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viernes, 14 de septiembre de 2018

LA LIBRERÍA DE PENÉLOPE FITZGERALD





La librería

Penelope Fitzgerald

Traducción: Pilar Adón

Editorial Impedimenta, 2017 

181 pág.

 20



Penelope Fitzgerald (1916-2000) fue una mujer novelista, poetisa, ensayista, biógrafa inglesa.

Perteneció a una familia de una buena formación cultural lo que repercutió en su  escritura. Aunque publicó tardíamente su primer libro, en 1975, ha sido considerada como una de las figuras más relevantes de la nueva narrativa inglesa.

La librería fue publicada en 1978 y narra la historia de Florence Green, una mujer viuda que decide abrir una librería en el pequeño pueblo costero de Hardborough, Suffolk.

Florence es una mujer de mediana edad: “era pequeña de aspecto, delgada y huesuda, un poco insignificante vista desde delante y completamente insignificante por detrás” (pág.10).  Vivió del dinero que le había dejado su marido cuando falleció pero quiso demostrarse a sí misma que podía hacer algo más en su vida. De ahí que decidiera abrir una librería, algo que no existía en el pequeño pueblo.


En Hardborough, en 1959, no existía casi nada y, menos una librería: “(…) uno no podía tomarse una ración de Fish and Chips, ni había tintorería, ni siquiera cine (…) a nadie se le había ocurrido-y, desde luego, nadie pensó que a la señora Green se le hubiera ocurrido tampoco- abrir una librería en el pueblo” (pág. 10 y 11).

Decide abrir la librería en una antigua y destartalada casa, Old House, cerrada desde hace muchos años pero que le provocará innumerables problemas con las personas más importantes del pueblo, el banquero y la señora Gamart.

Durante toda la novela podremos ver a la protagonista sufrir altos y bajos en su economía, por ejemplo, cuando decide abrir una biblioteca, de la cual se encargará Christine Gipping, una niña de 10 años, de manera muy eficiente a la que contrata para que le ayude o cuando decide vender Lolita, la obra de Navokov. Esto será un poco más complicado.

Florence es el personaje principal de La librería pero no hemos de dejar de lado a todos los personajes secundarios:

El señor Keble, el banquero, un hombre prepotente que considera que una mujer sola no debe dedicarse a los negocios: “A menudo me pienso que es una pena que no haya unos estudios homologados para el pequeño empresario, o empresaria…” (pág. 12). Empresaria es lo que realmente le molesta. Lo cierto es que le pondrá muchos inconvenientes para darle el crédito que necesita ya que considera que la cultura es una pérdida de tiempo.

O la señora Violet Gamart, “(…) patrona por naturaleza de todas las actividades públicas de Hardborough” (pág.36),  que quiere por todos los medios la casa para abrir un centro de arte y hará todo lo posible para conseguirlo incluso utilizar a su influyente sobrino.

La casa en sí, Old House, de quinientos años de antigüedad, es otro personaje, ya que está embrujada. Tiene su propio fantasma y es el objeto de deseo de la persona más influyente del pueblo.

No todos le hacen la vida imposible. También tiene personas que la apoyarán. Edmund  Brundish, un anciano que se comunica por carta con Florence y que la apoyará hasta el último momento. O Raven, el veterinario, o los Scouts, sobre los que Raven “ejercía una influencia misteriosa pero directa” (pág.55). Ellos son los que le ayudan a ordenar la biblioteca.

En las 181 páginas de La Librería disfrutaremos de una lectura intensa. Unas veces con humor, otras veces con rabia. Es realmente inquietante la lucha de Florence para sobrevivir en un pueblo con una mentalidad tremendamente cerrada, casi victoriana, donde la clase social importa sobre todas las cosas. No muy diferente a nuestra actualidad, desgraciadamente.

La Librería es una novela inteligente, sagaz. Está ambientada en 1959,  en Inglaterra, pero podría pasar en cualquier pueblo de cualquier país donde nada debe cambiar, donde el poderoso es el que manda, donde hay que guardar las tradiciones, la moral. Florence quiere abrir una librería y tiene a la mayoría del pueblo en contra porque eso de la cultura no interesa a nadie y, esa reflexión, la hace el banquero. No leer para no pensar.

Penelope Fitzgerald ya me gustó con su novela Inocencia y esta tampoco me ha decepcionado. Es muy recomendable leer estas pocas páginas pero muy intensas.

domingo, 26 de abril de 2015

BASSET DE STELLA GIBBONS





Basset
Stella Gibbons
Traducción: Laura Naranjo y Carmen Torres García
Editorial Impedimenta, 2014
311 páginas
22,50 €

Stella Gibbons (1902-1989): Escritora inglesa que, además de trabajar como periodista, escribió numerosas novelas,  relatos y  poesías.  Bassett fue su segunda novela y fue publicada en 1933.

Tras finalizar sus estudios de periodismo, trabajó para la British United Press. Durante este tiempo comenzó una relación con Walter Beck, en el que se inspiró para recrear a George, el personaje principal de  Bassett.
 
