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viernes, 2 de marzo de 2018

PÁJAROS DE NIEBLA DE JAUME PALAU



Pájaros de niebla
Jaume Palau
Silva Editorial,2018
159 páginas
15 euros


Escribir un relato es dos cosas al mismo tiempo: contar algo y contarlo de una determinada forma. Cualquier persona puede contar algo con o sin habilidad alguna y transmitir una historia. El escritor se preocupa de la forma de contarlo. Jaume Palau no es un recién llegado. Con varios títulos en su haber ya ha narrado muchas cosas. En este nuevo proyecto denominado Pájaros de Niebla hay una veintena de relatos. Desde el microrelato hasta casi la nouvelle. Todos ellos tienen en común la esquisitez y el gusto por explicar. Jaume Palau parece paladear las palabras, deleitarse en el lenguaje, detenerse en un instante y una descripción. Convencido de que parte del efecto en el lector estriba en cómo llegue a él la historia que se narra. Hijo de la tradición cultural greco-latina, Palau es un escritor culto. Un relatista que obliga al lector a seguir su juego, a enamorarse de la lengua y las palabras, a demorarse en los instantes. Muy lejos de otras consignas donde el lector no hace más que pasar páginas que no dicen nada, Palau es un forofo del lenguaje. Un hooligan me atrevería a decir. Es una de las características fundamentales de su escritura que entronca con grandes escritores y cuentistas del siglo pasado: Borges, Cortázar, Conrad...

La historia que da título al libro es una muestra de cotidianidad y de olvidos .Un relato sencillo sin apenas trama ( Son así más de uno de sus cuentos). Lo cercano se hace creíble porque a todos nos ocurren acontecimientos similares.

La mayoría de los relatos más largos se encuentran en la segunda parte del libro -aunque el libro no está propiamente dividido en partes-. Algunos de mis cuentos favoritos se encuentran en esta segunda parte. 

En La última frontera, un relato impregnado de melancolía y recuerdos, dos antiguos amantes se encuentran en un crucero, en un momento de sus vidas en que nada es como era. Ambos viven tiempos de cambio. De aquellos cambios que parecen ir a mal. Uno de los aspectos más destacables es el diálogo entre ambos personajes. Y muy del autor es el final.

Trémula , en la noche es una historia que me recuerda a dos cosas. Una, a la película protagonizada por Michael Douglas, Un día de furia. Un hombre que se despierta con los circuitos cruzados y da rienda suelta a lo peor de sí mismo. También me recuerda a uno de mis relatos denominado Nicotina en el que un hombre hace todo aquello que no se espera de él. El final del relato sin embargo se aleja de ambos recuerdos. Jaume Palau le da un toque diferente que no voy a desvelar.

El tercero de mis cuentos preferidos lleva por título Una compañía más satisfactoria. Se encuentra en la primera parte del libro. Es un relato con grandes dosis de mala leche. Una de aquellas venganzas que no sabe uno si ha venido gestándose a lo largo del tiempo o sale de forma natural.

El petirrojo y la rosa es una relectura del cuento de Oscar Wilde, El ruiseñor y la rosa. Hay diversas variaciones y es, probablemente, menos romántico y extremado que el relato clásico.

Otro de los cuentos más afortunados lleva por título Caja de zapatos. Una historia cruda y plenamente vigente que parece desarrollarse en una favela brasileña (Abro aquí un inciso para comentar que son muchos los lugares que visita Jaume Palau en sus cuentos. De Brasil a Nueva York, de ahí  a China, a México, a Israel... ) En la humildad de una casa, más bien un cobertizo, inocencia, delincuencia, impotencia y muerte. La crueldad de la vida apenas en unas páginas. La realidad del mundo en el que vivimos trasmutada en cuento.

Hay otros cuentos destacables.  En El bolso, un objeto nos remite a un tiempo pasado y también a otra venganza, a una de esas humillaciones cotidianas que uno puede llegar a vivir en un momento perentorio de su vida. Dos amigas -quizá decir amigas es excesivo- se reencuentran mucho tiempo después. Sus vidas han recorrido senderos bifurcados, como diría Borges. Y parece que hay cuentas pendientes.

En La cometa, otra historia con niño de protagonista, un padre celebra el cumpleaños de su hijo llevándole a volar una cometa a la playa. Detrás de ese momento de felicidad hay una nota amarga de algo que debe transmitirse y que no se desea hacer.

