Mostrando entradas con la etiqueta Ediciones Carena. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ediciones Carena. Mostrar todas las entradas

sábado, 15 de junio de 2013

TAL COMO SALE DE DAMIÁN PATÓN FERNÁNDEZ



Tal como sale
Damián Patón Fernández
Ediciones Carena, 2013
121 pp.
10 euros



Tal como sale de Damián Patón Fernández no es precisamente un libro autocomplaciente. Estamos cada vez más acostumbrados a que se publiciten y se lean libros autocomplacientes. También libros que parecen que son “lo más” criticando, pero a poco que uno aparta unas cuantas pajas se da cuenta del mecanismo. Son libros vacíos que pretenden ocupar un espacio para que  otros libros que verdaderamente dicen algo no lo ocupen. Qué le vamos a hacer, las multinacionales tienen todo el poder. Las pequeñas editoriales sacan cabeza en internet, a través de facebook, de twitter o de los blogs. Pero son para lectores minoritarios. La gran masa no llegará nunca a leer el libro Tal como sale de Damián Patón. No sólo porque no tenga una gran campaña de publicidad como alguno que otro –no muchos- que he reseñado en este blog. Pero la gran mayoría de los lectores tampoco están preparados para leer un libro como éste. Porque Damián Patón quizá sea un escritor desordenado. Quizá no tenga un estilo amanerado, quizá sea un torrente de ideas que fluyen en tropel para expresar todas y cada una de las miserias de este mundo. Pero es un libro profundamente sincero, uno de esos libros que salen de las tripas y que vacían todo lo que llevan dentro, con amargura y, si me lo permiten –y me lo permite el autor- con autoamargura. Por eso es un libro tremendamente brutal. Nada de discursitos de personajillos dando ejemplo de lo que sufren. Nada de eso. Hablamos de personajes de los bajos fondos, de putas, de macarras, de seres atormentados, de incomprendidos, de personas que gritan a los cuatro vientos y a los que nadie escucha. Por eso es tan real. Tan sincero. Tan brutal.

Esta reseña la leerán unos cuantos posibles lectores, quizá alguno incluso se atreva a acercarse al libro. Pero hay que hacer una advertencia. No busquen una novela al uso. No busquen el típico esquema inicio-nudo-desenlace. No lo encontrarán. Encontrarán un esquema complicado que se retuerce. Porque la vida, en realidad, no entiende de inicio-nudo-desenlace. Por eso es real. Pasarán por sus ojos y por sus páginas personajes que vienen y que van. Nos contarán sus miserias que no son las noticias estúpidas de los telediarios actuales. Encontrarán las amarguras de muchos seres que todo el mundo considerará perdedores, eso que en EE.UU denominan loosers. Hay muchos perdedores, pero son perdedores auténticos hasta el tuétano. Nada de personajes amojamados, nada de ridículos perfiles de pijoprogres estúpidos que comen almendritas saladas en los cócteles. Para eso vayan a buscar a otro lugar. Aquí hablamos de personajes que llegan al límite.

Nunca sabe uno si la escritura de Damián Patón contiene algo, bastante o mucho de autobiográfico. Pero Damián Patón piensa y eso se ve. Quizá a veces piensa demasiado. Por eso son sus personajes seres inquietos. Culos de mal asiento. Inconformistas. Seres que todo el mundo rechaza. Trabajadores a los que no quiere ningún empresario, amantes que toda mujer desprecia, amigos que no tienen amigos… Seres náufragos de impotencia. ¿Y no son por ello tan reales?


El libro contiene dos partes: Miscelánea y El viajante nocturno. Lo cierto es que ya había leído una versión de su segunda parte, editada en Bubok en el año 2009. Pero esta parte es mucho más larga y se nota que se ha escrito y reescrito diversas veces aunque sigue teniendo el mismo poso de derrota. Y la derrota de sus personajes es la derrota de todos nosotros. De ahí que no deje de ser un libro de absoluta y plena actualidad. Es cierto que uno entiende que  a los grandes sellos sólo puedan interesarles las historias donde la realidad sea más plana, más lineal. Es cierto que el mensaje se desliza a través de los personajes y contiene una certera y envenenada crítica social, crítica que tanto podría aplicarse a las propias editoriales, como a los partidos políticos y a la sociedad en general. Crítica de la que no estamos exentos nadie. Todos. Por eso es un libro de los que se hunden en la llaga, por eso lo publica una editorial como Carena. Creo suponer que Damián Patón no se hará famoso con Tal como sale. Pero también creo que habrá cumplido con su principal premisa: ser brutalmente sincero. ¿Cumplirá el lector con la suya? Leerlo hasta el final.

