lunes, 11 de julio de 2011

¡INDIGNAOS! DE STÉPHANE HESSEL



¡Indignaos!
Stéphane Hessel
Traducción de Telmo Moreno Lanaspa
Prólogo de José Luis Sampedro
Ed. Destino, 2011
60 pp
5 euros. 

Que un anciano venerable de noventa y cuatro años y francés estuviera dándose baños de agua de mar en la Costa azul sería lo más normal del mundo, pero Stéphane Hessel debe ser de otra pasta, porque, en lugar de hacer esto nos pide que nos indignemos ante la situación actual del mundo. Y es muy difícil llevarle la contraria. Primero por la edad que tiene y segundo porque con su historial lo mínimo que podemos hacer es escucharle. Hessel es el paradigma de implicación y lucha. Estuvo en la Resistencia Francesa contra el nazismo, colaboró en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, fue diplomático y, últimamente, se ha convertido en inagotable luchador de la causa palestina. Con todo ese historial debemos escucharle.

Muy mal debe de estar el mundo para que este anciano venerable venga a decirnos qué debemos hacer, o, como mínimo, que no estemos sentados en los sillones de nuestras casas. (Tranquilo majete en tu sillón).

El libro ¡Indignaos! de S.Hessel tiene un prólogo de José Luis Sampedro, otro anciano venerable de edad similar que en lugar de estar en la playa de la Malvarrosa se le ocurre seguir escribiendo críticamente sobre el tiempo que le ha tocado vivir. El prólogo de Sampedro es un prodigio de lucidez en cuatro palabras. Proclama la resistencia contra la dictadura de los mercados y la necesidad de actuar.

Si alguien espera encontrar en ¡Indignaos! recetas para salir de la crisis se estará equivocando. El librito es más bien un panfleto, a modo de El manifiesto comunista, salvando las distancias, para que nos pongamos en marcha. Contiene un cúmulo de razones y motivos para actuar, para que procuremos mejorar esta época en la que nos ha tocado vivir.

¡Indignaos! ha sido un éxito de ventas en Francia y también en España. Precisamente, el hecho de que parta de la experiencia francesa, hay momentos en que nos aleja de nuestra propia realidad, pero, debido a su brevedad, el libro pasa en apenas un suspiro.

Algunas ideas que contiene son: El interés general debería primar sobre los intereses particulares, en el mundo del trabajo y en el del dinero. Nunca ha habido tanta voracidad por parte del mundo financiero que es el que está llevando al desastre el sistema capitalista. Los mercados financieros acaban con la existencia de la propia democracia, dado que los gobiernos que elegimos están al servicio de dichos mercados pero nadie elige a los que mandan en  ellos.

S.Hessel hace una proclama para releer la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la que fue redactor.

También hay un capítulo dedicado a la indignación que nos provoca la impunidad del ejército israelí en los territorios palestinos.

Sin embargo, Hessel proclama una insurrección pacífica. No en vano se pronunció en contra del uso de la violencia en las pasadas acciones del movimiento 15 M en España. También denuncia la perversión de llamar terrorismo a la actitud beligerante en el conflicto palestino. Añade que esa consideración que partió del estado de Israel se está extendiendo en el mundo e, incluso, se ha podido ver en España al respecto de las últimas manifestaciones de indignados y en donde las diversas policías no han entendido que no podían ejercer violencia contra una actitud pacífica activa.

El libro acaba con un lúcido: Crear es resistir. Resistir es crear.

Como colofón decir que ha sido tal el éxito de su publicación que sus editores franceses ya se atribuyen su influencia en el movimiento 15 M español. A este libro han seguido otros tantos sobre el mismo tema, uno de ellos es ¡Comprometeos! del propio. S. Hessel. También Delito de silencio de Federico Mayor Zaragoza y otros tantos escritos por José Luis Sampedro y otros intelectuales y escritores.

¡Indignaos! es un libro que sin decir gran cosa  y con su fácil exposición resulta importante para entender cómo se ha llegado a esta situación de alejamiento entre los gobiernos del mundo y sus ciudadanos.
Así pues que cada uno exprese su grado de indignación

jueves, 23 de junio de 2011

EL CUERPO ADIVINADO DE HELENA JUNYENT



El cuerpo adivinado
Helena Junyent
Ed. Carena, 2009
101 pp
12 euros 

Helena Junyent es pintora y eso se nota en sus versos a los que imprime una plasticidad casi palpable. No es El cuerpo adivinado un trabajo único en el quehacer de esta pintora. Junyent ha escrito varios poemarios. Uno de ellos tuvo un accésit en el prestigioso premio Tomás Morales de poesía. El cuerpo adivinado tampoco es el último poemario publicado de la autora. Con posterioridad ha publicado Cuéntame entre las cerezas (2010) y recientemente Granate, sangre y cristal caleidoscópico de un suceso (2010).

Por alguna razón antes de comentar lo que me parecía este poemario me he atrevido a entrar en su página personal para tratar de vislumbrar algunos retazos de sus palabras en sus cuadros o quizás algunos retazos de sus cuadros en las palabras. Quizá he obtenido de este modo una visión de conjunto que me ha servido para terminar de resituar algunos aspectos.

El cuerpo adivinado es un poemario diverso. Quiero decir que es un poemario donde la temática no forma unidad y da la impresión de que la unidad se obtiene más de la forma. Hay mucho de mar, de agua y de inmensidad en los versos como excusa para arribar a otros lugares. El poema busca a veces la forma de retorcerse sobre sí mismo, de plegarse, de enroscarse en la repetición y en variaciones de sonidos y de sensaciones. Es en ese aspecto un libro con muchos ecos, ecos que son como figuras a las que el sonido les rebota. Unas veces al amor, otros a las propias técnicas poéticas, también hay mucho de sexualidad y de sensualidad. Hay una apariencia minimalista que prescinde de mayúsculas y signos de puntuación, que se reafirma en la palabra, en que sea libremente interpretada sin que una coma  distorsione la multiplicidad de significados. Tras esta estructura aparentemente minimalista se esconde un cierto barroquismo expresivo. No suelen contener los poemas cierres muy potentes y transcurren de uno a otro, de un tema a otro y son esos transcursos los que nos van llevando algo así como esas sílabas en francés que se unen pese a pertenecer a palabras  diferentes. Hay  una propuesta de adjetivar la realidad poética, quizá a veces en exceso para que no se escape no dejando pistas ni dudas. Pero algunas pistas vamos encontrando para entender la realidad poética de Helena Junyent. La belleza resulta inasible: “intentar atraparlo/sería horrible” (p.11). Las limitaciones de los seres humanos son a veces como las limitaciones de la página  que contiene un poema: “¿cómo puede irrumpir la inmensidad/la limitación de la página en blanco?”(p.22). El peor vacío es el vacío propio que tanto cuesta llenar: “vacío que da/lo lleno de sernos” (p.26).

Helena Junyent utiliza en sus versos diversas figuras retóricas: aliteraciones, reiteraciones, juegos de palabras, musicalidades, polisemias, contradicciones. Y también encontramos referencias  cinematográficas en uno de los poemas que más me han gustado: 

TESTAMENTO DE UN REPLICANTE (p.47) 

ante el legado
no respondo
replico

que si vivo el matado
después de mi epitafio
morir de nuevo

no hallaréis en mi cadáver
un solo cabello que no reviva
junto a las uñas del arte raro.

El cuerpo adivinado, plasticidad al servicio de la palabra. Palabra al servicio de la plasticidad.


jueves, 16 de junio de 2011

PADRES, HIJOS Y PRIMATES DE JON BILBAO



Padres, hijos y primates
Jon Bilbao
Ed.Salto de Página, 2011
169 pp
16 euros

Jon Bilbao (1972) ya es un autor conocido en el panorama literario merced a haber ganado a algunos premios literarios importantes. Su anterior libro, Bajo el influjo del volcán, publicado también por Salto de Página, tuvo un éxito notable. En aquel caso era un conjunto de relatos. Ahora con Padres, hijos y primates, Jon Bilbao reemprende la escritura con una desasosegante novela. El argumento de la misma no es excesivamente complicado y probablemente el mérito esté en el tratamiento de los personajes y la capacidad del autor de analizar su interior y reflejar su modo de obrar en situaciones límite.

Joanes, un ingeniero al que todos auguraban un éxito profesional futuro, ha llegado a un punto de su vida en el que el hartazgo y la monotonía, además del peligro de quiebra, se han convertido en una constante.

Un viaje de placer y la posibilidad de cerrar un negocio se entremezclan. Joanes viaja con su familia a México, a la Riviera Maya. Lo que se preveía un viaje de placer se convierte en una estancia tediosa por culpa de su suegro y porque el negocio empieza a torcerse. A todo ello se añade un temporal en forma de huracán que se acerca peligrosamente. De cómo logrará llegar a buen puerto o no habla Jon Bilbao.

