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martes, 5 de febrero de 2013

LA SEÑORITA DASHWOOD DE ELISABETH TAYLOR



La señorita Dashwood
Elizabeth Taylor
Traducción: Claudia Casanova
Ático de los Libros, 2012.
250 páginas
18,50 euros

Elizabeth Taylor (1912-1975) fue una importante pero poco conocida escritora inglesa. Su nombre real era Dorothy Betty Coles pero como no le gustaba lo cambió por Elizabeth. En 1924 se casó con Kendall Taylor lo que le llevó a llamarse Elizabeth Taylor, coincidencia con la actriz y que le ocasionó más de un problema.  Curiosamente, si buscamos información acerca de la autora en la wikipedia aparece primero  la actriz. Hay una aclaración respecto a la autora (Elizabeth Taylor –escritora-).

En sus inicios trabajó como institutriz y en una biblioteca, esto se reflejará en su obra, por ejemplo en La señorita Daswood. Fue una persona muy discreta, modesta y con ideología de izquierdas. Ático de los libros la ha recuperado del olvido.

La señorita Daswood fue editada en 1946 y  nos cuenta la historia de Cassandra Daswood, una joven que, a la muerte de su padre, decide ser institutriz. Se instala en Cropthorne Manor y será la encargada de educar a Sophy, la hija del dueño de la mansión, Marion Vanbrugh, un hombre viudo, distante, amante de la literatura griega y con pocas ganas de hacer reformas en la destartalada mansión. Cassandra se enamorará de él desde el primer momento en que lo ve (“Antes de verle o hablar con él, había decidido amarle, como una institutriz en una novela”, pág. 236).

La señorita Daswood es una novela de amor de entreguerras en la que todos los personajes tienen una fuerza arrolladora, bien por su pasado, por la convivencia entre ellos o por la influencia de otras personas que ya no están entre ellos.

 Tom, hermano de Marion, es un pintor atormentado que pasa la mayor parte del día ebrio y que guarda un importante secreto. Margaret Osborne, prima de ambos, es médico, está embarazada y tiene apetito desmesurado. Posee un carácter bastante irascible. La insegura tía Tinty, madre de Margaret, hipocondríaca e incapaz de dirigir la casa. Y Nanny, una antigua niñera, con un carácter muy dominante.

Elizabeth Taylor hace referencia en esta novela a diferentes obras victorianas ya sea con títulos o con personajes de alguna de ellas: Algunos de los personajes de La señorita Daswood  van al cine a ver la película Orgullo y prejuicio, o a Tom  se le compara en un momento con Heathcliff, el protagonista de Cumbres Borrascosas ( obra de Emily Brontë).Pero, sobre todo, existe una vida paralela entre la protagonista de La señorita Dashwood y la protagonista  de Jane Eyre ( de Charlotte Brontë): ambas son huérfanas. Jane Eyre pierde a sus padres de niña y Cassandra pierde a su padre siendo una muchacha joven.
Ambas son institutrices y sus pupilas son niñas difíciles: Jane Eyre es la institutriz de Adela Varens, una niña superficial y tontorrona y Cassandra es la institutriz de Sophy, una niña inteligente y mordaz.
Ambas se enamoran de los tutores de las niñas: Jane Eyre del Sr. Rocherster y Cassandra del Sr. Marion Vanbrugh, y, a su vez, estos protagonistas masculinos llevan tras de sí un pasado con otra mujer. Por otro lado,  tanto Jane Eyre como Cassandra sufren un contratiempo que les llevará a separarse de ellos súbitamente.

En La señorita Daswood hay una clara influencia de Jane Austen.  El apellido de Cassandra es Daswood, como las protagonistas de Sentido y sensibilidad. De hecho, Cassandra es soñadora como Marianne Dashwood y ha leído muchas novelas, como Catherine Morland, la protagonista de La abadía de Northanger, durante su adolescencia. La señorita Daswood comienza: “Cassandra, gracias a todas las novelas que había leído, estaba segura de experimentar las emociones adecuadas…” (pág.9). En La abadía de Northanger, Catherine “leyó cuantas obras deben leerse para abastecer la memoria de esas citas tan prácticas y tranquilizadoras que resultan en las vicisitudes de una vida agitada” (pág. 12  en Alba Minus).