Hilda Baker es una mujer que no destaca ni por su inteligencia ni por su belleza. Tiene una vida monótona. Siempre va de su pequeño apartamento al taller de confección donde trabaja. Como tiene unos pequeños ahorros decide invertirlos en algo útil y así piensa  que podría asociarse con otra persona para regentar una casa de huéspedes después de ver un anuncio en una revista. Para ello se dirige a Bassett,  un pequeño pueblo del condado de  Buckinghamshire.  En él vive la señorita  Padsoe,  una mujer pusilánime que, en otro tiempo, disfrutó del privilegio de ser de familia adinerada. No está acostumbrada a mandar y sus sirvientas, Winifred y su madre,  abusan de ella. 


Tendrá que llegar Hilda Baker para poner orden en su vida y en su casa.

Por otro lado están los habitantes de Baines House. George, un joven que trabaja muchas horas en la empresa de su padre; Bell, la hermana, muy unida  a George. Ambos son “jóvenes, ricos y encantadores, y la gente se moría por trabar amistad con ellos” (pág.56).   La señora Shelling, la madre de ambos, es una mujer rica, severa y de convicciones estrictas. Los habitantes de Bassett rara vez acuden a ella para pedirle favores:
“Dios sabe que la señora Shelling tenía todo lo que una mujer podía desear, incluyendo un marido muerto” (pág. 184). Y, como adinerada que es,  necesita de una dama de compañía para que le haga la vida más fácil. Será entonces cuando contrate a la señorita Queenie Catton. Es una joven que procede de una familia progresista y liberal que intenta educar a sus hijos inculcando el amor libre:
“Como la mayoría de los progresistas felizmente casados, el señor Catton disfrutaba de lo lindo lanzando pullas contra el monstruo del matrimonio desde la seguridad que le proporcionaba su alianza de bodas” (…): “El matrimonio era inestable, obsoleto, degradante y estaba condenado al fracaso” (pág. 141).

La joven  es de ideología comunista. Acepta el trabajo de dama de compañía porque no soporta la algarabía que reina siempre en su casa. “No le atraía ni la belleza ni el lujo; no era sensible a la primera y su joven espíritu más bien austero sentía aversión por el último, pero le gustaba la paz, el orden y la tranquilidad”  (pág 140).

Será en la mansión de los Shelling donde encuentre la paz y el amor. Pero no es todo tan maravilloso como parece.


En la novela se van entremezclando los acontecimientos, tanto lo que sucede en La Torre, donde viven la señorita Padsoe y Hilda Baker, como lo que sucede en Baines House, con la familia Shelling  y otros personajes que van apareciendo a lo largo de la obra y la autora lo hace de manera magistral y con un gran sentido del humor. 


Es preferible no desvelar más sobre contenido de la novela pero lo cierto es que no decepciona  ni una sola de sus páginas. Como siempre, Stella Gibbons nos deja con la sensación de querer seguir leyendo. Es por lo que hay que agradecer a Impedimenta que nos siga deleitando con la reedición de la obra de esta gran escritora.

sábado, 30 de agosto de 2014

LA SEÑORITA MAPP DE E.F.BENSON



La señorita Mapp
E.F. Benson
Traducción de José C. Vales
Editorial Impedimenta 2013
379 páginas
22,75 €

Edward Frederic Benson (1867-1940) era un reconocido escritor de cuentos de fantasmas aunque fue la saga de Mapp y Lucia la que le dio reconocimiento. Consta de seis novelas y varios relatos. La señorita Mapp (1922) es la segunda de la serie y en ella va incluido uno de los relatos, La vizcondesa del music hall (1929).

La narración transcurre en Tilling, pueblecito costero inventado por Benson y tan importante en la narración como los propios personajes.

Elizabeth Mapp es una de las damas más importantes de Tilling. Es una mujer avara, hipócrita, rencorosa y malvada pero elegante, encantadora y tremendamente coqueta.

Maneja a la sociedad de Tilling a su antojo y, a través de su cenador, no se le escapa ningún acontecimiento que suceda a su alrededor: “la señorita Mapp permanecía sentada, como una gran ave de presa, junto a la espléndida ventana de su cenador de piedra; el amplio arco que la conformaba le ofrecía un estratégico ángulo de visión que le resultaba extraordinariamente útil para sus propósitos” (pág. 9). Desde la ventana controla los movimientos de todos sus habitantes y someterá a todo su círculo social.

Controla al mayor Flint y el capitán Puffin ya que sus casas dan a ambos lados de su ventana. Están obsesionados con el golf y el whisky. Son grandes amigos que pasan sus noches discutiendo y bebiendo a partes iguales y la señorita Mapp les intentará separar, no en vano lleva mucho tiempo pretendiendo casarse con el mayor Flint.

Otro personaje entrañable es Diva Plaistow, que debe su nombre a Lady Godiva, más cotilla si cabe que Elizabeth Mapp. Entre ellas existe una tremenda rivalidad por ver quién sabe más de los acontecimientos que suceden en Tilling. En secreto se copian los vestidos y esto da lugar a situaciones realmente entretenidas en la lectura de la novela.

Las situaciones más divertidas se dan en las partidas de bridge, en casa de Susan Poppit, miembro de la Orden del Imperio Británico, la cual mantiene una relación nada discreta con el discreto señor Wyse, emparentado con la aristocracia italiana ya que su hermana está casada con un conde y a  la cual todo Tilling está deseando conocer. 

