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jueves, 14 de enero de 2021

FLORES PARA ALGERNON DE DANIEL KEYES

 

 


 

Flores para Algernon

Daniel Keyes

Traducido por Domingo Santos

Editorial Alamut, 2019

19,95 €

262 páginas

 

Daniel Keyes (1927-2014) fue psicólogo y escritor estadounidense cuya obra más importante  es Flores para Algernon publicada primero como relato corto y con la cual obtuvo el premio Hugo (1960) y, con posterioridad como novela, el premio Nébula (1966), uno de los premios más prestigiosos de ciencia ficción.

Flores para Algernon trata de un chico de 32 años, Charlie Gordon,  que ha nacido con un coeficiente intelectual muy bajo y es propuesto para llevar a cabo un experimiento científico por el cual le harán una intervención quirúrgica en el cerebro y ,si el resultado es positivo, podrá conseguir una inteligencia extraordinaria.

Previamente  este experimento ha sido llevado a cabo con resultado positivo a un ratón, Algernon. Un ratón con una inteligencia fuera de lo común.

Pronto nos daremos cuenta de que la vida de Charlie va unida a la vida de Algernon.

Charlie lleva una vida anodina y feliz. Trabaja en una panadería y su trabajo lo hace con pulcritud y eficiencia. Él cree que tiene muchos amigos  pero realmente todos sus compañeros se rien de él.

Las personas  que llevan a cabo el experimento son el doctor Strauss, psiquiatra y neurólogo, y el profesor Nemur. Les ayudará Alice Kinnian, que será una de las personas más importantes en la vida de Charlie.

 Desde el principio debe hacer cada día un “Informe de progresos” que comienza un 3 de marzo (el autor no indica el año) y que le irá controlando el doctor Strauss:”Cuanto más inteligente te vuelvas, más problemes tendrás, Charlie. Tu crecimiento mental va a superar tu crecimiento emocional”(pág.49).

En el primer informe de progresos vemos a Charlie escribiendo con muchísimas faltas de ortografia. Cuando llega al noveno informe ya podemos apreciar su evolución.

Poco a poco van desapareciendo los errores ortográficos ya que Alice le enseña un libro de gramática y ahí encuentra todo lo que necesita para escribir bien: “15 de abril. Ahora leo mucho, y casi todo queda en mi cabeza. Además de historia y geografia y aritmética, miss Kinnian dice que debería comenzar a aprender lenguas extranjeras” (pág.50)

Charlie se convierte en un genio. No solo es capaz de asimilar todo lo que lee y comprenderlo sinó que  llega a saber más que los propios médicos. Lee miles de libros de todo tipo de materias y memoriza todos los conceptos.

Es en este proceso donde Charlie comprenderá que no tenía amigos, que sólo se reían de él. Esto le provoca mucha ira. Poco a poco irá recordando su pasado: un padre amargado, una hermana mimada y superprotegida y una madre que se averguenza de tener un hijo “imbécil”.  

Descubre las emociones, el sexo, el alcohol, la rabia, la soledad, incluso el engaño. Se vuelve asocial y reflexivo y, a la par, ve cómo Algernon también va sufriendo cambios.

Y en medio de la historia está Fay y está Alice.

¿Puede el experimento tener la posibilidad de que haya una regresión? Para descubrirlo es necesario leer esta maravillosa novela.

Es un libro para reflexionar y, pese a que es una obra de ciencia ficción, nos lleva a sentir emociones encontradas y a debatir con otras personas que también han leído la novela de Daniel Keyes, Flores para Algernon.

Por cierto, el significado del titulo de la novela es un momento muy emotivo del libro, serà la última frase que cierra la obra.

 

 

 

 

 

martes, 9 de julio de 2019

ANGEL DE ELIZABETH TAYLOR




Ángel

Elizabeth Taylor

Traducción de Jesús Zulaika

Editorial Anagrama 2012 (reeditado en 2013)

311 páginas

18,90 €

Elizabeth Taylor (1912-1975) fue una importante pero poco conocida escritora británica. Su nombre real era Dorothy Betty Coles pero como no le gustaba lo cambió por Elisabeth. En 1924 se casó con Kendall Taylor lo que le llevó a llamarse Elisabeth Taylor, coincidencia con la actriz y que le ocasionó más de un problema. Era una mujer discreta, muy cercana al partido liberal aunque refleja muy bien en sus obras la ideología de las clases más adineradas.