viernes, 5 de agosto de 2011

LA HIEDRA Y EL MÁRMOL DE FERNANDO DE VILLENA


La hiedra y el mármol
Fernando de Villena
Ed. Carena, 2009
60 pp.
12 euros



Fernando de Villena (1956), profesor de literatura y escritor no es nuevo en la poesía y son varios los poemarios que ha escrito. La hiedra y el mármol es un variado mosaico de poemas en donde versos rimados y sin rima se suceden. Merece especial atención una de las partes del libro -digo partes aunque no tiene división alguna- en la que el autor se prodiga con los sonetos. Dentro de esta parte imaginaria hay específicamente una subparte dedicada a los meses del año compuesta también de sonetos.


Resalta la exaltación de la naturaleza -probablemente del lugar de su nacimiento, Granada- a la que el autor se dedica en muchas de las composiciones (p.12):


Se demora la tarde en las vidrieras


con balsámico aroma de glicinas


y el jardín se dispone ya al reposo.

Es en estos sonetos donde uno redescubre un cierto clasicismo de las formas. Aún así, encuentra una poesía sin excesos y bastante despojada de recursos estilísticos (p 22).

Y esperar que nos diga la campana


de un pequeño convento muy cercano

que por fin ha llegado nuestro instante.


Y a veces emerge un cierre más que afortunado con toda su fuerza (p.27):

A tu grupa cabalga siempre el cielo


y para recibir tu fiel simiente

tiene el mar preparadas sus entrañas.


Hay también entrañables muestras de cariño y calor de hogar (p.30):

Estáis equivocados. Yo os diré su dolencia:

Ha visto un gris gatito y tenerlo quisiera


para siempre a su lado como al más fiel amigo.
¿Quizá un guiño al pasado, a un deseo irrealizado o revivido o simplemente a un hecho ocurrido y recordado?

Sin embargo De Villena también tiene espacio, en este variopinto poemario, de denunciar lo que cree injusto como en su Contra las guerras (p.31):


Un día llegará en que no haya estados


ni haya rivalidades ni fronteras (…)
Y, a veces, se apercibe de que el paisaje y su huida a él no es suficiente para ocultar la realidad:

Nos salvan los recuerdos,


algún que otro rincón


no hollado todavía por los bárbaros (…)
O cuando se apercibe de su propia derrota (p.33):

(…)¿puedes nombrar como fracaso

tu ya larga existencia?


difícil contestar a esa pregunta;


atroz la aceptación de la derrota.

Y el recuerdo es otro de los temas planteados (p.35):

Vivir en el recuerdo es más hermoso


que esta lucha constante, cotidiana,

contra todo lo feo que nos cerca.

Y el recuerdo se convierte en un asidero. También hay melancolía (p.48):

Es difícil ver como día a día


La vida nos retira sus manzanas.

Y homenajes. Especialmente me gusta su poema dedicado a Rafael Cansinos Asséns que lleva su nombre (p.44).


Y hay también sensaciones de vacío tras un viaje plagado de recuerdos, intentos vanos por encontrar el lugar fuera de las ciudades (p38):
Es hermosa la vida todavía
lejos de las ciudades.

Poemas en los que se constata amor por lo vivido. Amor por lo trascendido convertido en poesía.

jueves, 23 de junio de 2011

EL CUERPO ADIVINADO DE HELENA JUNYENT



El cuerpo adivinado
Helena Junyent
Ed. Carena, 2009
101 pp
12 euros 

Helena Junyent es pintora y eso se nota en sus versos a los que imprime una plasticidad casi palpable. No es El cuerpo adivinado un trabajo único en el quehacer de esta pintora. Junyent ha escrito varios poemarios. Uno de ellos tuvo un accésit en el prestigioso premio Tomás Morales de poesía. El cuerpo adivinado tampoco es el último poemario publicado de la autora. Con posterioridad ha publicado Cuéntame entre las cerezas (2010) y recientemente Granate, sangre y cristal caleidoscópico de un suceso (2010).