La Crista de Santiguán nos presenta un argumento que conduce a dos conductas contrapuestas. Un mural en la pared, con motivo religioso, es el origen de una peregrinación pero también del odio de una parte de la sociedad. Fiel reflejo de las contradicciones que suelen provocar los sentimientos religiosos, Palau ahonda en la manera disímil que tenemos de percibir los mensajes.

Noche y sexo en Manhattan nos introduce la sexualidad en el relato. En este caso parece ser una excusa para abordar la preocupación por una noticia que se espera pero que quizá no quiere recibirse y una cita que se puede ir al garete por la noticia final.

En De la dicha y del deseo se aborda el amor desde el miedo a la pérdida. La cobardía de no enfrentarse a la vida o quizá la elección de dejar pasar un momento por temor a que ese momento se desvanezca en el tiempo. Enfrentarse o no a la realidad. Tener unas expectativas que quizá nunca vayan a cumplirse. Conformarse con cualquier cosa o dejar que el momento que nos iluminó quede ahí por siempre.

En La ocasión se lo merece una mujer convoca a dos personas para dar una noticia de amor, pero el resultado, que cada uno adivina en su favor, no es el esperado. Otra historia de amor y también de amor no correspondido. Y además, sobre esperanzas no cumplidas.

Quin Shi Huang es un relato histórico ambientado en la China imperial en donde se narra una parte de la vida de este emperador chino y del origen de los famosos guerreros de Xian. Jaume Palau da su visión que es una de las posibles con un final más o menos fantasioso.

Otro relato, con un origen histórico, sobre Sodoma y Gomorra es Mi nombre es Yrit. También aquí el autor reinterpreta el mito o lo conduce a ser objeto de relato. Es uno de los disparadores con el que Jaume Palau suele jugar. Reconstruir un mito o una historia y hacerla suya. Imaginar cómo pudo ser.

Amén es un cuento extraño de tema religioso. Un relato que es difícil explicar sin romper el inesperado final. Otra de aquellas historias que ahonda en la culpa y en las enseñanzas que nos han ido cincelando en el cerebro.

En ¿Te he dicho que estás extraordinariamente sexy esta noche? el protagonista es un escritor que parece haber subido un peldaño en el camino a la fama. Un ser lleno de inseguridades y letraherido que se debe enfrentar a parte de su pasado para lo que no está preparado. Demostrar que se debe un favor cuando el principio del éxito parece alejarnos de pasadas vidas.

En Mi niño, mi príncipe, mi galán, mi amor, un niño pierde a su madre. Buscando entre sus cosas a fin de rememorar la figura materna con ansias de no perderla,  descubre algo inesperado.

Los cuentos más breves son Juventud, La gran ola y Otoño. Historias con un pequeño hilo narrativo, a veces más una descripción, una idea fulgurante de la que el autor siempre saca buen partido.

Leer Pájaros de niebla es encontrar la escritura de un autor con un estilo alejado de los circuitos comerciales y que insiste en devolverle a las palabras el amor que merecen. Solo este hecho en sí hace apetecible el libro. Si a eso añadimos la diversidad de historias, de tiempos y de lugares, la capacidad de rehacer mitos, de reinventar paisajes, de crear atmósferas y reconstruir diálogos, con la lectura de este libro se encontrará uno más que recompensado.




jueves, 26 de noviembre de 2015

COSAS QUE DECIDIR MIENTRAS SE HACE LA CENA DE MAITE NÚÑEZ




Cosas que decidir mientras se hace la cena

Maite Núñez

Editorial Base, 2015.

97 páginas

13,90 euros



Cosas que decidir mientras se hace la cena es el primer libro de Maite Núñez (1966). En él presenta un conjunto de relatos,  muchos de los cuales han sido premiados en diversos concursos literarios. La mayoría de estas narraciones transcurren en San Cayetano, lugar que no viene enmarcado geográficamente (A mí me recuerda a una urbanización de Tarragona a la que de niño solía ir, Roc San Cayetano). En dicho lugar conviven muchos de los personajes, algunos de los cuales van saltando de historia en historia. Esto ocurre con Félix Milar, dueño de una cadena de electrodomésticos –de hecho la cadena de electrodomésticos existe-,  Elena Medalho, Gambino, Irene Sims,  su hijo Phileas, etc


La enfermedad ocupa una parte de las narraciones. Enfermedad que se intuye en Irene Sims y que aparece a lo largo de los textos. Historia que es el meollo central de varios relatos.


