jueves, 3 de octubre de 2013

TRATADO DE ORNITOLOGÍA DE ANTONIO JIMÉNEZ PAZ


Tratado de ornitología
Antonio Jiménez Paz
Baile del Sol, 2013.
79 pp.
10 euros

Tratado de ornitología no es el último libro publicado de Antonio Jiménez Paz, es una reedición. De hecho en el prólogo que realiza su primer editor, Ernesto Suárez, ya nos advierte de que estamos ante una reedición del libro 20 años después, como los tres mosqueteros. Comento este hecho porque no nos encontramos ante el libro posterior a Casi todo es mío (2008, reeditado en el 2010), ya comentado en este blog, y a pesar de Zoo sin fauna (2010) que es una antología personal y que contiene algún poema de este Tratado de ornitología.

A veces cuando se aborda una reedición hay la tentación de modificar el verso. Creo que no es este el caso y que se ha mantenido el conjunto, versos e imágenes. Así pues nos encontramos ante un libro del autor de hace veinte años. Pero del mismo modo ya se vislumbran diversas características que lo enlazan con textos posteriores: un afán de abarcar con pocas palabras por eso el verso es sucinto y tiene siempre diversas lecturas. En este caso es muy visible el uso de la paradoja porque las distintas lecturas dan lugar a ideas aparentemente fuera de lo que consideramos habitual:

(p.32) “Había un pájaro
que no sabía dónde
aguardan los árboles
que nunca vuelan”

o en:

(p.36) “ en el pío-pío
de un pájaro inclinado
 al silencio”

o también en:

(p.61) “Pájaro sobre pájaro.
Así se construye un árbol.
Árbol sobre árbol.
Así se construye un nido”

Baste decir que su lenguaje, y, sobre todo, su uso, aparentemente cerrado, aparentemente dubitativo es sólo una excusa para buscar un lenguaje, un motivo para jugar con el lector. En este caso, y especialmente en este Tratado de ornitología, donde además se une la imagen, una imagen que aparentemente nada tiene que ver con el texto. Imágenes de cuerpos desnudos y de lucha mientras los textos hablan de pájaros.

En la contraportada José Ismael Gutiérrez habla del esencialismo de las palabras de Antonio Jiménez Paz, esencialismo en querer expresar mucho con poco, esencialismo que aborda la incertidumbre de la palabra y de su búsqueda. ¿Quizá no existe la palabra justa? ¿Quizá lo que no hay es una única forma de expresar una cosa sin quizá poder expresar la opuesta? ¿Qué propósito tiene el autor al incrementar esa incertidumbre no añadiendo títulos a sus poemas –exceptuando precisamente el último-?

Tratado de ornitología habla de pájaros. Los pájaros sugieren libertad, sugieren salir de lo habitual, aquí son también una excusa para hablar de otras cosas.
(p.19) “Hay pájaros que merecen versos.

Hay palabras
que en sus vuelos
no se deberían cruzar”

Y la imagen que sigue al texto es una invitación.
Y en esa excusa para hablar de otras cosas hay también un gesto de humor:

(p.25) “El sol no asoma
hasta que las aves
recién peinadas
se alinean sobre las ramas”

Y parece que también hay lugar para la crítica:

(p.29)”Algunos pájaros revolotean
golpeando un cuerpo tranquilo,
machucando el alfabeto
por un grito misericorde”

¿O es que acaso no hay personas, incluso escritores y poetas, que con sus palabras machucan el lenguaje?
Y frente a eso el autor no hace más que jugar una y otra vez con el lenguaje:

(p.35)” De tus mil y una noches
dame tres o cuatro para mis días”

Y del amor:

(p.35)“Podríamos jugar en serio,
podríamos hacerlo, mi amor,
de vez en cuando”

Al final uno acaba extrayendo pequeñas conclusiones vitales:

(p.42) “El cielo es un ensayo
 general”

Y el pájaro parece sólo tener una única certidumbre: su vuelo.

(p.53) “Ave migratoria,
te veo llegar y partir”

Hasta la renuncia:
(p.54) “Vuélame tú”





lunes, 2 de septiembre de 2013

MARY BARTON DE ELIZABETH GASKELL




Mary Barton
Elizabeth Gaskell
Traducción: Miguel Temprano García
Alba Editorial  2012
479 pp
30 €


Elizabeth Gaskell (1810-1865) fue una novelista inglesa que vivió en la época victoriana. Nació en Chelsea, cerca de Londres. Su padre fue pastor de la iglesia unitaria, una iglesia tolerante y progresista, lo que permitió que Gaskell pudiera tener una buena educación.

Cuando era un bebé su madre falleció y éste sería un tema recurrente en su obra, especialmente en Mary Barton. El padre volvió a casarse por lo que Elizabeth Gaskell pasó una buena parte de la infancia con su tía, en Knutsford, Cheshire. Esta población quedaría inmortalizada en la maravillosa novela Cranford (1853).

En 1832 se casó con William Gaskell, también reverendo de la iglesia unitaria y con una vida literaria reconocida. Establecieron su residencia en Manchester, cerca de la zona industrial. Esto contribuyó a que parte de su obra contenga una importante carga social: Mary Barton, Norte y Sur (1854), por ejemplo.