En la presentación del libro en Barcelona, el autor dijo tener muy presente su deseo de realizar algo así como una adaptación moderna de un clásico como El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad. De hecho, en Padres, hijos y primates hay mucho de supervivencia y de lucha por la vida, de reacciones extrañas y a destiempo movidas por las situaciones vitales.  Joanes se ve luchando por su propia vida y contra los infortunios climatológicos y humanos.

En determinados momentos, la carencia de leyes que se produce ante la situación de riesgo extremo me recuerda a otra novela que habla sobre la supervivencia, El señor de las moscas de William Golding. Esta obra del Premio Nobel comparte con la novela de Bilbao un planteamiento en el que el/los protagonistas se ven arrastrados a sobrevivir bajo el influjo de la ley natural, de la ley del más fuerte, olvidando la justicia que impera en nuestras vidas.

Uno de los personajes al que seguramente todo lector terminará odiando es el del profesor. Tan odiosamente humano como insoportable. Ese tipo de personas con el que no compartirías ni un vaso de agua en el desierto. Y eso le sucede al protagonista, Joanes, que se ve arrastrado a una serie de hechos que no puede controlar por no querer compartir.

Otras de las novelas que creo firmemente emparentadas con Padres, hijos y primates son las de Jack London, básicamente todas aquellas que hablan de supervivencia: La llamada de la selva, Colmillo blanco, etc…

Padres, hijos y primates es una novela corta que en ningún momento pierde el hilo a pesar de algunos pequeños retrocesos en el tiempo que nos sirven para explicar algunos acontecimientos obscuros en el pasado de Joanes y del profesor, aspectos sin los que sería difícil entender la relación que se da entre ellos y la paciencia infinita que soporta Joanes a modo de un moderno Job.

Probablemente el punto con el que me quedo más insatisfecho sea el final, pero dejo a los lectores que opinen sobre el mismo. No obstante recomiendo la lectura de este libro de Jon Bilbao, una prosa directa y nada enrevesada que va directamente a donde quiere ir.

martes, 24 de mayo de 2011

LA PIEDRA LUNAR DE WILKIE COLLINS


La piedra lunar
Wilkie Collins
Ed. Montesinos, 2010,
Traductor: Horacio Laurora
Introducción: Jorge Luis Borges
522 pp
16 euros

Antes de hablar sobre La piedra lunar he de hacer referencia a su escritor, Wilkie Collins (1824-1889). Nace en Londres pero entre los doce y quince años vivió con su familia en Italia, hecho que marcó tanto su educación como su carácter. En 1851 conoce al que sería su gran amigo Charles Dickens con el que publicaría conjuntamente algunas obras literarias.

Wilkie Collins padecía una enfermedad reumática que le provocaba intensos dolores, por lo que le creó una importante adicción al opio -tomaba láudano- para aliviarlos. Como consecuencia de ello comenzó a experimentar ciertas ilusiones paranoicas: creía estar acompañado permanentemente de un clon al que llamaba Ghost Wilkie. Mientras escribió La piedra lunar el consumo del láudano era tan abundante que incluso llegó a confesar que no recordaba lo que había escrito en una gran parte de la novela. Es precisamente en esta obra donde explica, a través de uno de los personajes, los efectos del opio.

Escribe La piedra lunar en 1868, en pleno periodo victoriano. Se trata de una novela policíaca al uso y, posiblemente, sea la primera novela de género policíaco en Inglaterra. Inicialmente fue publicada periódicamente en la revista All the Year round dirigida por su amigo Dickens e incluso fue adaptada al teatro por el propio Collins en 1877.

La piedra lunar es un diamante de gran tamaño procedente de la India , de un valor incalculable y, sobre todo, con un gran significado religioso del que se apropia John Herncastle, corrupto militar inglés, robándola de la frente a una deidad hindú y que lega a su sobrina, Raquel Verinder, el mismo día que cumple dieciocho años. La noche de ese día la piedra desaparece y, a partir de aquí, comienza el periplo para encontrarla.

La novela está escrita de manera epistolar: una serie de personajes explicarán sus vivencias entre el día del cumpleaños de Raquel y el transcurso del año siguiente hasta la resolución del robo del diamante y cada uno de ellos tiene su propia voz. Está estructurada en diferentes etapas comenzando por el hecho histórico de la batalla de Seringapatam (1799).

Empieza la narración el mayordomo de Lady Julia Verinder, Gabriel Betteredge, apasionado lector de Robinson Crusoe. Es la más extensa de todas y en ella nos presentará a todos los personajes de la novela: Raquel Verinder y sus dos primos y pretendientes: Franklin Blake, viajero y portador del diamante y Godfrey Ablewhite, filántropo y buen vividor. Descubriremos también a otro personaje importante en la novela, Rosanna Spearman, dama de servicio, discapacitada, exladrona rehabilitada y enamorada secretamente de Franklin Blake. Después seguirá la narración de Drusilla Clack, prima de Raquel y una mujer tremendamente religiosa. Más tarde la de Mathew Bruff, el abogado de la familia Verinder y la de Franklin Blake, que es el pretendiente más enamorado de Raquel. Seguirá Ezra Jennings, ayudante del Dr. Candy, por medio de sus diarios. Es a través de él donde Collins narra la experiencia vivida bajo los efectos del opio. El siguiente es el Sargento Cuff, el primer detective de la literatura inglesa, apasionado por las rosas y cuyo parecido con Sherlock Holmes es extraordinario.

Es una novela apasionante. Y lo es por la riqueza de sus personajes aunque en algún momento la narración sea demasiado extensa e, incluso, bastante previsible lo que sucederá.

No soy una lectora voraz de novelas policiacas o de intriga y misterio y descubrí al ladrón.

Descubrí a este escritor leyendo La casa encantada. Me gustó tanto que me quedé con ganas de continuar, de saber que más había escrito y esta novela me ha llevado a querer leer más obras de él. En ambas novelas me ha impresionado la fuerza de sus personajes, incluso los más insignificantes.

Es muy recomendable para los lectores que disfrutan con las novelas de género policíaco y para aquellos lectores que, gustándoles la novela victoriana, quieran leer algo diferente.

Pilar I.

sábado, 14 de mayo de 2011

TRANSICIONES DESDE UNAMUNO EN GRAN CANARIA A LA OBRA LITERARIA DEL AUTOR VASCO Y A LA GEOGRAFÍA CANARIA.







Muchas veces oigo decir, y yo mismo digo, que no llegan a la península las novedades que se publican en Canarias. Es verdad, unas veces por un cierto desinterés peninsular por conocer lo que se hace en las islas y otras veces también por la desidia de determinadas editoriales que no hacen ningún tipo de esfuerzo por dar a conocerlas. En esta ocasión, al regresar a Lanzarote, y visitar la Librería El Puente de Arrecife, di con este pequeño volumen denominado Unamuno en Gran Canaria, escrito a dos manos por José A. Luján Henríquez y Miguel A. Perdomo Batista. Es un libro aparecido en mayo de 2010 en la editorial Anroart. Es una pequeña guía sobre el itinerario que Unamuno realizó a la isla de Gran Canaria en su visita a la misma básicamente en 1910, pero también en su pequeña escala en 1924 camino de su destierro en Fuerteventura. Tengo que decir que había leído mucho sobre la influencia de Canarias en la obra de Unamuno. Baste echar un vistazo al fantástico libro de Sebastián de la Nuez Caballero, gran entendedor en la materia ya fallecido, Ensayos y documentos sobre Unamuno en Canarias.

En este pequeño librito sólo se aborda la parte que hace referencia a su estancia en la isla de Gran Canaria. Unamuno la visita en 1910 como mantenedor de los Juegos Florales y aprovecha la visita a su capital, Las Palmas de Gran Canaria, para recorrer parte del interior de la isla. Los autores nos proponen seguir el itinerario que el propio escritor vasco realizó.

Uno de los grandes aciertos del libro, además de las estupendas fotografías de época, es la idea de la mirada interior y la mirada exterior. En la mirada exterior se exponen los textos de Unamuno respecto de la isla de Gran Canaria, los itinerarios y lo que iba viendo. Dichos textos se confrontan, a través de la mirada interior, con otros de autores canarios, unas veces contemporáneos y otras veces de épocas diferentes. Gran aportación y matices es lo que nos ofrecen estas visiones. Las de Unamuno ya fueron recogidas en otros libros. El propio Unamuno en su Por tierras de Portugal y de España, pero yo recomendaría el estupendo librito de Francisco Navarro Artiles editado por el Cabildo de Fuerteventura, que a estas alturas debe ser inencontrable y que no sé si se ha vuelto a editar, titulado Unamuno. Artículos y discursos sobre Canarias.

