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jueves, 7 de octubre de 2010

ALBA CROMM DE VICENTE LUIS MORA


Alba Cromm
Vicente Luis Mora
Ed. Seix Barral, biblioteca breve, 2010.
262 páginas
17 euros


Vicente Luis Mora es conocido por diversas facetas. Baste teclear su nombre en google para ver que maneja multitud de proyectos al mismo tiempo. Esa ubicuidad, que a algunos nos parece algo casi imposible, poco más o menos como la cantidad de obras que escribió Lope de Vega en vida, no le impiden dedicarse a escribir con tino poesía, novela y ensayo. Y, a tenor de lo que se puede leer en su blog, de dedicarse a la lectura de una buena cantidad de libros. Y ciertamente Alba Cromm como novela quizá no destaque tanto por su argumento como por la forma de plantearlo.

No hace demasiado tiempo tuve la oportunidad de entrevistar a la autora chilena, Claudia Apablaza. En dicha conversación hablamos de los géneros, de su mezcla y también de la forma de plantear una novela lejos de la linealidad, de la fragmentación. Todo ello tomando como base su última obra, Diario de las especies. Vicente Luis Mora utiliza de forma similar algunos planteamientos fragmentarios, huyendo de la linealidad, de la narración tradicional, incorporando los formatos de los blogs, de los chats y de otras herramientas de internet. Al igual que Apablaza, que utilizaba una forma de narrar basada en el relato a pedazos a través de los post de los blogs, Vicente Luis Mora incorpora las voces de diversos personajes que se expresan a través de otros medios. Aparece el lenguaje directo del chat, un lenguaje espontáneo, que apenas tiene filtros, rápido, unas veces demasiado sincero y falto de control. También aparece la escritura más reposada del diario. A ellos se le incorpora la noticia periodística y, por encima de todos, el formato de revista, pues Alba Cromm está planteado como si fuera una revista, Upman. Un número extraordinario. Encontramos secciones, anuncios –que el autor ha dotado a veces de un corrosivo humor- noticias, reportajes, cartas al director y un editorial.


Vayamos por partes. Alba Cromm es una novela. Su argumento es básicamente sencillo. Una inspectora de policía, Alba Cromm, especialista en delitos informáticos, se dedica a investigar un caso de pederastia en la red y para ello tendrá que enfrentarse a un hacker. Todo mezclado con las diversas vicisitudes del pasado y presente de la protagonista: su dificultad para relacionarse con el sexo masculino, sus recuerdos del pasado como militar, sus visitas a la psicóloga y amiga…

Alba Cromm va desgranando algunas de sus preocupaciones a través de un diario y en un blog.


Del argumento poco que añadir. De la forma, mucho que decir, porque Vicente Luis Mora ha hecho un trabajo milimétrico al imaginar una revista desde su grafismo, composición, secciones, hasta el mínimo detalle, sabiendo que posteriormente tenía que integrar en esa revista su novela. Casi estamos hablando de un metagénero, una novela dentro de una publicación periódica. En ese punto debemos considerar que ha inventado un nuevo formato. Y no es extraño dada su preocupación por las pasarelas entre obras del mismo género e, incluso, de géneros y formatos diferentes ya sean gráficos, audiovisuales o sonoros. En esa contemplación del arte como un todo -él habla a menudo de una pangea- cabe pensar que una novela no es un género estricto, sino más bien un gran saco donde todo es posible, definición que ya utilizara Baroja hace ya bastantes años, una pasarela para el conocimiento de todo lo que nos rodea, de todo el arte que nos rodea, de todo el mundo que nos rodea. ¿O acaso el arte no es parte del mundo y el mundo no puede ser parte del arte? Siguiendo su propia tarea de construcción de pasarelas es donde la realidad de su novela, Alba Cromm, cobra verdadera entereza y consistencia. Tarea que debe dar que pensar más allá del propio argumento. Porque Vicente Luis Mora nos habla de la imposibilidad de contar una historia a partir de un único relato, no sólo a través de los diversos puntos de vista de los protagonistas, sino también desde los diversos medios de expresión que hoy en día manejamos. Pone de relieve la imposibilidad de la linealidad de la visión, pues incluso aquella persona que contempla una pantalla de televisión tiene la capacidad de cambiar de canal ilimitadamente. Vicente Luis Mora relata cambiando constantemente de canal e, indirectamente, introduce el concepto de zapping novelístico. Algo más que singular porque, incluso, al igual que en la vida real, la novela puede contener su propio ruido, en este caso ruido literario. ¿Y que es sino cada uno de esos anuncios que interrumpen la lectura del libro? Para un lingüista sería evidente: ruido que se introduce en el canal. Ruido que atenúa o nos distrae del mensaje principal. Pero, asumiendo que la propia lectura contiene ruido, incluso ese ruido constituye sus propios mensajes. Unos humorísticos y otros informativos. Anuncios, elementos externos a la novela, que, sin embargo contienen visiones del mundo que preocupan al autor: los residuos y su reciclaje (p 44), la deshumanización de la familia (p.65), la violencia (p.88), la situación económica (p.90) y la preocupación por la salud y la estética (p.207).