He disfrutado enormemente la lectura de esta recomendable novela. En esta época del año donde las inclemencias del tiempo nos dejan en casa más de un día es el momento idóneo para leer una novela de amor donde la ñoñería no tiene cabida. Espero que Ático de los libros nos deleite con otras obras de esta gran escritora.

miércoles, 31 de octubre de 2012

GUÍA LITERARIA DE LONDRES DE VARIOS AUTORES



Guía literaria de Londres
Varios autores
Joan Eloi Roca (edición, prólogo y traducción)
Ático de los libros, 2012
329 pp
18,90 euros

Guía literaria de Londres  no es una guía de viajes al uso. Es una espléndida guía constituida por  más de cuarenta relatos en forma de diarios, misivas, fragmentos de obras literarias y poemas. A través  de ellos podemos adentrarnos en la ciudad pero no en la actualidad, sino en el Londres de antaño.

Comienza con el prólogo del escritor que ha compilado todos los relatos, Joan Eloi Roca, y de manera magistral aunque, como dice él: “la selección es personal y muchos otros nombres podrían haberse sumado a ella”, y finaliza con un discurso del Príncipe de Gales. Hay que añadir que cada relato tiene una pequeña introducción  hecha por Joan Eloi en el que nos explica quién es cada uno de los escritores de las narraciones y hace comentarios alusivos al texto. Son realmente muy interesantes y amenos.

 Los  primeros relatos nos introducen en  la historia antigua de Londres y el resto nos hace una ruta no sólo por sus calles y monumentos, sino por hechos históricos que marcaron la ciudad, como por ejemplo  la peste bubónica que perduró dos años (1664-1666), Diario de una plaga de Samuel Pepys, o el gran incendio de 1666, El gran incendio de Londres, de John Evelyn.

 Uno de mis preferidos es el de Washington Irving, La abadía de Westminster. Ya en esa época, 1819, Irving se quejaba de los destrozos provocados a las tumbas de los nobles:”No hay una sola tumba real que no sea prueba de lo falso y pasajero que es el homenaje de la humanidad (….) ¡Todas han sido en mayor o menor grado deshonradas!” (pág. 41). 

El relato más extenso  es el de Un español en el Londres del siglo XVIII de Antonio Ponz (1725-1792). Es quizás el relato que yo considero como una auténtica ruta turística y lo hace a través de  reflexiones en forma de carta a otra persona. No sólo habla sobre monumentos sino que reflexiona sobre cosas que le llaman la atención, como la cantidad de luz que hay en los escaparates, los deshollinadores, los lugares de ocio o las peleas callejeras. Es muy interesante.

Otros relatos hablan sobre curiosidades: Cafeterías, de John Macky y César Saussure, las cuales se convirtieron en sede de tertulias y discusiones filosóficas. Un libertino en la ciudad, de James Boswell, Los clubs privados de Londres, de Joseph Hatton, Prostitutas en Haymarket, de Dostoyevski o Dorian Gray en un  fumadero de opio, de Oscar Wilde. De este mismo tema hay otro más En un fumadero de opio del este de Londres. Y no olvidemos la temporada de bailes en La temporada: la fiesta de Jane Austen, de Jaen Austen, o la Gran Exposición Universal  de 1851 vista por Charlotte Brontë.

Hay otros relatos que nos hablan de problemas en la ciudad, como por ejemplo El smog de Londres, de John Evelyn, en él nos cuenta el problema que ya existía con la contaminación, un problema que llega hasta nuestros días. 

Hay varios poemas, como por ejemplo La visión de Londres de lord Byron, de Lord Byron o Parliament Hill, de D.H.Lawrence

Relatos en los que Londres es vista por extranjeros: Edmundo de Amicis utiliza el rio Támesis para recorrer la ciudad. Será el rio Támesis uno de los temas, junto con la Abadía de Westminster, más utilizados. Para Natsume Soseki en La ciudad de las tentaciones, Londres fue la ciudad donde pasó los años menos gratos de su vida. ”Entre los ingleses viví en la miseria, como un perro pobre que se hubiera perdido entre una manada de lobos” (pág. 307).