En La señorita Mapp todos los personajes son decimonónicos pero hay uno que es un soplo de aire fresco en la narración,  Irene Coles, sufragista, socialista y pintora postimpresionista que gustaba de pintar desnudo al tendero y a la cual odia profundamente la señorita Mapp. “Desprendía un espantoso tonillo humorístico, un indecente desprecio por la opinión pública o privada, y su talento innato para la imitación burlesca eran tan asombroso como su opinión sobre los alemanes” (pág. 39).

Entre los rumores de la visita del Príncipe de Gales, el duelo del mayor y el capitán, el golf, las partidas de bridge y el acopio de comida, La señorita Mapp representa una sátira de la Inglaterra rural de principios del siglo XX y narrada con mucho sentido del humor.

En la misma novela está el relato La vizcondesa del music hall. Una lectura de apenas veinte  páginas que podría ser uno de los capítulos de La señorita Mapp, en la que el autor nos obsequia con las mismas intrigas, malentendidos y humor que hemos encontrado en la novela.


La señorita Mapp es una lectura muy entretenida que nos hará adentrarnos en el universo Mapp y Lucia y para disfrutar durante el verano, olvidándonos de la tonta programación televisiva porque, para divertirnos con cotilleos, tenemos a los habitantes de Tilling. 

jueves, 17 de abril de 2014

LAS MUJERES DE T.C.BOYLE




Las mujeres
T.C. Boyle
Traducción: Julia Osuna Aguilar
Editorial Impedimenta, 2013
538 pág.
24,95 €

Las mujeres es una novela sorprendente. Thomas Coraghessan Boyle (1948) nos narra de forma magistral la vida y, sobre todo, los amores del famoso arquitecto Frank Lloyd Wright, uno de los arquitectos más importantes del siglo XX y conocido por el diseño, entre otros, del Guggenheim de Nueva York, el Hotel Imperial de Tokio o su casa, Taliesin, ubicada en Wisconsin, dos veces quemada y dos veces reconstruida.
Su vida fue, sentimentalmente hablando, bastante ajetreada. Esposas, amantes que después se convierten en esposas. Todas ellas mujeres con una sensibilidad especial para el arte pero que acaban siendo arrastradas por la personalidad de Wright.

La novela está dividida en tres partes, cada una de ella dedicada a una mujer aunque no en un orden lógico y cada parte tiene un prólogo –de ficción- narrado por Tadashi Sato, un aprendiz japonés  de la escuela-taller que crea en Taliesin.

La primera mujer de Wright es Catherine Tobin Wright, “Kitty”, se casaron muy jóvenes y con ella tuvo seis hijos pero no les prestó la atención que realmente merecían. Kitty no aceptaba las numerosas infidelidades de su marido: "(…) su marido era un donjuán, siempre lo había sido y seguiría siéndolo (…) debía ejercer sus encantos sobre las mujeres del barrio porque eran ellas las que llevaban las riendas de la economía familiar (…). "(pág. 401).

Pero el problema llegó cuando Wright y “Mamah”, reúnen a sus respectivas parejas para decirles que están enamorados y que les abandonan ya que su amor es lo más importante.  “Kitty lo había aceptado, le había creído y confiaba en él. Tenía la esperanza de que superara aquel encaprichamiento, al igual que había superado otros con anterioridad “(pág. 401).

Martha Borthwick, “Mamah”, será su amante. Abandona a su marido y a sus hijos pequeños para vivir con Frank Lloyd Wright. “Tenía la mano tan firme y decidida como la de un asesino, la de un leñador con el hacha sobre la panza del lobo o la de una bruja con el horno a todo trapo, y se le fue al asa de la maleta, al tiempo que susurraba su despedida en un idioma nuevo, el del heroísmo y el sacrificio, y se escabullía por el pasillo”. (pág 416)

Era una mujer de ideología liberal y feminista. Traduce libros del alemán de Ellen Key, feminista sueca, escritora, pedagoga y pensadora radical.  Intenta educar a sus hijos en esas convicciones ideológicas aunque sólo los ve en vacaciones.

A ambos no les dio tiempo a casarse ya que murió trágicamente en el primer incendio de Taliesin. Esta casa, una de las obras más importantes de su arquitectura, la construyó para Mamah. Es posible que fuera a la mujer que más amó.

En el duelo de Mamah conoció a Maude Miriam Noel, “Miriam”, una mujer esnob, superficial, inestable y aficionada a la morfina. Con un carácter tan fuerte como el de Wright. Tuvieron un amor apasionado, violento, visceral. Realmente fue una relación enfermiza y destructiva. “La necesitaba, la quería, y le rogó que volviera, y no solo a Chicago, sino a Taliesin, para ser su mujer. ¿Y ella? (…) ¿Y qué si era por lujuria?. La necesitaba, e iba a mostrarle todo lo que podía darle, más allá de eso, de la maldición del sexo (…) (pág. 279).

La última esposa fue, Olga Lazovich Milanoff Hinzenberg, “Olgivanna”, de origen serbio. Se conocieron en un espectáculo de ballet en Chicago, en 1924 y él quedó prendado  “una joven morena, alta y de rostro adusto (…)” (pág.39). “Se le fueron los ojos hacia ella en cuanto se sentó”, (pág. 41).  Él se encapricha de ella, al igual que se encaprichó de las anteriores y consigue que abandone a su marido y, junto a su hija  Svetlana, para irse  a vivir con él a Taliesin. Con el tiempo se vuelve una “mujer amargada, magra y carente de humor, (…) siempre atareada con las tareas del hogar (…)”, (pág.40).

