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lunes, 8 de agosto de 2011

¡COMPROMETEOS! DE STÉPHANE HESSEL



¡Comprometeos!
Stéphane Hessel
Ed. Destino, Imago Mundi, 2011.
Traducción de Rosa Alapont
95 pp
7,5 euros

¡Comprometeos! nace a rebufo del sorprendente éxito conseguido con ¡Indignaos! Sin embargo si podemos perdonar hasta cierto punto la escasa elaboración del contenido intelectual en ¡Indignaos!, resulta cuanto menos decepcionante esta segunda parte.
Este segundo libro toma forma de una larga entrevista de Gilles Vanderpooten a Hessel, pero en definitiva no aporta mucho más a lo ya dicho. Pese a que el libro tiene novena y cinco páginas, realmente el contenido de la entrevista abarca tan solo desde la veintiuno a la setenta y nueve.
Las primeras hojas son un prólogo de los autores. A continuación una biografía de Hessel, por si no sabíamos quién era (cómo no lo íbamos a saber si probablemente el lector de esta segunda parte ya había leído la primera). Luego, la entrevista dividida a su vez en ocho partes.
Vamos a comentar algunas de las ideas que se desarrollan, previniendo de las obviedades que contiene el libro. En Resistencias contemporáneas se parte de la idea de la distancia entre los políticos y los ciudadanos, en especial de los jóvenes. Seguidamente aparece un segundo apartado sobre una palabra gurú en el siglo XXI: sostenibilidad. Llegamos a la conclusión de que es preciso romper con el pensamiento productivista (p.39). La tercera parte continúa con la ecología. Al autor le sorprende que en la Declaración Universal de los Derechos Humanos no aparezca la palabra Tierra (a pesar de ello las páginas 83 a 95 la contienen). Prosigue con la ecología y la necesidad de crear un organismo internacional que se ocupe del medio ambiente. La parte quinta habla de la crisis y de las instituciones internacionales. Un par de ideas interesantes sobre la falta de un gobierno mundial y sobre el peligro de la desregulación total. El siguiente apartado se dedica a la construcción de alternativas. Los capítulos finales ahondan en el mismo punto y en la transmisión a futuras generaciones.
No dejo de pensar, tras la lectura del texto, la gran candidez del mismo. Muchos encontrarán –yo entre ellos- que en el mundo actual se han roto las reglas que permiten entender la globalidad con tanta inocencia debido al grado de crueldad con que los gobiernos diversos se emplean contra sus poblaciones indignadas, siendo indistinto el hecho de que hablemos de un país democrático o no, puesto que lo único que diferencia a unos de otros es el grado de violencia desplegado ante las protestas, con la hipocresía añadida de que el mundo occidental acepta de buen grado las protestas en África y Asia y escasamente en sus territorios, como ocurre en España.
También da la impresión de situarse Hessel demasiado cerca de los integrados que diría Umberto Eco (Apocalípticos e integrados ante la cultura de masas), en lugar del lado de los apocalípticos. A veces sería preferible tomar una cierta distancia respecto de los primeros.
Parece que el autor afirma, pero no sé si asume, que estamos ante la primera generación que puede llegar a vivir peor que su predecesora. Hay demasiada confianza y optimismo en el futuro. El mundo no nos está regalando demasiado para ser tan optimistas.
Por otro lado obsesionarse con volver a la Declaración de los Derechos del Hombre no es excesivamente útil debido a los incumplimientos diarios que se observan en todos los países más de cincuenta años después de su proclamación. Es necesario ser muy exigente y avanzar mucho más.
Como conclusión final advertir que los libros de Hessel, ¡Indignaos! y ¡Comprometeos!, quizá sean buenos para saber de dónde venimos pero se quedan bastante cojos cuando nos interrogamos sobre hacia dónde vamos.

lunes, 11 de julio de 2011

¡INDIGNAOS! DE STÉPHANE HESSEL



¡Indignaos!
Stéphane Hessel
Traducción de Telmo Moreno Lanaspa
Prólogo de José Luis Sampedro
Ed. Destino, 2011
60 pp
5 euros. 