Como consecuencia de las obligaciones de su marido, Elizabeth Gaskell conoció de cerca la vida de los obreros de Manchester, su precaria situación económica y las consecuencias de la Revolución Industrial. En ambas novelas se puede observar lo que provocó la crisis en el sector textil: el desempleo,  el hambre, los movimientos obreros, las huelgas y las diferencias sociales entre obreros y patronos.

Elizabeth Gaskell fue una escritora de tendencias progresistas. El ambiente que la rodeaba era de intelectuales, disidentes religiosos o reformadores sociales. Alguna de las personas que frecuentaban su casa, el 84 de Plymouth Grove, (hoy en ruinas) fueron Charles Dickens y Charlotte Brontë, entre otros.

Mary Barton fue su primera novela. La publicó en 1948  de forma anónima y obtuvo un gran éxito.  En ella se narra la historia de Mary Barton,  una muchacha muy bella y  de la cual están enamorados dos hombres, Jem Wilson, obrero de una fundición y enamorado de ella desde que eran niños y Harry Carson, un joven adinerado, hijo de uno de los patronos de una empresa textil de Manchester, que se encapricha de ella.

Mary coquetea con Harry aunque no está enamorada de él. Realmente coquetea con la ilusión de vivir en la abundancia, de ser rica. Cuando Jem le declara su amor ella le desprecia pero será en ese momento en que  ella se dará cuenta de lo que siente por él.

Un crimen inesperado hará que se convierta en la heroína de esta novela.

La trama de Mary Barton gira en torno a las  revueltas sociales  como consecuencia de la Revolución Industrial,  la pérdida de seres queridos  provocada por las enfermedades derivadas del hambre, de la miseria y de la falta de recursos económicos y las diferencias irreconciliables entre los propietarios de las empresas textiles y los obreros: “Las fiebres (como ocurría a menudo en Manchester) eran tifoideas causadas por las míseras condiciones de vida, la suciedad del barrio y el desánimo del cuerpo y del espíritu. Eran virulentas, malignas y muy contagiosas”. (pág. 84).

 Elizabeth Gaskell perdió a su único hijo cuando era pequeño y, en esta obra, utiliza esta vivencia para describir escenas desgarradoras de la muerte de niños por falta de alimentación. De la misma manera que utiliza la falta de la figura materna para justificar alguna de las decisiones que toma Mary.

En el prólogo, escrito por Elizabeth Gaskell, ya nos da una idea de cuál va a ser la temática de la novela: “Siempre había tenido una gran simpatía por esos hombres angustiados, que parecían condenados a luchar toda su vida con el trabajo y la necesidad (…)”. Es un prólogo que pese a estar escrito en 1848 es muy actual: “Por ahora, mi impresión es que han dejado a los obreros en un estado en que las lamentaciones y las lágrimas se dejan de lado por inútiles, y en que los labios se aprietan para maldecir y los puños se cierran dispuestos a golpear”.

Bajo la historia de amor que nos narra en Mary Barton, Elizabeth Gaskell  hace una dura crítica sobre  la situación social en la que viven los obreros de las grandes ciudades: “La indigencia y el sufrimiento de los operarios de las fábricas llevaba a sospechar a muchos de ellos que los legisladores, los magistrados, los patronos e incluso los sacerdotes eran, en general, sus opresores y sus enemigos, y estaban confabulados para oprimirlos y explotarlos” (pág. 112).

Es muy significativa la voz del padre de Mary, John Barton. Tejedor en una empresa textil, sindicalista y, como muchos de los trabajadores de estas empresas,  se quedó sin trabajo como consecuencia de la mecanización de las fábricas y de las crisis. Recuerda mucho a Higgins, el amigo de Margaret Hale en Norte y Sur.

Tiene una clara conciencia de clase y siente  una tremenda animadversión hacia los patronos: “¿Y qué bien me han hecho para que les tenga simpatía? (…).Cuando estoy enfermo, ¿vienen a cuidarme? Cuando mi hijo yace moribundo (…), ¿acaso vienen a traerme vino o el caldo que podría salvarle la vida? Y, si me quedo varias semanas sin trabajo cuando vienen mal dadas y llega el invierno con las negras heladas y el viento de levante y no hay carbón en la estufa, ni mantas para la cama y se marcan las costillas por debajo de la ropa hecha jirones, ¿comparte conmigo el rico su abundancia como debería hacer, si su religión no fuese un camelo? (…). No, los únicos que se preocupan por los pobres son los pobres”. (pág. 23-24). Toda una declaración de intenciones.

El lector podrá darse cuenta que es una novela con una temática muy actual. El detonante de la muerte de Harry Carson no es más que la ira de unos hombres desesperados porque no tienen nada que ofrecer a sus familias y el joven rico, en la reunión entre una delegación de obreros y el patrón, hace la caricatura de uno de los sindicalistas, riéndose de su precaria fisonomía. Hace unos días pudimos ver en los medios de comunicación como unos jóvenes adinerados, delante de la Audiencia Nacional, se reían de la desesperanza de unos ciudadanos, en su mayoría pensionistas, afectados por la estafa de las acciones preferentes de una entidad bancaria. Han pasado más de ciento cincuenta años y seguimos igual.