En Las mujeres,  T. C. Boyle nos describe a Frank Lloyd Wright como un hombre egoísta, estafador, vividor. “Iba y venía con total libertad de Spring Green a Chicago, donde viajaba para engatusar a clientes (…). Manipulaba los libros de cuentas, firmaba cheques sin fondos (…) (pág. 249). 

Quería vivir a su aire, sin tener en cuenta las normas de la sociedad del momento. “¿Por qué no le dejaban vivir su vida a su aire?¿Quién hacía las reglas para reprimirle?. Las normas eran para otra gente, para la gente ordinaria, la que no tenía ni pensamiento propio ni originalidad ni ningún sentido del mundo (…)” (pág. 442).

Hemos de imaginar que en la época en la que vivió el arquitecto y en esa América profunda, no debió ser muy bien visto el modo de vida que vivía. La prensa deba cuenta de todos sus amoríos e incluso Miriam llegó a acusarle de haber violado unas cuantas leyes sobre moralidad vigentes en ese momento en el país, cuando ya vivía con Olgivanna.

Aún así, era adorado por sus aprendices a los que trataba como auténticos esclavos. No sólo tenían que trabajar como delineantes sino también en el campo, la cocina. Era dueño de sus vidas.

Las mujeres de T. C. Boyle es una novela para  incondicionales de biografías de personalidades con sus luces y sus sombras.

martes, 21 de enero de 2014

LA SOLTERONA DE EDITH WHARTON


La solterona
Edith Wharton
Editorial Impedimenta 2013
Traducción del inglés y postfacio de Lale González-Cotta
138 páginas
17,95 €                   

Edith Wharton (1862-1937) nació Nueva York, en el seno de una familia rica norteamericana  que le proporcionó una importante educación. El hecho de haber pertenecido a la alta burguesía le provee de  una buena fuente de información  para escribir novelas y relatos en los cuales refleja las costumbres de la clase social de la que provenía. Vivió a caballo entre Norteamérica y Francia, donde falleció. La novela más conocida  de Edith Wharton es La edad de la inocencia (1920).

La solterona (1921) es una de las  novelas en la que la clase social es el elemento más importante. Comienza la narración explicando que en el  “Nueva York de 1850 despuntaban unas cuantas familias cuyas vidas transcurrían en plácida opulencia” (pág. 1).

Antes de conocer a las protagonistas, Edith Wharton  nos hará un recorrido por  la historia de los Ralston, una de las familias más influyentes del país. Los Ralston no se relacionan más que con los de su propia esfera social: “preferiría que mis nietos escogiesen a una Lovell o a una Vandergrave, o a alguien de nuestra clase” (pág. 11).

Delia Lovell se casó con un Ralston y Charlotte Lovell, su prima, había elegido un buen partido: se casaría con un Ralston con quien “todo sería más prudente o más…normal” (…)” la seguridad, la prudencia y las ventajas que proporcionaba dicho vínculo lo convertían en la clase de enlace que, íntima y gozosamente, anhelaba cualquier casadera de los mejores círculos” (pág.15).

Sus vidas transcurren en la más absoluta tranquilidad   hasta que un hecho importante de la vida de Charlotte le llevará a la anulación del compromiso matrimonial con Joe Ralston  y a compartir un secreto entre ambas mujeres el resto de sus vidas.

Realmente las protagonistas de la novela son Charlotte y Delia o Delia y Charlotte aunque hay dos personajes masculinos que condicionarán sus vidas: Clement Spender y el doctor Lanskell, es precisamente éste personaje la voz crítica de esta sociedad hipócrita y decimonónica: “Todos confiaban en el juicio del doctor Lanskell, pero lo que de verdad los llevaba hasta él era la certeza de que en aquella sociedad con tantos prejuicios no había cosa alguna que a él le pudiese intimidar” (pág. 100).  Ambos personajes son el lado antagónico de esa alta sociedad.

La novela tiene dos partes: en la primera conocemos a los personajes y el secreto de Charlotte. Edith Wharton  hace una perfecta descripción del carácter  de las protagonistas y, sobre todo, de la condición de la mujer en esa esfera social. Delia Ralston es la perfecta madre y esposa pero no deja de ser una mujer encorsetada y reprimida.

Charlotte deberá tomar una decisión drástica para proteger su secreto con la complicidad de su prima Delia: “contarle la verdad desharía el matrimonio de un plumazo (…) La tolerancia social no medía a hombres y mujeres por el mismo rasero, y ni Delia ni Charlotte se habían preguntado jamás el motivo: como la mayoría de las jóvenes de su clase, se limitaban a ceder ante no ineluctable.” (pág. 48). Sobran las palabras.

En la segunda parte, Wharton profundiza en la psicología de las protagonistas. Comienza advirtiendo que todo apunta a que Charlotte Lovell será una solterona:”Y a medida que su carácter se transformaba, se iba asemejando cada vez más  a la típica solterona: empecinada, metódica, maniática en minucias y propensa a magnificar las más nimias tradiciones sociales y domésticas” (pág. 62).  

Cuando enviuda Delia convivirán en la misma casa y el secreto que las une hará que aparezcan discusiones, celos y  rencores.

Todo esto está espléndidamente explicado y diseccionado en el postfacio de Lale González-Cotta, La edad de la inclemencia.