Por otro lado, la narración no termina en el libro que leemos. Porque el autor nos tiene preparada otra sorpresa. La narración continúa a través de la blogosfera en las bitácoras que dos de sus personajes tienen en internet. Y esos blogs continuarían en tanto que el autor lo deseara. Juego que ya puso en práctica Apablaza en el libro antes mencionado. Por lo tanto, el autor revienta también el formato de la obra de la obra, o de la metaobra, pues cuando uno adquiere el libro se apercibe de que la obra no está completa, o que, al menos, tiene continuidad en otro espacio, en otro formato. Juego que da lugar a muchas posibilidades que quizá no muchos autores ni editoriales hayan contemplado creando productos mixtura.


Algunas otros aspectos a analizar. ¿Dada la dificultad de relación de la protagonista con el sexo masculino, por qué plantear la novela dentro de una revista masculina de carácter bastante retrógrado y machista? Ver el editorial de la revista, páginas 13 a 18 o las cartas al director en las página 44 o, simplemente, que el siguiente número de la revista esté dedicado a Rocco Siffredi que para el año 2018 seguro que no estará ya de tan buen ver.


Y para aquellos lectores dados a buscar los gazapos, en este caso más que provocados, les sugiero que lean atentamente la última página, que anuncia el siguiente número de la revista Upman, y en la que seguramente encontrarán diversos nombres conocidos. O la demoledora crítica que uno de los personajes hace de un libro del propio autor, página 129.


Un consejo: No se pierdan la entrevista con Bigfood y adivinen quién se esconde tras la fotografía (154-7).

lunes, 10 de mayo de 2010

RAPSODIA GOURMET DE MURIEL BARBERY




Rapsodia gourmet
Muriel Barbery
Ed. Seix Barral, 2010(primera edición, 2002)
Traductor: Isabel González-Gallarza
182 páginas
15 euros


En la calle Grenelle número 7 de París vive un importante crítico gastronómico, capaz de encumbrar o destruir a cualquiera de los chefs más importantes del mundo. Pero se muere. Tiene una grave enfermedad y el médico le da pocas horas de vida. En estas pocas horas y en su postración en la cama, Pierre Arthens revive desesperadamente aquellos sabores que le han provocado un auténtico placer a lo largo de su vida: los tomates del huerto, sashimis preparados por el mejor cocinero de Japón, el pan, helados, etc.


Es la primera novela de Muriel Barbery, la autora de La elegancia del erizo, que ya fue editada en el año 2002 con el nombre de Una golosina.. De hecho, reconocemos a varios de los personajes de esta novela, como por ejemplo la portera, la señora Renée Michel.


En Rapsodia Gourmet, la autora va intercalando en los capítulos los recuerdos del señor Pierre Arthens con las opiniones que de él tienen las personas que le conocen: la mujer, los hijos, la portera del inmueble, los vecinos y hasta su gato.


Con la lectura de la novela se van despertando los sentidos del gusto y del olfato. Se alteran las papilas gustativas de tal manera que desearías comer sashimi o una tostada. Nos podemos imaginar el olor del tomate recién cogido de la mata antes de darle un mordisco.


Es una novela escrita con mucha elegancia y una gran sensibilidad, igual que la primera novela de la autora que se publicó en España, La elegancia del erizo. En ambas los personajes son realmente curiosos: la portera de La elegancia del erizo es una mujer profundamente culta que oculta su inteligencia y su sabiduría para sobrevivir en un inmueble de ricos. La descubrirá una adolescente y un nuevo inquilino japonés que curiosamente comprará el piso donde vivía Pierre Arthens a su muerte . En esta novela es este vecino antes de morir, que ha sido a lo largo de su vida un hombre realmente cruel no sólo con los chefs sino con su propia familia (de hecho sólo quiere a su perro y a su gato).


Es curioso que en ambas novelas aparece la gastronomía japonesa. En Rapsodia gourmet una de sus evocaciones es comer sashimi preparado cuidadosamente por un cocinero nipón mientras que en La elegancia del erizo el nuevo vecino japonés invita a Renée, la portera, a cenar pescado crudo en un excelente restaurante de comida de su país.


Es un libro muy recomendable, sobretodo para aquellos lectores que disfrutaron con La elegancia del erizo.

