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sábado, 25 de junio de 2016

ENTREVISTA A JOSÉ ICARIA



Luis Vea-En este libro (Greatest tweets. Aforismos (y otros ritmos afro)) has decidido publicar aforismos y otros textos breves. ¿De qué forma te planteas la escritura de estos textos breves en relación a tus textos poéticos?



José Icaria-La clave creo que está en dos puntos: por un lado, la rapidez con la que se han estado produciendo toda una serie de acontecimientos durante estos últimos años, que, para resumir, nos han retrotraído (por más que se empeñen en hablar de las reacciones decimonónicas a sus políticas “de austeridad”) al capitalismo previo a la segunda guerra mundial, es decir, a un capitalismo no redistributivo; por otro, la sospecha de que no se podía forzar más la poesía sin riesgo de que se rompiera en nuestras manos, y se volviera un objeto inocuo o bien, carente de posibilidades artísticas. Para mí, un texto cuasi-periodístico que simplemente trocea los textos en estrofas, como cortados por el cuchillo de un aspirante a master-chef, estaría en el límite.

     Por mi parte, y para estas ocasiones, preferí pasarme al aforismo, el microcuento, etc., como una forma más útil, desde mi propia experiencia, de armarme (literariamente) frente a la realidad. Y entonces, es cierto, se produjo la siguiente pregunta: ¿es lícito hibridar, forzar el aforismo? No lo sé, los géneros están ahí para usarlos, no creo que hayan de ser sagrados, todo depende de las posibilidades que ofrezcan o del jugo que les sepa sacar el autor, en relación al fin que persigue.

     De manera que respondiendo de forma concreta a la pregunta, estos aforismos (especialmente los dedicados a los temas sociales, ¡aunque cuidado!, no son los únicos que escribo), se relacionan con el resto de mi poesía “social” como las (aprovecharé un símil relacionado con la edición de imágenes) diferentes herramientas que sirven para recortar una imagen del fondo: unas son más adecuadas para seleccionar algunos elementos, mientras que otras lo son para aislar otros elementos.

     Aunque, como decía, este no es el único tipo de aforismos que escribo; también hay algunos de corte “metafísico”, otros, de reflexión sobre la poesía que-se-hace-hoy, la condición humana, etc.

     Por último, y como indico en el prólogo, el aforismo es también una forma de reacción a la lectura internáutica, surgida de las nuevas tecnologías: una lectura hiperconectada, pero superficial. El aforismo pretende detener, por un instante, la corriente de pensamiento, para intentar inducir el estado de concentración propio de la lectura heredera de Gutenberg. Como sabes, un buen número de esos aforismos han sido vertidos, previamente, a las redes. Sin la pretensión de que llegaran a convertirse en “trending topic”: eso sería, probablemente, sospechoso…

     Una cosa más: nunca escribiría un libro “de aforismos”, es decir, exclusivamente bajo esa premisa (creo que te estoy dando un titular); si escribo aforismos es porque se han convertido en herramientas útiles de creación y de interpretación de la realidad. Una vez más, conviene no detenerse en el dedo que apunta el cielo…




L.V-¿Piensas que estos escritos breves abordan los mismos temas que tus escritos poéticos?



J.I-En realidad sí, aunque como ya he explicado, se trata de herramientas diferentes con las que persigo también diferentes propósitos. Es conveniente recordar que no sólo escribo poesía social, sino también otro tipo de poesía, en fin, no estrictamente social. Uno simplemente escribe, o mejor dicho, se deja escribir –no puede evitarlo– por los acontecimientos, pero también por las percepciones, reflexiones, ¡presagios!, etc. Como dije, el aforismo permite calibrar con mucha precisión un aspecto concreto. Y a veces, produce también una gran satisfacción: como cuando uno tiene la impresión de haber capturado, siquiera, por un instante, esa fugaz mariposa. Aunque después sólo deje polvo entre las manos… Por otro lado, me permite administrar, con bastante comodidad, una cierta visión humorística de las cosas –que ya sabes que es marca de la casa–, e incidir en la paradoja. Para mí, la paradoja es un recurso básico en la creación de aforismos, puesto que prefiero lanzar ideas que ayuden a desestructurar la mente a enunciar axiomas...



L.V-¿Eres de los que piensas que la escritura tiene un propósito, un fin, o más bien es una forma de creación o de arte, con valor en sí misma?