Pero este pequeño libro, Unamuno en Gran Canaria, tiene intenciones más modestas, no pretende erudición, tan solo mostrar una manera diferente de ver la isla, incluso para sus habitantes, siguiendo los pasos de Unamuno. Para aquellos que deseen adentrarse en las diferentes visiones de Unamuno en cada una de sus estancias ya tienen el libro de Navarro Artiles, pero no es menos significativo releer a Unamuno en su De Fuerteventura a París, diario hecho poesía de su destierro ordenado por el dictador Primo de Rivera en 1924. Baste un ejemplo:

Betancuria

Enjalbegada tumba es Betancuria,
donde la vida como acaba empieza,
tránsito lento a que el mortal se aveza
lejos del tiempo y de su cruel injuria.

Se oye en esta barranca la canturia
de la resignación en la pobreza,
la majorera -blancas tocas- reza
entre ruinas, soledad, penuria...

Desnuda la montaña en que el camello
buscando entre las piedras flor de aulaga
marca en el cielo su abatido cuello;

mas de la tierra en la sediente llaga
pone el geranio con su flor el sello
de la mujer que muestra pena apaga.

Miguel de Unamuno
De Fuerteventura a París

Hace unos años también apareció un ensayo fruto de un proyecto de investigación que debemos a Bruno Pérez denominado Unamuno. Una interpretación cultural de Canarias para aquellos que deseen adentrarse en un ámbito más académico. No en vano levantó mucha polvareda pero no llegó a traspasar ese ámbito.

Sirvan estas palabras para releer al autor vasco recordando su tránsito por Canarias y hacer la ruta unamuniana por la isla de Gran Canaria.


Unamuno en Gran Canaria de José A. Luján Henríquez y Miguel A. Perdomo Batista, Anroart ediciones, Las Palmas de Gran Canaria,2010.
Ensayos y documentos de Unamuno en Canarias de Sebastián de la Nuez Caballero, Instituto de estudios Canarios, La Laguna, Tenerife, 1998.
Por tierras de Portugal y de España de Miguel de Unamuno, Alianza Editorial, Madrid 2006.
Unamuno, artículos y discursos sobre Canarias. Edición, introducción y notas de Francisco Navarro Artiles, Ediciones del Excelentísimo Cabildo Insular de Fuerteventura, Puerto del Rosario, Fuerteventura, 1980.
De Fuerteventura a París de Miguel de Unamuno, ediciones Idea, Santa Cruz de Tenerife, 2002.
Unamuno. Una interpretación cultural de Canarias de Bruno Pérez. Cabildo de Gran Canaria y Casa Museo Tomás Morales, Las Palmas de Gran Canaria, 2005.

lunes, 2 de mayo de 2011

EL CAMARADA DE TAKIJI KOBAYASHI


El camarada
Takiji Kobayashi
Traducción de Shizuko Ono y Jordi Juste
Ático de los libros, 2011
141 pp
15 euros

Si oportuna fue la publicación del anterior libro de Takiji Kobayashi (1903-1933), Kanikosen, no menos oportuna es la aparición de este El camarada. Probablemente es éste un libro más politizado que el anterior, en el que el argumento se diluye mucho más en la expresión de las ideas políticas del autor, pero no es por ello menos interesante. Kobayashi logra transmitir con claridad y sencillez la vida de un propagandista político en un régimen que pretende su persecución, detención y aniquilación. Es por ello que quizás venga bien darle un repaso a estas páginas para recordar que no hace mucho en nuestro país también se perseguía, se detenía y se aniquilaba a todos los que no estaban de acuerdo con el régimen.

Este relato aparentemente simple esconde muchas privaciones, muchas desgracias y una honda tristeza. Muy probablemente el autor no tuvo que acudir a la imaginación para plasmarlas pues su vida, y su muerte también, se tiñen de estas mismas vivencias. Su combatividad es necesaria ahora que las libertades de nuevo tienden a dictarlas los bancos y las grandes corporaciones, los grupos de presión y la mal llamada globalización. Nos prometían libertades y estado del bienestar y vemos como poco a poco nuestra existencia avanza en la misma dirección que la de El camarada, en la misma dirección que 1984 de Orwell. Concienciación es lo que nos hace falta, conciencia del futuro que viene y voces del pasado que nos adviertan de ello.

Habrá quien acuse a este libro de panfleto propagandístico. Seguro. Alguna crítica en este sentido, o bastante peor, he leído de Kanikosen. Siempre habrá la crítica del que vea peligrar su estatus social, del que crea que todo aquello que tenga color rojo es malo. Dejémosles que lo crean y que el libro El camarada del malogrado Takiji Kobayashi nos dicte el camino de la reflexión. Ahora que no hace tanto que hemos sabido que algunos libros combativos como Indignaos de un anciano llamado Stéphane Hassel, u otro libro de otro anciano venerable como José Luis Sampedro y otros autores, denominado Reacciona, pretenden prevenirnos del camino que estamos tomando.

Leamos, reflexionemos, que para eso sirve la lectura, aunque algunos, a veces, parece que lo hayan olvidado

jueves, 28 de abril de 2011

LA MAGNITUD IMAGINARIA. BIBLIOTECA DEL SIGLO XXI DE STANISLAW LEM


La magnitud imaginaria. Biblioteca del siglo XXI
Stanislaw Lem
Impedimenta, 2010
Traducción de Jadwiga Maurizio
Introducción de Roberto Valencia
138 pp
16 euros

Es La magnitud imaginaria un extraño libro, y valga decir que por su planteamiento es una obra de difícil concepción. Uno de aquellos volúmenes que no sabe uno dónde colocar. Ni siquiera sabría decir si es un libro de ficción o de no ficción. Y, sin embargo, dentro de los libros de no ficción sería un libro de ficción pues contiene una parte de un supuesto saber enciclopédico todavía inexistente. Si alguien ha leído alguna vez a Stanislaw Lem (1921-2006) ya sabe que el polaco era un autor todoterreno. Sin embargo la mayoría de sus grandes libros están dentro de la ciencia ficción y algunos han sido convertidos en películas. No hace mucho la propia editorial ha publicado Solaris. Sin embargo decía que La magnitud imaginaria no puede ser considerada estrictamente una obra de ciencia ficción al uso aunque hay parte de ficción en sus páginas. De hecho, La magnitud imaginaria es parte de un proyecto denominado Biblioteca del Siglo XXI de la que también forman parte los libros: Vacío perfecto, Golem XIV y Provocación. El propósito del autor es constituir una enciclopedia de conocimientos, unas veces futuros y otras de campos del saber todavía inexistentes. Y da la impresión de que este planteamiento, además de original, resulta de lo más atractivo. Sin embargo, el planteamiento no acaba de materializarse en algo consistente. Sí, no cabe duda, hay imaginación, pero falta a veces algo de chispa. También parece que hay una especie de juego burlesco respecto de los saberes enciclopédicos, algo así como hizo Cervantes con El Quijote para escarnio de las novelas de caballerías. Es posible que sea el tono, esa especie de tono enciclopédico lo que hace que la lectura pierda a veces el interés. Pero ¿qué contiene La magnitud imaginaria? En primer lugar un Prólogo que a veces da la impresión de ser un delirante ejercicio de verborrea que puede resultar prescindible. Y, a continuación, cuatro pequeñas partes a modo de artículos.

Necrobías habla de un libro de fotografías pornográficas tomadas con una cámara de rayos X. Contiene una burla del erotismo y de la pornografía y, a ratos, causa una cierta sonrisa.

Seguidamente, La erúntica, la historia de un investigador que logra enseñar a unas bacterias la lengua inglesa. Curioso y original.

Más tarde está Historia de la literatura bítica, en donde se nos muestra la historia de la literatura escrita por máquinas, para mi gusto excesivamente prolija.

Por último, Extelotepia Vestrand, algo así como un tratado de los saberes futuros. Se muestran algunos ejemplos de la misma. Curiosa.

En fin, da la impresión de que el libro es más bien un ejercicio de estilo, como una idea que pudiera llevar a una historia superior. Una obra que aconsejaría para los amantes de todo lo de Lem pero que desaconsejaría a los que sin más desean iniciarse en el autor.

lunes, 18 de abril de 2011

HIJOS DEL BALÓN. RELATOS DE ÁFRICA. RELATOS DE FÚTBOL DE VARIOS AUTORES


Hijos del balón. Relatos de África. Relatos de fútbol.
Varios autores
El Aleph-El Cobre, 2010.
Traductor: Manuel Serrat Crespo
Coordinación y prefacio: Abdourahman Waberi
197 pp
19 euros


No debe ser nada fácil reunir a once autores de nacionalidades diferentes para que hablen de dos cosas: de fútbol y de África. Dicho sea de paso esos once autores son africanos, pero de diferentes países, tienen diferentes realidades y han vivido experiencias diferentes. Pero aprovechando la primera Copa del Mundo que se celebró el pasado año en Sudáfrica han sido reunidos en este volumen para contar a través de un relato su visión de la misma. Con esa tesitura comprende uno que el resultado, a pesar de lo dicho, no sea nada homogéneo, más bien es un resultado heterogéneo. Efectivamente tenemos autores africanos, unos de la llamada África negra, otros de la África del Sahel. Diversas visiones, diversas existencias. Y además algunos viven ya fuera de ese continente y han tenido contacto con Europa. No es de extrañar entonces que el fútbol sea una excusa. En algunos relatos es el argumentario principal, en otros es sólo una pieza del mismo.

