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lunes, 5 de septiembre de 2022

CASA DE CITAS 2020 DE JAUME PALAU

 

 


Casa de citas 2020

Jaume Palau

Jaume Palau editor , 2022

158 pp

20 euros


En un mundo de verdades soslayables y juicios de valor que el viento se lleva, cuando los parlamentos han perdido cualquier función, incluso la legislativa, y solo sirven para que cualquier sinvergüenza con cuernos transite por sus alfombras exhibiendo un arma; cuando la palabra se hurta día a día en los llamados medios de información que incorporan tal cantidad de mentiras que dejarían a William Randolph Hearts en mantillas, tiene mucho valor publicar un libro como este que presenta Jaume Palau. Un libro en el que las palabras crean sentencias no menos válidas que las dictadas en las tablas de Moisés, pero con más verdad y menos sectarismo.

Jaume Palau es un escritor con una vasta cultura clásica que, como ya ha demostrado, ha adquirido una sensibilidad hacia el aforismo. Éste es ya un segundo volumen, que, aunque tiene como título Casa de Citas 2020, ha aparecido en 2022. 

Uno de los ingredientes más notables de este libro es la fina ironía:

"10-Tan duro es ser hombre que al hijo de Dios le bastó una vez para no volver a intentarlo! 

Y otra muestra:

"19-Las únicas fronteras aceptables son aquellas que frenan el avance de la estupidez."

A veces la ironía llega al sarcasmo y Palau no huye en absoluto, incluso del humor negro:

"20-La vida siempre tiende al equilibrio: cuando por fin llegamos a conocernos, empieza a fallarnos la memoria."

O también en:

"43-Los seres humanos son como puercoespines excitados: no pueden evitar clavarse las púas cuando se reúnen"

A mí modo de ver son estos aforismos afilados tendentes al humor negro en donde el autor se descubre y, aunque parezca contradictorio, muestra su mayor humanidad y sinceridad. Porque este libro es profundamente sincero.

He tenido la ocasión de leer varios de los libros del autor en los que la brevedad es un aspecto importante. Los libros de relatos Pájaros de niebla (2018) y Cuarto menguante (2013). Brevedad y también la universalidad. Ya hablaba de la universalidad de las sentencias en el libro anterior, Casa de citas (2018):

"15-Quien evita la posesión evita la decepción."

Uno de los aciertos es que cada texto viene acompañado de una imagen. Las imágenes corresponden a otras tantas artistas, todas ellas mujeres. Texto e imágenes se complementan en un todo.

Casa de citas 2020 contiene 69 disparos certeros y siendo como son tan certeros ni siquiera ese número impar, que es compuesto pero no primo, y que en numerología tiene que ver con la estabilidad y el compromiso, no ha sido elegido de manera casual.

Jaume Palau es un idealista, pero, aunque parezca una contradicción, es un idealista que pisa con los pies en el suelo. Un filósofo convertido en aforista, porque también tiene corazón de filósofo pero advierte de los peligros de pensar en exceso.

"39-Quien posee un afilado pensamiento será siempre el primero en contarse con su filo."

Y por si fuera poco el libro es un compendio de lecciones de vida. Un recetario de postres para vivir y disfrutar de la vida, para entender lo que es mancharse y volverse a manchar y, aún así, desear seguir viviendo.

"28-La práctica de la bondad no es apta para pusilánimes."

Lean, así pues, esta nueva remesa de citas, en forma de aforismos, y siéntanse en su casa.


viernes, 14 de junio de 2019

CASA DE CITAS DE JAUME PALAU



Casa de citas
Jaume Palau
Edición del autor, 2018
112 pp (sin numerar)

Probablemente Casa de citas no sea un libro para todos los paladares. Incluso, podríamos pensar, que es un libro sólo para los paladares más exquisitos. Todo ello se desprende del cuidado con que se ha sido seleccionando cada uno de los sesenta y nueve minitextos que aquí aparecen, cada una de las imágenes de los diez artistas que dejan aquí su obra. Sin embargo, a poco que leemos su contenido -que es de lo que se trata- nos apercibimos de su sabiduría, de su universalidad. Y es esa universalidad la que hace de este libro un rara avis. 

