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lunes, 8 de julio de 2013

LA LECTORA DE JADE DE FREDERIQUE DEGHELT



La lectora de Jade
Frédérique Deghelt
Traducción: Claudia Casanova
Principal de los libros, 2013
Páginas: 282
Precio: 18 €


Jade es una joven periodista y escritora novel. Vive en París y acaba de separarse de Julien. Cuando se entera de que a su abuela Jeanne (ella cariñosamente la llama Mamoune) la quieren internar en una residencia  después de que perdiera el conocimiento,  no duda en “secuestrarla”. Se la lleva a su casa bajo el beneplácito de su padre pero no de sus tías. Entre ambas mujeres se crea un vínculo muy especial donde Jade descubrirá a una Jeanne  que no conocía.

Jade ha enviado su novela a numerosas editoriales y siempre ha sido rechazada por lo que Jeanne se le ofrece para “echarle un vistazo”. Será entonces cuando Jade descubra que su abuela es una voraz lectora desde su juventud y le dará una visión de su novela que ella no vio.

Jeanne es una mujer octogenaria, viuda y con un secreto en su vida: le gusta leer a escondidas. “Llegué a los libros de golpe, como una intrusa. (…). Al abrir sus tapas, elegí lo peor que podía hacer una mujer de mi entorno. Contemplaba un mundo que tenía prohibido” (pág. 35).

En la época en la que ella era joven se consideraba que una mujer trabajadora no podía perder el tiempo leyendo y ella lo hacía a escondidas.” Les leía a los bebés extractos de Victor Hugo, de Flaubert o de Joyce (pág 30)”

 Ni su marido supo lo mucho que llegó a leer.  Escondía los libros en las tapas de una Biblia y subía a las montañas para poder leer. “(…) ocultaba los libros bajo el forro de piel de mi Biblia. Si supieras las obras, nada católicas, que devoré bajo las barbas de todos” (pág. 33).

Jeanne es una mujer llena de vida pese a sus ochenta años y sus problemas de salud. Decide ayudar a su nieta con la novela enviando el manuscrito a  editoriales y será  en uno de esos envíos cuando conocerá al hombre que le hará volver a  enamorarse  de nuevo y rememorar otras historias ya pasadas.
Mientras tanto, y a la vez,  Jade conocerá en el metro a Rajiv, un chico indio que hará que su vida cambie radicalmente pero sin dejar a Jeanne de lado.

Una de las cosas que más me ha gustado de La lectora de Jade son las reflexiones que hace Jeanne sobre la vida, los libros, el amor, pero sin caer en la ñoñería. Por ejemplo, cuando habla sobre la vejez hace unos comentarios muy divertidos:” Me acuerdo de un tiempo en que decir la palabra “viejos” no daba la sensación de ser descortés. Hoy en día no se puede decir eso, hay que decir “tercera edad”, como si fuera la cuarta dimensión”  o “ Rejuvenecer o desaparecer, esa es la elección (…) Hay que decidir vivir en un mundo en el cual se valora la edad que tenemos, mientras no la aparentemos” (pág.26).  O no tan divertidos: “A veces me pregunto de qué sirven los recuerdos que vuelven, tan intensamente, mientras que los detalles del día anterior se borran de la memoria” (pág. 111).

O, por ejemplo, cuando habla sobre sus lecturas clandestinas: (…) habría puesto mi biblioteca en la cocina (…) Después de algunos años, al abrir los volúmenes, habría escapado de sus páginas diversos aromas: romero para Maupassant, curry para Baudelaire, cebollas para… (pág. 61).

Aunque hay una frase  fantástica que define claramente a Mamoune y es la citada en la página 233: “¿Hay vida después de la juventud. En sí, la aventura de Mamoune ya constituía una sublime respuesta”.
Y cada lector descubrirá las  reflexiones que más le gusten.

 Y después de todo esto, nada es lo que parece…

La lectora de Jade es una historia de amor pero no sólo entre una pareja madura  (Jeanne y Albert) o una pareja joven (Jade y Rajiv) sino entre una abuela y su nieta. Es, si cabe, la más intensa historia de amor de la novela: “Jade se dio cuenta de que a su vida parisina le faltaba algo (…) ¿Cómo explicar entonces la plenitud que sentía al escuchar a Mamoune? (…) gracias a Mamoune, descubría los hilos que la conectaban con un mundo más antiguo, y sentía como si pudiera seguir el curso de la vida (…)” (pág 43).

Frédérique Deghelt es periodista y  ganó en 2010 el Prix Solidarité con La lectora de Jade. La novela está escrita en tercera persona cuando se trata de Jade y en primera persona cuando es Mamoune quien narra la historia, lo que hace que sea una lectura muy amena.