J.I-Creo que la escritura tiene múltiples propósitos, múltiples fines (con uno mismo, en primer lugar, con el objeto artístico, o artesanal, con aquellxs con lxs que se comparte, etc.), y a la vez, tiene un valor en sí misma, que la puede hacer perfectamente “innecesaria”, en el sentido mercantil del término (las cosas innecesarias son precisamente las más valiosas, que decía un performer que pasó por los Bio-Lentos, adelantándose a Nuccio Ordine).

     Creo que en el fondo, lo importante es siempre en qué medida logra el autor o autora conseguir sus objetivos, éticos o estéticos, conmover, concienciar a lxs lectorxs. En mi caso no sé escribir “por encargo”, pero sí puedo dejar macerar las ideas, documentarme, etc., hasta que consigo reunir las piezas que necesito (hablamos de creaciones que exigen un cierto proceso). De todas formas, no me siento a escribir si no siento que lo que quiero escribir está vibrando en mi interior y, de alguna manera, listo para nacer (eso que algunxs llaman “inspiración”).

    



L.V-Como parte del grupo Los Bio-lentos, ¿cuál es tu aportación al mismo? ¿Qué crees que te aporta formar parte de un grupo poético?



J.I-Los Bio-lentos es un grupo de poetas que funciona de forma totalmente horizontal. Mi aportación es la misma que la del resto de poetas que lo componen: mi poesía, mis performances, monólogos, las ideas respecto a la forma de organizar los actos (en realidad todos se desarrollan de una forma muy similar: rondas de poemas en que participamos todxs lxs poetas, intentando mantener el mayor dinamismo posible, es decir, no hay vedettes y recitamos sólo un poema o  realizamos una performance por tanda), mis ideas sobre cómo incorporar novedades a los recitales, coordinarme con los colectivos o la gente interesada en que vayamos a recitar a sus espacios, reivindicaciones, etc.

     Si hay una esencia de mi forma de recitar o actuar que se incorpora a los recitales no lo sé. Sé que compartimos una forma de hacer muy concreta: la crítica social, la reflexión, el sentido del humor, la irreverencia. La crítica al poder y la defensa del apoyo mutuo y la solidaridad son puntos indiscutibles de confluencia. Por otro lado, cada unx puede hacer lo que le venga en gana, que, como dijo Lucio Urtubia, por algo somos anarquistas (o acratillas).

     Formar parte de este grupo es de las mejores cosas que me han sucedido en la vida. He conocido un montón de gente, de lugares maravillosxs. He vivido instantes de gozo ilimitado. Hemos funcionado siempre –como ya dije– de manera horizontal, sin líderes; tampoco habríamos aceptado ir a cualquier sitio (aunque también nos gusta ir a lugares donde previsiblemente seremos abucheados, pero eso no suele suceder: a veces, como mucho, logramos dispersar a la gente mejor que los antidisturbios); no le debemos nada a nadie, o mejor dicho, al contrario, todo se lo debemos a la gente, que hace posible el sueño, del que también, por supuesto, forman parte. 



L.V-Bio-lentos tiene como propósito llevar la poesía a aquellos lugares donde normalmente no llega la poesía. ¿Crees que lo habéis conseguido? ¿Cuál es tu experiencia a lo largo de este tiempo?



J.I-Así es, tal como señalamos en nuestro manifiesto (pero no hacía falta, porque para nosotros era casi una necesidad básica). Para mí sería muy aburrido recitar poesía si no estuviésemos en contacto directo con la calle. La verdad es que los ambientes poéticos me parecían un tanto endogámicos, y al cabo del tiempo, llegaban a saturarme. De hecho, he desaparecido durante largos períodos, a causa del hastío. Bio-Lentos en cambio consigue trasladar, sin ninguna dificultad, la poesía a todo tipo de no-escenarios: urbanos, rurales, subterráneos (también recitamos en el metro, que es uno de los fetiches acostumbrados de lxs poetas), etc.

      Una característica específica de los Bio-Lentos es que no presentamos libros, aunque también los escribimos, y organizamos alguna presentación, en su caso. Pero el grueso de nuestras actuaciones no tienen otra finalidad que la de compartir nuestra poesía con el colectivo, el espacio donde hayamos sido invitados, y en cada caso escogemos los poemas que leeremos en función de nuestra intuición del momento.