Es muy curiosa la presentación de los capítulos de Mary Barton. Siempre los inicia con un poema, canciones o citas de la Biblia, y siempre tienen que ver con la trama del capítulo. Esta técnica también la utilizó en Norte y Sur.

He de reconocer que Elizabeth Gaskell es una de mis escritoras preferidas. He releído varios de sus libros y nunca me canso de leerlos. Es una gran escritora.  Recomiendo las series británicas de la BBC que están basadas en sus novelas: Cranford, Regreso a Cranford, Esposas e Hijas y Norte y Sur.

Realmente el lector no se sentirá defraudado con la lectura de Mary Barton, o con cualquiera de las obras de la señora Gaskell.

domingo, 18 de agosto de 2013

LA SEGUNDA VIDA DE VIOLA WITHER DE STELLA GIBBONS


La segunda vida de Viola Wither
Stella Gibbons
Traducción: Laura Naranjo y Carmen Torres García
Ed. Impedimenta, 2013
453 pp
22,75 €

Stella Gibbons (1902-1989) nació en Londres  en un entorno familiar de clase media inglesa y con un padre aficionado al alcohol y al láudano y  un profundo odio hacia las mujeres. Esto fue utilizado por Stella Gibbons en parte de su obra y, quizás, uno de los personajes de esta obra, Victor Spring, sea el reflejo de lo que ella vivió. Fue periodista y escritora de novelas, relatos y poesía, pero es reconocida especialmente por la novela  La hija de Robert Poste (1932)  y su secuela Flora Poste y los artistas (1949). 

Publicó La segunda vida de Viola Wither en 1938 y en ella nos narra las vivencias de Viola, una joven guapa y sencilla, hija de un aficionado al teatro  y que, a su muerte, la deja en una difícil situación económica.
Viola  decide casarse con Teddy Wither, joven adinerado y por el que no siente ningún cariño. Pero al poco tiempo este también fallece y ella se ve obligada a vivir con los padres de Teddy, en Essex, porque su marido también carece de fortuna.

Los señores Wither son una familia burguesa que vive en un entorno opresivo,  rural  y bastante aburrido. Él está obsesionado con el dinero y quiere controlar las inversiones de todos los miembros de su familia. Ella es una mujer sumisa y muy conservadora y en la novela su vida sufrirá un importante revés.

Además de su hijo fallecido tienen dos hijas solteronas e  inútiles: Madge, de treinta y nueve años, interesada por el deporte y  los perros  y Tina, de treinta y cinco, cuyo único interés es su cabello, la moda y los libros de psicología femenina.

Cuando Viola se instala en The Eagles (así se llama la casa de los Wither), no es muy bien recibida. La señora Wither no entiende cómo su hijo se casó con una vulgar dependienta y su suegro pretende controlar todo su dinero, sin saber que no tiene ninguna fortuna. De hecho, con la única persona con la que llega a tener una cierta amistad es con Tina.

La vida en The Eagles es bastante aburrida: “Madge no era muy ducha en interpretar sus sentimientos con claridad; solo sabía que siempre estaba más contenta en el desayuno que en la cena” (pág. 12) pero todo comenzará a cambiar cuando aparecen en escena algunos personajes masculinos: Victor Spring, un  joven apuesto y rico, del que se enamorará Viola y Saxon Caker, el guapo chofer de la familia Wither, del que se enamorará Tina.

La segunda vida de Viola Wither nos recuerda a La Cenicienta aunque los personajes no son como en el cuento. Ni Viola es una fregona ni Victor es un príncipe azul.

Todo empieza en un baile estival, en casa de los Spring. Victor, el primogénito de la familia, además de ser guapo y rico es un joven profundamente machista. Según Gibbons “su opinión era estúpida, retrógrada y ultramasculina. Nunca abandonaba la idea (…) de que a las mujeres había que mantenerlas ocupadas con algún entretenimiento puramente femenino como coser, arreglar flores o cuidar niños hasta que un hombre requiriera su atención” (pág 295).  A Victor “las mujeres que sobrevolaban océanos, ganaban carreras de coches, escribían novelas brillantes o dirigían grandes negocios no le despertaban ni un ápice de admiración” (pág. 295). Vamos, todo un dechado de virtudes. Pero Viola será muy feliz con él.

Como toda la obra de Gibbons, La segunda vida de Viola Wither es una novela inteligente y cargada de ironía. Stella Gibbons tiene una escritura clásica, no en vano es admiradora de Jane Austen. En Westwood criticaba la aristocracia londinense y en  esta novela lo hace de la burguesía rural con ciertos dejes victorianos: no tolerar matrimonios dispares, actuar de determinada manera por el qué dirán, en definitiva, aparentar.  Todo ello hace que alguno de  los personajes quieran huir de Sible Pelden para instalarse en Londres.

