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martes, 17 de julio de 2012

ENTREVISTA A JUAN BOSCO


Reseñados ha podido conversar en diferido con Juan Bosco a raíz de la publicación de su libro La Lista.
Luis Vea (Barcelona)

Luis Vea: La lista es un libro que se sitúa en la inmediata posguerra. Habrá quien diga: otro libro sobre la guerra civil. ¿Qué le dirías?
Juan Bosco: Le diría: nada más lejos de la realidad. En Canarias no hubo confrontación armada y esta novela está ambientada, como bien dices, en la inmediata posguerra y en un lugar, la isla de Tenerife (es decir, Canarias) en el que, por sorprendente que parezca, pudo haber cambiado el destino de España, porque Francisco Franco estuvo a punto de sufrir un atentado en, al menos, dos ocasiones antes de abandonar su puesto en la, entonces, Comandancia General de Canarias, en Santa Cruz de Tenerife. Uno de esos atentados es el punto de partida de esta novela. Además, esta es una historia de heroísmo humano que tiene un objetivo concreto: hablar, por fin, de los terribles acontecimientos sucedidos aquí tras la guerra, que podrían resumirse en una palabra atroz: genocidio.

L.V: Quizá las características de aislamiento de Canarias propiciaron que se viviese la guerra de otro modo, no en vano el golpe se hizo con el poder en escaso tiempo. Cuéntanos algo de esa época que no digas en la novela.

J.B: La guerra es una consecuencia del fracaso del golpe de estado capitaneado por Emilio Mola; y digo fracaso porque las fuerzas armadas leales al gobierno constitucional de la República, hicieron frente al levantamiento. La drástica división interna en el ejército evitó un triunfo inmediato de los militares sublevados, que no fueron todos. Ese hecho de división da lugar a la confrontación armada. Por otro lado, Franco, que se hallaba destinado en Canarias (más bien desterrado por Manuel Azaña al dudar este de su "excesiva lealtad"), no se sumó al golpe hasta que vio el camino libre para jugar sus cartas. Es la muerte, considerada accidental, del general Sanjurjo (quien iba a estar al frente del alzamiento, como en el 32) el hecho que pone a Franco en marcha. Además, no contando con la simpatía de gran parte de los mandos (no en vano le nombraban con diferentes apodos como "Miss Canarias", "Paca la Culona",...), sí tenía el apoyo y el estímulo de personas con gran peso en la sociedad de la época, entre otros, Juan March, quien financia la operación de traslado de Franco desde Gran Canaria en el avión Dragon Rapide. Una vez fue ganando posiciones procedió a la eliminación de aquellos que podían hacerle sombra o, en los inicios, frenar sus planes, como ocurrió con Balmes en Las Palmas de Gran Canaria

L.V-Tengo interés en saber cómo ha reaccionado en general la sociedad de La Orotava al conocer tu libro y su contenido. ¿Qué actitudes te has encontrado? ¿Comprensión? ¿Ganas de olvidar? ¿Rechazo?

J.B: Para mi sorpresa, la reacción general ha sido extraordinariamente positiva. Este libro se está convirtiendo poco a poco en una especie de "mecanismo exorcista" de los terribles fantasmas y miedos que permanecen en el inconsciente colectivo de la sociedad canaria. Me llegan constantes agradecimientos, como si, al leer el libro, mucha gente hubiera encontrado las palabras que siempre quiso gritar pero, por un terror viejo que traen en sus genes, no ha podido hacerlo. Tengo un inmenso sentimiento de gratitud y responsabilidad. Este es un libro que busca arrojar luz sobre una época de sombras que, en Canarias, ha estado sometida al silencio; un silencio que, bajo mi punto de visto, es fruto de la omisión consciente, ese pecado tan social y tan de nuestros días.



L.V: Supongo que debe haber habido un proceso de documentación. ¿Puedes explicar cómo supiste de la historia y cómo investigaste?

J.B: Pude acceder a muchos testimonios de hijos y nietos de víctimas, algunas de las cuales sufrieron la brutalidad de las Brigadas del Amanecer y alcanzaron la muerte. Trabajé con numerosas fuentes bibliográficas que consultaba constantemente y accedí a las actas municipales del Archivo de La Orotava desde enero de 1931 hasta enero de 1941. Meses de trabajo. Aunque a lo largo de mi vida, por familiares y conocidos, fui haciéndome eco de muchos datos, historias de toda índole de aquellos años que, de algún modo, quedaron grabadas en mi memoria y vieron la luz a través de La Lista.