La solterona es una obra elegante, muy inteligente. La fuerza de sus protagonistas es arrolladora y le provoca al lector  emociones encontradas. Prejuzgar las decisiones tomadas por ambas, comprender o no el porqué de ellas desde el principio al fin. Simpatizar unas veces y odiar otras a cada una de las protagonistas.

El lector no se arrepentirá de esta lectura de tan sólo 136 páginas pero soberbias cada una de ellas. 

lunes, 9 de diciembre de 2013

INOCENCIA DE PENELOPE FITZGERALD




Inocencia 
Penelope Fitzgerald 
Traducción: Pilar Adón
Epílogo: Terence Dooley 
Editorial Impedimenta 2013 
341 pág. 
22,75 €


Penelope Fitzgerald (1916-2000) fue novelista, poetisa, ensayista y biógrafa inglesa  aunque comenzó a escribir a una edad tardía. Perteneció a una familia de intelectuales: teólogos, literatos, criptógrafos. Ella fue educada en importantes colegios de Oxford, entre ellos Wycombe Abbey (el Eton masculino).

Publicó Inocencia en 1986. La novela transcurre en la Italia de 1950, concretamente en la Toscana, en Florencia. Chiara Ridolfi, la protagonista, acaba de salir de un internado inglés  y un tanto exclusivo. La joven pertenece a una antigua familia de nobles italianos venida a menos y un tanto peculiares. Es magnífica la explicación, al inicio de la novela, de la historia de la villa de la familia Ridolfi, la Ricordanza, conocida popularmente como “los Enanos”.

Todo comienza cuando Chiara le dice a su padre que se quiere casar con un médico, el doctor Salvatore Rossi, al que conoció en un concierto de música clásica.

Inocencia es una novela inteligente, sensual pero que provoca cierta dosis de ansiedad en el lector. Tendrá desde el primer momento la sensación de que la relación entre los protagonistas es absolutamente destructiva.

La escritora dibuja a los personajes con una carga psicológica importante, tanto a los principales como a los secundarios.

La protagonista, Chiara Ridolfi, es una mujer joven y hermosa pero muy indecisa: “Su manera de enfrentarse a lo que fuera que se le viniera encima quedaba a medio camino entre el entusiasmo y la timidez (…)” (pág. 37).

Salvatore Rossi es médico en el Hospital de San Agostino, especialista en neurología. Es un hombre trabajador e inteligente pero con un carácter tremendamente egoísta y egocéntrico. Su padre era comunista y amigo personal de Gramsci, de hecho es uno de los personajes que aparece brevemente en la novela. La visita al hospital que le hacen Salvatore y su padre cuando está cerca de su muerte marcará la vida del protagonista.

Penelope Fitzgerald hace una descripción muy acertada  de Salvatore: “Debía salir de Bolonia como un hombre al que no pudieran distinguir por nada, ni por su procedencia ni por su carácter; tenía que ser pura y simplemente el joven doctor Rossi, hecho a sí  mismo, capaz de tomar sus propias decisiones” (pág. 70).  

La filosofía de Salvatore: “Si haces lo que esperan de ti (…) dejarás de ser una persona especial. Como médico, debo saber lo que es lo normal y asumir que cualquier vacilación en esa normalidad es una señal de peligro. Como ser humano, debo hacer justo lo contrario.”  (pág. 69).

En toda la narración de Inocencia, Salvatore demuestra un carácter fuerte, dominante, incluso, en ocasiones, antipático pero intentará en todo momento estar junto a Chiara. Está obsesionado con ella. En cuanto a Chiara, al lector le apetecerá protegerla. Está enamorada y también hace lo imposible por estar junto a Salvatore.

Merecen especial atención los personajes secundarios: Maddalena, la hermana de Giancarlo Ridolfi y tía de Chiara, es una mujer singular. Es la responsable del Refugio para los Indeseados, o sea, ancianos y bebés: “Unos desdentados podrán convivir pacíficamente con otros desdentados” (pág. 20).

O Cesare, el primo de Chiara, encargado de Valsassina, la granja familiar, un hombre silencioso y asocial: “Nunca decía nada a menos que fuera absolutamente necesario. Para él la conversación no era en ningún caso una de las artes de la vida ni un entretenimiento (…)” (pág. 27).

Y qué decir de Barney, amiga de Chiara: una joven inglesa decidida y atrevida. Todo lo contrario de Chiara: “la quería por su habilidad para deshacerse de los obstáculos” (pág. 85).

Y entre todos los personajes está Italia y concretamente la Toscana. La luz, las casas señoriales, los viñedos. La calidez del paisaje se transmite en las palabras de la escritora. Es muy acertada la ilustración de la portada de la novela que hace la editorial Impedimenta.

Es muy aconsejable el epílogo de Terence Dooley, Amena Stanza, albacea y amigo personal de Penelope Fitzgerald. En él hace una extensa explicación sobre  la novela. De hecho  opina  que “Inocencia es la más hermosa de las tragicomedias de Penelope Fitzgerald” (pág.331).