Sobre el contenido he encontrado tres buenos relatos, casualmente algunos de los más duros.
Voy a resumir escuetamente el contenido de todos los relatos:

En La última partida de Beckett de Kangni Alem (Togo) una competición literaria y un torneo de futbolín se convierten en la excusa perfecta para olvidar los pesares.

En Espíritu de cuerpo del autor sudafricano Mark Behr aparece el tema del apardheid solapadamente tras la existencia de una escuela de élite, dos mundos enfrentados: el de los ricos y el de los pobres, el de los blancos y el de los negros.

Yahia Belaskri (Argelia) nos presenta uno de los relatos más inquietantes del libro y a la vez salvajes. Su título: Blanco y Negro. Nos narra cómo el resultado de un partido de fútbol es la excusa para toda una ola de violencia posterior que sacude una ciudad desde sus suburbios: asesinatos, violaciones, crueldad, vejaciones...Sin duda uno de los relatos más logrados y que deja bastante mal cuerpo, todo hay que decirlo.

El penalti de Anouar Benmalek es otro de los relatos que dan una visión dura de la realidad africana. En este caso se trata de un par de amigos viendo un partido de fútbol. Uno de ellos tiene lapsus de memoria. Lapsus que han sido utilizados por alguien para cometer un atentado terrorista. Un relato escalofriante que demuestra esa parte de realidad que transcurre en algunos países africanos de cultura musulmana. El enfrentamiento entre el integrismo religioso y la vida.

Ananda Devi (Islas Mauricio) nos plantea en El clan de los salteadores un relato no demasiado original pero con un curioso final. La historia se repite en otro de los relatos con desarrollo y finales diferentes. En este caso hablamos de un muchacho de la selva que es fichado para jugar profesionalmente. Con resultado diferente y variando la historia Wilfried N´Sondé plantea en Balón de polvo el desencanto de ese muchacho que viaja a Europa para ser una estrella y se encuentra con la incomprensión de su familia, el rechazo de sus compañeros de club, la disciplina, la aterradora competencia y las lesiones. Un relato descorazonador y realista, muy diferente al de Ananda Devi, más fantasioso quizás. El relato de N´Sondé trasciende la historia y nos remueve por dentro y nos sentimos padeciendo las desgracias del muchacho que tan solo puede conquistar un balón de polvo.

En Educación sentimental, Laila Lalami (Marruecos) plantea la problemática de un muchacho que descubre quién es su padre. Da la impresión de que crecer como hijo bastardo se convierte en una lacra para la vida del protagonista que no sabe cómo afrontar el problema frente a sus amigos.

Alain Mabanckou (Congo-Brazzaville) cuenta en Ganaremos la Copa del Mundo del 2010 la utopía de ganar el mundial aún sabiendo que se tienen pocas posibilidades.

Luego el relato de Jamal Mahjoub, en Lejos de casa, escritor afincado en Barcelona, que narra una historia basada en un par de tópicos que han aparecido en la prensa: la historia de las bandas callejeras de niños inmigrantes ladrones y altamente violentos –recuerdo haber leído la noticia haciendo referencia a que los gobiernos británicos y norteamericano habían recomendado en sus páginas oficiales que sus nacionales tuvieran precaución al venir a Barcelona- y el racismo provocado desde el fútbol. Si bien la historia está bien construida, la realidad, quizá, está un poco exagerada.

Los dos últimos relatos son El fútbol a la nigeriana de Uzor Maxim Uzoatu (Nigeria) y En alguna parte hacia el comienzo del partido del prologuista y antólogo, Abdourahman A. Waberi (Djibuti). En el primero se trata con cierto sentido del humor las pretensiones de un inglés de entrenar a un equipo de fútbol nigeriano y en el segundo el fútbol es la causa que todo lo cura cuando se inicia el partido.

En fin, antología de relatos de África y el fútbol, con algunos relatos muy logrados y que reflejan una realidad a veces silenciada y desconocida. Una oportunidad de acercarse a otros mundos narrados por sus protagonistas, una experiencia interesante que debe ser apoyada en bien de conocer mejor un continente tan cercano y al que tantas cosas nos unen. Mencionar que la edición es conjunta y está patrocinada por la Casa África.

martes, 15 de marzo de 2011

LOS GONDOLEROS SILENCIOSOS DE WILLIAM GOLDMAN


Los gondoleros silenciosos
William Goldman
Traducción: Mercedes Herrera
Atico de los Libros, 2010
16 euros
160 pp

A William Goldman se le conoce por ser el autor del libro, que luego fue película, La princesa prometida, pero también ha sido un guionista de éxito en Hollywood pues llegó a ganar dos premios Óscar por los guiones de las películas Todos los hombres del presidente y Dos hombres y un destino.


Los gondoleros silenciosos tiene mucho de fábula, o de cuento, y se asemeja en ello a La princesa prometida. El argumento es relativamente sencillo y cuenta la historia de un muchacho que desea ser gondolero y que no posee ninguna dote para el canto. De todos es sabido que para llegar a ser gondolero se necesita cantar, incluso el autor cuenta la anécdota de cómo el gran cantante Carusso se arrojó al Gran Canal al oír entonar al mejor de los gondoleros. ¿Cantaba mejor que él? Por eso, Luigi, si desea llegar a ser gondolero debe de mejorar su voz. Su sueño, sin embargo, es llegar a cantar mientras rema por el Gran Canal, cosa harto difícil porque cada vez que emite una nota le caen desde los balcones de los palacios y casas todo tipo de objetos y los clientes acaban huyendo de la embarcación. El cómo consigue su sueño y el porqué los gondoleros venecianos dejan de cantar constituye el argumento a descubrir.


El autor vuelve a demostrarnos con esta fábula que todos los sueños son posibles si uno sabe buscarlos, al igual que pasaba con el amor que perseguía el pirata de La princesa prometida. Mensajes vitalistas y positivos son los que el lector acabará encontrando en este libro y en su fábula convertida en novela que a veces recuerda aquellas fábulas que de pequeño leíamos de Iriarte o de Samaniego.


Con un lenguaje sencillo, una prosa descargada de toda filigrana y que transcurre con una cadencia suave, es fácil leerse el libro no en más de un par de horas, como mucho.


Otro de los aciertos son sus ilustraciones, del pintor Paul Giovanopoulos, que hacen de él una obra singularmente bella.


El lector que degustó con placer la suavidad en la narración de La princesa prometida disfrutará igualmente con la historia de Los gondoleros silenciosos.


El libro fue publicado con el pseudónimo de S.Morgenstern. Y como nota curiosa comienza con una carta del tal Morgenstern aclarando a su editor que no está muerto y que es falsa la información que sobre su fallecimiento se ha dado.


A disfrutar pues de esta novela que seguro dejará en nosotros un mensaje tan positivo como si de Amelie se hubiera tratado.

sábado, 12 de marzo de 2011

EL VIOLINISTA DE MAUTHAUSEN DE ANDRÉS PÉREZ DOMÍNGUEZ



El violinista de Mauthausen
Andrés Pérez Domínguez
Ed. Algaida, 2009
479 pp
20 euros

Andrés Pérez Domínguez es un autor archiconocido entre los que se presentaban y ganaban concursos literarios, por eso no es tan extraño que conquistase el XII Premio de novela Ateneo de Sevilla tomando el relevo al también andaluz Félix J. Palma.

No es la presente la típica novela sobre la Segunda Guerra Mundial, aunque el trasfondo de la guerra fundamente lo que sucede en la trama. Tampoco es la clásica novela sobre los campos de concentración aunque el que uno de sus personajes esté cinco años en Mauthausen determina lo que ocurre. Ni tan siquiera es la tan vista historia de nazis porque el supuesto nazi protagonista no es tal. En fin, una vez rotos los tópicos, El violinista de Mauthausen es literariamente un notable ejercicio narrativo en el que unos personajes principales muy bien trazados hacen no sólo creíbles, sino cercanos cada uno de los acontecimientos que transcurren en sus azoradas vidas.
La historia está construida sobre la base de una interacción de cuatro personajes fundamentales. En primer lugar Rubén Castro, refugiado político de la guerra de España en París y pareja de Anna Cavour, profesora de alemán con descendencia mitad francesa y mitad alemana. A ellos hay que añadir dos más, Robert Bishop, espía de la OSS norteamericana y Franz Müller, alemán y alguna cosa más. La trama avanza y retrocede por las vidas de estos cuatro personajes desde París hasta Berlín, desde Salzburgo hasta Mauthausen y las desgracias de tres de ellos, Franz, pero, sobre todo Anna y Rubén, parecen no tener fin.