     La experiencia, como ya te explicaba un poco en la otra respuesta, ha sido muy positiva. Excepcional. Nos hemos sentido tan contentos como Lorca, con su Barraca…



L.V-Con Bio-lentos has participado en Voces del Extremo. ¿Qué experiencia te llevaste? ¿Te consideras parte de la corriente poética de la poesía de la conciencia crítica?



J.I-En general, muy positiva, claro, conocimos gente afín y encarnamos a quienes sólo conocíamos por el nombre, a través de redes sociales. Hicimos muchos amigos y establecimos vínculos con algunas de las personas que visitaron ese año Voces del Extremo y consideramos especialmente próximas a nuestro modo de hacer, como Ángel Calle, David Trashumante o Zapico, a quien ya conocíamos. Personalmente, tengo un trato especial con Antonio Orihuela, de hecho creo que algunos enfoques de algunos de nuestros poemas son, a menudo similares, como en lo referente a la clase media o a la falta de conciencia de la (¿desaparecida?) clase obrera. Hace poco estuvo en Barcelona, con el Niño de Elche, presentando su “Cantes Tóxicos”, una experiencia abrumadora, el triple impacto de los versos, las imágenes y la rotunda voz flamenca. Después le escribí confesando que, no sólo me había gustado el espectáculo, sino que además me había inspirado, para unir, en mi caso, ambas experiencias, la poesía y la imagen, añadiendo un vídeo, “Poornie’s”, que ya había realizado hace tiempo, aunque sigue siendo plenamente vigente. Por ahora, he recibido críticas positivas y la experiencia de la presentación fue muy positiva.

     Creo que comparto, en efecto, muchos de  los planteamientos de esa corriente, aunque también es verdad que yo me incorporo con cierta diferencia temporal. Mis poemas arrancan con la última “época de bonanza” y, de hecho, anticipan el descalabro que se nos venía encima. He usado a menudo, artificios extraliterarios basados en las nuevas tecnologías, como las “webs hacqueadas en diferido” (que jamás han sido tomadas demasiado en serio, a pesar de que he podido tener más de diez mil visitas en una sola noche, como en el poema “El discurso del Rey”, mientras este leía su discurso de navidad, la nochebuena del 2012), u otros recursos basados en el “fake”, como “J. Icaria denuncia la corrupción con un sobre visible desde el aire”: poesía, performance. En realidad es un fake en toda regla. Pero, como digo, esos recursos, aunque plenamente integrados en el espacio creado por las cacareadas nuevas tecnologías, no parecen contar demasiado, desconozco un poco la razón.
     Por último, hablando de, quizá, una de las últimas hipóstasis, en la antología “Disidentes”, parece en principio clara la idea programática, en la que hay unas figuras (no intento restar mérito a la poesía o la trayectoria de algunxs de esxs figuras, sino simplemente cuestiono esa idea programática, habitual en el fenómeno “antología”), y el resto parecemos, como en los castellers, integrando una nutrida base y haciendo piña para auparlos. Sin embargo, la analogía con el término catalán no parece muy indicada, puesto que la editorial, al menos eso ha manifestado el coordinador, no tiene previsto pasar por Barcelona. No sé si esto ocurrirá con otras “periferias”, si así fuera, creo que sería oportuno revisar el concepto. Creo que merecería la pena aunque sólo fuera por Barcelona, donde hay tanta buena poesía, comprometida y no comprometida. Pero seguramente no debemos ser los únicos. Sinceramente pienso que, ignorar la labor de los Bio-Lentos –que es el colectivo que, es lógico, mejor conozco– como parte integrante de la poesía comprometida, es como mínimo arbitrario: se puede observar en nuestra página el volumen de recitales que llevamos a cabo (hay semanas en que hacemos dos y hasta tres). Eso sí, como ya dije antes, nuestro principal objetivo no es hacer presentaciones de libros (aunque también los escribamos), sino estar, como decimos en nuestro manifiesto, “allí donde no se espera a la poesía, en lugares reivindicativos y donde se practica la desobediencia”.

     En cualquier caso, esperamos la visita de Mr Marshall, pero nosotros seguiremos haciendo lo que sabemos hacer. En mi caso particular, y concluyendo la respuesta a tu pregunta, preferiría no estar integrado en nada, aunque comparta, evidentemente, afinidades con determinadas opciones. Creo que en nuestro caso, el de Los Bio-Lentos, más que esas etiquetas que he nombrado, podríamos responder mejor a algo así como “poetas de acción directa” (te doy otro titular), por nuestra forma de llevar la poesía a la calle (no esporádicamente, sino como objetivo), y nuestra forma de vivir la poesía, y la vida…



L.V-A la hora de escribir, ¿quiénes son tus referentes?