Los personajes parecen un elenco de seres desorientados que intentan de algún modo retomar sus vidas, volver a una cierta monotonía. Incapaces de tomar decisiones, muchas veces las situaciones les superan y les dejan en un lugar incómodo para reanudar sus vidas. 


Los textos reflejan una cierta cotidianidad hermética pues el escenario parece ser un universo cerrado, como un experimento de laboratorio. 


A continuación resumo el contenido de los quince relatos que componen Cosas que decidir mientras se hace la cena:


En el relato que da título al libro, Cosas  que decidir mientras se hace la cena, Emma, la protagonista piensa en diversas cosas esperando a su pareja.


En Reciclaje, una mujer que ha perdido a su marido no sabe qué hacer con sus cenizas.


En El plano de Londres, un padre separado, Elías, viene a despedirse de su hijo pues se marcha a Londres. 


En Dry Martini, una prostituta, Gloria, promete a su hija, Camila, dejar el oficio.


En Todos los seres queridos –diría que mi favorito-, Irene Sims, una mujer con cáncer, busca contratar a alguien para que cuide a su hijo Phileas mientras combate la enfermedad.


¿Guardan las cenizas memoria del fuego? -precioso título- nos narra la vida de Adrián Kessler, hombre recién divorciado que recuerda sus tiempos de facultad y cuyo anhelo es volver a saber de su compañera de facultad, Irene Sims.  ¿Les suena?


Asimetría es un breve relato que habla de una mujer que ve la televisión y maldice a las mujeres que se operan los pechos.


En Planes de futuro dos mujeres, hermanas, unidas por la pérdida de sus maridos. A Vera se le ha muerto el suyo, a Maya la ha dejado.


En Miopía, Sonia llama a su ex, Tristán, con una variopinta excusa relacionada con sus lentillas.


Pelo, pestañas, cejas, la historia de Ivana, esposa de Félix Milar, el de la cadena de electrodomésticos, que acude a una tienda de pelucas. Tiene intención de adquirir una. Se intuye la enfermedad que ningún personaje desea nombrar. Notable relato.


En el semáforo cuenta una historia erótica con un personaje que encuentra a menudo junto al semáforo. La protagonista es Elisa Medalho, amiga de Ivana del relato anterior.


Edith, mujer aburrida, vigila San Cayetano. Vigila a sus vecinos, los Matuschek, cree que el marido ha matada a su mujer. En Panorama desde Primrose Hill.


Liturgia para mujeres despechadas habla de dos vecinos: una mujer, Nora, y un hombre, Marcelo. Ambas han perdido a sus parejas porque estas se han fugado juntos abandonándolos.


En Mudanzas, una pareja se separa pero siguen viviendo en el mismo edificio.


El relato que cierra el libro, Zona de sombrillas, otro de los mejores, vuelve a la historia de Irene Sims como deseando cerrar el círculo de estos personajes que han ido apareciendo en unas y otras historias.


Muchas mujeres, muchas vidas, muchas historias.


Notable ejercicio narrativo de Maite Núñez en este primer libro. Habrá que seguir su trayectoria.

jueves, 4 de junio de 2015

CALEIDOSCOPIA DE FRANCISCO JAVIER GUERRERO





Caleidoscopia

Francisco Javier Guerrero

Ed. Adeshoras, 2014

97 pág

13 euros



Creo que fue cuando estudiaba Ciencias de la Información la primera vez que escuché la palabra intertextualidad. Lo hice de la voz de un prestigioso semiólogo, Miquel de Moragas. Muchos años después la volví a ver en la prensa. La palabra recordaba la habilidad en el plagio de ciertos escritores y denunciaba casos harto conocidos después. Nada que ver con lo que hablaba Miquel de Moragas. Ha vuelto a mi pensamiento dicha palabra de la mano de Francisco Javier Guerrero, en este caso no con el siniestro ejemplo del plagio periodístico, sino con el significado que el catedrático universitario utilizaba al hablar de diversas disciplinas.