Escribió Ángel en 1957 y  en 1984 la crítica británica la eligió  como una de las trece mejores novelas inglesas después de la Segunda Guerra Mundial. Desgraciadamente sus obras han tardado en ser traducidas al castellano. Ángel fue la primera.

Ángel es una novela donde no pasan grandes cosas pero sí se lee con cierta desazón como consecuencia de la fuerza de su personaje principal.

Angélica Deverell es la hija de una tendera viuda de un barrio pobre, Volunteer Street,  de la localidad donde residen. Su padre falleció poco tiempo después de casarse así que Ángel se relaciona sólo con dos mujeres, su madre y su tía Lottie quien le paga los estudios en una escuela francesa.

Ángel sólo es feliz cuando escribe y, de hecho, las profesoras no dan crédito a sus redacciones: “Aunque desdeñaba tal prosa ornamental, tales crescendos y aliteraciones, antes de afirmar que se trataba de un texto vulgarmente sobrecargado confiaba en descubrir quién lo había escrito. (…) un texto digno de admiración en una chica de quince años” (pág.11). No le interesa nada la lectura de hecho dice que no lee nunca, “no lo encuentra interesante” (pág. 13).

Su tía Lottie trabaja como dama de compañía de una rica señora que vive en Paradise House y Ángel siempre fantasea con esta casa de tal manera que engaña deliberadamente a  dos niñas, Polly y Gwen,  mientras las acompaña al colegio.  Esto le lleva a una situación comprometida como consecuencia de la cual abandona la escuela y es, entonces, cuando decide escribir una novela.

Aquí es donde empieza realmente la historia de Ángel, una mujer sin amigas porque es vanidosa, impopular y reservada: “Nunca había tenido grandes amigas; la mayoría de la gente le parecía irreal. Su carácter reservado y su fama de vanidosa la hacían impopular” (pág. 22), pero ella desea desesperadamente hacerse un nombre dentro de la sociedad.

Consigue publicar novelas románticas bastante pésimas, grandilocuentes,  pero que le llevan a ganar mucho dinero, dejar el barrio que más odia, vivir en una mansión recargada y agobiante. Escribe noche y día sin descanso. Trata mal a su madre, a la que no le tiene ningún respeto, ni al servicio, ni a su representante, Theo,  que es el que consigue que se publiquen sus novelas y el único que realmente será su amigo y  que se preocupe por ella.

Todo cambiará cuando conozca a  Nora Howe-Nevinson y a su hermano Esmé, pintor sin éxito, un hombre inestable según su hermana, mujeriego y jugador empedernido que despilfarra la fortuna de la familia.  Ángel se enamora perdidamente de Esmé y Nora se enamora de Ángel y dedicará el resto de su vida a vivir con ella.

Ángel consigue casarse con Esmé pero su vida de casados no es precisamente días de vino y rosas y la Gran Guerra cambiará sus vidas ya que Esmé se alista en el ejército pese a la resistencia de Ángel de que no vaya. El resto de la novela se tiene que descubrir.

Ángel es una novela desgarradora pese a que parece que la narración transcurra sin sobresaltos. Esto es lo que la hace especial y maravillosa. Es una novela distinta a las que he leído anteriormente de Elizabeth Taylor, como Una vista del puerto, La señorita Dashwood, muy cercana a Jane Austen, y El juego del amor, aunque si algo las caracteriza es que son novelas de una gran calidad literaria.