Inocencia, de  Penelope Fitzgerald, es una buena elección para regalar en estas fiestas navideñas.

domingo, 18 de agosto de 2013

LA SEGUNDA VIDA DE VIOLA WITHER DE STELLA GIBBONS


La segunda vida de Viola Wither
Stella Gibbons
Traducción: Laura Naranjo y Carmen Torres García
Ed. Impedimenta, 2013
453 pp
22,75 €

Stella Gibbons (1902-1989) nació en Londres  en un entorno familiar de clase media inglesa y con un padre aficionado al alcohol y al láudano y  un profundo odio hacia las mujeres. Esto fue utilizado por Stella Gibbons en parte de su obra y, quizás, uno de los personajes de esta obra, Victor Spring, sea el reflejo de lo que ella vivió. Fue periodista y escritora de novelas, relatos y poesía, pero es reconocida especialmente por la novela  La hija de Robert Poste (1932)  y su secuela Flora Poste y los artistas (1949). 

Publicó La segunda vida de Viola Wither en 1938 y en ella nos narra las vivencias de Viola, una joven guapa y sencilla, hija de un aficionado al teatro  y que, a su muerte, la deja en una difícil situación económica.
Viola  decide casarse con Teddy Wither, joven adinerado y por el que no siente ningún cariño. Pero al poco tiempo este también fallece y ella se ve obligada a vivir con los padres de Teddy, en Essex, porque su marido también carece de fortuna.

Los señores Wither son una familia burguesa que vive en un entorno opresivo,  rural  y bastante aburrido. Él está obsesionado con el dinero y quiere controlar las inversiones de todos los miembros de su familia. Ella es una mujer sumisa y muy conservadora y en la novela su vida sufrirá un importante revés.

Además de su hijo fallecido tienen dos hijas solteronas e  inútiles: Madge, de treinta y nueve años, interesada por el deporte y  los perros  y Tina, de treinta y cinco, cuyo único interés es su cabello, la moda y los libros de psicología femenina.

Cuando Viola se instala en The Eagles (así se llama la casa de los Wither), no es muy bien recibida. La señora Wither no entiende cómo su hijo se casó con una vulgar dependienta y su suegro pretende controlar todo su dinero, sin saber que no tiene ninguna fortuna. De hecho, con la única persona con la que llega a tener una cierta amistad es con Tina.

La vida en The Eagles es bastante aburrida: “Madge no era muy ducha en interpretar sus sentimientos con claridad; solo sabía que siempre estaba más contenta en el desayuno que en la cena” (pág. 12) pero todo comenzará a cambiar cuando aparecen en escena algunos personajes masculinos: Victor Spring, un  joven apuesto y rico, del que se enamorará Viola y Saxon Caker, el guapo chofer de la familia Wither, del que se enamorará Tina.

La segunda vida de Viola Wither nos recuerda a La Cenicienta aunque los personajes no son como en el cuento. Ni Viola es una fregona ni Victor es un príncipe azul.

Todo empieza en un baile estival, en casa de los Spring. Victor, el primogénito de la familia, además de ser guapo y rico es un joven profundamente machista. Según Gibbons “su opinión era estúpida, retrógrada y ultramasculina. Nunca abandonaba la idea (…) de que a las mujeres había que mantenerlas ocupadas con algún entretenimiento puramente femenino como coser, arreglar flores o cuidar niños hasta que un hombre requiriera su atención” (pág 295).  A Victor “las mujeres que sobrevolaban océanos, ganaban carreras de coches, escribían novelas brillantes o dirigían grandes negocios no le despertaban ni un ápice de admiración” (pág. 295). Vamos, todo un dechado de virtudes. Pero Viola será muy feliz con él.

Como toda la obra de Gibbons, La segunda vida de Viola Wither es una novela inteligente y cargada de ironía. Stella Gibbons tiene una escritura clásica, no en vano es admiradora de Jane Austen. En Westwood criticaba la aristocracia londinense y en  esta novela lo hace de la burguesía rural con ciertos dejes victorianos: no tolerar matrimonios dispares, actuar de determinada manera por el qué dirán, en definitiva, aparentar.  Todo ello hace que alguno de  los personajes quieran huir de Sible Pelden para instalarse en Londres.

De hecho, el escándalo se produce cuando Tina se enamora de Saxon, el chófer de la familia, y se casa en secreto con él antes de que éste herede una fortuna:” me enamoré de él en cuanto llegó. Es muy guapo y en esta casa… (…) Ninguno de nosotros es guapo y la vida que llevamos tampoco es bonita. (…) Ninguna mujer puede resistirse a eso, compréndalo padre. Sobre todo una mujer de mi edad que lleva años hambrienta de sexo… “(pág. 307). Imagínense este comentario en 1938.

Y al final de la novela, cuando Viola y Victor se están casando en la Iglesia de Sible Pelden, Gibbons se atreve a desvelar cuál será el futuro de todos los personajes.

Es una novela magistral. Divertida, tierna, sensual, en donde viviremos fiestas estivales, escapadas nocturnas al bosque y bodas con final feliz. Una fantástica lectura para disfrutar durante las vacaciones de verano.