Vamos a encontrar los textos en tres idiomas: catalán, castellano e inglés. Palabras e  imágenes se funden a veces en pequeños espacios comunes. Parecen que unos complementen a otros y al revés.

Muchos escritores se inician en el relato para acabar en la novela. Van de lo corto a lo más largo. Parece que Jaume Palau ha elegido el camino inverso. Ha pasado de libros de relatos, los dos últimos Pájaros de niebla y Cuarto menguante, a uno de aforismos, el presente Casa de citas. En eso el autor también debe ser un rara avis.

Muchos pensamos que siendo ésta la época que nos ha tocado vivir, una época de prisas, deberían triunfar los libros breves, pues breves suelen ser los tiempos que tenemos para leer tras las largas jornadas de trabajo y después de repartir nuestro tiempo libre con series de televisión, internet, etc... Sin embargo, uno sigue viendo como triunfan los libros cada vez más voluminosos. Curiosa paradoja.

Lo cierto es que, aún teniendo en cuenta que vivimos la era del whatsapp y del twitter, no parece muy común sentarse a escribir aforismos y editarlos en un libro. Ese ha sido el deseo del autor, Jaume Palau, deseo que leemos en el texto final y que ya existía desde los años ochenta del pasado siglo.

Casa de citas mama de la tradición del aforismo que desde los antiguos griegos y romanos ha llegado hasta nosotros. El prólogo de Ferran Gerhard cita a algunos de los más importantes autores desde Lucrecio y Séneca hasta Gómez de la Serna y Salinger.

Señala el prologuista que dos de los rasgos que acompañan a los textos del autor son su diversidad, y, por tanto, su creatividad y la capacidad de emocionar.

Es evidente la diversidad pues no todos los textos utilizan los mismos artificios retóricos. Los hay que juegan con recursos estilísticos. También los hay más estrictamente filosóficos. Los hay más cercanos al refrán. Otros que son verdaderas descripciones. Un poco de todo y ahí va una pequeña muestra (cito el número del texto, que en el libro aparece numerado, dado que las páginas no lo están):

Por el uso de la metáfora: 

5-"Aseguran que en todo hombre habita un dios. Lamentablemente soy ateo"

También este otro:

12-"Somos los fantasmas de nuestro pasado"

Éste, personalmente, me recuerda a mí aquella sensación que nos ocurre, en ocasiones, y, ante el espejo, cuando nos vamos apercibiendo de los cambios que va sufriendo nuestro rostro, y nuestro cuerpo, con el paso del tiempo, y nos da la impresión de que cada vez nos parecemos más a nuestro padre (o madre)

Entre los textos de Jaume Palau también hay espacio para las pequeñas historias, contenidas en apenas unas pocas palabras:

15-"Cada mañana contemplaba su rostro ante un espejo roto: le ayudaba a recordar que toda percepción es, siempre, fragmentaria"

Otro de los mecanismos que utiliza el autor para crear sus aforismos es tomar de base un refrán y romperlo o continuarlo como en el presente ejemplo:

26-"Quien calla otorga y quien no calla estorba"

Decía un poco antes que entre los aforismos de Jaume Palau también había una cierta tendencia a buscar la belleza.

29-"Tenemos que hacer de nuestros días lo mismo que el mar hace con las olas: esta espléndida hazaña de no repetirse nunca"

Uno de los disparaderos creativos que también emplea Palau es el de la paradoja aparente:

30-"Lo positivo de la gente que habla sola es que, como mínimo, no hay que esforzarse en darle conversación"

A la paradoja aparente también hay que sumarle un punto de ironía que no huye del humor negro.