Ángel es una novela muy recomendable y ha sido reeditada nuevamente en el año 2013,  tan recomendable como cualquiera de sus novelas.


jueves, 20 de junio de 2019

GATITOS DE CRISTINA MONTEOLIVA




Gatitos 
Cristina Monteoliva 
Editorial Círculo Rojo, 2019
139 pp
12 euros


Cristina Monteoliva  (Almuñécar, 1978) es una escritora granadina licenciada en Ciencias Ambientales y tiene un Máster en Medio Ambiente y Gestión del Agua; éste es un dato importante a tener en cuenta en relación con la trama de Gatitos. Ha publicado tres novelas, Elías y los ladrones de magia (2013), Corazones en barbecho (2014) y, ésta es su tercera novela, además de participar en diversas antologías. También tiene un blog de reseñas literarias www.laorilladelasletras.blogspot.com.

Gatitos, por su nombre, puede parecer un cuento para niños pero no lo es. Sí pienso que es un buen libro para jóvenes, para que les haga pensar que no todo en la vida es fácil, que hay sufrimiento, que podemos pasar de la vida más  cómoda a la pobreza más absoluta o que, aunque podamos tener todo lo que queramos, hay personas que no lo tienen; que el mundo puede llegar a ser un vertedero si no lo cuidamos y nos concienciamos sobre el medio ambiente

La novela es la historia de un niño, Dylan, y de una niña, Sveta y, a su vez, de dos gatitos (uno negro y otra blanca).

 El niño tiene una vida acomodada y muy aburrida: “(…) en su día a día no pasaba nada interesante! Se pasaba la vida de casa al colegio y viceversa, ¡ni siquiera tenía amigos!” (pág.16).  Sus padres son científicos y no le prestan demasiada atención, están siempre muy ocupados con sus respectivos trabajos por lo que sus vacaciones siempre las hace con su tía Margot: (…) “nunca tienen tiempo para viajar conmigo. Ni para llevarme al zoo. ¡Ni para nada!. Todas esas cosas las hago contigo” (pág. 34).

Dylan tiene una imaginación desbordante pero muy infantil. Escribe una novela de un superhéroe muy patoso llamado Malapata y, durante el transcurso de la novela, se va dando cuenta que sus personajes pueden evolucionar de la misma forma que él va a evolucionar, porque conocer a Sveta le hará ver que la vida no es lo que él pensaba.

Sveta  es una niña que vive  con su madre enferma,  con sus tías un tanto especiales,  Katia, Anne y Marie, y con su abuela. Por su situación familiar no le queda más remedio que ser una niña muy madura. Durante el transcurso de la novela iremos descubriendo por qué su madre está enferma, por qué su abuela tiene un carácter tan malhumorado y por qué su tía Katia es una mujer que está siempre alterada. Me recuerda a la señora Benett de Orgullo y prejuicio de Jane Austen: “Por favor, Sveta, ¡ten piedad de mis pobres nervios! (página 38).  El ambiente en el que vive es propiamente un matriarcado y, de hecho, la mayoría de personajes de Gatitos son mujeres.

Ella  vive en un pueblo donde el agua está envenenada como consecuencia de los vertidos de las fábricas de la ciudad: “(…) ¡un monstruo grande y apestoso! (pág102) y, por ello, la gente está enferma. La mayoría utiliza agua embotellada para todo y compran en lugares seguros pero no todo el mundo puede hacerlo.

Esto nos lleva a recordar que en nuestro país han ocurrido varios desastres ecológicos producidos por vertidos tóxicos: Aznalcóllar, el Prestige, o el vertido de un pesticida potentemente cancerígeno, el lindaro, en el río Gállego. La autora conoce bien estos temas ya que su formación académica va orientada a esta especialidad.

La tía Margot debe llevar a Dylan a conocer a Sveta y su familia,  y ambos niños vivirán un día fantástico. Para Dylan será un día de aventuras o, al menos, así lo cree él ya que para Sveta es la vida misma pero ella será muy feliz enseñándole a él su realidad.  Y en este día un gatito negro no se separa de ambos niños y su hermana, una gatita blanca, lucha por su vida en una clínica veterinaria. La relación entre niños y gatos va unida. Y no puedo contar más para no desvelar la trama de la novela.