Es una suerte que Impedimenta celebre sus cien títulos con esta novela y ponga a nuestro alcance la obra de esta gran escritora y en estas ediciones tan cuidadas.

domingo, 11 de agosto de 2013

THOREAU, LA VIDA SUBLIME DE A. DAN Y LE ROY


Thoreau. La vida sublime
A.Dan y Le Roy
Traducción de Olalla García
Ed. Impedimenta, 2013
76 pp+12 pp
19,95 euros


No es habitual en este blog reseñar libros en formato cómic. Probablemente lo especial del proyecto, y el hecho de que sea precisamente Impedimenta la que haya publicado esta obra en España, lo que le da una especial trascendencia. El contenido de Thoreau. La vida sublime. tampoco es el habitual. No parece que la vida de un filósofo como Thoreau (1817-1862) pueda interesar excesivamente a la mayoría de la ciudadanía o a una gran cantidad de lectores. Sin embargo, probablemente, por lo especial del momento económico del país, pero también del momento mundial, y también desde el punto de vista político, ha habido muchos ojos que se han vuelto hacia ideologías que muchos consideraban caducas. Hay un resurgimiento del interés por el marxismo y también por el anarquismo. Así no parece extraño encontrarse con este cómic sobre la vida de un padre de lo que ha venido a llamarse la desobediencia civil. Y para entroncarlo con mi exposición inicial tomo esta cita M. Le Roy:

"Contra la mercantilización acelerada de las sociedades y de los hombres que las constituyen, contra el productivismo y el crecimiento desenfrenados, contra el reino de una oligarquía sobre el escenario democrático, contra la independencia y la soberanía de los pueblos, contra las expediciones imperialistas que se repiten en la más absoluta impunidad, su obra aún tiene algo que hacer. Ya no basta con indignarse"

Y hablando de indignación aprovecho para recomendar la lectura de algunos libros que de la misma temática he reseñado en este blog y cuyas críticas pueden leerse aquí:  ¡Indignaos! y ¡Comprometeos! del ya fallecido Stephane Hassel y Delito de silencio de Federico Mayor Zaragoza. 

Volviendo a Thoreau. La vida sublime, cuya ejecución debemos al guionista M.Le Roy y  al dibujante A. Dan, hemos de hablar de sus dos partes. Una primera de cómic y una segunda que viene a recoger algunos detalles de la vida de Thoreau. De la primera decir que la narración visual parte de la edad adulta del autor y cuando éste decide marcharse a vivir lejos de la civilización, solo, huyendo de la guerra y del mercantilismo, pero, incluso, en la soledad del bosque -donde escribe su obra Walden sobre la vida en los bosques- le alcanzan los ecos de la civilización y es detenido por impago de impuestos. Después vendrá su escritura y la acción política contra un gobierno esclavista y contra la guerra imperialista en México. Su gira por diversos puntos de los Estados Unidos, etc.

La segunda parte viene a tratar algunos datos de la biografía de Thoreau, así como de la pervivencia de su figura y de sus ideas. Hay una interesante cita que casi sirve de colofón al libro:

" Un siglo y medio después, en el contexto de una crisis financiera amenazante y con una crisis ecológica a la vuelta de la esquina, sus intuiciones proféticas nos abren los ojos a la peligrosa evolución de nuestra civilización e incitan al compromiso con otras alternativas"

Su obra sigue siendo imprescindible para entender la defensa de los derechos y la desobediencia civil.
Así tenemos un aconsejable libro que edita Impedimenta para abrir boca sobre un personaje que parece volver a la actualidad.

sábado, 22 de junio de 2013

LOS HABITANTES DEL BOSQUE DE THOMAS HARDY



Los habitantes del bosque
Thomas Hardy
Traducción y postfacio de Roberto Frías.
Editorial Impedimenta, 2012
452 páginas
19,95 €


Thomas Hardy (1840-1928) nació en Dorset, lugar que constituiría el estado imaginario de Wessex en el que ambienta todas sus novelas. Inicialmente trabajó en la construcción ya que su padre era maestro de obras.  Mientras trabajaba fue escribiendo  poesía pero como no  tuvo mucho éxito se dedicó a la novela. Fue a partir de 1874, y coincidiendo con su primer matrimonio, cuando ya pudo vivir de la literatura.

Los habitantes del bosque (1887) transcurre en un pueblecito del condado de Wessex, Hintock,  rodeado de bosques. Sus habitantes viven del comercio de la madera. El hombre más próspero del pueblo, George Melbury, tiene una preciosa y delicada hija, Grace, a la que envía fuera del pueblo para recibir una refinada educación.

Cuando regresa junto a su familia, Grace deberá casarse con Giles Winterborne, ya que el señor Melbury, padre de Grace,  adquirió el compromiso con el joven.   Pero las circunstancias han cambiado y  el señor Melbury verá que Giles está socialmente por debajo de su hija.

A la misma localidad ha llegado un joven médico, Edred Fitzpiers, de procedencia aristocrática y con una cultura excepcional. Siempre está rodeado de libros y los vecinos del pueblo dudan de su habilidad como médico. Este será el candidato preferido para George Melbury como marido para su querida Grace aunque nadie ha tenido en cuenta el parecer de ella.

Los habitantes del bosque está considerada una joya de la literatura victoriana y realmente lo es. Es de una escritura delicada, llena de poesía dentro de la prosa. Son espectaculares las descripciones del bosque donde está situada la acción de la obra así como los fantásticos  personajes que en ella aparecen.

