíamos por el nombre, a través de redes sociales. Hicimos muchos amigos y establecimos vínculos con algunas de las personas que visitaron ese año Voces del Extremo y consideramos especialmente próximas a nuestro modo de hacer, como Ángel Calle, David Trashumante o Zapico, a quien ya conocíamos. Personalmente, tengo un trato especial con Antonio Orihuela, de hecho creo que algunos enfoques de algunos de nuestros poemas son, a menudo similares, como en lo referente a la clase media o a la falta de conciencia de la (¿desaparecida?) clase obrera. Hace poco estuvo en Barcelona, con el Niño de Elche, presentando su “Cantes Tóxicos”, una experiencia abrumadora, el triple impacto de los versos, las imágenes y la rotunda voz flamenca. Después le escribí confesando que, no sólo me había gustado el espectáculo, sino que además me había inspirado, para unir, en mi caso, ambas experiencias, la poesía y la imagen, añadiendo un vídeo, “Poornie’s”, que ya había realizado hace tiempo, aunque sigue siendo plenamente vigente. Por ahora, he recibido críticas positivas y la experiencia de la presentación fue muy positiva.

     Creo que comparto, en efecto, muchos de  los planteamientos de esa corriente, aunque también es verdad que yo me incorporo con cierta diferencia temporal. Mis poemas arrancan con la última “época de bonanza” y, de hecho, anticipan el descalabro que se nos venía encima. He usado a menudo, artificios extraliterarios basados en las nuevas tecnologías, como las “webs hacqueadas en diferido” (que jamás han sido tomadas demasiado en serio, a pesar de que he podido tener más de diez mil visitas en una sola noche, como en el poema “El discurso del Rey”, mientras este leía su discurso de navidad, la nochebuena del 2012), u otros recursos basados en el “fake”, como “J. Icaria denuncia la corrupción con un sobre visible desde el aire”: poesía, performance. En realidad es un fake en toda regla. Pero, como digo, esos recursos, aunque plenamente integrados en el espacio creado por las cacareadas nuevas tecnologías, no parecen contar demasiado, desconozco un poco la razón.
     Por último, hablando de, quizá, una de las últimas hipóstasis, en la antología “Disidentes”, parece en principio clara la idea programática, en la que hay unas figuras (no intento restar mérito a la poesía o la trayectoria de algunxs de esxs figuras, sino simplemente cuestiono esa idea programática, habitual en el fenómeno “antología”), y el resto parecemos, como en los castellers, integrando una nutrida base y haciendo piña para auparlos. Sin embargo, la analogía con el término catalán no parece muy indicada, puesto que la editorial, al menos eso ha manifestado el coordinador, no tiene previsto pasar por Barcelona. No sé si esto ocurrirá con otras “periferias”, si así fuera, creo que sería oportuno revisar el concepto. Creo que merecería la pena aunque sólo fuera por Barcelona, donde hay tanta buena poesía, comprometida y no comprometida. Pero seguramente no debemos ser los únicos. Sinceramente pienso que, ignorar la labor de los Bio-Lentos –que es el colectivo que, es lógico, mejor conozco– como parte integrante de la poesía comprometida, es como mínimo arbitrario: se puede observar en nuestra página el volumen de recitales que llevamos a cabo (hay semanas en que hacemos dos y hasta tres). Eso sí, como ya dije antes, nuestro principal objetivo no es hacer presentaciones de libros (aunque también los escribamos), sino estar, como decimos en nuestro manifiesto, “allí donde no se espera a la poesía, en lugares reivindicativos y donde se practica la desobediencia”.

     En cualquier caso, esperamos la visita de Mr Marshall, pero nosotros seguiremos haciendo lo que sabemos hacer. En mi caso particular, y concluyendo la respuesta a tu pregunta, preferiría no estar integrado en nada, aunque comparta, evidentemente, afinidades con determinadas opciones. Creo que en nuestro caso, el de Los Bio-Lentos, más que esas etiquetas que he nombrado, podríamos responder mejor a algo así como “poetas de acción directa” (te doy otro titular), por nuestra forma de llevar la poesía a la calle (no esporádicamente, sino como objetivo), y nuestra forma de vivir la poesía, y la vida…



L.V-A la hora de escribir, ¿quiénes son tus referentes?



J.I-Leo toneladas de literatura. También de poesía: de “la que se entiende” y de la que cuesta un poco más (también el placer suele ser mayor). No voy a continuar discusiones bizantinas (no tengo tiempo para eso), pero me parece un gran error esa distinción y sobre todo la acostumbrada apología de la primera frente a la segunda. Me parece que eso ha hecho bastante daño a la poesía en nuestro idioma, y llevamos ya varios siglos en ello. Es como si, en música, se denigrara el jazz, el rock progresivo, el blues, a cambio de subir a los altares la música pop, todo ello exacerbado con las frecuentes presiones del mercado y la literatura de consumo rápido. A mí todo eso me da igual, pero creo que a puede dar lugar a confusión, o podemos crear tendencias que induzcan a la gente a tomar la parte por el todo.

     Ahora mismo estoy leyendo una antología de poesía latinoamericana, otra de poesía portuguesa contemporánea, una pequeña colección de poemas de Louis Aragon, una colección de poemas de mujeres de la beat generation…

     De joven leí mucho a los simbolistas (Baudelaire, Lautréamont, Mallarmé, Rimbaud, Valery, Verlaine), creo que eso se nota en mi primer poemario. Uno de los poetas que releo a menudo es José Ángel Valente. El Dámaso Alonso de “Hijos de la ira”. Allen Ginsberg. Paul Celan. Antonio Machado. Pessoa…



L.V-¿En qué estás trabajando ahora? ¿Qué proyectos hay para el futuro?



J.I-Estoy trabajando en dos espectáculos, uno que ya mencioné, que aúna poesía e imagen, “Poornie’s (de cómo los ricos se ponen cachondos con nuestras desgracias)”,  y “Paula o el llanto”, poesía y música, la crisis vivida en primera persona. Intento publicar tres libros de poesía que he ido escribiendo a lo largo de los últimos diez años. Tengo un libro de cuentos por publicar, otro de microcuentos, al menos otro de aforismos y uno de poesía visual. Probablemente me deje algo. En fin, lo mejor está por llegar; no hay tiempo que perder…