Cristina Monteoliva ha escrito Gatitos  y nos da en que pensar respecto al medio ambiente, la desigualdad social, el poco respeto que tienen las grandes empresas hacia la gente que no son como ellos. No importa que enfermen, lo importante es que siempre consigan sus propios beneficios incluso destruyendo la naturaleza.

Gatitos tiene ahora más sentido que nunca ya que podemos ver y leer en algunos medios de comunicación cómo una gran mayoría de jóvenes se movilizan para que tengamos un mundo mejor, un planeta limpio.

Es una novela muy recomendable para personas sensibilizadas con el medio ambiente y los derechos sociales.


viernes, 14 de septiembre de 2018

LA LIBRERÍA DE PENÉLOPE FITZGERALD





La librería

Penelope Fitzgerald

Traducción: Pilar Adón

Editorial Impedimenta, 2017 

181 pág.

 20



Penelope Fitzgerald (1916-2000) fue una mujer novelista, poetisa, ensayista, biógrafa inglesa.

Perteneció a una familia de una buena formación cultural lo que repercutió en su  escritura. Aunque publicó tardíamente su primer libro, en 1975, ha sido considerada como una de las figuras más relevantes de la nueva narrativa inglesa.

La librería fue publicada en 1978 y narra la historia de Florence Green, una mujer viuda que decide abrir una librería en el pequeño pueblo costero de Hardborough, Suffolk.

Florence es una mujer de mediana edad: “era pequeña de aspecto, delgada y huesuda, un poco insignificante vista desde delante y completamente insignificante por detrás” (pág.10).  Vivió del dinero que le había dejado su marido cuando falleció pero quiso demostrarse a sí misma que podía hacer algo más en su vida. De ahí que decidiera abrir una librería, algo que no existía en el pequeño pueblo.


En Hardborough, en 1959, no existía casi nada y, menos una librería: “(…) uno no podía tomarse una ración de Fish and Chips, ni había tintorería, ni siquiera cine (…) a nadie se le había ocurrido-y, desde luego, nadie pensó que a la señora Green se le hubiera ocurrido tampoco- abrir una librería en el pueblo” (pág. 10 y 11).

Decide abrir la librería en una antigua y destartalada casa, Old House, cerrada desde hace muchos años pero que le provocará innumerables problemas con las personas más importantes del pueblo, el banquero y la señora Gamart.

Durante toda la novela podremos ver a la protagonista sufrir altos y bajos en su economía, por ejemplo, cuando decide abrir una biblioteca, de la cual se encargará Christine Gipping, una niña de 10 años, de manera muy eficiente a la que contrata para que le ayude o cuando decide vender Lolita, la obra de Navokov. Esto será un poco más complicado.

Florence es el personaje principal de La librería pero no hemos de dejar de lado a todos los personajes secundarios:

El señor Keble, el banquero, un hombre prepotente que considera que una mujer sola no debe dedicarse a los negocios: “A menudo me pienso que es una pena que no haya unos estudios homologados para el pequeño empresario, o empresaria…” (pág. 12). Empresaria es lo que realmente le molesta. Lo cierto es que le pondrá muchos inconvenientes para darle el crédito que necesita ya que considera que la cultura es una pérdida de tiempo.

O la señora Violet Gamart, “(…) patrona por naturaleza de todas las actividades públicas de Hardborough” (pág.36),  que quiere por todos los medios la casa para abrir un centro de arte y hará todo lo posible para conseguirlo incluso utilizar a su influyente sobrino.

La casa en sí, Old House, de quinientos años de antigüedad, es otro personaje, ya que está embrujada. Tiene su propio fantasma y es el objeto de deseo de la persona más influyente del pueblo.

No todos le hacen la vida imposible. También tiene personas que la apoyarán. Edmund  Brundish, un anciano que se comunica por carta con Florence y que la apoyará hasta el último momento. O Raven, el veterinario, o los Scouts, sobre los que Raven “ejercía una influencia misteriosa pero directa” (pág.55). Ellos son los que le ayudan a ordenar la biblioteca.