Que un anciano venerable de noventa y cuatro años y francés estuviera dándose baños de agua de mar en la Costa azul sería lo más normal del mundo, pero Stéphane Hessel debe ser de otra pasta, porque, en lugar de hacer esto nos pide que nos indignemos ante la situación actual del mundo. Y es muy difícil llevarle la contraria. Primero por la edad que tiene y segundo porque con su historial lo mínimo que podemos hacer es escucharle. Hessel es el paradigma de implicación y lucha. Estuvo en la Resistencia Francesa contra el nazismo, colaboró en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, fue diplomático y, últimamente, se ha convertido en inagotable luchador de la causa palestina. Con todo ese historial debemos escucharle.

Muy mal debe de estar el mundo para que este anciano venerable venga a decirnos qué debemos hacer, o, como mínimo, que no estemos sentados en los sillones de nuestras casas. (Tranquilo majete en tu sillón).

El libro ¡Indignaos! de S.Hessel tiene un prólogo de José Luis Sampedro, otro anciano venerable de edad similar que en lugar de estar en la playa de la Malvarrosa se le ocurre seguir escribiendo críticamente sobre el tiempo que le ha tocado vivir. El prólogo de Sampedro es un prodigio de lucidez en cuatro palabras. Proclama la resistencia contra la dictadura de los mercados y la necesidad de actuar.

Si alguien espera encontrar en ¡Indignaos! recetas para salir de la crisis se estará equivocando. El librito es más bien un panfleto, a modo de El manifiesto comunista, salvando las distancias, para que nos pongamos en marcha. Contiene un cúmulo de razones y motivos para actuar, para que procuremos mejorar esta época en la que nos ha tocado vivir.

¡Indignaos! ha sido un éxito de ventas en Francia y también en España. Precisamente, el hecho de que parta de la experiencia francesa, hay momentos en que nos aleja de nuestra propia realidad, pero, debido a su brevedad, el libro pasa en apenas un suspiro.

Algunas ideas que contiene son: El interés general debería primar sobre los intereses particulares, en el mundo del trabajo y en el del dinero. Nunca ha habido tanta voracidad por parte del mundo financiero que es el que está llevando al desastre el sistema capitalista. Los mercados financieros acaban con la existencia de la propia democracia, dado que los gobiernos que elegimos están al servicio de dichos mercados pero nadie elige a los que mandan en  ellos.

S.Hessel hace una proclama para releer la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la que fue redactor.

También hay un capítulo dedicado a la indignación que nos provoca la impunidad del ejército israelí en los territorios palestinos.

Sin embargo, Hessel proclama una insurrección pacífica. No en vano se pronunció en contra del uso de la violencia en las pasadas acciones del movimiento 15 M en España. También denuncia la perversión de llamar terrorismo a la actitud beligerante en el conflicto palestino. Añade que esa consideración que partió del estado de Israel se está extendiendo en el mundo e, incluso, se ha podido ver en España al respecto de las últimas manifestaciones de indignados y en donde las diversas policías no han entendido que no podían ejercer violencia contra una actitud pacífica activa.

El libro acaba con un lúcido: Crear es resistir. Resistir es crear.

Como colofón decir que ha sido tal el éxito de su publicación que sus editores franceses ya se atribuyen su influencia en el movimiento 15 M español. A este libro han seguido otros tantos sobre el mismo tema, uno de ellos es ¡Comprometeos! del propio. S. Hessel. También Delito de silencio de Federico Mayor Zaragoza y otros tantos escritos por José Luis Sampedro y otros intelectuales y escritores.

¡Indignaos! es un libro que sin decir gran cosa  y con su fácil exposición resulta importante para entender cómo se ha llegado a esta situación de alejamiento entre los gobiernos del mundo y sus ciudadanos.
Así pues que cada uno exprese su grado de indignación