Existen algunas frases que contienen una cierta crítica social, sobre todo a partir de la parte media hacia el final. Filosofía de vida que nos acerca a algo tan habitual en las noticias como la crisis:

34-"En el mitificado mayo del 68 la consigna era "seamos realistas, pidamos lo imposible". Ahora, en estos tiempos mucho menos gloriosos y de continuos recortes sociales, el lema debería ser "seamos utópicos, exijamos lo justo"

No elude tampoco el autor hablar de temas más o menos escabrosos como la escatología sexual:

35-"Pensar con la entrepierna proporciona fluidas satisfacciones, lamentablemente efímeras"

Para finalizar esta pequeña selección elijo un último aforismo que plantea una duda y es que la duda es uno de los temas que permiten explorar más ámbitos, también en literatura:

60-"La esperanza ¿es la parte noble del fracaso?

Para entender algunos de los intríngulis en la escritura del libro recomiendo la parte final del libro denominada Work in progress.

Disfrutemos de estos textos que son auténtica filosofía de vida. Palabras para leer y releer que con cada lectura nos proporcionarán algunas pistas para encontrar y encontrarnos. Casa de citas.




viernes, 2 de marzo de 2018

PÁJAROS DE NIEBLA DE JAUME PALAU



Pájaros de niebla
Jaume Palau
Silva Editorial,2018
159 páginas
15 euros


Escribir un relato es dos cosas al mismo tiempo: contar algo y contarlo de una determinada forma. Cualquier persona puede contar algo con o sin habilidad alguna y transmitir una historia. El escritor se preocupa de la forma de contarlo. Jaume Palau no es un recién llegado. Con varios títulos en su haber ya ha narrado muchas cosas. En este nuevo proyecto denominado Pájaros de Niebla hay una veintena de relatos. Desde el microrelato hasta casi la nouvelle. Todos ellos tienen en común la esquisitez y el gusto por explicar. Jaume Palau parece paladear las palabras, deleitarse en el lenguaje, detenerse en un instante y una descripción. Convencido de que parte del efecto en el lector estriba en cómo llegue a él la historia que se narra. Hijo de la tradición cultural greco-latina, Palau es un escritor culto. Un relatista que obliga al lector a seguir su juego, a enamorarse de la lengua y las palabras, a demorarse en los instantes. Muy lejos de otras consignas donde el lector no hace más que pasar páginas que no dicen nada, Palau es un forofo del lenguaje. Un hooligan me atrevería a decir. Es una de las características fundamentales de su escritura que entronca con grandes escritores y cuentistas del siglo pasado: Borges, Cortázar, Conrad...

La historia que da título al libro es una muestra de cotidianidad y de olvidos .Un relato sencillo sin apenas trama ( Son así más de uno de sus cuentos). Lo cercano se hace creíble porque a todos nos ocurren acontecimientos similares.

La mayoría de los relatos más largos se encuentran en la segunda parte del libro -aunque el libro no está propiamente dividido en partes-. Algunos de mis cuentos favoritos se encuentran en esta segunda parte. 

En La última frontera, un relato impregnado de melancolía y recuerdos, dos antiguos amantes se encuentran en un crucero, en un momento de sus vidas en que nada es como era. Ambos viven tiempos de cambio. De aquellos cambios que parecen ir a mal. Uno de los aspectos más destacables es el diálogo entre ambos personajes. Y muy del autor es el final.

Trémula , en la noche es una historia que me recuerda a dos cosas. Una, a la película protagonizada por Michael Douglas, Un día de furia. Un hombre que se despierta con los circuitos cruzados y da rienda suelta a lo peor de sí mismo. También me recuerda a uno de mis relatos denominado Nicotina en el que un hombre hace todo aquello que no se espera de él. El final del relato sin embargo se aleja de ambos recuerdos. Jaume Palau le da un toque diferente que no voy a desvelar.