De hecho, el escándalo se produce cuando Tina se enamora de Saxon, el chófer de la familia, y se casa en secreto con él antes de que éste herede una fortuna:” me enamoré de él en cuanto llegó. Es muy guapo y en esta casa… (…) Ninguno de nosotros es guapo y la vida que llevamos tampoco es bonita. (…) Ninguna mujer puede resistirse a eso, compréndalo padre. Sobre todo una mujer de mi edad que lleva años hambrienta de sexo… “(pág. 307). Imagínense este comentario en 1938.

Y al final de la novela, cuando Viola y Victor se están casando en la Iglesia de Sible Pelden, Gibbons se atreve a desvelar cuál será el futuro de todos los personajes.

Es una novela magistral. Divertida, tierna, sensual, en donde viviremos fiestas estivales, escapadas nocturnas al bosque y bodas con final feliz. Una fantástica lectura para disfrutar durante las vacaciones de verano.



Es una suerte que Impedimenta celebre sus cien títulos con esta novela y ponga a nuestro alcance la obra de esta gran escritora y en estas ediciones tan cuidadas.

domingo, 11 de agosto de 2013

THOREAU, LA VIDA SUBLIME DE A. DAN Y LE ROY


Thoreau. La vida sublime
A.Dan y Le Roy
Traducción de Olalla García
Ed. Impedimenta, 2013
76 pp+12 pp
19,95 euros


No es habitual en este blog reseñar libros en formato cómic. Probablemente lo especial del proyecto, y el hecho de que sea precisamente Impedimenta la que haya publicado esta obra en España, lo que le da una especial trascendencia. El contenido de Thoreau. La vida sublime. tampoco es el habitual. No parece que la vida de un filósofo como Thoreau (1817-1862) pueda interesar excesivamente a la mayoría de la ciudadanía o a una gran cantidad de lectores. Sin embargo, probablemente, por lo especial del momento económico del país, pero también del momento mundial, y también desde el punto de vista político, ha habido muchos ojos que se han vuelto hacia ideologías que muchos consideraban caducas. Hay un resurgimiento del interés por el marxismo y también por el anarquismo. Así no parece extraño encontrarse con este cómic sobre la vida de un padre de lo que ha venido a llamarse la desobediencia civil. Y para entroncarlo con mi exposición inicial tomo esta cita M. Le Roy:

"Contra la mercantilización acelerada de las sociedades y de los hombres que las constituyen, contra el productivismo y el crecimiento desenfrenados, contra el reino de una oligarquía sobre el escenario democrático, contra la independencia y la soberanía de los pueblos, contra las expediciones imperialistas que se repiten en la más absoluta impunidad, su obra aún tiene algo que hacer. Ya no basta con indignarse"

Y hablando de indignación aprovecho para recomendar la lectura de algunos libros que de la misma temática he reseñado en este blog y cuyas críticas pueden leerse aquí:  ¡Indignaos! y ¡Comprometeos! del ya fallecido Stephane Hassel y Delito de silencio de Federico Mayor Zaragoza. 

Volviendo a Thoreau. La vida sublime, cuya ejecución debemos al guionista M.Le Roy y  al dibujante A. Dan, hemos de hablar de sus dos partes. Una primera de cómic y una segunda que viene a recoger algunos detalles de la vida de Thoreau. De la primera decir que la narración visual parte de la edad adulta del autor y cuando éste decide marcharse a vivir lejos de la civilización, solo, huyendo de la guerra y del mercantilismo, pero, incluso, en la soledad del bosque -donde escribe su obra Walden sobre la vida en los bosques- le alcanzan los ecos de la civilización y es detenido por impago de impuestos. Después vendrá su escritura y la acción política contra un gobierno esclavista y contra la guerra imperialista en México. Su gira por diversos puntos de los Estados Unidos, etc.

La segunda parte viene a tratar algunos datos de la biografía de Thoreau, así como de la pervivencia de su figura y de sus ideas. Hay una interesante cita que casi sirve de colofón al libro:

" Un siglo y medio después, en el contexto de una crisis financiera amenazante y con una crisis ecológica a la vuelta de la esquina, sus intuiciones proféticas nos abren los ojos a la peligrosa evolución de nuestra civilización e incitan al compromiso con otras alternativas"

Su obra sigue siendo imprescindible para entender la defensa de los derechos y la desobediencia civil.
Así tenemos un aconsejable libro que edita Impedimenta para abrir boca sobre un personaje que parece volver a la actualidad.

domingo, 14 de julio de 2013

CONJURO DE XÁNATH CARAZA


Conjuro
Xánath Caraza
Mammoth publications (EE.UU), 2012
140 pp.
12.30 euros

Conjuro es el segundo poemario que tengo la ocasión de reseñar de Xánath Caraza. En él también se encuentran un par de poemas que ya aparecían en Corazón pintado, su anterior libro. Uno de ellos, a mi modo de ver,  resume la idea general de la obra de Caraza. Su título es  Yanga. Un poema que nos sirve de explicación para entender porqué el poemario Conjuro está escrito en tres lenguas: español, inglés y náhuatl: La fundamental búsqueda de las raíces y también el significado de los orígenes de las palabras. Ese mismo poema, Yanga, sirve para unir a modo de pasarela ambos poemarios.