La mayor parte de relatos van acompañados de unos espléndidos grabados y fotografías con anotaciones de Joan Eloi.

En el año en que Londres ha celebrado el jubileo de su reina y los Juegos Olímpicos, ésta es una guía de viajes distinta a la que podemos utilizar habitualmente para visitar una ciudad. A mí que me gusta hacer mi propia guía de las guías de viajes y en las que hago montones de anotaciones, éste será un estupendo manual para ampliar y comparar la ciudad en distintas épocas.

lunes, 2 de mayo de 2011

EL CAMARADA DE TAKIJI KOBAYASHI


El camarada
Takiji Kobayashi
Traducción de Shizuko Ono y Jordi Juste
Ático de los libros, 2011
141 pp
15 euros

Si oportuna fue la publicación del anterior libro de Takiji Kobayashi (1903-1933), Kanikosen, no menos oportuna es la aparición de este El camarada. Probablemente es éste un libro más politizado que el anterior, en el que el argumento se diluye mucho más en la expresión de las ideas políticas del autor, pero no es por ello menos interesante. Kobayashi logra transmitir con claridad y sencillez la vida de un propagandista político en un régimen que pretende su persecución, detención y aniquilación. Es por ello que quizás venga bien darle un repaso a estas páginas para recordar que no hace mucho en nuestro país también se perseguía, se detenía y se aniquilaba a todos los que no estaban de acuerdo con el régimen.

Este relato aparentemente simple esconde muchas privaciones, muchas desgracias y una honda tristeza. Muy probablemente el autor no tuvo que acudir a la imaginación para plasmarlas pues su vida, y su muerte también, se tiñen de estas mismas vivencias. Su combatividad es necesaria ahora que las libertades de nuevo tienden a dictarlas los bancos y las grandes corporaciones, los grupos de presión y la mal llamada globalización. Nos prometían libertades y estado del bienestar y vemos como poco a poco nuestra existencia avanza en la misma dirección que la de El camarada, en la misma dirección que 1984 de Orwell. Concienciación es lo que nos hace falta, conciencia del futuro que viene y voces del pasado que nos adviertan de ello.

Habrá quien acuse a este libro de panfleto propagandístico. Seguro. Alguna crítica en este sentido, o bastante peor, he leído de Kanikosen. Siempre habrá la crítica del que vea peligrar su estatus social, del que crea que todo aquello que tenga color rojo es malo. Dejémosles que lo crean y que el libro El camarada del malogrado Takiji Kobayashi nos dicte el camino de la reflexión. Ahora que no hace tanto que hemos sabido que algunos libros combativos como Indignaos de un anciano llamado Stéphane Hassel, u otro libro de otro anciano venerable como José Luis Sampedro y otros autores, denominado Reacciona, pretenden prevenirnos del camino que estamos tomando.

Leamos, reflexionemos, que para eso sirve la lectura, aunque algunos, a veces, parece que lo hayan olvidado

martes, 15 de marzo de 2011

LOS GONDOLEROS SILENCIOSOS DE WILLIAM GOLDMAN


Los gondoleros silenciosos
William Goldman
Traducción: Mercedes Herrera
Atico de los Libros, 2010
16 euros
160 pp

A William Goldman se le conoce por ser el autor del libro, que luego fue película, La princesa prometida, pero también ha sido un guionista de éxito en Hollywood pues llegó a ganar dos premios Óscar por los guiones de las películas Todos los hombres del presidente y Dos hombres y un destino.