El tercero de mis cuentos preferidos lleva por título Una compañía más satisfactoria. Se encuentra en la primera parte del libro. Es un relato con grandes dosis de mala leche. Una de aquellas venganzas que no sabe uno si ha venido gestándose a lo largo del tiempo o sale de forma natural.

El petirrojo y la rosa es una relectura del cuento de Oscar Wilde, El ruiseñor y la rosa. Hay diversas variaciones y es, probablemente, menos romántico y extremado que el relato clásico.

Otro de los cuentos más afortunados lleva por título Caja de zapatos. Una historia cruda y plenamente vigente que parece desarrollarse en una favela brasileña (Abro aquí un inciso para comentar que son muchos los lugares que visita Jaume Palau en sus cuentos. De Brasil a Nueva York, de ahí  a China, a México, a Israel... ) En la humildad de una casa, más bien un cobertizo, inocencia, delincuencia, impotencia y muerte. La crueldad de la vida apenas en unas páginas. La realidad del mundo en el que vivimos trasmutada en cuento.

Hay otros cuentos destacables.  En El bolso, un objeto nos remite a un tiempo pasado y también a otra venganza, a una de esas humillaciones cotidianas que uno puede llegar a vivir en un momento perentorio de su vida. Dos amigas -quizá decir amigas es excesivo- se reencuentran mucho tiempo después. Sus vidas han recorrido senderos bifurcados, como diría Borges. Y parece que hay cuentas pendientes.

En La cometa, otra historia con niño de protagonista, un padre celebra el cumpleaños de su hijo llevándole a volar una cometa a la playa. Detrás de ese momento de felicidad hay una nota amarga de algo que debe transmitirse y que no se desea hacer.

La Crista de Santiguán nos presenta un argumento que conduce a dos conductas contrapuestas. Un mural en la pared, con motivo religioso, es el origen de una peregrinación pero también del odio de una parte de la sociedad. Fiel reflejo de las contradicciones que suelen provocar los sentimientos religiosos, Palau ahonda en la manera disímil que tenemos de percibir los mensajes.

Noche y sexo en Manhattan nos introduce la sexualidad en el relato. En este caso parece ser una excusa para abordar la preocupación por una noticia que se espera pero que quizá no quiere recibirse y una cita que se puede ir al garete por la noticia final.

En De la dicha y del deseo se aborda el amor desde el miedo a la pérdida. La cobardía de no enfrentarse a la vida o quizá la elección de dejar pasar un momento por temor a que ese momento se desvanezca en el tiempo. Enfrentarse o no a la realidad. Tener unas expectativas que quizá nunca vayan a cumplirse. Conformarse con cualquier cosa o dejar que el momento que nos iluminó quede ahí por siempre.

En La ocasión se lo merece una mujer convoca a dos personas para dar una noticia de amor, pero el resultado, que cada uno adivina en su favor, no es el esperado. Otra historia de amor y también de amor no correspondido. Y además, sobre esperanzas no cumplidas.

Quin Shi Huang es un relato histórico ambientado en la China imperial en donde se narra una parte de la vida de este emperador chino y del origen de los famosos guerreros de Xian. Jaume Palau da su visión que es una de las posibles con un final más o menos fantasioso.

Otro relato, con un origen histórico, sobre Sodoma y Gomorra es Mi nombre es Yrit. También aquí el autor reinterpreta el mito o lo conduce a ser objeto de relato. Es uno de los disparadores con el que Jaume Palau suele jugar. Reconstruir un mito o una historia y hacerla suya. Imaginar cómo pudo ser.

Amén es un cuento extraño de tema religioso. Un relato que es difícil explicar sin romper el inesperado final. Otra de aquellas historias que ahonda en la culpa y en las enseñanzas que nos han ido cincelando en el cerebro.

En ¿Te he dicho que estás extraordinariamente sexy esta noche? el protagonista es un escritor que parece haber subido un peldaño en el camino a la fama. Un ser lleno de inseguridades y letraherido que se debe enfrentar a parte de su pasado para lo que no está preparado. Demostrar que se debe un favor cuando el principio del éxito parece alejarnos de pasadas vidas.