Cualquier lector perspicaz se apercibirá enseguida de la preocupación de la autora por los orígenes. No en vano sus libros vienen ilustrados por artistas chicanos. Pero la búsqueda y reivindicación de los orígenes es sólo uno de los temas que van saliendo una y otra vez en el poemario. Otro de los temas básicos es la defensa del papel de la mujer en la sociedad, desde sus orígenes a la sociedad actual. Muchos de esos poemas pretenden dar a conocer una visión femenina –“Fuerza femenina, ancestral (p.30)”- que durante largo tiempo ha sido despreciada o invisibilizada (p.37):

“Para celebrar  las mujeres  censuradas por la historia oficial”

O en (p.45):

“Amante, madre; amiga, enemiga,
Dueña, esclava,
Miedo, Fe; noche y dia,
Hoy y siempre, mujer.”

Un tercer tema que no se separa de los dos anteriores es la búsqueda de la comunión con la naturaleza (p.52):

“Quiahuiztlán, lugar de la lluvia
En la cima de la montaña de piedra volcánica guardas
Terrazas de tierra de sangre totonaca”

Esta trilogía de ideas unen los poemas y sirven de hilo conductor en una travesía donde el viaje también es un aspecto fundamental. El viaje a través de las culturas y el descubrimiento de otros paisajes y otros lugares.

Si bien hasta aquí podríamos decir que del libro hemos captado su estructura, también van saliendo otros temas de tipo social que preocupan a la autora, la pérdida de la inocencia, la obligación de convertirse en adultos para ser productivos (p.73):

“Ya no hay niños inocentes
Ni adolescentes rebeldes.
No hubo tiempo.
Sólo mujeres y hombres forzados a crecer”

O la preocupación por la educación (p.91):

“Tinta roja que censura.
Pensamientos evaluados.
Fin de semestre.
¿Es que el tiempo de la tinta verde llegará?”

También la poesía de X.Caraza es sensual. Lean entero su En las calles de Granada (p.130) o este pequeño fragmento de Mujer rodeada de agua (p.116):

“Aquí, sólo es café,
Color de la tierra.
Mujer rodeada de agua
Texturas de barro”

O esta pequeña sinestesia:

“Sinfonía acuática
Pintira musical
Lago impresionista”


Xánath Caraza. Poesía ancestral que busca orígenes, que no huye de la sensualidad, que se aproxima a la naturaleza. Poesía donde tan importante es el nombre como el adjetivo que lo recibe.

lunes, 8 de julio de 2013

LA LECTORA DE JADE DE FREDERIQUE DEGHELT



La lectora de Jade
Frédérique Deghelt
Traducción: Claudia Casanova
Principal de los libros, 2013
Páginas: 282
Precio: 18 €


Jade es una joven periodista y escritora novel. Vive en París y acaba de separarse de Julien. Cuando se entera de que a su abuela Jeanne (ella cariñosamente la llama Mamoune) la quieren internar en una residencia  después de que perdiera el conocimiento,  no duda en “secuestrarla”. Se la lleva a su casa bajo el beneplácito de su padre pero no de sus tías. Entre ambas mujeres se crea un vínculo muy especial donde Jade descubrirá a una Jeanne  que no conocía.

Jade ha enviado su novela a numerosas editoriales y siempre ha sido rechazada por lo que Jeanne se le ofrece para “echarle un vistazo”. Será entonces cuando Jade descubra que su abuela es una voraz lectora desde su juventud y le dará una visión de su novela que ella no vio.

Jeanne es una mujer octogenaria, viuda y con un secreto en su vida: le gusta leer a escondidas. “Llegué a los libros de golpe, como una intrusa. (…). Al abrir sus tapas, elegí lo peor que podía hacer una mujer de mi entorno. Contemplaba un mundo que tenía prohibido” (pág. 35).

En la época en la que ella era joven se consideraba que una mujer trabajadora no podía perder el tiempo leyendo y ella lo hacía a escondidas.” Les leía a los bebés extractos de Victor Hugo, de Flaubert o de Joyce (pág 30)”

 Ni su marido supo lo mucho que llegó a leer.  Escondía los libros en las tapas de una Biblia y subía a las montañas para poder leer. “(…) ocultaba los libros bajo el forro de piel de mi Biblia. Si supieras las obras, nada católicas, que devoré bajo las barbas de todos” (pág. 33).

Jeanne es una mujer llena de vida pese a sus ochenta años y sus problemas de salud. Decide ayudar a su nieta con la novela enviando el manuscrito a  editoriales y será  en uno de esos envíos cuando conocerá al hombre que le hará volver a  enamorarse  de nuevo y rememorar otras historias ya pasadas.
Mientras tanto, y a la vez,  Jade conocerá en el metro a Rajiv, un chico indio que hará que su vida cambie radicalmente pero sin dejar a Jeanne de lado.