Por alguna razón antes de comentar lo que me parecía este poemario me he atrevido a entrar en su página personal para tratar de vislumbrar algunos retazos de sus palabras en sus cuadros o quizás algunos retazos de sus cuadros en las palabras. Quizá he obtenido de este modo una visión de conjunto que me ha servido para terminar de resituar algunos aspectos.

El cuerpo adivinado es un poemario diverso. Quiero decir que es un poemario donde la temática no forma unidad y da la impresión de que la unidad se obtiene más de la forma. Hay mucho de mar, de agua y de inmensidad en los versos como excusa para arribar a otros lugares. El poema busca a veces la forma de retorcerse sobre sí mismo, de plegarse, de enroscarse en la repetición y en variaciones de sonidos y de sensaciones. Es en ese aspecto un libro con muchos ecos, ecos que son como figuras a las que el sonido les rebota. Unas veces al amor, otros a las propias técnicas poéticas, también hay mucho de sexualidad y de sensualidad. Hay una apariencia minimalista que prescinde de mayúsculas y signos de puntuación, que se reafirma en la palabra, en que sea libremente interpretada sin que una coma  distorsione la multiplicidad de significados. Tras esta estructura aparentemente minimalista se esconde un cierto barroquismo expresivo. No suelen contener los poemas cierres muy potentes y transcurren de uno a otro, de un tema a otro y son esos transcursos los que nos van llevando algo así como esas sílabas en francés que se unen pese a pertenecer a palabras  diferentes. Hay  una propuesta de adjetivar la realidad poética, quizá a veces en exceso para que no se escape no dejando pistas ni dudas. Pero algunas pistas vamos encontrando para entender la realidad poética de Helena Junyent. La belleza resulta inasible: “intentar atraparlo/sería horrible” (p.11). Las limitaciones de los seres humanos son a veces como las limitaciones de la página  que contiene un poema: “¿cómo puede irrumpir la inmensidad/la limitación de la página en blanco?”(p.22). El peor vacío es el vacío propio que tanto cuesta llenar: “vacío que da/lo lleno de sernos” (p.26).

Helena Junyent utiliza en sus versos diversas figuras retóricas: aliteraciones, reiteraciones, juegos de palabras, musicalidades, polisemias, contradicciones. Y también encontramos referencias  cinematográficas en uno de los poemas que más me han gustado: 

TESTAMENTO DE UN REPLICANTE (p.47) 

ante el legado
no respondo
replico

que si vivo el matado
después de mi epitafio
morir de nuevo

no hallaréis en mi cadáver
un solo cabello que no reviva
junto a las uñas del arte raro.

El cuerpo adivinado, plasticidad al servicio de la palabra. Palabra al servicio de la plasticidad.


lunes, 6 de diciembre de 2010

LA ÚLTIMA LLUVIA DE FRANCISCO MORALES LOMAS


La última lluvia
Francisco Morales Lomas
Ed. Carena, 2009.
79 pp.
10 euros.

Francisco Morales Lomas es un autor multipremiado tanto en prosa, poesía o ensayo. De su poesía destaca su vocación humanista que trasciende al hombre y nos acerca a la espiritualidad, espiritualidad que se ve reflejada en el libro La última lluvia con más de una alusión a la religión. Sin embargo no es La última lluvia un libro con una unidad temática. En la primera parte básicamente dominan los temas en los que el agua adopta un papel fundamental tal y como se expresa en el título, ya sea en su vertiente marina o de lluvia. En la segunda parte del libro destaca también la presencia de elementos relativos a la tierra andaluza, su querencia por los paisajes, la alusión a los colores y a la tauromaquia.


No sólo se puede hablar de una inexistencia de unidad temática concreta, tampoco hay una unidad estilística pues encontramos composiciones poéticas rimadas y composiciones sin rima. Las composiciones rimadas adoptan la forma de soneto. Lejos de ser una dificultad esta variación de temas y formas nos da una visión global de los asuntos que preocupan al autor y aquellos que constituyen su nudo poético.