Andrés Pérez Domínguez, al que ya había tenido ocasión de leer en La clave Pinner, traza un relato a caballo entre una historia de amor, una historia de espías, una historia bélica, una historia trágica… Va saltando de género en género torciéndolos todos ellos en pro de un argumento que nos lleva de un lado a otro, de un lugar a otro, de un personaje a otro. Es magistral el dominio de la narración que tiene el autor y que pone en marcha en una novela con un esquema muy bien trazado y roto en diversos pedazos para ser montado en un orden que puede parecer aleatorio pero que no es tal. Quizá sólo habría que objetar una cierta caída de la tensión en el tercer cuarto de la misma para volver con un final trepidante que no desvelaremos pues va trazando zigzags hasta sorprender.

Tal vez el personaje que más nos toca el corazón es Rubén, por ser llevado a un campo de concentración. Aconsejo la lectura pausada del capítulo sobre las penurias que pasa en un vagón de tren, da la impresión de que el propio autor haya viajado en uno de esos vagones de carga para ganado al describir con tanto acierto lo que pasa por las mentes de los que son conducidos al desastre. Al final de la historia también me sorprende la actitud del propio Rubén cuando, tras ser liberado del campo (no voy a descubrir mucho más), razona del siguiente modo tal y como aparece en la página 449: Yo debía estar muerto.

No hace mucho tuve ocasión de reseñar otro libro que habla más directamente de lo que ocurrió en los campos de concentración, en este caso en Auschwitz. Se trata de El mal absoluto de José Luis Muñoz. Ahí se centra bastante más en las torturas y barbaridades que se cometieron. No es, sin embargo, lo que sucede en El violinista de Mauthausen aunque comentaba la frase extraída de la página 449 porque coincide con la actitud de Yehuda Weiss, víctima de los campos de concentración en la historia narrada por José Luis Muñoz.

Para aquellos que puedan estar interesados el año pasado apareció una edición ilustrada de El violinista de Mauthausen en donde se puede seguir con precisión fotográfica la historia.
No voy a añadir nada más sobre esta narración que el autor confiesa que creó a partir de una imagen que captó en una estación de metro en Viena. Una pareja de bailarines que bailaba en su andén sin música. Por cierto, descubra el lector el porqué del título de la novela pues constituye uno de los motivos que une a sus personajes y cierran la trama.

miércoles, 9 de marzo de 2011

LOS AMORES DE SYLVIA DE ELIZABETH GASKELL


Los amores de Sylvia
Elizabeth Gaskell
Ed. Mondadori, 2010
Traducción de Damián Alou
603 pp
27,90 euros

Elizabeth Gaskell nació en 1810 en Chelsea (Londres), en el seno de una familia cuyo padre era ministro de la iglesia unitaria, una de las iglesias más tolerantes de la época y especialmente progresista en su actitud para con las mujeres, lo que permitió a Gaskell poder tener una buena educación. Es una escritora de tendencias progresistas y esto se puede observar en buena parte de su obra introduciendo el conflicto entre clases sociales.

Los amores de Sylvia es la historia de Sylvia Robson, una mujer muy bella de la cual se enamoran dos hombres muy distintos entre sí: Philip Hepburn, un joven con un futuro prometedor como comerciante pero físicamente poco agraciado, y Charley Kinraid, un hombre muy apuesto, mujeriego y pescador de ballenas. Entre ellos habrá un secreto que les marcará toda su vida. Viven en Monkshaven, ciudad inventada por Gaskell pero que parece ser que es la ciudad de Whilby, pequeña población pesquera que ella visitó junto con dos de sus hijas, famosa por sus balnearios y cuyo clima no era todo lo beneficioso que la Sra. Gaskell buscaba. De hecho, en toda la novela el clima es un factor primordial.

Bajo esta historia de amor, Gaskell nos da una interesante visión de la historia de la Inglaterra que narra en Los amores de Sylvia: "Suerte tenemos nosotros de vivir en la época presente, en la que todo es lógico y coherente"(p. 99)




La obra está escrita en pasado, narrando hechos que acontecieron 60 años antes. En ellos Gaskell , utilizando la historia de amor de los tres jóvenes, nos relata la situación social de la época: durante las guerras napoleónicas existían las patrullas de leva que enrolaban por la fuerza a todos los jóvenes sanos. En el caso de Los amores de Sylvia, estas patrullas aprovechaban cuando los pescadores retornaban de la pesca de la ballena en Groenlandia para secuestrarles y enviarles a barcos de la armada real para luchar contra los franceses. Esto marcará el futuro de Sylvia. Es muy interesante la visión que tiene Daniel Robson, padre de Sylvia, al respecto de las patrullas.

Los amores de Sylvia es una novela deliciosa. Su autora es, posiblemente, la mejor escritora de la denominada novela victoriana. Ha tenido la valentía de escribir la situación de la sociedad en las zonas industriales con una visión progresista y, lo que es más complicado, siendo mujer, y describir la mojigatería de la sociedad rural victoriana, profundamente cerrada, inculta y clasista.

Llama la atención que la protagonista de Los amores de Sylvia tenga una personalidad tan distinta a las de las otras novelas de Elizabeth Gaskell. Todas sus protagonistas son mujeres luchadoras, analíticas, con buena educación. Sylvia es todo lo contrario. Vive en un entorno tosco. Se deja llevar por los sentimientos, no por la razón. No le interesa aprender a leer: Después de todo-dijo Sylvia, arrojando su pluma y abriendo y cerrando su mano cansada y agarrotada-, no veo de qué me sirve agotarme aprendiendo a escribir cartas cuando no he recibido ninguna en mi vida (…) Si recibiera alguna, no sabría leerla (…) Ojalá desterraran a todos los hombres que se estrujan el cerebro inventando palabras nuevas.” (p.145-6)

Margaret Hale de Norte y Sur es una mujer que, pese a no vivir holgadamente y provenir de un ambiente rural, es instruida, y es capaz de defender a un hombre, el dueño de una importante empresa textil, de las posibles agresiones de sus trabajadores en un día de huelga. De la misma manera que Molly Gibson de Hijas y esposas, se siente muy atraída por los conocimientos científicos.

Es una novela para disfrutar, para no parar de leer hasta el final, pese a sus 603 páginas. Para seguir leyendo más novelas de Elizabeth Gaskell. Muy recomendable para todos aquellos lectores apasionados de este periodo de la literatura inglesa. Por cierto, es una delicia poder leer la novela en esta edición tan cuidada de Mondadori. Muy interesante el prólogo de Damián Alou, en el que nos adentra en el mundo de Elizabeth Gaskell.

Los amores de Sylvia fue publicada en 1863 y fue la última novela que publicó ya que falleció en 1865.
Pilar I.

lunes, 7 de marzo de 2011

UN KOALA EN EL ARMARIO DE GINÉS S. CUTILLAS


Un koala en el armario
Ginés S. Cutillas
Cuadernos del Vigía, 2010
14 euros
100 pp



Un koala que un buen día entra en nuestra casa y se dirige al armario para dormir, un equipo de fútbol que entrena cada día jugando con otro supuesto equipo que se ejercita en la mitad oscura del campo, un oficinista que habita en un ascensor, un tipo que se pasa una tarde mirando el misterio que oculta una puerta de la que salen o desaparecen personas, tales son los argumentos que Ginés S. Cutillas inventa para Un koala en el armario, argumentos extraídos de una vida cotidiana sesgada, contemplada con una mirada propia que tiene unas reglas que no siguen los cauces de la normalidad, sino que superan la realidad para crear otra nueva. Ésa es la virtud más importante del autor, Ginés S. Cutillas (Valencia, 1973).

Da la impresión de que últimamente se está moviendo algo en el cuento español y quizás Cutillas aporta su grano de arena. La lectura de Un koala en el armario no deja de recordarme algunos de los libros más celebrados de Juan José Millás como No mires debajo de la cama o El orden alfabético antes de que otros derroteros le llevaran a un más que mediocre Dos mujeres en Praga. No en vano Cutillas tiene la virtud de crear mundos que se rigen por normas propias que a los ojos de la razón pueden parecer simplemente absurdas o repentinas. El autor imprime un estilo característico a sus historias, un estilo que nos lleva a la sorpresa, a la extrañeza, al delirio e, incluso, a la risa. Relatos tras los que después de una narración más o menos creíble, una frase final, como un mazazo, nos sitúa en un terreno desconocido, absurdo, sin sentido. El término perplejidad será uno de los que más utilice el lector tras la lectura y asimilación de su contenido. Algunos cuentos necesitan de más de un simple vistazo y otros de un reposo para sacarle todo el jugo, porque Cutillas es un autor que esconde la carta definitiva en las últimas palabras.