L.V: Siendo como es un libro de ficción ¿qué hay de verdad y de ficción en La lista?

J.B: Es una ficción y, al mismo tiempo, no lo es. De hecho, la idea central (la lista de 86 nombres), el método de evacuación de los perseguidos y la intrahistoria de los personajes principales sí es ficción. Sin embargo, las descripciones de las localizaciones y del ambiente de la época, el relato de algunos hechos concretos, muchos personajes y todos los datos aportados son reales. Es decir, La Lista es historia novelada; o dicho de otro modo, uso ciertos aderezos para contar algo que, de una manera u otra, sucedió. Tan es así que continuamente recibo testimonios que superan con creces la barbarie de ciertos momentos de la novela.

L.V: Juan, tú provienes del mundo de la música y ahora te pasas a las letras, aunque ya habías ganado algunos concursos literarios. ¿Qué diferencias y semejanzas ves?

J.B: Bueno, el tema es "la palabra", en cualquiera de sus formas. La canción quedó aparcada hace ahora seis años por causas complejas que necesitarían de otra entrevista para ser explicadas. Tras un tiempo de reflexión me sentí preparado para abordar un proyecto literario de envergadura, quizás porque me sirvió de entrenamiento un trabajo previo (El Tercer Latido, Editorial Destino), encargo de la Alianza de Civilizaciones. Después de esa experiencia me vi mentalmente fuerte para algo más laborioso y comprometido. Y surgió La Lista. En cualquier caso, la canción tiene una dinámica diferente, un estado mental propio. Lo mismo sucede con la novela, pero son ámbitos distintos. Sin embargo, ambos se sustentan, al menos en mi caso, en una experiencia previa de alumbramiento; es decir, antes de hacer la canción, la oigo; antes de escribir la novela, la sé de arriba abajo. ¿Por qué me sucede así? No tengo la menor idea. En cuanto a la poesía, no sé si volverá alguna vez; y la canción, qué sé yo... Quizás pudiera volver; sería una manera divertida de descansar entre libro y libro. Pero el compromiso es con la palabra, porque es el instrumento que me ha dado la vida, y yo no sé entender las habilidades de uno más que en clave de utilidad y, por tanto, prima el sentimiento de responsabilidad.

L.V: La novela contiene una gran cantidad de personajes y de voces. Debe haber sido difícil hablar de todos ellos y crear tantos diálogos. Háblanos de ello.

J.B: Fue necesario elaborar un esquema previo en el que definí con antelación la historia de cada personaje. Luego me hice un guión general con la descripción de todos los capítulos. Ese fue el instrumento que me permitió poner en juego a tantos y tan variados personajes. Pero, he de decir que, en este caso, tuve una experiencia muy curiosa. El único esfuerzo que debía hacer era el de mantener la constancia en el trabajo. La obra venía en imágenes y, con ellas, llegaba también la voz de los personajes, sus modos de sentir, de entender la vida; era como si pudiera verlos por dentro, comprenderlos, percibirlos,... Fue extraordinario y, al mismo tiempo, intensísimo. Con ellos reí, lloré, grité,... Viví toda clase de emoción humana como si la estuviera experimentando en mis propias carnes. Eso hizo posible la relación entre ellos y los diálogos.

L.V: El mensaje del libro es demoledor. La novela que inicialmente narra una historia de esperanza poco a poco va yendo hacia un camino opuesto. ¿No podía ser de otro modo?

J.B: Como comenté antes, el objetivo final de la obra es poner palabras al miedo colectivo y a unos hechos terribles que perduran en la memoria de demasiada gente. Esos hechos fueron como fueron. 1200 desaparecidos sólo en la provincia de Tenerife, y aquí no hubo, insisto, confrontación armada; una represión perfectamente tramada y perpetrada por los poderes establecidos tras la guerra: la oligarquía, la iglesia, Falange Española, Acción Ciudadana,... Los datos son tan brutales... Terminar la historia felizmente habría sido poco realista, y yo necesitaba que hubiera realidad.

L.V: La lista es un libro escrito de una forma muy cinematográfica. Llevar al cine la historia no parece difícil como ocurrió con otros libros como Las trece rosas o Soldados de Salamina. ¿Te lo has planteado? ¿Tienes alguna oferta?

J.B: Tengo que admitir que es un sueño que albergo. Me lo han planteado sí, pero no gente en disposición de emprender un proyecto que requiere una gran inversión. Creo que la posibilidad está ahí. Quizás tras el verano, tras la presentación en Madrid y otras ciudades, ese camino pueda abrirse. Quién sabe...