Los gondoleros silenciosos tiene mucho de fábula, o de cuento, y se asemeja en ello a La princesa prometida. El argumento es relativamente sencillo y cuenta la historia de un muchacho que desea ser gondolero y que no posee ninguna dote para el canto. De todos es sabido que para llegar a ser gondolero se necesita cantar, incluso el autor cuenta la anécdota de cómo el gran cantante Carusso se arrojó al Gran Canal al oír entonar al mejor de los gondoleros. ¿Cantaba mejor que él? Por eso, Luigi, si desea llegar a ser gondolero debe de mejorar su voz. Su sueño, sin embargo, es llegar a cantar mientras rema por el Gran Canal, cosa harto difícil porque cada vez que emite una nota le caen desde los balcones de los palacios y casas todo tipo de objetos y los clientes acaban huyendo de la embarcación. El cómo consigue su sueño y el porqué los gondoleros venecianos dejan de cantar constituye el argumento a descubrir.


El autor vuelve a demostrarnos con esta fábula que todos los sueños son posibles si uno sabe buscarlos, al igual que pasaba con el amor que perseguía el pirata de La princesa prometida. Mensajes vitalistas y positivos son los que el lector acabará encontrando en este libro y en su fábula convertida en novela que a veces recuerda aquellas fábulas que de pequeño leíamos de Iriarte o de Samaniego.


Con un lenguaje sencillo, una prosa descargada de toda filigrana y que transcurre con una cadencia suave, es fácil leerse el libro no en más de un par de horas, como mucho.


Otro de los aciertos son sus ilustraciones, del pintor Paul Giovanopoulos, que hacen de él una obra singularmente bella.


El lector que degustó con placer la suavidad en la narración de La princesa prometida disfrutará igualmente con la historia de Los gondoleros silenciosos.


El libro fue publicado con el pseudónimo de S.Morgenstern. Y como nota curiosa comienza con una carta del tal Morgenstern aclarando a su editor que no está muerto y que es falsa la información que sobre su fallecimiento se ha dado.


A disfrutar pues de esta novela que seguro dejará en nosotros un mensaje tan positivo como si de Amelie se hubiera tratado.

lunes, 25 de octubre de 2010

EL ESCÁNDALO LEMOINE DE MARCEL PROUST


El escándalo Lemoine
Marcel Proust
Traducción de Laura Naranjo y Carmen Torres
Ático de los libros, 2010
106 pp
9.90 euros



Marcel Proust, antes de llegar a la cúspide de En busca del tiempo perdido, escribió esta pequeña obrita de poco más de cien hojas que acertadamente desempolva Ático de los libros en su colección denominada Breves del Ático. El escándalo Lemoine es en sí mismo un pequeño ejercicio retórico, una prueba de pruebas o un ensayo metaliterario. Si me lo permiten, es un divertimento a modo de ejercicio de estilo, de ejercicio de posibilidades narrativas, un poco buscando voces y formas. Algo así como lo que Raymond Queneau nos proponía en sus Ejercicios de estilo.





El argumento del libro es casi un macguffin, una excusa narrativa para desarrollar una o varias tramas. Y el argumento en sí mismo es bastante escueto y tiene su origen en el caso real de un químico, Henri Lemoine, que ofreció a la empresa más importante de diamantes, De Beers, la fórmula para crearlos químicamente, cosa que era claramente una estafa. Estafa en la que llegó a caer y perder dinero el propio Proust que resignado utilizó la historia para desarrollar la trama de su libro, El escándalo Lemoine. El argumento en sí es bastante pobre si no fuera por el planteamiento que el propio Proust desarrolló y que lo convierte en una genialidad. ¿Por qué no contar la historia desde el estilo de algunos grandes escritores franceses? Así Proust acaba imitando a Flaubert, Balzac o Saint-Simon. Pero no termina ahí la ironía. La parodia va más allá y también se permite el lujo de ponerse en la piel del crítico y criticarse a sí mismo. O plantearlo como si fuera un folletín o un episodio de los diarios de Goncourt. Casi están todas las formas narrativas desarrolladas y cuesta ponerse en la tesitura de que una misma trama simple y escueta pueda contarse de tantas formas diferentes.

El lector avispado podrá bucear e intentar descubrir algunas perlas escondidas y notas de humor de las que no está exenta esta pequeña joyita de Proust, una de esas obras desconocidas que de no ser publicada en este formato no llegaría al público en general.