De entre los más celebrados me inclino por La puerta, cuyo argumento ya he desgranado al principio, Desconfianza ciega o el grandísimo y delirante, casi diría marxista, por los hermanos Marx, El botón rojo. Pero no menos delirantes son El equilibrio del mundo o El mundo desde mi bañera. También descubrirá el lector qué se esconde tras un misterioso funcionario que siempre da las mismas respuestas en El funcionario, o la razón que se oculta tras una carta en Motivo de devolución y sabrá cómo y porqué uno acaba viviendo con una desconocida en Una historia doméstica.

Qué más decir de un libro que provocó que todo un vagón de metro se fijara en mí tras soltar una sorpresiva carcajada.

lunes, 28 de febrero de 2011

TRANSICIONES DESDE MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN EN MEMORIA.




Es difícil encontrar una obra en la que aparezca un tridente de autores tan comprometidos como el que acabo de leer: Manuel Vázquez Montalbán, José Saramago y Eduardo Haro Tecglen. Lamentablemente los tres ya han muerto. Cuánto hubieran dicho sobre esta época negra y oscura de vacíos ideológicos.

El motivo fundamental que origina este libro es un acto en memoria de Manuel Vázquez Montalbán, fallecido en el año 2003. Se edita en el 2004. Su título, Manuel Vázquez Montalbán en memoria de Serafín Palazón y Juan Carlos de Sancho.

El libro llegó a mis manos de casualidad y de rastro. No es una novedad, casi es una reminiscencia.

Las palabras de Haro Tecglen en su epílogo recordando un duro poemario de Vázquez Montalbán, Praga, me han sugerido una relectura de algunos de sus versos más perturbadores y a la vez más reveladores:

el mar estanque
paraliza el horizonte
barcos sin estela
cadáveres a la deriva de su propia sangre.

Y también:

los invasores
fusilaban archivos
borrachos de memoria bárbaros
hartos de carne humillada
y ofendida.
Y:

sombras de amenazas gritos himnos
la obscenidad del tanque enhebrando ventanas.


Es probable que Vázquez Montalbán no sea tan famoso por sus versos, incluso muchos desconocerán el libro del que estoy hablando. Quizá fuera necesaria una relectura de esta obra en este oscuro mundo donde la ideología predominante se fabrica en papel.

Vázquez Montalbán, Haro Tecglen, Saramago, cúanto os echamos de menos. Como diría Philippe Forest, Sarinagara. Si leen el libro ya me entenderán. Cuánto de memoria, cuánto de pérdida. En palabras del poeta japonés Kobayashi Issa, en sus enigmáticos versos:

sólo rocío
es el mundo, rocío,
y sin embargo.

Un paréntesis abierto como la vacuidad de la pérdida y el vacío intelectual que sólo dejan los grandes.


Manuel Vázquez Montalbán en memoria de Serafín Palazón y Juan Carlos de Sancho, El rinoceronte de Durero y el Gobierno de Canarias, Islas Canarias 2004.

Sarinagara de Philippe Forest, Sajalín editores,Barcelona 2009 (Se puede consultar la reseña de este libro en este mismo blog)

Praga de Manuel Vázquez Montalbán, Ed. Lumen,colección Ocnos,Barcelona 1982.

CUENTOS CHINOS DE ALEJANDRA DÍAZ-ORTIZ


Cuentos chinos
Alejandra Díaz-Ortiz
Trama editorial, 2009
85 pp
12 euros


Da la sensación de que el lector debe estar preparado para leer Cuentos chinos, básicamente porque en seguida descubre que en el libro no hay relación alguna con el país asiático y que la autora procede de México. Y ahí es donde entra la precaución, porque entonces debemos entender que la licencia poética nos llevará por un recoveco engañoso. Para terminarlo de arreglar, y a modo de colofón, descubrimos que “el amor es un cuento chino”. ¿Quizá un engaño?, ¿una mentira?...


Hace tiempo que descubrí que la cotidianidad es un terreno altamente ficcionable -Cotidianos, Ed. Isla Varia 2008-. En este caso la autora, Alejandra Díaz-Ortiz, de cuya vida sólo sabemos que ha nacido en México y se define como analfabeta pasional, parte de una realidad cotidiana para ficcionarla. Muchos de los relatos que encontramos, pues también hay algunos microrrelatos, parten o hablan de ese mundo tan cotidiano, pero a la vez tan rico en matices y posibilidades, que es el mundo de la pareja, de las relaciones humanas, del amor pero, y espero que me lo permita la autora, desde una óptica cuasi doméstica. El presente libro es un libro que bien entenderán las mujeres y que a los hombres nos aportará un contrapunto a nuestra visión de la vida. Seguro que ellas me entenderán. Por lo tanto es un libro que disfrutarán porque los relatos de Alejandra Díaz son relatos ingeniosos hechos con el corazón. Unas veces con un corazón espinoso, otros con un corazón quejumbroso, otras con un corazón amante.


Para empezar, un prólogo de Luis Eduardo Aute y, luego, un mundo de realidad, sí realidades, hechas cuento con un material narrativo reducido al mínimo, donde la paradoja, la frase final rompedora juega un papel esencial. Cuentos cortos, fácilmente digeribles pero que pueden caer como un mazazo en el lector, simplemente porque nos enseñan que la vida también contiene el material narrativo que nos muestra Alejandra. No encontraremos textos complicados, ni recursos estilísticos enrevesados pero sí que nos harán pensar.


A veces frases contundentes:
“Pero lo que sí me ha jodido de mi muerte es esta puñetera certeza de no volver a respirarte”.
Muchas veces es la paradoja la que fundamenta la historia como en su magnífico Karma. En otras ocasiones la obviedad resulta el terreno abonado para la mayor de las paradojas (No hay que llevar el trabajo a casa) o sustenta una realidad basada en la propia mentira (Ya….).


Lo imposible se hace real y lo deseado se convierte en una realidad que jamás hubiera uno querido que sucediera (A grandes males, grandes remedios).


Y, puestos a poner, la autora también demuestra que no todas las mujeres necesitan encontrar al príncipe porque en muchas ocasiones el príncipe puede convertirse en rana o situarnos en terreno pantanoso (Amor al primer verso).


Pero a Alejandra Díaz-Ortiz también le puede la curiosidad y la búsqueda de los intrincados significados de las palabras y sus posibilidades - (Per)versiones -.


Hay relatos que dejarán al lector perplejo (Sonrisa número quince o en Reflejo condicionado).


También hay un lugar para la crueldad, para el desajuste de los amantes, para descubrir que a veces las cosas nos ocurren a destiempo cuando a nuestro amante le hubiera gustado que ya hubieran sucedido y el amor acaba languideciendo (Hubo una vez que un hombre muy guapo me amó).


La anécdota es un territorio prolífico para la autora (La última voluntad), también he hablado de la paradoja (Una amiga de verdad) o el cliché (Por amor).


Sorprende como las situaciones más tristes, más desagradables también pueden ser tratadas con una cierta sorna como en 1536. Y esa misma sorna nace de la propia realidad en el relato Israel, donde el protagonista pretende cambiarse el nombre en el registro civil pues no desea ser un sinónimo de “matar niños, civiles inocentes o de guerra” (p.70)


Algunos de los relatos más interesantes llevan el número del diablo como título –aconsejo fervientemente que encuentren la explicación al 666- o el escatológico relato de lo que se puede dar o quitar en Página de sucesos.


Uno de las historias que jamás nos gustaría protagonizar, por su dureza, es La llamada del mes.

Y, probablemente, uno de los que más me ha gustado es Pantalón de vestir, por su capacidad para buscar la contradicción a la vez que por su contundencia al mostrarla.


Descubran en Cuentos chinos estas pequeñas o grandes mentiras encubiertas, déjense también engañar aunque no sean chinos o chinas y quizá, y a pesar de todo, crean en el amor. Bueno, si lo desean.

lunes, 7 de febrero de 2011

TIEMPO DE VICENTE LUIS MORA


Tiempo
Vicente Luis Mora
Ed. Pre-Textos, 2009
93 pp.
15 euros

Tiempo de Vicente Luis Mora (1970) debe ser un eslabón más de la literatura en construcción o de las pasarelas que crea el autor. Un eslabón de un proyecto literario en constante erupción y definición. Una tarea en la que uno puede adentrarse simplemente con observar su blog, Diario de Lecturas.


Para empezar Tiempo no es un poemario al uso, pues mezcla diversas técnicas que van desde la poesía más lírica hasta la poesía visual, el uso de imágenes, la variación de textos poéticos y narrativos, etc. Todo es válido en la construcción del autor que percibe el mensaje como un todo compuesto de submensajes, al igual que la televisión puede observarse también a través del zapeo.


Trabé contacto con la literatura de Vicente Luis Mora a través de su novela Alba Cromm por lo que ya conocía la manera de entender la escritura del propio autor, pero debo decir que éste es el primer poemario suyo que leo.