Una de las cosas que más me ha gustado de La lectora de Jade son las reflexiones que hace Jeanne sobre la vida, los libros, el amor, pero sin caer en la ñoñería. Por ejemplo, cuando habla sobre la vejez hace unos comentarios muy divertidos:” Me acuerdo de un tiempo en que decir la palabra “viejos” no daba la sensación de ser descortés. Hoy en día no se puede decir eso, hay que decir “tercera edad”, como si fuera la cuarta dimensión”  o “ Rejuvenecer o desaparecer, esa es la elección (…) Hay que decidir vivir en un mundo en el cual se valora la edad que tenemos, mientras no la aparentemos” (pág.26).  O no tan divertidos: “A veces me pregunto de qué sirven los recuerdos que vuelven, tan intensamente, mientras que los detalles del día anterior se borran de la memoria” (pág. 111).

O, por ejemplo, cuando habla sobre sus lecturas clandestinas: (…) habría puesto mi biblioteca en la cocina (…) Después de algunos años, al abrir los volúmenes, habría escapado de sus páginas diversos aromas: romero para Maupassant, curry para Baudelaire, cebollas para… (pág. 61).

Aunque hay una frase  fantástica que define claramente a Mamoune y es la citada en la página 233: “¿Hay vida después de la juventud. En sí, la aventura de Mamoune ya constituía una sublime respuesta”.
Y cada lector descubrirá las  reflexiones que más le gusten.

 Y después de todo esto, nada es lo que parece…

La lectora de Jade es una historia de amor pero no sólo entre una pareja madura  (Jeanne y Albert) o una pareja joven (Jade y Rajiv) sino entre una abuela y su nieta. Es, si cabe, la más intensa historia de amor de la novela: “Jade se dio cuenta de que a su vida parisina le faltaba algo (…) ¿Cómo explicar entonces la plenitud que sentía al escuchar a Mamoune? (…) gracias a Mamoune, descubría los hilos que la conectaban con un mundo más antiguo, y sentía como si pudiera seguir el curso de la vida (…)” (pág 43).

Frédérique Deghelt es periodista y  ganó en 2010 el Prix Solidarité con La lectora de Jade. La novela está escrita en tercera persona cuando se trata de Jade y en primera persona cuando es Mamoune quien narra la historia, lo que hace que sea una lectura muy amena.

Es una novela fresca, tierna sin caer en la cursilería. Es una lectura para aquellas personas que nos gusta leer sobre libros. Hay un momento en el cual Jade le regala a Jeanne un volumen encuadernado en cuero de Jane Austen, Orgullo y Prejuicio y Sentido y sensibildad, ya que su abuela no ha leído a esta escritora y le comenta:”Tienes mucha suerte porque aún no los has leído- me dijo Jade con la envidia imposible que toda lectora siente al redescubrir por primera vez lo que una vez leyó y amó” (pág. 178). Yo estoy completamente de acuerdo con Jade.


Es un acierto por parte de Principal de los libros haber editado esta novela. Recomiendo que metan el libro  en la maleta y lo lean para sobrellevar los rigores del clima estival. No se arrepentirán  dese el inicio hasta la última hoja.

sábado, 22 de junio de 2013

LOS HABITANTES DEL BOSQUE DE THOMAS HARDY



Los habitantes del bosque
Thomas Hardy
Traducción y postfacio de Roberto Frías.
Editorial Impedimenta, 2012
452 páginas
19,95 €


Thomas Hardy (1840-1928) nació en Dorset, lugar que constituiría el estado imaginario de Wessex en el que ambienta todas sus novelas. Inicialmente trabajó en la construcción ya que su padre era maestro de obras.  Mientras trabajaba fue escribiendo  poesía pero como no  tuvo mucho éxito se dedicó a la novela. Fue a partir de 1874, y coincidiendo con su primer matrimonio, cuando ya pudo vivir de la literatura.

Los habitantes del bosque (1887) transcurre en un pueblecito del condado de Wessex, Hintock,  rodeado de bosques. Sus habitantes viven del comercio de la madera. El hombre más próspero del pueblo, George Melbury, tiene una preciosa y delicada hija, Grace, a la que envía fuera del pueblo para recibir una refinada educación.

Cuando regresa junto a su familia, Grace deberá casarse con Giles Winterborne, ya que el señor Melbury, padre de Grace,  adquirió el compromiso con el joven.   Pero las circunstancias han cambiado y  el señor Melbury verá que Giles está socialmente por debajo de su hija.

A la misma localidad ha llegado un joven médico, Edred Fitzpiers, de procedencia aristocrática y con una cultura excepcional. Siempre está rodeado de libros y los vecinos del pueblo dudan de su habilidad como médico. Este será el candidato preferido para George Melbury como marido para su querida Grace aunque nadie ha tenido en cuenta el parecer de ella.

Los habitantes del bosque está considerada una joya de la literatura victoriana y realmente lo es. Es de una escritura delicada, llena de poesía dentro de la prosa. Son espectaculares las descripciones del bosque donde está situada la acción de la obra así como los fantásticos  personajes que en ella aparecen.

George Melbury, el padre de Grace, es un respetado  hombre de negocios de la madera y de todo lo que tenga que ver con los productos del bosque. Cuando tuvo a su única hija decidió que tendría la educación que él no pudo tener, así que la envió fuera del pueblo. Hay que decir que el señor Melbury no escatima en halagos hacia su hija. Para él es muy importante ascender en la escala social y es capaz de hacerle a su hija la siguiente reflexión con el fin de que ella pertenezca a la élite dentro de la sociedad: “Si alguna vez llegas a encontrarte conmigo, Grace, puedes pasar de largo y mirar hacia otro lado. No esperaré que me hables, lo que se dice hablarme, a menos que suceda en un lugar solitario y privado que no afecte a tu categoría” (pág. 195).