En las 181 páginas de La Librería disfrutaremos de una lectura intensa. Unas veces con humor, otras veces con rabia. Es realmente inquietante la lucha de Florence para sobrevivir en un pueblo con una mentalidad tremendamente cerrada, casi victoriana, donde la clase social importa sobre todas las cosas. No muy diferente a nuestra actualidad, desgraciadamente.

La Librería es una novela inteligente, sagaz. Está ambientada en 1959,  en Inglaterra, pero podría pasar en cualquier pueblo de cualquier país donde nada debe cambiar, donde el poderoso es el que manda, donde hay que guardar las tradiciones, la moral. Florence quiere abrir una librería y tiene a la mayoría del pueblo en contra porque eso de la cultura no interesa a nadie y, esa reflexión, la hace el banquero. No leer para no pensar.

Penelope Fitzgerald ya me gustó con su novela Inocencia y esta tampoco me ha decepcionado. Es muy recomendable leer estas pocas páginas pero muy intensas.

sábado, 26 de diciembre de 2015

LA CHAISE-LONGUE VICTORIANA DE MARGHANITA LASKI

La chaise-longue victoriana
Marghanita Laski
Traducción de Laura Salas Rodríguez
Prólogo de Isabel Núñez
Automática editorial, 2012
139 páginas
16,50 €

Marghanita Laski  (Manchester, 1915-1988), sobrina del intelectual socialista Harold Laski. Pese a que nació en una familia judía, fue una atea convencida. Desarrolló gran parte de su carrera en los ámbitos académico y literario. Trabajó como periodista y ejerció como crítica literaria, siendo una participante habitual en programas radiofónicos como The Brains Trust y The Critics, y escribió ensayos sobre Jane Austen y George Eliot. Publicó varias novelas entre la que destaca  La chaise-longue victoriana que P.D. James calificó  como «la novela corta más aterradora y hábilmente contada de la década».

Melanie Langdon es una joven que, como consecuencia de una tuberculosis sobrevenida durante el embarazo, es obligada a permanecer en reposo. Pertenece a una familia burguesa -su marido es un joven abogado con una carrera prometedora- ahora tiene un hijo y vive en la más absoluta felicidad si no fuera por la enfermedad que la deja postrada en la cama y que a duras penas le ha permitido ver a su hijo.

Después de las últimas pruebas médicas, el doctor Gregory la autoriza a salir de la habitación pudiendo pasar varias horas en el salón. Es allí donde está situada la chaise-longue “fea, tosca y extraordinaria, tenía una longitud de poco más de dos metros y una anchura proporcional” (pág. 31), adquirida en una tienda de antigüedades.

Cuando se queda adormecida en la chaise-longue, su vida cambiará radicalmente: de encontrarse en un salón cálido, alegre y rodeada de personas que la quieren, pasa a un salón lúgubre, frio, oscuro y con un ligero olor a podrido.

Melanie no entiende la situación pero ve claramente que está viviendo una pesadilla de la que no puede despertar. En ese lado oscuro pasará de ser Melanie Langdon a ser Milly Baines y está en 1864.

En esa pesadilla estará rodeada de una serie de personajes siniestros: Adelaide, su hermana, que recuerda a la tía de Jane Eyre; el señor Endwordthy, el párroco; Philip, enamorado de Milly y que no puede hacer nada por ella.  Melanie se verá inmovilizada, abatida y tendrá que luchar para sobrevivir.

La protagonista está rodeada de secretos y prejuicios propios de una época en la que las mujeres no importaban. La autora aprovecha esos interrogantes de Melanie para reflexionar sobre las condiciones en que vivían las mujeres victorianas. Es muy interesante el prólogo de Isabel Núñez, La poética del horror clásico. Dice que una forma más de intensificar la impresión de encierro, la imposibilidad de desarrollar los propios potenciales y talentos que enfermaba y enloquecía a tantas mujeres (como las primeras pacientes de Freud), constreñidas a vivir tan sólo a través de sus maridos e hijos” (pág. IX).

Al principio de la novela se da un diálogo entre Melanie y Guy, su marido, en el que ella  misma reconoce que es más tonta en comparación a él. Guy le reafirma que la quiere tonta pero  el doctor Gregory reflexiona “no es la tontita que él se cree, ni mucho menos, es una criatura puramente femenina que se adapta a lo que su hombre quiere que sea. Tampoco diría que es inteligente, más bien astuta” (pág. 22).