Desde un primer momento el lector descubre que los referentes poéticos del autor están fuera de la propia poesía y fuera de ese contexto deben ser tratados. Son la física y la química (p.15):


Según Heisenberg
se puede saber
el lugar
donde están mis partículas
o su dirección,
pero no las dos cosas
al mismo tiempo.

Ante esta dificultad a la hora de hallar referentes, siquiera asideros, lo mejor que puede hacer el lector es avanzar en la lectura de Tiempo y captar la complejidad de algunos de sus textos (p.17).


El tiempo es solución
para la disolución


De la máxima de Heisemberg puede deducirse entonces la fractura de todas las cosas. La fractura del tiempo, la fractura de nosotros mismos. Y esa misma fractura crea visiones distintas de las mismas cosas (p 18).


El sujeto es arena
visto desde fuera,
compacto;
disgregado,
desde dentro.


Pero algo de luz nos arrojan las palabras del autor entre tan intrincados principios (p19):


El mundo es física
y nosotros, química.


Una de las dificultades que tenemos es clasificar el mundo, la realidad, y saber por qué se ordena de tal manera (p20).


La realidad
es igual
en todas partes.
Lo que ignoramos
es cómo se ordena.
Por qué
se ordena.


Como si la química y la física se hubieran combinado secretamente o como si un alquimista hubiera descubierto el secreto de la creación, tenemos una dificultad, no disponemos de las claves (p21).


No tenemos
el libro
de fórmulas


En nosotros subyace parte de la argamasa que hace posible la materia (p23).


nada mas poderoso
que la materia
uniéndose al producto
de la boca


Hay momentos en que Tiempo parece contener algo así como un misticismo científico. Y sin embargo, el autor nos va dando algunas claves para alcanzar el objetivo. Quiere decirnos que el no tener nada, el vacío, nos hará ser más felices (p25):


Lleno de cosas
(…)
se llama desierto
(…)
y quedo hueco,
feliz.


La poesía de Mora también nos ayuda a construir la realidad y otorga una dimensión a las cosas y al pensamiento que, por separado, parecen no tener sentido. Para el autor es importante la poesía porque nos sitúa en el espacio; la filosofía, porque coloca el pensamiento frente al sinsentido y el arte porque construye el espacio como un ser vivo (p26).


Pero como el propio autor afirma con rotundidad, la incertidumbre no la crea el principio de Heisemberg, al cual vuelve, sino Dios (p36). Y bajo tal premisa parece Mora aceptar su existencia. Curioso podría parecer que un poemario basado en principios tan científicos aluda a Dios, si no es para contraponer lo uno a lo otro. El principio científico, aquí hecho verso, al principio deístico.


Y del principio científico nadie se salva, porque hoy en día es tan fácil unir los puntos dispersos del mundo con el Google Earth (p.41)


Por todo ello, según Mora, el ser más inteligente es el que se acerca más por su modo de vivir a lo que será al final. Si uno vive en el vacío, desprovisto de cosas y objetos, antecede con su postura a la nada en que nos convertiremos (p47):


Nuestro destino
es la nada
(..)
Y el hombre más vacío
sólo es más inteligente.


Y a continuación, y casi de forma cruel, nos sitúa en lo que somos, nos diluye en la inmensidad del conocimiento (p48):


La angustia
vertical
de la existencia
en grupo:
esos granos de arena,
esos millones iguales,
todos nosotros.


Así la metáfora adquiere sentido, el desierto es la sociedad y cada uno de los granos, un individuo.


Una prueba más del enfrentamiento Dios-conocimiento se plasma en los versos (p51):


Si hay Dios,
es un suicida,
y si no el Caos
hace honor
al nombre.


Al fin y al cabo no estamos seguros de lo que sabemos y de todos nosotros sólo quedarán nuestros objetos.


El desierto, la sociedad, no está vacía, está llena del tiempo de todos los individuos que la componen, como el desierto está lleno del tiempo que tardó en construirse cada una de las motas de polvo que lo constituyen (p67):


Sí, quizá,
a pesar de todo
nos valga la imagen
del desierto
como explicación
del mundo


Y, al igual que la máxima de Heráclito, nadie cruza el mismo río dos veces (p70):


nadie puede
pisar dos veces
la misma arena

Dejemos que Tiempo de Vicente Luis Mora nos diluya por unos instantes en un tiempo de grata lectura

lunes, 24 de enero de 2011

EL MAL ABSOLUTO DE JOSÉ LUIS MUÑOZ


El mal absoluto
José Luis Muñoz
Ed. Algaida, 2008
309 pp
20 euros



Algunos descubrimos los campos de concentración nazis a través de aquel pavoroso libro llamado Deportación. Más tarde tuvimos ocasión de leer el best seller de Gerald Green, Holocausto que, posteriormente, se convirtió en serie televisiva con gran éxito en los años 70. Todos comprobamos la eficacia alemana en la maquinaria de exterminio tanto como en la maquinaria de guerra - ver Las armas secretas alemanas de Briand Ford-.

El mal absoluto de José Luis Muñoz habla del holocausto y de los campos de exterminio, aunque la acción del libro se desarrolla mucho después. Aprovechando la celebración del aniversario de la liberación de Auschwitz un equipo de la televisión alemana ZDF entrevista a un oficial de la SS, Günter Meissner, que estuvo allí tras ser herido en el frente ruso. Lejos de arrepentirse de sus actos, lo que hace es enorgullecerse y justificar lo que pasó basándose en el momento histórico y en el ascenso al poder de Hitler. Como contrapunto a este personaje, la televisión también entrevista a Yehuda Weiss que coincidió allí, en Auschwitz, como víctima. La narración continúa en un extraño juego en el que los papeles de víctima y verdugo tienden al final a intercambiarse en un original juego de espejos.

Pese a que la trama de la novela no es excesivamente complicada, el punto fuerte de la misma es lo real y bien trazados que están los perfiles psicológicos de ambos personajes: Günter Meissner y Yehuda Weiss.

El autor ha tenido que estudiar bien algunos aspectos de la vida en Auschwitz, sin embargo utiliza a la perfección ese material en el punto justo para no aburrir, poniendo la información en boca de los personajes en lugar de dejarla en manos del narrador que hubiera sido más fácil.

Ya había tenido ocasión de leer a José Luis Muñoz en una obra posterior, La frontera sur. En el caso de El mal absoluto el conflicto se sitúa en primer plano, como si el pasado retornara, como si se hubiera cerrado en falso. Y J.L Muñoz pone en boca de Yehuda Weiss y de la entrevistadora, Eva Steiger, la denuncia de los juicios de Nuremberg. Se pregunta cuántos de los que intervinieron en el exterminio nunca fueron juzgados. Günter Meissner fue uno de ellos.

Otro de los aspectos a destacar por el que sobrevuela el libro son los experimentos con prisiones que se llevaron a cabo. Ya tuve la ocasión de reseñar un libro en el que se hablaba de experimentos médicos en campos de concetración con detalle -Doctores del infierno de Vivien Spitz-. José Luis Muñoz a través de sus personajes narra algunos de estos experimentos.

En general podemos pensar que el tema de los campos de exterminio ya ha sido ampliamente tocado en la literatura y en el cine. Sin embargo, José Luis Muñoz tiene la habilidad de narrar los sucesos fuera de ese tiempo histórico, basando el nudo narrativo en la acción-reacción de los personajes y acercándose más a una novela psicológica.


El mal absoluto fue premiado con el XI Premio de novela Ciudad de Badajoz.

lunes, 17 de enero de 2011

CHÉJOV COMENTADO DE ANTÓN CHÉJOV


Chéjov comentado
Antón Chéjov
Edición y prólogo a cargo de Sergi Bellver
Comentarios:Jon Bilbao, Matías Candeira, Luis Alberto de Cuenca, Óscar Esquivias, Ignacio Ferrando, Hipólito G. Navarro, Víctor García Antón, Eduardo Halfon, Juan Carlos Márquez, Ricardo Menéndez Salmón, Elvira Navarro, Salvador Luis, Marta Rebón, Care Santos, Eloy Tizón y Paul Viejo.
Traductores: James y Marian Womack
Nevsky Prospects, 2010
318 pp
22,50 euros

Que a estas alturas un clásico nos pueda parecer imprescindible es poco menos que una perogrullada. Mucho más si ese clásico es un autor ruso del siglo XIX y tiene como apellido Chéjov.