Es una novela fresca, tierna sin caer en la cursilería. Es una lectura para aquellas personas que nos gusta leer sobre libros. Hay un momento en el cual Jade le regala a Jeanne un volumen encuadernado en cuero de Jane Austen, Orgullo y Prejuicio y Sentido y sensibildad, ya que su abuela no ha leído a esta escritora y le comenta:”Tienes mucha suerte porque aún no los has leído- me dijo Jade con la envidia imposible que toda lectora siente al redescubrir por primera vez lo que una vez leyó y amó” (pág. 178). Yo estoy completamente de acuerdo con Jade.


Es un acierto por parte de Principal de los libros haber editado esta novela. Recomiendo que metan el libro  en la maleta y lo lean para sobrellevar los rigores del clima estival. No se arrepentirán  dese el inicio hasta la última hoja.

viernes, 13 de julio de 2012

LA LISTA DE JUAN BOSCO




La lista
Juan Bosco
Principal de los libros, 2012
413 pp.
22,50 euros

Si a cualquier lector se le habla de un libro llamado La lista, muchos pensarán en seguida en la novela – y, sobre todo, en la película – La lista de Schindler. Sin embargo muchos lectores desconocerán otra historia más cercana sobre una lista, una historia reciente que nos desvela como el general Franco fue objeto de varios atentados. Uno de ellos, del que habla el libro La lista, pudo haber cambiado el curso de la historia y quién sabe si de la posterior guerra civil. Pero La lista no trata específicamente de ese hecho, sino de la época en que ocurre y  de los protagonistas de la novela, personas cuyas vidas se olvidaron y quizá sólo permanecían en el recuerdo de algunos que les conocieron.
La lista es una novela trepidante, a caballo entre el thriller y la novela de intriga, con elementos de novela negra. Imagínense que alguien descubre una lista en la que aparecen una serie de nombres de  personas vecinas y conocidas que una a una van desapareciendo misteriosamente. Enmarquen este hecho en la posguerra y añádanle un amor prohibido con la hija de un noble, que además será luego una buena aliada, y tendrán delante buena parte de lo que es La lista. Su autor, Juan Bosco, que ya había hecho alguna incursión literaria, básicamente en la poesía, pero que provenía del mundo de la música, nos presenta este episodio de la historia de su pueblo, la villa de la Orotava (Tenerife).
Una de las preguntas que yo mismo me he hecho antes de leer este libro es si hacía falta otra novela sobre la guerra civil o la posguerra tras las exitosas y recientes Las 13 rosas o Soldados de Salamina. Probablemente la pregunta está mal encaminada. Uno se apercibe de ello al finalizar el texto. No se trata de una historia más de la guerra civil, básicamente porque los que conozcan un poco la historia de Canarias sabrán que allí guerra hubo poca. Básicamente se trató de un golpe de estado que partió de allí y que posteriormente desembocó en una atroz matanza de todos aquellos ciudadanos leales a la República. Fue una verdadera masacre entre vecinos pues todos se conocían y todavía no era Tenerife la isla paradisíaca que sería para los turistas a partir de los años 60. Hubo mucha represión y ese ambiente asfixiante, sumado al concepto de aislamiento del que ya habló Unamuno unos años atrás, es el que se refleja en La lista.
Otra particularidad es que uno de los personajes relevantes es un monje, el hermano Lucas, venido desde Francia y nada afecto al Régimen tal y como uno se apercibirá a lo largo de la historia. Curioso que sea precisamente un religioso el desencadenante de los sucesos posteriores cuando la iglesia en general estuvo tan al lado del bando victorioso. Pero no hemos de olvidar que también hubo religiosos leales a la democracia y a la República.
La lista refleja el ambiente de posguerra con realismo por lo que es deducible que ha habido un importante proceso previo de documentación.
Una de los aspectos destacables y que creo que es el trasfondo al que nos lleva la historia es la necesidad de que la memoria permanezca, de que los sucesos se conozcan, sean parte de nuestras vidas y se integren en nuestras realidades. Olvidar el sufrimiento de esas personas sería olvidar una parte de nuestra historia.
La Lista es una novela que avanza con lentitud en su inicio, partiendo de un hecho histórico puntual como es el intento de asesinato de Franco, pero luego avanza con rapidez. La parte final del libro se lee con una cierta agonía para llegar a conocer el desenlace. Es un libro altamente recomendable tanto desde el punto de vista histórico (a pesar de que existe una licencia literaria en algunos aspectos de la narración) como desde el punto de vista puramente novelesco. Un libro que nos acerca un episodio reciente de la historia de Canarias y  - por qué no- para disfrutar estas vacaciones.