Caledoscopia, el libro de Francisco Javier Guerrero es un mosaico de intertextualidades, quizá, como el mismo titula, es un calidoscopio –ese aparato que de niños nos hacían fabricar en clases de manualidades con trocitos de vidrio-. Pero no negaremos que el principal recurso, me atrevería a decir estilístico, que utiliza es la intertextualidad que es más o menos el camino, el sendero que el autor va trazando entre sus diversos relatos y microcuentos. A veces con una sugerente continuación de la historia, con una mención de un hecho que se repite, pero la más de las veces con una continuidad de los personajes que, como en una cola imaginaria, parecen darse la vez para proseguir la historia como ocurre con esos lectores que el Día del Libro acuden en tropel para leer uno detrás de otro el Quijote en voz alta. Y así se dan la vez Ángel Gaos, Olvido Gelmán, Salvador Ory, César, Mario, Abel Durán, Franz Kafka, Joaquin…  Me da que el autor ha tenido en cuenta algunos apellidos literarios –y no lo digo por Kafka- para proseguir este cúmulo de historias que se dan el imaginario turno.


Creo que por deformación profesional he acabado siguiendo más las pasarelas intertextuales que los propios argumentos y que, probablemente, estas palabras puedan influir en algún lector ávido de continuar los pasos y los senderos que el autor con mucho ingenio nos ha ido trazando, no solo con palabras y personajes, también con las ilustraciones de Raquel Boucher. Al final ha acabado siendo un ejercicio interesante y casi un reto porque me ha obligado a volver a leer el libro de nuevo. Probablemente debido a mis prejuicios como lector empecé la obra intentando separar los textos y resumir su contenido sin apercibirme de que  había trampa tras de ellos y obligándome a una segunda lectura. La segunda lectura me ha derivado por todas las pasarelas que he ido descubriendo y que casi prefiero no detallar más a fin de no romper el hechizo. El autor consigue que una narrativa aparentemente lineal esconda realmente una realidad fragmentada pero, a la vez, indivisible. Casi recomendaría al lector que se abstuviera de leer como si de una novela se tratase, que intentara experimentar, incluso, olvidando los argumentos. O, en definitiva, dejándose llevar por el propio texto que es lo que todo lector debe hacer aunque el autor nos acabe venciendo con sus pequeñas añagazas. Es Caleidoscopia un libro para empezar a leer de otro modo y a la vez para descubrir que las pequeñas historias contienen semillas que pueden germinar en grandes cosas. Sigamos pues entonces a Francisco Javier Guerrero en su aventura literaria.

domingo, 16 de noviembre de 2014

JAGANNATH DE KARIN TIDBECK



Jagannath
Karin Tidbeck
Traducción de Carmen Montes Cano y Marian Womack
Editorial Fábulas de Albión, 2014
166 pp
20 euros

Probablemente Jagannath sea uno de los libros de relatos más sorprendentes que he leído. Por su originalidad, tono y, también, por sus excesos. El libro publicado por Fábulas de Albión está compuesto por catorce historias de esta joven escritora sueca capaz de inventarse mundos extraños de difícil encaje. En el prólogo. Karin Tidbeck explica muy bien la razón de sus relatos, razón que tiene que ver con la vida que llevan en Suecia: "pasamos mucho tiempo en el crepúsculo, que es una condición liminal, una tierra de nadie. La luz posee una cualidad tenebrosa y melancólica. Supongo que eso se manifiesta en lo que escribo, tanto en la idea de lo tenebroso y lo melancólico, como en la impresión de haberse asomado a otro mundo, donde el sol se ha detenido" (p.11)

En la primera historia, con nombre de mujer, Beatrice, el doctor Franz Hiller se enamora de un dirigible. Anna Goldberg, a su vez. se enamora de una bomba de vapor. A ambos se les hace pequeño el lugar para poseer su amor por lo que necesitan tener más espacio y deciden alquilar un  local juntos.  

En Cartas a Ove Lindström, un hijo regresa al hogar paterno a la muerte de éste. A través de su correspondencia recuerda su vida en la Comuna, a su madre que les abandonó y las borracheras de su padre.

En La señorita Nyberg y yo aborda la existencia de un ser imaginario llamado Brun.

El siguiente es Rebecka (curioso que tanto relatos lleven como título un nombre) habla de una suicida que siempre que va a quitarse la vida avisa a una amiga. El final es ciertamente inquietante. De este primer grupo de historias  quizás sea la mejor.

En Herr Cederberg, un hombre contrahecho y acomplejado tiene la afición de fabricar motores de avión. Un buen día fabrica un aparato.