En Mi niño, mi príncipe, mi galán, mi amor, un niño pierde a su madre. Buscando entre sus cosas a fin de rememorar la figura materna con ansias de no perderla,  descubre algo inesperado.

Los cuentos más breves son Juventud, La gran ola y Otoño. Historias con un pequeño hilo narrativo, a veces más una descripción, una idea fulgurante de la que el autor siempre saca buen partido.

Leer Pájaros de niebla es encontrar la escritura de un autor con un estilo alejado de los circuitos comerciales y que insiste en devolverle a las palabras el amor que merecen. Solo este hecho en sí hace apetecible el libro. Si a eso añadimos la diversidad de historias, de tiempos y de lugares, la capacidad de rehacer mitos, de reinventar paisajes, de crear atmósferas y reconstruir diálogos, con la lectura de este libro se encontrará uno más que recompensado.




lunes, 17 de marzo de 2014

ENTREVISTA A JAUME PALAU

Luis Vea (Barcelona) Entrevistamos a Jaume Palau con motivo de la publicación de su libro Cuarto menguante.




Luis Vea-Cuarto menguante transcurre sobre la brevedad de las palabras. ¿Te encuentras más cómodo en el espacio de las pocas palabras? ¿En cuál de los tres formatos (cuento, microcuento, aforismo) te sientes mejor?

Jaume Palau-Ciertamente, me encuentro mucho más cómodo en las distancias cortas lleven éstas el membrete que quieran, ya sea de cuento, microcuento o aforismo. Lo importante, para mí, no es tanto el nombre que demos a la criatura sino el plasmar, de la forma más sintética posible, la realidad (no siempre fácilmente perceptible), y la épica de lo cotidiano; inducir a una reflexión y a un posicionamiento ético. Deseo que mis textos tengan la inmediatez de un inyectable, que baste un instante para que circulen libremente en la corriente sanguínea de la imaginación y de la sensibilidad del lector y le proporcionen entretenimiento, provecho, y placer.

L.V-La idea de que tus cuentos tengan un reflejo en imagen. ¿Cómo surge?

J.P-Siempre he estado a favor de la confluencia de las artes, de su porosidad y de su mutua interrelación e influencia. Conozco, desde hace años, a Antonio Luque, un gran artista plástico y galerista de Tarragona, que habitualmente expone en el centro de Europa (Alemania, Austria, Suiza…) con una poética propia no siempre fácil de interpretar, ni del gusto del gran público al que, honestamente, no pretende ni engañar ni seducir y al que admiro porque considera –y en eso coincido con él- que ni la vida ni el arte están hechos para transitar por los rieles del conformismo, de las modas (porque conoce la frase de F. J. Strauss que dice que “quien se casa con el espíritu de su época, enviuda pronto),  ni del lugar común. Fue tan fácil como proponérselo y él, inmediatamente, hizo suyo el proyecto. Convinimos que actuara con la máxima libertad posible, pudiendo hacer un trabajo paralelo a partir, simplemente, del título del libro Cuarto menguante y lo que éste le sugiriera. Yo no tenía porque influir en su proceso creativo. Es más, quedé con él que no lo vería hasta estar acabado. Obviamente le pasé el texto. Por eso me sorprendió el resultado, el hábil trabajo de síntesis que fue capaz de hacer trasladando, a cada ilustración, la esencia de una historia.  

L.V-Imagino que ha habido un proceso de selección de los relatos. ¿Has buscado un nexo común, un hilo que los una o simplemente has hecho una selección pensando en los mejores relatos?