Aconsejo encarecidamente buscar los gazapos y trampas a las que nos somete el genio de Proust. Y para muestra, en las páginas 41 y 42, hay una crítica de Goncourt hacia la actitud de Proust en relación a Zola. Sabiendo que el texto se lo dirige Proust a sí mismo. ¿O quizá no? Me temo que éste es un pequeño pitorreo literario del que los especialistas en literatura francesa podrán sacar más jugo. Y el lector también.

lunes, 14 de junio de 2010

KANIKOSEN. EL PESQUERO DE TAKIJI KOBAYASHI




Kanikosen. El pesquero
Takiji Kobayashi
Ed. Ático de los Libros, 2010.
Traducción de Shizuko Ono y Jordi Juste.
Precio: 15 euros
152 páginas.



Ahora que voluntariamente todo se confunde, ahora que no encontramos diferencias entre lo que se dice desde la izquierda o desde la derecha, ahora que empezamos a ver la ruina de lo que tantos años ha costado crear, probablemente Kanikosen, el pequeño libro de Tajiki Kobayashi, sea una forma de ir a los orígenes, de entender el principio que es casi como entender el proceso. No es extraño, por tanto, que en Japón haya sido uno de los libros más vendidos en el año 2008. Ahora que ya, incluso en la economía, no hay verdades absolutas, los japoneses debieron ver en este libro el inicio de algunos de sus problemas económicos. Sin embargo, a alguien le parecerá extraño que un libro escrito en 1929 cobre protagonismo. Es evidente, y nos lo dicen los especialistas, que la economía es cíclica. Para desgracia nuestra, la historia también parece serlo y no deja de tener una mueca de ironía. La historia que narra Kanikosen es la de un pesquero, el Hakko Maru, en aguas de Kamchatka. El relato de la explotación y deshumanización de estos obreros, de estos pescadores … No sorprende pues que los japoneses de hoy, en la hora de la crisis mundial, se vean reflejados en esos otros japoneses de los años veinte, porque sus miserias son la continuación de las de aquellos.



Kanikosen es un gran libro, un libro concienciador, un libro aguerrido y crítico con la realidad, partícipe de la literatura de denuncia. No alejado de otras realidades descritas sobre la revolución industrial en palabras de Dickens, no lejos a las explicaciones de las huelgas en EE.UU contadas por Jack London en Martin Eden y en algunos otros de sus libros.



Kanikosen también nos reconcilia con el género humano. Con su capacidad de lucha contra la injusticia, con su visión del mundo…



La misma vida azarosa que llevó el protagonista –qué estupendo es que Ático de los Libros haya incluido ese posfacio final con la vida del autor- hasta ser asesinado por la propia policía japonesa tras un brutal interrogatorio por su militancia en el partido comunista.



Vamos a ver algunas de las perlas que se encuentran en Kanikosen:
(p.33)”Cuando el capitalismo ya no podía obtener más beneficios, cuando bajaba el interés y había exceso de capital, hacían literalmente lo que hiciera falta en cualquier lugar: buscaban desesperadamente cualquier salida”.



Esta es la visión que tiene el patrón de sus trabajadores:
(p 42) “-¿Qué son para ti las vidas humanas? (…)
-¡Pero hombre! Es que Asakawa nunca ha pensado que vosotros seáis humanos”
Y otra:
“Perder cinco o seis cuerpos no tiene ninguna importancia pero sería una lástima perder el bote”(p.44)



Y algo sobre las condiciones de vida de los obreros:
(p.72)” Algunos se metían los piojos en la boca y los hacían crujir con los dientes delanteros, o los aplastaban con las uñas de los pulgares hasta que se les teñían de rojo”
Y otro ejemplo más:
(p.79)”Al día siguiente, cuando los obreros bajaron a la factoría, vieron al estudiante del día anterior atado a la columna de un torno. Tenía el cuello doblado sobre el pecho igual que un pollo desnucado. (…) llevaba un cartón escrito a mano con una letra que era claramente la del patrón: Éste es un traidor que se hace pasar por enfermo. Está prohibido desatarle la cuerda”.



Qué mejor que sumergirse en las aguas de Kamchatka a bordo del Hakko Maru. Lean Kanikosen, el pesquero y reflexionen. Hace falta, mucha falta.