El aficionado a la poesía encontrará en los poemas de Francisco Morales Lomas un cierto clasicismo, a veces un lenguaje excesivamente barroco o intrincado que, en ocasiones, resta un poco de espontaneidad a la composición y la lastra con abundancia de adjetivaciones que parecen gustar mucho al autor.


Gusta a Francisco Morales Lomas jugar con las contradicciones y reiteraciones en el lenguaje, también con las paradojas. A veces nos conduce a afirmaciones contundentes, en otras ocasiones nos arrebata con su suavidad y nos sorprende con sus cierres en los poemas. Por lo general no se prodiga en la crítica social pero uno de los poemas que más he disfrutado ha sido el presente sin título:

Ya llegó el amigo americano
con asombro ante los cristales rotos.

Con la angustia que precede a la nada
y es un falso propósito para la conquista.

Lleva el paso cambiado
y la torpeza de precipitarse por el vértigo
de lo que en su caída, brota.

Como brota la muerte en los cementerios
y en la ágil desmemoria.

Volviendo siempre hacia ninguna parte,
lugar ancho donde claudica el mundo.

Envolviendo las cosas con palabras
para que huelan mejor y eviten las heridas.

Disfruten del descubrimiento de este autor, sobre todo los lectores a los que apasionen las formas clásicas.

jueves, 25 de marzo de 2010

UN EXTRAÑO VIAJE DE JOSÉ ENRIQUE MARTÍNEZ LAPUENTE


Un extraño viaje
José Enrique Martínez Lapuente
Ed. Carena, 2009
176 pp
17 euros


En Un extraño viaje se dan cita dos mundos y dos maneras de entenderlos. La novela narra una historia de amor a lo largo del tiempo bajo el trasfondo de un mundo cambiante que va desde la clandestinidad de los años setenta a la Barcelona preolímpica, donde subsisten el ambiente de tascas en el que todo el mundo se conoce y la bohemia de artistas y escritores.

Rodrigo, personaje masculino principal cuyo nombre no aparece hasta el final de la historia, conoce a una mujer francesa que ha viajado a Barcelona para olvidar su fracaso matrimonial. La conoce de casualidad en una de estas tascas que ya han ido desapareciendo. El resultado será un amor fortuito en el que inicialmente se refugia Renée. A ella este amor le trastocará la vida y le hará plantearse lo que tiene y lo que desea con un ambiguo resultado. A él se le mantendrá en el tiempo. Y ambas visiones de sus sentimientos sólo coincidirán en un principio para escindirse a continuación. A esa historia de amor, que ya es pasado cuando se narra, se le superpone otra también con una mujer francesa, Nadinne, con la cual Rodrigo volverá a alguno de los lugares donde estuvo con Renée y eso provocará que constantemente se vayan entremezclando los recuerdos de lo antiguo con la visión del presente.


La primera parte del libro contiene la narración de Rodrigo, de sus viajes al sur de Francia y de sus visitas a la Barcelona bohemia. La segunda parte contiene la visión de Renée a través de su psicóloga.


A remarcar que la narración a veces se desdibuja al profundizar en esa bohemia en la que sobresale Víctor, el amigo artista de Rodrigo. Da la impresión de que el autor, al referirse a ese relato secundario, pierde el hilo narrativo principal. Los devaneos de Rodrigo por ese mundo canalla no llegan a aportar un punto de vista significativo a la historia principal. Quizá, únicamente, mostrarnos algo de la Barcelona preolímpica.


Así la segunda parte de la novela nos llega cuando la primera ha empezado a decaer un tanto. Las confesiones ante el diván son narradas al ralentí. Tal vez se podía haber contado con muchas menos palabras, seguramente eliminando partes del relato secundario y también de las visitas al psicólogo. Hay quizás una pérdida del tempo de la narración que se hace más lento de lo que debiera.


Puede considerarse que esta primera incursión de José Enrique Martínez Lapuente en el mundo de la novela tiene un resultado de aprobado. A Martínez Lapuente se le ve oficio narrativo y es por tanto que habremos de ver sus futuros proyectos literarios.