J.P-La selección se ha hecho siguiendo tres criterios: la extensión del texto, que todos los textos fueran detonantes para una reflexión aunque ésta fuera festiva, y a su calidad. Y ya se sabe lo que sucede cuando actúa este tercer criterio. ¿Qué texto seleccionar? Él que ayer te parecía, de forma indudable, que tenía que figurar en el libro hoy ya no lo ves tan claro y pondrías –y terminas poniendo- otro en su lugar. En este proceso me debato en un mar de incertidumbres, dudando de cada opción tomada en el siguiente instante de haberla tomado. Por eso me resulta placentero, y liberador, el ver el libro editado: pues me niega la opción de corrección. Ya se terminó aquel extenuante y estéril trabajo de Sísifo de acarrear el texto hasta la cumbre,  de la selección y de la enmienda constante, de poner hoy una coma que sin duda quitarás mañana. ¡Benditos sean los editores que te sacan el texto de las manos y te liberan de la compulsión de la corrección infinita y de la utopía del texto perfecto!

L.V-No es el primer libro de relatos que escribes, ¿es casi obligatoria pregunta si habrá alguna novela?

J.P-No lo creo. El célebre escritor guatemalteco Augusto Monterroso decía que una novela es una buena preparación para escribir un cuento. Y yo, por ignorancia de esa gran verdad, por atrevimiento y por aturdimiento, he comenzado por el relato corto. Claro que, como bien se sabe, con la edad menguan las facultades y tal vez entonces, y sólo entonces, perpetre una novela, (con todo el respeto, y admiración, que tengo por las grandes novelas y por los grandes novelistas capaces de plasmar un mundo en sus obras).

L.V-¿Qué opinas de la ya tan cacareada idea de que el cuento en España tiene una época dorada? ¿Y lo mismo sobre el microcuento?

J.P-Ya hace años que los suplementos culturales de los grandes diarios van pregonando, como rabadanes en epifanía,  la buena nueva del auge del cuento en España pero ¿cuántas editoriales se dedican, en exclusiva,  a publicar libros de relatos? ¿Cuántos de los grandes sellos editoriales poseen colecciones específicas de cuentos que no sean infantiles? De ambas ¿cuántas se atreven a editar autores desconocidos?
Sí constato un auge del microrrelato por internet. Hay blogs y revistas digitales dedicadas,  en exclusiva,  a su difusión y estudio, tanto españolas como hispanoamericanas, de éstas últimas principalmente argentinas y mexicanas. Entre los estudiosos y recopiladores en nuestro país me vienen a la memoria Clara Obligado y Fernando Valls, entre otros, por supuesto.
Resumiendo: creo que lo del auge del cuento en España, y lo de su época dorada, no deja de ser un lugar común, una leyenda urbana tan falsa y extendida como la de que Hacienda somos todos.




L.V-¿Piensas que el relato y el microrrelato son dos géneros distintos?

J.P-Estudiosos y teóricos de la materia afirman que sí, que son dos géneros distintos con sus propias características y especificidades y, por supuesto,  no seré yo quien enmiende la plana a éstos señores. Yo,  lo único que pretendo al leer un libro, bien sea de poesía o de prosa, al contemplar un cuadro, o al oír música, es que todas estas actividades me procuren, como ya he dicho antes, provecho y placer, que me pongan en contacto con lo desconocido, que enriquezcan mi experiencia y que me hagan un poco más sabio, un poco mejor persona, un poco más feliz.

L.V-De qué forma llegaste al relato como género? ¿Qué autores crees que te han influido?

J.P-De forma natural. De pequeño y adolescente, como todos,  era un voraz consumidor de las novelas de aventuras de Alejandro Dumas, Emilio Salgari, Robert L Stevenson, Walter Scott, etc., que me hicieron recorrer paisajes exóticos, oler los aromas de las calles y zocos del pasado, y compartir con ellos aventuras extraordinarias pues todo buen lector, si la obra está bien escrita, es un compañero de viaje del protagonista. Más tarde, ya en la adolescencia, aprendí a andar por el camino de la literatura y comprendí que me bastaban diez pasos, o uno, diez páginas, o una, para plasmar una situación o un mundo. Hay otros que precisan recorrer mil quilómetros o mil páginas solo para enfrentar la aridez de un desierto sin épica y sin belleza, o para contar una vida tan narcisa como anodina. Por otra parte siempre intento aplicar a mi obra el lema del genial arquitecto Mies Van der Roe de “menos es más”.