J.I-Leo toneladas de literatura. También de poesía: de “la que se entiende” y de la que cuesta un poco más (también el placer suele ser mayor). No voy a continuar discusiones bizantinas (no tengo tiempo para eso), pero me parece un gran error esa distinción y sobre todo la acostumbrada apología de la primera frente a la segunda. Me parece que eso ha hecho bastante daño a la poesía en nuestro idioma, y llevamos ya varios siglos en ello. Es como si, en música, se denigrara el jazz, el rock progresivo, el blues, a cambio de subir a los altares la música pop, todo ello exacerbado con las frecuentes presiones del mercado y la literatura de consumo rápido. A mí todo eso me da igual, pero creo que a puede dar lugar a confusión, o podemos crear tendencias que induzcan a la gente a tomar la parte por el todo.

     Ahora mismo estoy leyendo una antología de poesía latinoamericana, otra de poesía portuguesa contemporánea, una pequeña colección de poemas de Louis Aragon, una colección de poemas de mujeres de la beat generation…

     De joven leí mucho a los simbolistas (Baudelaire, Lautréamont, Mallarmé, Rimbaud, Valery, Verlaine), creo que eso se nota en mi primer poemario. Uno de los poetas que releo a menudo es José Ángel Valente. El Dámaso Alonso de “Hijos de la ira”. Allen Ginsberg. Paul Celan. Antonio Machado. Pessoa…



L.V-¿En qué estás trabajando ahora? ¿Qué proyectos hay para el futuro?



J.I-Estoy trabajando en dos espectáculos, uno que ya mencioné, que aúna poesía e imagen, “Poornie’s (de cómo los ricos se ponen cachondos con nuestras desgracias)”,  y “Paula o el llanto”, poesía y música, la crisis vivida en primera persona. Intento publicar tres libros de poesía que he ido escribiendo a lo largo de los últimos diez años. Tengo un libro de cuentos por publicar, otro de microcuentos, al menos otro de aforismos y uno de poesía visual. Probablemente me deje algo. En fin, lo mejor está por llegar; no hay tiempo que perder…

martes, 17 de mayo de 2016

GREATEST TWEETS. AFORISMOS ( Y OTROS RITMOS AFRO) DE JOSÉ ICARIA




Greatest tweets. Aforismos (y otros ritmos afro)

José Icaria

Ediciones Bio-lentas, 2015

63 pp.

10 euros


De José Icaria había ya reseñado su libro Malestar en el paraíso. En este caso abordo la reseña de este Greatest tweets. Aforismos (y otros ritmos afro), libro que tiene como hilo conductor la brevedad. En principio, en el prólogo, hay una pequeña relación de intenciones, una es atenerse a la brevedad, en definitiva esos 140 caracteres que utiliza twitter. El resto es un variopinto compendio que transita entre el aforismo, el microcuento, el chiste, la noticia, la crítica, etc… Si bien hay otro hilo conductor que es una característica del autor, a mi modo de ver. Por un lado un profundo pesimismo vital que, a la vez, sustenta un profundo humanismo.  Junto a ese poso de amargura  siempre sobresale la muestra de humor, las más de las veces humor más o menos negro. 


El autor tiene a bien dividir el libro en partes según su contenido: la condición humana, la marca España, internet y redes sociales, poesía-música-arte y otros mundos en este.


En el prólogo ya citado comenta José Icaria que la idea del libro surgió después de ir dejando rastros de él mayoritariamente en facebook aunque también en twitter.


Sobresale la temática social y política que transita de uno u otro modo a lo largo del libro, tiñe la crítica y la reflexión cada uno de los párrafos.


La aspiración de José Icaria no es ser trendig topic, sin embargo en numerosas ocasiones se autocita y verá el lector que con cierto humor lo hace adquiriendo diversidad de personalidades.


Vamos con unas cuantas muestras de la primera parte: La condición humana.