L.V: Por último nos gustaría saber si estás trabajando en algún proyecto nuevo, en alguna otra novela.

J.B: Sí. Esto es una máquina que hay que mantener engrasada, Estoy en otro proyecto, otra novela, pero de un registro absolutamente distinto. Será una historia contemporánea, que camina entre la ciencia y el humanismo radical de su personaje principal. Y, por supuesto, con sus ingredientes claves: intriga, personajes interesantes,... Espero que sea, al menos, buena literatura.

L.V: Muchas gracias, Juan, por tu amabilidad y felicidades por tu libro La lista.
                                                                                                                                                           

viernes, 13 de julio de 2012

LA LISTA DE JUAN BOSCO




La lista
Juan Bosco
Principal de los libros, 2012
413 pp.
22,50 euros

Si a cualquier lector se le habla de un libro llamado La lista, muchos pensarán en seguida en la novela – y, sobre todo, en la película – La lista de Schindler. Sin embargo muchos lectores desconocerán otra historia más cercana sobre una lista, una historia reciente que nos desvela como el general Franco fue objeto de varios atentados. Uno de ellos, del que habla el libro La lista, pudo haber cambiado el curso de la historia y quién sabe si de la posterior guerra civil. Pero La lista no trata específicamente de ese hecho, sino de la época en que ocurre y  de los protagonistas de la novela, personas cuyas vidas se olvidaron y quizá sólo permanecían en el recuerdo de algunos que les conocieron.
La lista es una novela trepidante, a caballo entre el thriller y la novela de intriga, con elementos de novela negra. Imagínense que alguien descubre una lista en la que aparecen una serie de nombres de  personas vecinas y conocidas que una a una van desapareciendo misteriosamente. Enmarquen este hecho en la posguerra y añádanle un amor prohibido con la hija de un noble, que además será luego una buena aliada, y tendrán delante buena parte de lo que es La lista. Su autor, Juan Bosco, que ya había hecho alguna incursión literaria, básicamente en la poesía, pero que provenía del mundo de la música, nos presenta este episodio de la historia de su pueblo, la villa de la Orotava (Tenerife).
Una de las preguntas que yo mismo me he hecho antes de leer este libro es si hacía falta otra novela sobre la guerra civil o la posguerra tras las exitosas y recientes Las 13 rosas o Soldados de Salamina. Probablemente la pregunta está mal encaminada. Uno se apercibe de ello al finalizar el texto. No se trata de una historia más de la guerra civil, básicamente porque los que conozcan un poco la historia de Canarias sabrán que allí guerra hubo poca. Básicamente se trató de un golpe de estado que partió de allí y que posteriormente desembocó en una atroz matanza de todos aquellos ciudadanos leales a la República. Fue una verdadera masacre entre vecinos pues todos se conocían y todavía no era Tenerife la isla paradisíaca que sería para los turistas a partir de los años 60. Hubo mucha represión y ese ambiente asfixiante, sumado al concepto de aislamiento del que ya habló Unamuno unos años atrás, es el que se refleja en La lista.
Otra particularidad es que uno de los personajes relevantes es un monje, el hermano Lucas, venido desde Francia y nada afecto al Régimen tal y como uno se apercibirá a lo largo de la historia. Curioso que sea precisamente un religioso el desencadenante de los sucesos posteriores cuando la iglesia en general estuvo tan al lado del bando victorioso. Pero no hemos de olvidar que también hubo religiosos leales a la democracia y a la República.
La lista refleja el ambiente de posguerra con realismo por lo que es deducible que ha habido un importante proceso previo de documentación.
Una de los aspectos destacables y que creo que es el trasfondo al que nos lleva la historia es la necesidad de que la memoria permanezca, de que los sucesos se conozcan, sean parte de nuestras vidas y se integren en nuestras realidades. Olvidar el sufrimiento de esas personas sería olvidar una parte de nuestra historia.
La Lista es una novela que avanza con lentitud en su inicio, partiendo de un hecho histórico puntual como es el intento de asesinato de Franco, pero luego avanza con rapidez. La parte final del libro se lee con una cierta agonía para llegar a conocer el desenlace. Es un libro altamente recomendable tanto desde el punto de vista histórico (a pesar de que existe una licencia literaria en algunos aspectos de la narración) como desde el punto de vista puramente novelesco. Un libro que nos acerca un episodio reciente de la historia de Canarias y  - por qué no- para disfrutar estas vacaciones.