George Melbury, el padre de Grace, es un respetado  hombre de negocios de la madera y de todo lo que tenga que ver con los productos del bosque. Cuando tuvo a su única hija decidió que tendría la educación que él no pudo tener, así que la envió fuera del pueblo. Hay que decir que el señor Melbury no escatima en halagos hacia su hija. Para él es muy importante ascender en la escala social y es capaz de hacerle a su hija la siguiente reflexión con el fin de que ella pertenezca a la élite dentro de la sociedad: “Si alguna vez llegas a encontrarte conmigo, Grace, puedes pasar de largo y mirar hacia otro lado. No esperaré que me hables, lo que se dice hablarme, a menos que suceda en un lugar solitario y privado que no afecte a tu categoría” (pág. 195).

Grace Melbury es una mujer guapa y cultivada.  Pese a todo su refinamiento y al empeño de su padre de que se codee con personas de su mismo estatus, a ella le gusta la tranquilidad y la conversación de los habitantes de Hintock y las circunstancias la llevarán a un matrimonio nefasto.

El resto de personajes son realmente ricos en matices: Giles Winterborne, trabajador incansable del bosque y elaborador de sidra, está enamorado de la hija de su protector, el señor Melbury y, pese a todo el amor que le profesa,  será consciente de que su condición social está por debajo de lo que ella se merece. Thomas Hardy hace una descripción bellísima de él: “Por su aspecto y por su olor, Giles parecía el hermano mismo del otoño” (pág. 248).

Edred Fitzpiers  es el apuesto médico rural. Procede de una familia aristocrática venida a menos y posee  una gran afición a la ciencia. Es un hombre con un gran concepto de sí mismo y considera que la relación que pueda tener con Grace está por debajo de sus posibilidades: “Una cosa sí estaba clara: cualquier vínculo con ella solo podía ser informal, por la  debida atención que el doctor ponía en su propio futuro. A lo sumo, podía corresponder a la naturaleza de una leve seducción, pues él tenía ambiciosas metas que algún día le llevarían a esferas muy diferentes” (pág 154-155). No obstante, la belleza y la inteligencia de ella le llevarán al matrimonio.

Entre todos estos personajes aparece la señora Charmond. Una viuda exuberante y sensual que volverá loco a uno de los personajes.

Durante toda la narración ocurrirán  una serie de sucesos que determinarán la vida de Grace. Todo lo que acontece a los jóvenes ocurrirá de manera trepidante y con un final sorprendente que no deja indiferente al lector.

Thomas Hardy  escribió una  novela muy atrevida para la época. Hay momentos en los que los personajes tienen una fuerza sensual inusual en la época: “De hecho, él estaba sosteniéndola con sus brazos, como si tuviera la impresión de que se hallaba muy confundida y en peligro de caer. En cuanto Grace pudo recobrar la compostura, se deshizo con suavidad de su apoyo (…)”. Esto sucede de noche, en el bosque y en el trascurso de una fiesta pagana, la del solsticio de verano.

Otra cosa que sorprende es que el escritor plantea la posibilidad de que una mujer pueda separarse de su marido. Esto, en la época,  es impensable. Tal como nos explica el traductor de la novela,  Roberto Frías, en 1857 y durante el reinado de Victoria el divorcio era aprobado cuando se hubiera cometido algún delito: violencia, incesto, sodomía o abandono injustificado por más de dos años y no por causa de adulterio por parte del marido. El padre de Grace intentará por todas las vías posibles que el matrimonio de su hija sea disuelto.

Llama la atención que la mayoría de los personajes citan en sus diálogos a escritores o filósofos clásicos, o citas de la Biblia. El señor Melbury lee a Galeno, Hipócrates o Herófilo: “Leyó sobre Galeno, Hipócrates y Herófilo; sobre los dogmáticos, los empíricos, los herméticos y otras sectas de médicos que habían surgido a lo largo de la historia.” (pág. 196).

Es muy recomendable el postfacio escrito por Roberto Frías “Cuando la imaginación es la esclava de una circunstancia inalterable”: Entre muchas explicaciones  nos dice que la  crítica del momento maltrató a Los habitantes del bosque ya que en ella Thomas Hardy denuncia los problemas de inmovilismo social, de la concepción de la mujer como objeto con valor de cambio. Hay un ejemplo que lo describe: cuando Fitzpiers le solicita al señor Melbury el poder ver a Grace, Melbury se sorprende y le hace la siguiente reflexión: “Siempre dije (…) que algún día mi Grace dejaría su marca en el nivel que le corresponde (…) Si no tienes un buen material con el que trabajar, estos esfuerzos son un desperdicio y pura vanidad (…) Pero cuando tienes un material tan bueno, es casi seguro que valdrá la pena” (pág, 188-189). Habla de su hija como si estuviera intentando comerciar con la madera.

Como consecuencia de este maltrato por parte de los críticos decidió  abandonar la novela y  dedicarse a la poesía.

Thomas Hardy es un escritor poco conocido dentro de la literatura victoriana y es una pena. Cualquiera de sus novelas es una joya. Disfruté mucho con Unos ojos azules (1873) y El alcalde de Casterbridge (1886). Las más conocidas, quizás, son Lejos del mundanal ruido (1874) o Tess la de los d’Urberville (1891) esta llevada a la televisión como serie de la BBC,  pero Los habitantes del bosque es verdaderamente una maravilla. Hay que agradecerle a Impedimenta que haya publicado  esta obra  y, como siempre, en una edición muy cuidada.


Invito a aquellos lectores que gusten de la literatura victoriana que se adentren en el mundo de Hardy. Estoy segura de que  no quedarán defraudados.