Pilar I.

martes, 23 de febrero de 2010

LA ELEGANCIA DEL ERIZO DE MURIEL BARBERY


La elegancia del erizo
Muriel Barbery
Ed. Seix Barral,2006 (28ª edición, 2009)
367 pp
19,5 euros


En el número 7 de la calle Grenelle, un bonito palacete convertido en pisos de lujo en París, trabaja Renée Michel. Es la portera. Viuda, regordeta, fea, sin estudios, pobre y … no es lo que parece. Es una mujer de una extraordinaria cultura y cuyos conocimientos intenta disimular a ojos de todo el mundo. Una portera no puede ser una mujer cultivada:” no confraternizar con los ricos para no morir por ello”.

Como tampoco es lo que parece Paloma, la hija pequeña de un diputado socialista de la República Francesa, una niña de doce años extremadamente inteligente: una adolescente no puede ser tan refinada en sus conocimientos.
Sus vidas cambian cuando aparece un nuevo inquilino en el inmueble, Kakuro Ozu.
A través del señor Ozu ambas mujeres se conocerán y compartirán esas pequeñas cosas que hacen que merezca la pena seguir viviendo.

La mejor definición de Renée la describe Paloma:” Renée tiene la elegancia del erizo: por fuera está cubierta de púas, una verdadera fortaleza, pero intuyo que, por dentro, tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos, que son animalillos falsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes“.
¿Cuántas personas tenemos a nuestro alrededor que pueden ser erizos?

Muriel Barbery es profesora de filosofía y en toda la novela esa circunstancia se encuentra reflejada a través de la mirada de Renée. Entre gatos, tés, haikús, camelias, transcurre una delicada novela donde la amistad, la cultura, el arte y la filosofía hacen que disfrutemos de su lectura.

Hacía tiempo que la lectura de una novela no me hacía reír y llorar en el autobús. Muy recomendable.

Esta novela ha sido llevada al cine con el nombre de “El erizo”.
Pilar I.

sábado, 6 de febrero de 2010

EL LAMENTO DEL PEREZOSO DE SAM SAVAGE


El lamento del perezoso
Sam Savage
Ed. Seix Barral, 2009
270 pp
16,50 euros


En El lamento del perezoso el protagonista es Andrew Whittaker y su vida se derrumba: el edificio que posee es una ruina y está cayéndose a trozos; su mujer, Jolie, le ha abandonado; la revista literaria que dirige, Soap, está cerca de la bancarrota. Pese a todo es un hombre positivo.

El lamento del perezoso está escrito con misivas, reflexiones, listas de compra, cartas a escritores lamentando siempre el no poder publicar sus escritos, notas a sus inquilinos, anuncios de alquiler de alguno de los apartamentos, cartas a antiguos amigos que han tenido más éxito que él en la literatura y han conseguido triunfar… y todo transcurre durante cuatro meses, de julio a octubre.

Durante este periodo Andrew Whittaker se transforma y pasa de ser un hombre que pretende ser feliz y vencer la soledad a través de la escritura a ser un hombre arruinado y triste. A través de las cartas que escribe a sus amigos se puede entrever la dejadez de su persona.

Sam Savage consigue que sigamos la vida de este personaje con una visión cómica pero a la vez de una forma trágica. Cada vez que leemos una misiva escrita a algún amigo vemos que el final está más cerca de algo triste que no de un final feliz. Algo parecido a lo que le sucedió a Firmin, el personaje de su primera novela, la rata de la tienda de libros que consiguió aprender a leer.

Firmin fue un símbolo de amor hacia la lectura y El lamento del perezoso, hacia la escritura.

Pilar I.

lunes, 21 de diciembre de 2009

FIRMIN DE SAM SAVAGE


Firmin
Sam Savage
Ed. Seix Barral,2007 (12ª edición, 2008)
222 pp
16,50 euros(6,5 euros en bolsillo)

Recupero una reseña de un libro que seguro que seguirá vendiéndose estas navidades, ahora que también ha salido en bolsillo, y aprovechando que su autor ha lanzado El lamento del perezoso que próximamente se reseñará.


Firmin es una rata, una rata que tiene la particularidad de nacer en una librería. Y tiene otra más. Saber leer. Con semejante e inesperado inicio el autor, Sam Savage, crea una reinterpretación del mundo ratil que es, al mismo tiempo, una interpretación en sí de la sociedad y de las relaciones sociales. De los inadaptados, de la amistad, de la caótica vida de las ciudades e, incluso, del urbanismo salvaje.


El autor tiene la virtud de recoger la sensibilidad del mundo infantil y transformarla para darle más de una lectura al libro sin que por ello pierda esa misma sensibidad.


Firmin es una apuesta por la cultura, por el mundo de los libros y una crítica al sistema de relaciones sociales predominante.


Con semejantes ingredientes vale la pena acercarse al mundo de las ratas. Por cierto, yo ya no las miro con la misma cara.