jueves, 18 de noviembre de 2010

BREVE HISTORIA DEL CULO DE JEAN-LUC HENNING




Breve historia del culo
Jean-Luc Henning
Traducción de José Miguel González Marcén
Principal de los Libros, 2010
237 pp
19 euros

Da la impresión que escribir un libro con el título de Breve historia del culo estuviera destinado desde un primer momento a provocar el morbo y el escándalo. No sé si ése era el propósito del escritor Jean-Luc Henning a la hora de pensarlo. Si Ramón Gómez de la Serna fue capaz de escribir uno con el título de Senos en 1917 y más recientemente Juan Manuel de Prada se atrevió asimismo a hacerlo con Coños, en 1994, parece que sólo faltaba intentarlo ahora con los traseros. Y puede también dar la impresión de que el libro pretende provocar la hilaridad del lector, y no digo que en algún momento no lo consiga, aunque no sea el fin principal, porque Breve historia del culo es en sí mismo un tratado serio sobre las posaderas, si es que acaso la jovialidad de esta parte del cuerpo puede invitar a seriedad alguna.

Para comenzar detengámonos en la cantidad de frases que usamos y que aluden a nuestras nalgas: perder el culo, besar el culo, partirse el culo, ser un culo de mal asiento, tener la vista en el culo, patear el culo, tener el gusto en el culo, ser feo como un culo, tener cara de culo, ser un tonto del culo, tener la flor en el culo, etc … Puede ser que una parte tan enunciada y de tal riqueza léxica y expresiva mereciera un tratado. Ahora preguntémonos por qué muchas de estas expresiones y frases hechas tienen un significado peyorativo. Quizá es que nuestro pensamiento está teñido del pensamiento de los que nos precedieron. La religión cristiana consideraba el culo la cara del diablo. Durante nuestra evolución humana nos hemos esforzado en ocultar esta parte del cuerpo. También le hemos otorgado un significado erótico, incluso lo hemos convertido en la puerta trasera de la copulación. Muchas de estas anécdotas las encontraremos en el libro de Henning. Información y cuestiones que seguro que jamás nos hemos planteado.

Breve historia del culo es un tratado sobre nuestras posaderas. Habla de esta parte de nuestra anatomía desde muchos y diversos puntos de vista: artísticos, biológicos, históricos, religiosos, publicitarios, etc… Uno encontrará un verdadero epítome de lo que a asuntos culeros se refiere.


Vamos a tratar de ver algunos ejemplos alusivos. Es ilustrativo el propio inicio del libro:
“El culo data de la más remota antigüedad.” (p.9). Qué verdad más absoluta y universal. Y desde ese inicio nos sigue a todas partes.

“De las 193 especies vivientes de primates, solamente la especie humana posee unas nalgas hemisféricas que son permanentemente salientes” (p.9)

A su vez descubrimos una interesante afirmación: “el culo del hombre tendría su origen en la erupción del cerebro” (p.10)

Lutero espantaba al diablo, pues tenía de él visiones muy a menudo, gritándole: ¡Chúpame el culo! (p.26) y a su vez “ el diablo confesaba a las brujas (y a los brujos) sus pecados inmundos de castidad y hacía que besasen su ano, como señal de pleitesía” (p.27), incluso Rabelais “habría propuesto al sumo pontífice besarle la cara de detrás, con la condición que estuviera bien lavada” (p.30).

Durante el siglo XVI uno de los géneros literarios más cultivados fue el blasón erótico, en él se podía alabar o denigrar tanto como se quisiera. Algunos de ellos están dedicados a tal insigne parte del cuerpo (p.35-41).

No voy a extenderme en más ejemplos que son muy ilustrativos y que seguramente cada lector descubrirá y preferirá según sus propios gustos.

A la finalización del libro se me han ocurrido un par de objeciones al mismo que el lector también puede tomar como consejos. En primer lugar, y dada la gran cantidad de referencias artísticas a cuadros, hubiera sido una gran idea que el libro se hubiera ilustrado. Al no ser así recomiendo al lector que coja un ordenador, se conecte a internet y que haga un recorrido por la evolución artística del culo a través de la pintura pues encontrará en el libro el nombre de pinturas y sus autores. Será un recorrido sumamente interesante. Asimismo, y puesto que el universo cultural del autor es básicamente francés, se echa de menos una adaptación de dicha fraseología al castellano. El que firma esta reseña ha hecho un pequeño intento inicial que seguro que podrá ser completado fácilmente por el lector.

En fin, no se me puede ocurrir mejor razón para perder el culo que comprar y leer este tratado sobre las posaderas.