Autores que me han influído: Arreola, Kjell Askildsen,  Borges, Carver, Cheever, Chejov, Richard Ford, Monterroso, Alice Munro, Papini, Ribeyro, Salinger, Oscar Wilde… ¡son tantos los grandes maestros que me han influído!

L.V-¿Háblanos de tus proyectos futuros?

J.P-Tengo previsto terminar un nuevo libro de relatos para finales del 2015, de momento sin título definitivo. 


Muchas gracias por tu tiempo, Jaume, y suerte con Cuarto menguante y tus próximos proyectos.

Fotos de la presentación de Cuarto menguante en diciembre de 2013 en Tarragona.

jueves, 13 de marzo de 2014

CUARTO MENGUANTE DE JAUME PALAU



Cuarto menguante
Jaume Palau
Ilustraciones de Antonio Luque
Silva Editorial, 2013.
103 páginas.
15 euros.

Los que se dedican al mundo de lo breve deben tener en la cabeza aquella máxima de Gracián. Lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Siempre he pensado que es más fácil sacar un buen cuento de una buena novela, que no sacar una buena novela de un buen cuento.

Estas dos reflexiones me vienen al pelo para hablar del libro de Jaume Palau, Cuarto menguante. Ya se habrá dado cuenta el avispado lector que al hablar de la brevedad, ésta iba a tener algo que ver con el título. Si bien es cierto que sabemos que el cuarto menguante es una fase lunar, también lo es el espacio que va haciéndose cada vez más pequeño y, en este caso, el espacio literario. Así el autor, en un ejercicio de osadía, se dedica a hacer historias cada vez más pequeñas hasta dejarlas reducidas a la mínima expresión, que es la línea.

Cuarto menguante viene, a mi modo de entender, definido por tres tipos de ejercicios narrativos. Una sería el relato, otro el microrrelato y otro abarcaría el espacio de la cita o del aforismo. El autor parece sentirse relativamente cómodo en los tres espacios por lo que Cuarto menguante se convierte así en una obra interesante de ser degustada. Cada una de las pequeñas historias, en su brevedad, contiene un universo mayor. Cada cual tendrá sus favoritas.

Antes de hablar de algunas de las historias me gustaría destacar en sí un par de hechos, que no son poco, en este tiempo que nos ha tocado vivir. Un primer dato a tener en cuenta es el cuidado que pone el autor en la elección del vocabulario hasta encontrar aquella palabra que considera más adecuada para cada ocasión, sin dejar de usar cultismos. Hay un tipo de literatura que ha olvidado que es el lector el que tiene que hacer un esfuerzo para entender al autor y no al revés. A esto se le debe añadir una intención de utilizar el bagaje cultural para crear y recrear historias y mitos retorciendo los trasfondos, los tiempos, los espacios o las realidades. Historias que nos suenan al acabar de leerlas. Trasfondos que se adaptan a nuestro tiempo, unas veces con afán de juego estilístico, en otras ocasiones con un propósito medido. Jaume Palau tampoco huye de reinterpretar la realidad del tiempo en el que le ha tocado vivir y se permite criticarlo. En la parte final, la de los aforismos, es más que evidente, pero también lo es en los cuentos y en los microcuentos.

Dicho esto voy a tratar de hablar de algunas de las narraciones que más me han sorprendido.