Otra característica del libro de Tidbeck son sus personajes. Muchos de carácter extraño, huidizos, acomplejados, feos o tenebrosos, a veces ocultan algo. Hay algo de siniestro en casi todos ellos.

En ¿Quién es Arvid Pekon?, uno de los cuentos más flojos junto con Tías, aunque por razones distintas, nos aparecen una serie de llamadas telefónicas a cual más surrealista a una extraña telefonista de cuya existencia debemos dudar.

Curiosamente a partir de aquí  se encuentran los relatos más jugosos e interesantes. 

En el complejo vacacional de Brita y, a modo de diario, una novelista se traslada a escribir a un complejo vacacional en donde cada día hay gente diferente y un sueño la persigue. Uno de aquellos sueños persistentes que parecen realidad. Recomendable relato que no deja indiferente.

La montaña de los renos es una historia jugosa, más larga de lo habitual.  Un par de hermanos viajan al campo a la casa familiar para desmantelarla. Allí los recuerdos de lo vivido y de los objetos depositados se juntan con las leyendas, seres extraños y desapariciones. Otro de los mejores cuentos de Jagannath.

Mermelada de mora ártica nos habla de la historia de un  ser que decide vivir de una extraña forma. 

Algunos de los relatos de Karin Tidbeck parece que reflejen o transcurran por leyendas y personajes de la mitología escandinava como las vittra o los pyret, título del siguiente cuento.

Pyret habla de unas criaturas de origen animal pero que viven con los humanos.

En Augusta Prima se plantea la historia de un ser superior al que le está prohibida la existencia del tiempo, pero pronto la curiosidad hace que incumpla las prohibiciones y eso tendrá un castigo.

Tías es otro de los relatos que me han parecido más flojos, en este caso por su excesiva escatología que me ha resultado bastante desagradable.

Finalmente, el último relato, que da nombre a todo el libro, también es una historia larga y aconsejable. Un cuento no exento de escatología pero sin llegar a los extremos del anterior. Plantea la existencia de Madre, una criatura reproductora para la que trabajan sus hijos. Pronto acontece su muerte y sus hijas tienen que intentar sobrevivir. Un cuento original.

Jagannath es un libro recomendable. La mayoría de las historias son de gran originalidad, tanto es así que se hace difícil la comparación con otros autores o libros. Hay propuestas novedosas no exentas de brillantez y de curiosos desarrollos, a veces llegando al extremo, no siempre acertadamente, pero es comprensible que el propio hilo narrativo pueda llevar a la autora a explorar territorios pantanosos. Fantasía convertida en relatos de difícil clasificación. Preciosa presentación.

lunes, 25 de agosto de 2014

LA FUERZA DE LOS FUERTES DE JACK LONDON



La fuerza de los fuertes
Jack London
Ilustraciones de Mar del Valle
Ediciones Traspiés, 2014
62 pp
15 euros

No sé exactamente cuántos libros habré leído de Jack London desde mi infancia, pero no me equivoco si digo que pueden ser una treintena entre novelas y libros de relatos. Es un autor al que, a pesar de ser considerado ahora como de juventud, regreso con cierta asiduidad. No en vano puedo haber leído su  Martin Eden una decena de veces, a los que han seguido otros tantos como Colmillo Blanco, La llamada de la selva, Asesinatos SL, Talón de hierro, John Barleycorn, las memorias alcohólicas, etc…

En el caso que nos ocupa, La fuerza de los fuertes, libro que ahora ha aparecido en la editorial Traspiés preciosamente ilustrado por Mar del Valle, nos encontramos ante un relato breve que contiene todo el universo London. Una parte de biologismo, también algo de filosofía spenceriana, la lucha por la vida y una prosa simple pero que se desliza contándonos la historia con facilidad y maestría.

Recuerdo, y cito de memoria, que en Martin Eden el protagonista achacaba a un profesor universitario su carencia de biología. Bien, en este La fuerza de los fuertes hay mucha biología, mucho darwinismo social.