Tuve la ocasión de asistir a la presentación del libro Chéjov comentado que sirvió acaso también de presentación de la propia editorial, Nevsky Prospects, en Barcelona. Allá estuvieron sus traductores, James y Marian Womack; su editor, Sergi Bellver; uno de los comentaristas, Jon Bilbao, y el escritor Fernando Clemot como maestro de ceremonias. De sus palabras, de las propias palabras del editor, Sergi Bellver, y en dichas palabras, uno encuentra la explicación a la pregunta. Seguro que habrá quién pueda preguntarse, no sé si con razón o sin ella, qué necesidad había de volver a traducir a Chéjov (1860-1904) y de volver a publicarlo puesto que sus obras nos han llegado ya en diversas ediciones y se encuentran también en bolsillo (Yo mismo poseo, al menos, un par de ediciones de los cuentos de Chéjov: La dama del perrito y otros cuentos, Ed. Orbis, 1982 y Cuentos de Chéjov, Ed. Vergara, 1964, amén de una recopilación denominada Maestros rusos, en cuyo volumen tercero también aparecen cuentos de Chéjov, ed. Planeta, 1962) Quizá habría que explicar que se cumple el 150 Aniversario de Antón Chéjov pero también habría que adentrarse en el propósito último del libro que no es más que establecer una mirada sobre el autor ruso desde la perspectiva de dieciséis escritores actuales. El de mayor edad nacido en 1950, el más joven en 1984. Y esta visión da lugar a numerosas perspectivas, comentarios e, incluso, algún relato y un divertimento a modo de J´acuse. Pero no nos adelantemos. Quizá primero decir qué vamos a encontrar en el libro. Inicialmente el prólogo de Sergi Bellver. Seguidamente un total de dieciséis relatos de Chéjov y también dieciséis comentarios a cerca de dichos relatos. Comentarios que vienen de los siguientes autores: Jon Bilbao, Matías Candeira, Luis Alberto de Cuenca, Óscar Esquivias, Ignacio Ferrando, Hipólito G. Navarro, Víctor García Antón, Eduardo Halfon, Juan Carlos Márquez, Ricardo Menéndez Salmón, Elvira Navarro, Salvador Luis, Marta Rebón, Care Santos, Eloy Tizón y Paul Viejo.


Del prólogo de Sergi Bellver recomiendo encarecidamente leer el último párrafo – en realidad recomiendo leerlo todo, pero esto especialmente – pues constituye una suprema muestra de amor a la literatura y una declaración de intenciones. Baste una pequeña parte del texto como ejemplo: “Escribimos porque creemos que a nuestra luz los lectores podrán mirar lo real del mismo modo en el que lo percibimos o, mejor aún, de una manera distinta pero complementaria a la nuestra. Escribimos para preguntarnos juntos” (p.24).


Uno podrá compartir o no la selección de los relatos. Hay quien echará en falta La dama del perrito o quizá algún otro. Yo agradezco especialmente la publicación de Tristeza, Enemigos, Desdicha y Ostras.


En todos ellos encontraremos una de las características fundamentales de la narrativa chejoviana basada en la importancia del detalle. Chéjov es un maestro a la hora de crear una narración prácticamente de la nada, por ejemplo en Pequeñeces o El amanuense. De su meticulosidad en la construcción ya hablé no hace mucho con motivo de la reseña de Cuaderno de notas, Ed. Páginas de Espuma-La Compañía, 2010 en donde podremos encontrar los entresijos de su escritura. Entresijos que voy a intentar destacar en los relatos de este Chéjov comentado. Porque no sólo es un maestro del detalle, lo es también de la psicología en la construcción de los personajes. Las Bellas nos plantea cómo un hecho similar nos provoca un efecto diferente en función del momento en el que nos llega. En el relato uno llega a ver la profundidad psicológica con la que Chéjov plantea sus personajes. Me quedo también con unas palabras de Luis Alberto de Cuenca en su comentario: “la costumbre no engendra tristeza, sino renuncia, conformismo, resignación” (p. 44). Pero Chéjov es fundamentalmente un autor que pisa con los pies en el suelo, es médico y odia la incultura y la superstición porque capta el daño que puede llegar a hacer. El misterio constituye un alegato contra la superchería y la incultura. Una denuncia de la propia imbecilidad. Incluso una personalidad importante, como el consejero Navaguin, puede verse engañado por la superstición. Como resuelve Ignacio Ferrando es un “reconocimiento de la propia estulticia” (p 57).


Matiz a matiz nos topamos con Casa con mezzanina, donde Chéjov plantea la imposibilidad del amor entre dos mundos opuestos: el de un artista, cultivado y elitista, y el de la maestra, Lida, que vive la crudeza de la realidad. Aunque no es propiamente la mujer, Missius, de la que se enamora el pintor, pero sí la que impide ese emparejamiento. En el relato también destaca el contenido de las acaloradas conversaciones que mantienen la maestra y el pintor que muestra la disparidad de ambos mundos. En su comentario, Eloy Tizón destaca la capacidad de Chéjov para “capturar en su fina malla los matices fugaces” (p.87), esos pequeños matices que sirven al autor para construir historias y de los cuales ya he hablado. Y cuando el detalle se convierte en el punto sobre el que aguarda el funesto final nos llega Quiero dormir. Un relato en el que el lector llega a ponerse en el lugar de la protagonista, la niñera Varka, y justifica el fin que aguarda, a pesar de la crueldad porque la realidad también es cruel. Esclavizada de noche y día e incapaz de poder descansar ni un solo minuto. Eduardo Halfon se pregunta si “¿no es la nimiedad la materia prima del cuentista?”(p. 100). Nimiedad y matiz, matiz que es más que motivo para cometer una acción tan despreciable como el asesinato pero que también constituye la única solución para deshacer una injusticia. En esa crueldad se encuentra el protagonista de El hombre enfundado; narra porqué un hombre se deja morir al verse ridiculizado. Salvador Luis destaca con acierto la naturaleza de un ser “intratable, aprisionado por las normas sociales y el-qué-dirán” (p.129). Crueldad que justifica las acciones de Yakob en El violín de Rothschind y que nos desentraña una historia de arrepentimiento. Marta Rebón relaciona al personaje principal de la historia, Yakob, con el propio autor, en ambos el arte les otorga un sentido a la vida dado que tanto Yakob, el violinista, como el propio autor viven en dos mundos: el de Yacob como fabricante de ataúdes y el de Chéjov como médico. La música y la escritura les dan una razón para la vida, argumento que ya nos suena en el relato Casa con mezzanina donde el pintor mantiene una postura en la que su mundo se sostiene por su amor al arte.


También es común en Chéjov esa sátira comedida que se manifiesta en numerosos relatos. En En Moscú a un bohemio autor sólo le queda una cosa que hacer en la vida. Suicidarse. Óscar Esquivias capta bien la esencia de la narración para deconstruirla y crear un nuevo relato, Temblad, filisteos.


Seguidamente vienen tres de los cuentos que más me han gustado: Tristeza, Enemigos y Desdicha. En Tristeza destaca la pena que produce no el saber de la pérdida que ha sufrido el protagonista, un cochero, sino la desdicha de no saberse escuchado por nadie. Chéjov huye del sentimentalismo, al contrario de lo que haría un autor romántico. Víctor García Antón destaca la renuncia “a compartir su existencia con otros hombres” (p. 177) al sentirse rechazado por los que le rodean.


En Enemigos se ahonda en la contradicción de dos circunstancias adversas. Por un lado la muerte de un hijo y por el otro la cuasi muerte de una esposa. El autor va tirando del hilo para mostrarnos el porqué de esa contraposición en la que Ricardo Menéndez Salmón destaca, en un magnífico análisis, la historia de la fatalidad y de la imposibilidad del perdón para lo cual nos desmenuza la literatura chejoviana y la carveriana en un texto de análisis literario más que recomendable.


En Desdicha pasamos de la fatalidad al cuasi terror con un punto gore, incluso. Y en Incidente ocurrido a un médico vuelve a aparecer la figura del doctor que ha ido siendo personaje principal en más de un relato.


Grisha nos habla de la ternura del descubrimiento de la realidad por parte de un niño.


Confesión da pie a Paul Viejo a crear un texto aguerrido contra Chéjov a modo de J´acuse, cuyo inicio es más que una declaración de intenciones a modo de divertimento: “Ocurre quizá demasiado a menudo que a Chéjov, como al militar de cualquier país que jamás ha entrado en combate, el valor se le supone” (p. 261). Intente el lector -de acuerdo o no con el comentarista- seguir el razonamiento, ejercicio cuando menos literariamente interesante.


El último relato, Ostras, parece ser una premonición del inmediato futuro de Chéjov después de su muerte tal y como destaca Hipólito G. Navarro. Chéjov fue transportado tras su fallecimiento por un tren cargado de ostras, en cuyo vagón fue depositado para conservarse.


Tras este pequeño pero somero recorrido por el contenido del libro y tras haberlo leído no ya con atención, sino con delectación, puedo decir no sólo que Chéjov comentado es un buen libro, sino que diría que es uno de aquellos libros que no podemos dejar pasar si amamos la literatura, aunque tengamos la desgracia de no ser rusos para leerlo en su idioma original.