Grace Melbury es una mujer guapa y cultivada.  Pese a todo su refinamiento y al empeño de su padre de que se codee con personas de su mismo estatus, a ella le gusta la tranquilidad y la conversación de los habitantes de Hintock y las circunstancias la llevarán a un matrimonio nefasto.

El resto de personajes son realmente ricos en matices: Giles Winterborne, trabajador incansable del bosque y elaborador de sidra, está enamorado de la hija de su protector, el señor Melbury y, pese a todo el amor que le profesa,  será consciente de que su condición social está por debajo de lo que ella se merece. Thomas Hardy hace una descripción bellísima de él: “Por su aspecto y por su olor, Giles parecía el hermano mismo del otoño” (pág. 248).

Edred Fitzpiers  es el apuesto médico rural. Procede de una familia aristocrática venida a menos y posee  una gran afición a la ciencia. Es un hombre con un gran concepto de sí mismo y considera que la relación que pueda tener con Grace está por debajo de sus posibilidades: “Una cosa sí estaba clara: cualquier vínculo con ella solo podía ser informal, por la  debida atención que el doctor ponía en su propio futuro. A lo sumo, podía corresponder a la naturaleza de una leve seducción, pues él tenía ambiciosas metas que algún día le llevarían a esferas muy diferentes” (pág 154-155). No obstante, la belleza y la inteligencia de ella le llevarán al matrimonio.

Entre todos estos personajes aparece la señora Charmond. Una viuda exuberante y sensual que volverá loco a uno de los personajes.

Durante toda la narración ocurrirán  una serie de sucesos que determinarán la vida de Grace. Todo lo que acontece a los jóvenes ocurrirá de manera trepidante y con un final sorprendente que no deja indiferente al lector.

Thomas Hardy  escribió una  novela muy atrevida para la época. Hay momentos en los que los personajes tienen una fuerza sensual inusual en la época: “De hecho, él estaba sosteniéndola con sus brazos, como si tuviera la impresión de que se hallaba muy confundida y en peligro de caer. En cuanto Grace pudo recobrar la compostura, se deshizo con suavidad de su apoyo (…)”. Esto sucede de noche, en el bosque y en el trascurso de una fiesta pagana, la del solsticio de verano.

Otra cosa que sorprende es que el escritor plantea la posibilidad de que una mujer pueda separarse de su marido. Esto, en la época,  es impensable. Tal como nos explica el traductor de la novela,  Roberto Frías, en 1857 y durante el reinado de Victoria el divorcio era aprobado cuando se hubiera cometido algún delito: violencia, incesto, sodomía o abandono injustificado por más de dos años y no por causa de adulterio por parte del marido. El padre de Grace intentará por todas las vías posibles que el matrimonio de su hija sea disuelto.

Llama la atención que la mayoría de los personajes citan en sus diálogos a escritores o filósofos clásicos, o citas de la Biblia. El señor Melbury lee a Galeno, Hipócrates o Herófilo: “Leyó sobre Galeno, Hipócrates y Herófilo; sobre los dogmáticos, los empíricos, los herméticos y otras sectas de médicos que habían surgido a lo largo de la historia.” (pág. 196).

Es muy recomendable el postfacio escrito por Roberto Frías “Cuando la imaginación es la esclava de una circunstancia inalterable”: Entre muchas explicaciones  nos dice que la  crítica del momento maltrató a Los habitantes del bosque ya que en ella Thomas Hardy denuncia los problemas de inmovilismo social, de la concepción de la mujer como objeto con valor de cambio. Hay un ejemplo que lo describe: cuando Fitzpiers le solicita al señor Melbury el poder ver a Grace, Melbury se sorprende y le hace la siguiente reflexión: “Siempre dije (…) que algún día mi Grace dejaría su marca en el nivel que le corresponde (…) Si no tienes un buen material con el que trabajar, estos esfuerzos son un desperdicio y pura vanidad (…) Pero cuando tienes un material tan bueno, es casi seguro que valdrá la pena” (pág, 188-189). Habla de su hija como si estuviera intentando comerciar con la madera.

Como consecuencia de este maltrato por parte de los críticos decidió  abandonar la novela y  dedicarse a la poesía.

Thomas Hardy es un escritor poco conocido dentro de la literatura victoriana y es una pena. Cualquiera de sus novelas es una joya. Disfruté mucho con Unos ojos azules (1873) y El alcalde de Casterbridge (1886). Las más conocidas, quizás, son Lejos del mundanal ruido (1874) o Tess la de los d’Urberville (1891) esta llevada a la televisión como serie de la BBC,  pero Los habitantes del bosque es verdaderamente una maravilla. Hay que agradecerle a Impedimenta que haya publicado  esta obra  y, como siempre, en una edición muy cuidada.