La chaise-longue victoriana es una novela corta, terrorífica,  pero no entendida como un terror gore sino el terror de las antiguas novelas. Es desasosegante. No defrauda en absoluto. 

viernes, 4 de diciembre de 2015

CORAZONES EN BARBECHO DE CRISTINA MONTEOLIVA






Corazones en barbecho

Cristina Monteoliva

Edición de la autora, 2015

96 páginas

7,85 Euros (Amazon)



Cristina Monteoliva es una autora granadina, concretamente de Almuñecar. Tenía un blog de reseñas literarias llamado La biblioteca imaginaria y, ahora, vuelve al ataque con otro denominado La orilla de las letras. Se atrevió a escribir y comenzó con Elías y los ladrones de magia  y éste,  su segundo libro.


Corazones en barbecho está escrito en clave de humor y en él la autora critica los libros de literatura romántica no entendida como el movimiento literario, sino aquellas novelas rosas edulcoradas y cuyas portadas nos deleitan con cuerpos maravillosos de galanes musculados, con cabellos largos al viento y mujeres espectaculares, todos ellos editados en colores pastel.  


Para ello Cristina Monteoliva nos presenta a Fulgencia,  una mujer cuarentona  que ha entrado en la madurez haciéndose cargo de unos ancianos y ve como su vida se está desperdiciando. 


Todo empieza un lunes cuando la protagonista decide salir de Pueblo (así se llama el lugar de donde procede Fulgencia) a Ciudad para encontrar a su caballero andante, su verdadero amor: “Su verdadero amor debe de ser un hombre maduro, de entre treinta y cinco y cuarenta y cinco años, alto y, sobre todo, guapo. Si es moreno o rubio, le da igual. Incluso si fuera pelirrojo lo querría” (pág.13). Eso sí,  no debe ser joven porque no soportaría  las tonterías propias de la juventud. “A la mínima tontería, le darían ganas de soltarle una colleja” (pág.13).  Y si hay algo que le gusta a Fulgencia es dar collejas. 


Cuando por fin el tren llega a la estación, Ciudad le deparará una serie de divertidas vicisitudes que nos revelarán el carácter de Fulgencia. 


La protagonista de Corazones en barbecho es tremendamente cursi. La autora habla de ella en los términos de dama, doncella y Fulgencia se ofende tremendamente cuando la llaman señora; ella es señorita, lo que provoca bastantes carcajadas en la lectura de la novela. 


Ella tiene claro que en Ciudad encontrará a su enamorado, al hombre de sus sueños, pero también la libertad que la gran urbe le da al no sentirse reconocida por nadie. Poco a poco iremos viendo que Fulgencia está asfixiada por la vida en Pueblo, lo que hace que su carácter sea algo tosco pero, en el fondo,  tiene un gran corazón.


En todas las aventuras en las que se ve envuelta en Ciudad siempre acaba conectando por personas poco favorecidas económicamente llegando a darle dinero a más de una. 


Durante toda la jornada la protagonista recibe llamadas de Pueblo porque ha dejado al cuidado de su sobrina a los abuelos y, la joven, agobiada por la responsabilidad,  pretende que Fulgencia regrese inmediatamente. 


De alguna manera, pese al enfado que le provoca la situación  y pese a que el estar en Ciudad hace que respire unas cuantas horas,  reflexiona sobre qué será de ella  cuando se quede sola: “Fulgencia siente como cae sobre ella la peor de las condenas imaginables: la de vivir una vida anodina en un lugar que le gusta cada vez menos, haciéndose cargo de una casa que odia y unos ancianos que la asfixian” (pág.56).


Por eso pretende encontrar al hombre de sus sueños en Ciudad, ese que aparece en las trescientas cincuenta y cuatro novelas románticas leídas a lo largo de toda su anodina vida. Son muy divertidos los títulos que menciona Cristina Monteoliva.