Empezaré por la primera parte. En El joven que quería ser poeta  (p. 9-13) encuentro ecos de la escritura de Oscar Wilde. Quizá es por la suavidad de la narración o del tono que, en ocasiones, me recuerda a algunos de los cuentos clásicos de Wilde. Un poeta persigue un sueño y es el sueño el que acaba de alguna forma deglutiéndole a él. Realidad y sueño terminan confundiéndose, quizá porque en el ánimo de todo poeta hay algo de la turris ebúrnea, del enclaustramiento de uno mismo. En este caso el protagonista lo lleva al extremo hasta vivir únicamente una realidad que es sueño, ¿o es el sueño el que se convierte en realidad?

El relato Un criterio propio  (p. 15-19) tiene su trampa por lo cual debo ser muy cuidadoso en no desvelarla. Por una parte, es una reinterpretación de un cuento clásico, pero eso no lo sabemos hasta el final. Por el otro, no es más que el conflicto – que no es poco – de una pareja. Eso tan habitual y tan cotidiano. Dejo al lector que descubra ese clásico reinterpretado.

Vejez (p. 21-23) es un repaso vital que se produce con la excusa tan peregrina de tener una erección. En realidad es más, porque la erección acaba siendo el símbolo de la vida a la que el protagonista se agarra, ahora que la muerte está tan cercana. Una historia de eros y tánatos también convertida en una reflexión cotidiana no exenta de profundidad y cierta amargura.

También hallamos ironía en el relato ¡De ninguna manera! (p. 25-27). Sorna que roza lo macabro. Una madre se comunica con su hijo a través de una combinación. Una combinación de números en la que su hijo tiene que confiar. Un relato sobre las relaciones materno-filiales de los personajes.

Los dos relatos siguientes de los que quiero hablar tienen algo en común. Génesis de un asesinato (p. 29-31) contiene la reinterpretación de otro mito cristiano. En el caso de Esa es mi vida  (p. 32-33) recuerdo haber leído un cuento anónimo oriental –luego reintepretado por Jorge Bucay- que tenía un trasfondo similar y un mensaje a modo de reflexión vital. En este último caso nos hace reflexionar sobre la vida, su brevedad y en qué la empleamos.

Curiosamente Jaume Palau tiene varios relatos con un trasfondo de reinterpretación religiosa. Además de este Génesis de un asesinato, también está Navidad (p.39-40), que habla de una moderna epifanía; Un día de abril del año 30 (p. 70), sobre la crucifixión y Lázaro (p.91), sobre el mito del mismo nombre.

De esta primera parte, con los relatos que ocupan más de una página, destacaría dos más. Por un lado, por su trasfondo social y actual, y, también, por lo macabro que resulta la situación una extraña subasta en Rebajas (p. 49-50). Por otro, por lo imaginativo, destacaría El libro del olvido (p. 45-46).

La segunda parte contiene cuentos de menor longitud que la página, aunque también van poco a poco menguando hasta no ser más que unas pocas frases. Cabe destacar El corcel (p.58) que contiene un habilidoso y breve argumento que no descubrimos hasta el final y que obvio desvelar. Manuscrito hallado en una botella (p.67) es también otra reinterpretación de la historia clásica del personaje que encuentra una botella en el mar. En este caso lo inesperado es también el final. Fin de año (p.68) resulta ser algo así como la historia del cazador cazado, en este caso hablando de una pareja y una relación amorosa de por medio. El hombre es bueno por naturaleza (p.75) es otra historia de final sorpresivo en la que el título si bien, parece que no revela nada, no podría explicar mejor el contenido.

La tercera parte es difícil explicar sin desvelar el contenido narrativo que a veces da más la impresión de contener verdaderas filosofías de vida. Mejor destacaré, de entre todos ellos, un par de aforismos:

“Y dijo Dios “no es bueno que el hombre esté solo”. Y creó los papeles. (p.97).

“Lo positivo de la gente que habla sola es que, como mínimo, no hay que esforzarse en darle conversación” (p.99)

Finalmente mencionar el magnífico trabajo de síntesis visual del ilustrador, Antonio Luque, que prácticamente con pictogramas da imagen al contenido de los cuentos.



Cuarto menguante o por qué una obra de arte también puede ser breve.