La trama es bien sencilla. En una tribu un viejo cuenta a sus nietos la historia de la misma, esta explicación supone una parábola de la realidad pues al mismo tiempo nos está contando el origen de las sociedades, de la economía, de la pirámide social, del dinero y del advenimiento del capitalismo con sus desigualdades. Uno tras otro los acontecimientos se suceden de forma que casi nos parecería que estamos reviviendo las etapas en la construcción de cualquier sociedad moderna, la diferencia es que la tribu parece vivir en una especie de época paleolítica. Todo empieza con la necesidad de buscar un jefe - y digo que empieza, pero en realidad, debería decir que empieza a torcerse - dado que llegan a la conclusión de que es mejor tener a alguien que los dirija. Eso lleva a la creación de una nobleza, al reparto de las tierras que antes habían sido comunales, la aparición del dinero, la creación de un ejército, la organización de la familia, la división del trabajo, la creación de propietarios y jornaleros y la llegada de un cierto capitalismo inicial que podemos fácilmente trasladar a la actualidad cubriendo las líneas de puntos que nos marca el autor.

De una forma amena y a través de personajes con nombres típicamente tribales, London nos da una lección de economía en un relato que bien podría servir para ilustrar muchas lecciones. 

Como todo lo de London absolutamente recomendable y, con el añadido, de las estupendas ilustraciones a dos tintas.


Añadiría que el hecho de haber sido escrito hace cien años ni le resta interés, más bien al contrario, en estos tiempos nuestros tan convulsos, ni su manera de narrar y su lenguaje nos alejan de su lectura. Una buena elección para llenar una tarde aburrida de domingo.

sábado, 22 de marzo de 2014

AGUA DURA DE SERGI BELLVER



Agua dura
Sergi Bellver
Ediciones del Viento, 2013
124 pp
14,50 euros


A Sergi Bellver (1971) lleva preocupándole –y ocupándole- el relato como género desde hace tiempo. Le hemos conocido como editor en Chéjov comentado –Ed. Nevsky Prospects, 2010, ya reseñado aquí- también como antólogo en Mi madre es un pez –Ed. Libros del Silencio, 2011- y ahora le vemos publicar su primer libro de relatos, si bien algunos de ellos ya habían aparecido en otros lugares y el libro ya se había publicado digitalmente.

Agua dura es un libro un tanto oscuro pues los paisajes oscuros parecen acompañar los textos, tanto como la fotografía de su portada. Pero muchos de esos paisajes impactantes de la fotografía son también paisajes duros interiormente. Las entretelas de los protagonistas que pueblan los relatos de Agua dura son muchas veces desoladoras, desarraigadas, desesperadas. Son personajes transmutados a lugares –luego hablaremos de ellos- donde les ha tocado vivir, muchas veces a su pesar. Allí sobreviven atormentados, recuerdan tiempos pasados o son movidos a desarrollar unas vidas que parecen incontroladas.

Sergi Bellver es fiel a una forma de escritura que él ejemplifica en Faulkner, pero también podría citarse a Joseph Conrad, a Robert Musil o a Jack London o a tantos otros. A Bellver le preocupa la historia. Contar historias que emocionen, que hagan sentir, que comuniquen, que dejen huella, que nos impriman. Huye de los experimentos con gaseosa de generaciones anteriores -de las nocillas, de las escrituras fragmentarias- y de las posteriores –hipsters literarios-. Reivindica lo que él denomina Nuevo Drama, un retorno a la escritura que comunica. En este movimiento le acompañan Manuel Astur, Juan Soto Ivars (también antólogo de Mi madre es un pez) y Francisco Javier Sánchez Ocaña. Agua dura se circunscribe a los parámetros de este movimiento.

El autor divide el libro en tres partes aunque la primera y la última sostienen el peso del  libro pues contienen los relatos más largos y también los más conseguidos a mi modo de ver. Pero el libro bien podría dividirse también en función de los paisajes en que se desarrollan. Esos lugares, cuando aparecen identificados, marcan la narración. Otros sin embargo, son espacios inocuos que podrían ser cualquier sitio.

Personalmente creo que el libro, su columna vertebral, está sostenido por cuatro o cinco relatos: El nudo de Koen, Los ojos de Sarah, Pájaros que llegan a Moscú, En la boca del otro e Islandia. Me gusta especialmente Islandia, a pesar de ser el último relato. El libro así expresado dibuja al principio un in crescendo, luego se hace meseta para terminar de nuevo creciendo. Deja un buen sabor ese relato final y el autor, creo, que por eso lo ha situado en último lugar.