(p.10) “Síndrome de Estocolmo: continuar todavía depositando nuestro dinero en el banco”


Una muestra de humor negro:


(p.13) “Algunos hacen jogging. La mayoría, simplemente huye”


Más humor, muestra de crítica social encubierta:


(p.14) “Democracia parlamentaria es que te den un mando que no va con esa tele…”


Investigando el lenguaje, creando un hiperlenguaje:


(p.16)”Estoy en racha, acabo de inventar otro palabro: nazinismo”


Más humor negro y gran dosis de crítica social:


(p. 18)”El cáncer es el auténtico paradigma de nuestro mundo. Crecimiento es igual a metástasis”


Algunas muestras de la segunda parte: La Marca España también de tema básicamente social-político:


A vueltas con el humor negro, en este caso negrísimo y duro:


(p.23)”Suárez, epítome de la Transición, habría somatizado el olvido a través del Alzheimer”


Amargura social y personal en formato cuasi poético:


(p.29) “Me cruzo con hombres que, como yo, no trabajan (eso se nota): nuestras miradas, como sables, despiden brillos acerados…”


El exabrupto también está permitido:


(p.35-6)”Los imputados pasarán a llamarse investigados. Para evitar confusiones, la rae recomienda el uso del intemporal hijos de puta”


Algunas muestras de la tercera parte: Internet y Redes Sociales:


Ironía, nuevamente alusión a la Rae:


(p.39-40)”La Rae felicita a facebook por la revitalización del infinitivo y el gerundio, imprescindibles en el creciente uso del selfie verbal”


Más ironía:


(p.41)”Un amigo o amiga en facebook es aquél (/ella) que lee tus posts de más de cuatro líneas”


De la parte Poesía, música y arte:


Denuncia, y a la vez, evidencia:


(p.46)”Ya no hay poetas malditos sino (deliberadamente) ignorados”


Y corrosión:


(p.50)”La obsolescencia programada llega también a la poesía”


Para finalizar una muestra de la parte final, Otros mundos en este:


(p.56)”Ayer supe que Noé fue el primer hombre que se embriagó, según la biblia (ese tratado científico).
Después comprendí que el diluvio debía ser una metáfora de la resaca”


He procurado elegir una muestra significativa del libro escogiendo a la vez los fragmentos más breves. El lector podrá hacerse una idea de las ideas que reproducen la concepción del mundo que tiene el autor. Recomendable para reflexionar sobre nuestro mundo y sus contradicciones. También para mostrarnos las propias.






martes, 31 de enero de 2012

TRANSICIONES ENTRE POEMARIOS


Varios son los libros que me van llegando y que por uno u otro motivo van quedando atrás, relegados en una montaña que poco a poco se va formando. Pero hay un momento, en el que, revolviendo entre ellos con el fin de buscar uno u otro –las más de las veces sin encontrarlo- acabo dando con aquello que dejé allí encima para acordarme, por estar a la vista, y sin apercibirme de que lo que hoy está a la vista mañana estará enterrado entre otros tantos libros.


Tres son los poemarios elegidos para este Transiciones que excepcionalmente no trazará sendas de uno a otro libro sino que descubrirá los matices de cada uno de ellos poniendo de relieve, en este caso, las diferencias.


Tomo en primer lugar el libro Todas las lunas de Yolanda Gutiérrez Martos, poemario que ya es el tercero de esta autora. Tuve la ocasión de leer el primero que editó, Terrapromesa, y creo decir bien si destaco su crecimiento literario. La autora no abandona la línea intimista de su literatura, si bien cada vez profundiza un poco más en sus versos. No deja de haber referencias a la poesía romántica, a Bécquer, a las que ha añadido otras tantas a Benedetti, a Huidobro o a Cernuda. Versos cálidos unas veces, otras contienen cierta amargura. Versos que van evolucionando y que vienen a demostrar que la autora tiene todavía un largo camino que recorrer. Son poemas que nacen desde la sinceridad, huyendo del artificio retórico, de las metáforas. A veces la autora gusta de reiterar sus ideas. Es fácil encontrar repeticiones, reiteraciones y anáforas. Me ha gustado especialmente el poema Los renglones torcidos (p. 32) en el que Yolanda Gutiérrez hace referencia a las dificultades que tiene para escribir –la autora es una militante en la lucha por dar a conocer los efectos de la dislexia y hay otro poema en el que habla también explícitamente de ella, Dislexia en palabras- y el modo en el que las va superando.