Para saber si consigue al “fornido leñador de mirada profunda y sensual camisa de cuadros dispuesto a abrazar tierna pero apasionadamente a nuestra dama para, más tarde, llevarla amablemente a su cabaña, lugar en que se besarían hasta que se ocultara el sol” (pág. 9) deberán leer Corazones en barbecho de Cristina Monteoliva. No se arrepentirán de pasar un buen rato de lectura.

domingo, 26 de abril de 2015

BASSET DE STELLA GIBBONS





Basset
Stella Gibbons
Traducción: Laura Naranjo y Carmen Torres García
Editorial Impedimenta, 2014
311 páginas
22,50 €

Stella Gibbons (1902-1989): Escritora inglesa que, además de trabajar como periodista, escribió numerosas novelas,  relatos y  poesías.  Bassett fue su segunda novela y fue publicada en 1933.

Tras finalizar sus estudios de periodismo, trabajó para la British United Press. Durante este tiempo comenzó una relación con Walter Beck, en el que se inspiró para recrear a George, el personaje principal de  Bassett.
 
Hilda Baker es una mujer que no destaca ni por su inteligencia ni por su belleza. Tiene una vida monótona. Siempre va de su pequeño apartamento al taller de confección donde trabaja. Como tiene unos pequeños ahorros decide invertirlos en algo útil y así piensa  que podría asociarse con otra persona para regentar una casa de huéspedes después de ver un anuncio en una revista. Para ello se dirige a Bassett,  un pequeño pueblo del condado de  Buckinghamshire.  En él vive la señorita  Padsoe,  una mujer pusilánime que, en otro tiempo, disfrutó del privilegio de ser de familia adinerada. No está acostumbrada a mandar y sus sirvientas, Winifred y su madre,  abusan de ella. 


Tendrá que llegar Hilda Baker para poner orden en su vida y en su casa.

Por otro lado están los habitantes de Baines House. George, un joven que trabaja muchas horas en la empresa de su padre; Bell, la hermana, muy unida  a George. Ambos son “jóvenes, ricos y encantadores, y la gente se moría por trabar amistad con ellos” (pág.56).   La señora Shelling, la madre de ambos, es una mujer rica, severa y de convicciones estrictas. Los habitantes de Bassett rara vez acuden a ella para pedirle favores:
“Dios sabe que la señora Shelling tenía todo lo que una mujer podía desear, incluyendo un marido muerto” (pág. 184). Y, como adinerada que es,  necesita de una dama de compañía para que le haga la vida más fácil. Será entonces cuando contrate a la señorita Queenie Catton. Es una joven que procede de una familia progresista y liberal que intenta educar a sus hijos inculcando el amor libre:
“Como la mayoría de los progresistas felizmente casados, el señor Catton disfrutaba de lo lindo lanzando pullas contra el monstruo del matrimonio desde la seguridad que le proporcionaba su alianza de bodas” (…): “El matrimonio era inestable, obsoleto, degradante y estaba condenado al fracaso” (pág. 141).

La joven  es de ideología comunista. Acepta el trabajo de dama de compañía porque no soporta la algarabía que reina siempre en su casa. “No le atraía ni la belleza ni el lujo; no era sensible a la primera y su joven espíritu más bien austero sentía aversión por el último, pero le gustaba la paz, el orden y la tranquilidad”  (pág 140).

Será en la mansión de los Shelling donde encuentre la paz y el amor. Pero no es todo tan maravilloso como parece.


En la novela se van entremezclando los acontecimientos, tanto lo que sucede en La Torre, donde viven la señorita Padsoe y Hilda Baker, como lo que sucede en Baines House, con la familia Shelling  y otros personajes que van apareciendo a lo largo de la obra y la autora lo hace de manera magistral y con un gran sentido del humor. 


Es preferible no desvelar más sobre contenido de la novela pero lo cierto es que no decepciona  ni una sola de sus páginas. Como siempre, Stella Gibbons nos deja con la sensación de querer seguir leyendo. Es por lo que hay que agradecer a Impedimenta que nos siga deleitando con la reedición de la obra de esta gran escritora.