El libro también tiene un par de características más que aúnan los relatos. En primer lugar el agua, que creo está prácticamente en todos. Y también tienen mucho que decir las relaciones familiares, las relaciones entre amigos y cómo nos marcan y determinan nuestra conducta y forma de actuar. La relación de dos hermanos que heredan una propiedad. La historia de Propiedad privada no es tanto lo que sucede en ella sino cómo las interrelaciones entre madre-hija-hijo dirigen el relato y justifican lo que pasa en él. Algo parecido sucede en El nudo de Koen con esos dos hermanos que comparten nombre pero que jamás se conocieron. Los conflictos que aparecen con esa coincidencia. ¿Determina la coincidencia su personalidad? ¿Acaso sus vicisitudes personales? Curiosamente también son hermanos los protagonistas del último relato, Islandia. Ya hablaremos luego de él.

El lector avispado también encontrará numerosos homenajes ocultos en los relatos de Bellver. Homenajes a los autores que le gustan, de los que ha aprendido, que son sus ejemplos. Unas veces los relatos vienen antecedidos por una cita. En otras ocasiones el autor se muestra más juguetón. Obsérvese en El nudo de Koen el dibujo que hace el texto. K, Koen, King. Bueno, dejo ese análisis para los mitómanos y los lectores tan juguetones como el autor.

Vuelvo a los textos.

En Los ojos de Sarah, previa cita de Conrad y de El corazón de las tinieblas, el conflicto parte de dos hilos que se van a ir uniendo. Por una parte la búsqueda de alguien y, por otra, un pasado que parece retornar, mejor, que nunca se ha ido. Una venganza pendiente y los ecos del pasado: los nazis, Mengele, los judíos, los campos de exterminio y experimentación, etc. Aquí sin embargo me gusta el itinerario de la búsqueda.

Llego ya a la segunda parte del libro y me llama la atención Pájaros que llegan a Moscú, una historia de la víctima que se convierte en cazador para sobrevivir. Se le añade el tiempo presente, en este caso la Rusia post soviética, las mafias, la corrupción. Destaco el ambiente de los bajos fondos. Es curioso, se me ha olvidado señalar que Bellver no es un autor dado a grandes descripciones, sin embargo con breves pinceladas nos quedan algunos de sus paisajes. En este texto también.

En los relatos más breves de esta segunda parte me pesa más la sensación final que la narración en sí, probablemente por su brevedad. En La manada, la sorpresa de descubrir a alguien que hace lo mismo que tú. Algo de lo que te escondes. En Señales de vida, la compulsión y el ansia de vivir de los que trabajan tan cerca de perder su propia vida. En Deseo de ser Dimitri, el paisaje de la lucha social tan cercana. En Banana dream, la ironía sobre la obra de Fernández Mallo (y supongo que de los nocilleros en general) y, finalmente, en La muerte de Edmund Blackadder imaginarse la muerte en atentado de un actor muy conocido por su humor.

La tercera parte contiene tres relatos largos. El primero de ellos, En la boca del otro, habla de la lucha por la supervivencia, contra la naturaleza, encarnada por la figura de un jabalí y contra la colectividad que rodea al protagonista que vive una existencia semi salvaje. En este caso el autor antecede el relato con una cita de Umbral pero bien podría haber seguido utilizando a Conrad o a London, pues la supervivencia es el eje central del relato unida al recuerdo de la madre fallecida que es la que trastoca el mundo del protagonista.

En Mala hierba, título que también corresponde a una obra de Baroja, la lucha por la supervivencia es más la rivalidad, aparentemente estúpida pero que termina siendo enfermiza, entre dos personas y su desenlace final. Sergi Bellver lleva hasta el extremo el enfrentamiento larvado entre dos personajes por una causa trivial que termina por desquiciar a ambos de forma que, aunque hay un perdedor, los dos pierden toda capacidad de juicio por su estupidez.

Finalmente está Islandia. De nuevo una relación entre dos hermanos, un espacio lejano, una isla, agua. Y un conflicto que vuelve al presente. Mucho podría decirse del relato pero desvelaría el intríngulis de la relación por lo que aconsejo leerlo. Este mismo texto también se encuentra en el libro Nómadas, antología de relatos de viaje de varios autores seleccionados por Elías Gorostiaga.

Más que meritorio resultado en este libro de Sergi Bellver con historias que gustarán de releer. Descubrir otra faceta del agua y los mundos y personajes atormentados que diseña el autor.