Hay también nostalgia en sus versos, del tiempo y de los momentos pasados (p. 42):

“Vuelven a caérseme las horas,

de nuevo

abro los ojos

y las recojo con nostalgia

Mientras el aroma se extravía”

Y acaba encontrando uno el oficio en algunos cierres destacables (p.57)

“Tiempo que no es mío,

solo

un transeúnte en mis horas.

Inexorable.

Y a veces, tardío”




Es el poemario de José Luis García Herrera(1964), El recinto del fuego, un poemario más reposado, no en vano el autor tiene en su haber más de una decena de libros. El presente fue premiado por el Ateneo Guipuzcoano en el año 2007 como ganador en el Premio Internacional de poesía erótica-amorosa. Es pues un libro que canta al amor y se centra en el amor erótico. El autor traza un itinerario amoroso que va a la par de un itinerario a través de puntos geográficos junto al mar. García Herrera los va recorriendo y vuelve a unos una y otra vez con denuedo, porque sabe encontrar el momento en el que la pasión se desbocó.

Sus versos son versos llenos de palabras, a veces quizá excesivos, derramados. De una calidez que atrapa y desborda. Porque el amor está concebido como un estallido de sentimientos, como las olas y el mar a los que alude continuamente a través de ese itinerario geográfico que es también un itinerario a recorrer en el cuerpo de una mujer. La reiteración de determinadas palabras da el tono del libro: sangre, besos, carne, olas, labios, torso, desnudez…

El verso de García Herrera es un verso muy cuidado. El autor selecciona las palabras y acaba embrujando con el derroche de melosidad que destilan sus versos. Y no sé por qué razón su poemario me ha llevado a recordar ese otro del gran Vicente Aleixandre titulado La destrucción o el amor.

El verso de José Luis García Herrera es también un verso rotundo que en algunos casos prodiga unos buenos cierres (p.25):

“Solitario me alejo hacia los muelles

donde algunos balandros zozobran y gimen

su largo abatimiento de caballos apresados.

Me alejo con los brazos abiertos sobre el aire,

me retiro sin volver la mirada”

Y también este magnífico verso final (p.27):

“Ser y ser en otro, dices y eternizas”

Versos sin rima con aroma clásico.


El último poemario es bastante diferente a los anteriores en cuanto a la temática. No habla de amor aunque a veces el autor gusta de hacer alusión a él pero con un claro efecto irónico. También se diferencia en la forma. A José Icaria (1968) le preocupa mucho más el contenido y la temática que la forma, por eso el suyo es un verso libre pero desgarbado. A veces sus palabras caen como una tenaza.

Malestar en el paraíso es un poemario reivindicativo y de temática social. Su propio título lo indica. Por cierto, gran título, porque sirve para dar el tono del contenido y a la vez mostrar algo del sarcasmo del autor. Vivimos en un mundo que nos presentaban como un paraíso, pero en él encontramos la injusticia, la violencia y el malestar.

Son sus versos desde el propio título un compendio de violencia derramada hasta llegar en algunos casos a la escatología porque en el imaginario del autor debe explicarse todo. Versos que son contundentes en su expresión (p.11):

“Pero, al día siguiente, despierto en mi cama

intacto

y con el alma vacía”

Y a veces excesivos (p.25):

“pero te llevo dentro de mí

como el jugo de mis huesos”:

También cargados de rabia (p.30):

“Hemos vendido a sus hijos,

prostituido a sus madres,

asesinado a sus padres”

En sus palabras no se vislumbra esperanza alguna, porque el paraíso se da por perdido, quizá como el de Milton. No hay tiempo para la ensoñación (p.32):

“y de repente, otra vez,

con los huesos a la intemperie

y con la muerte, socavando nuestros pies”

Recomiendo especialmente el poema Ah, la España profunda que refleja acertadamente el sentir del libro. Y para finalizar una muestra de la ironía del autor en este poema denominado Una sana costumbre (p.44):

“Cuando volvíamos de vacaciones,

mi padre tenía la sana costumbre

de castigarnos sin motivo,

no fuésemos a pensar

que la vida era una fiesta”



Yolanda Gutiérrez Martos, Todas las lunas, Abey ediciones, 2011, 79 pp.

José Luis García Herrera, El recinto del fuego, Huerga y Fierro editores, 2008, 76 pp.

José Icaria, Malestar en el paraíso, Poesía Aude,2008, 62 pp.