Invito a aquellos lectores que gusten de la literatura victoriana que se adentren en el mundo de Hardy. Estoy segura de que  no quedarán defraudados.

sábado, 15 de junio de 2013

TAL COMO SALE DE DAMIÁN PATÓN FERNÁNDEZ



Tal como sale
Damián Patón Fernández
Ediciones Carena, 2013
121 pp.
10 euros



Tal como sale de Damián Patón Fernández no es precisamente un libro autocomplaciente. Estamos cada vez más acostumbrados a que se publiciten y se lean libros autocomplacientes. También libros que parecen que son “lo más” criticando, pero a poco que uno aparta unas cuantas pajas se da cuenta del mecanismo. Son libros vacíos que pretenden ocupar un espacio para que  otros libros que verdaderamente dicen algo no lo ocupen. Qué le vamos a hacer, las multinacionales tienen todo el poder. Las pequeñas editoriales sacan cabeza en internet, a través de facebook, de twitter o de los blogs. Pero son para lectores minoritarios. La gran masa no llegará nunca a leer el libro Tal como sale de Damián Patón. No sólo porque no tenga una gran campaña de publicidad como alguno que otro –no muchos- que he reseñado en este blog. Pero la gran mayoría de los lectores tampoco están preparados para leer un libro como éste. Porque Damián Patón quizá sea un escritor desordenado. Quizá no tenga un estilo amanerado, quizá sea un torrente de ideas que fluyen en tropel para expresar todas y cada una de las miserias de este mundo. Pero es un libro profundamente sincero, uno de esos libros que salen de las tripas y que vacían todo lo que llevan dentro, con amargura y, si me lo permiten –y me lo permite el autor- con autoamargura. Por eso es un libro tremendamente brutal. Nada de discursitos de personajillos dando ejemplo de lo que sufren. Nada de eso. Hablamos de personajes de los bajos fondos, de putas, de macarras, de seres atormentados, de incomprendidos, de personas que gritan a los cuatro vientos y a los que nadie escucha. Por eso es tan real. Tan sincero. Tan brutal.

Esta reseña la leerán unos cuantos posibles lectores, quizá alguno incluso se atreva a acercarse al libro. Pero hay que hacer una advertencia. No busquen una novela al uso. No busquen el típico esquema inicio-nudo-desenlace. No lo encontrarán. Encontrarán un esquema complicado que se retuerce. Porque la vida, en realidad, no entiende de inicio-nudo-desenlace. Por eso es real. Pasarán por sus ojos y por sus páginas personajes que vienen y que van. Nos contarán sus miserias que no son las noticias estúpidas de los telediarios actuales. Encontrarán las amarguras de muchos seres que todo el mundo considerará perdedores, eso que en EE.UU denominan loosers. Hay muchos perdedores, pero son perdedores auténticos hasta el tuétano. Nada de personajes amojamados, nada de ridículos perfiles de pijoprogres estúpidos que comen almendritas saladas en los cócteles. Para eso vayan a buscar a otro lugar. Aquí hablamos de personajes que llegan al límite.

Nunca sabe uno si la escritura de Damián Patón contiene algo, bastante o mucho de autobiográfico. Pero Damián Patón piensa y eso se ve. Quizá a veces piensa demasiado. Por eso son sus personajes seres inquietos. Culos de mal asiento. Inconformistas. Seres que todo el mundo rechaza. Trabajadores a los que no quiere ningún empresario, amantes que toda mujer desprecia, amigos que no tienen amigos… Seres náufragos de impotencia. ¿Y no son por ello tan reales?


El libro contiene dos partes: Miscelánea y El viajante nocturno. Lo cierto es que ya había leído una versión de su segunda parte, editada en Bubok en el año 2009. Pero esta parte es mucho más larga y se nota que se ha escrito y reescrito diversas veces aunque sigue teniendo el mismo poso de derrota. Y la derrota de sus personajes es la derrota de todos nosotros. De ahí que no deje de ser un libro de absoluta y plena actualidad. Es cierto que uno entiende que  a los grandes sellos sólo puedan interesarles las historias donde la realidad sea más plana, más lineal. Es cierto que el mensaje se desliza a través de los personajes y contiene una certera y envenenada crítica social, crítica que tanto podría aplicarse a las propias editoriales, como a los partidos políticos y a la sociedad en general. Crítica de la que no estamos exentos nadie. Todos. Por eso es un libro de los que se hunden en la llaga, por eso lo publica una editorial como Carena. Creo suponer que Damián Patón no se hará famoso con Tal como sale. Pero también creo que habrá cumplido con su principal premisa: ser brutalmente sincero. ¿Cumplirá el lector con la suya? Leerlo hasta el final.

domingo, 9 de junio de 2013

LA FALTA DE LECTURA DE JOSÉ RAMÓN OTERO ROKO


La falta de lectura
José Ramón Otero Roko
Prólogo de Virgilio Tortosa
Epílogo de Consantino Bértolo
DVD ediciones, 2011
125 pp.
9 euros

Recibí el libro de José Ramón Otero Roko (1974) -al cual no tengo el gusto de conocer- hace ya un tiempo de manos de su propio autor. Libro editado en la desaparecida editorial DVD del conocido y admirado poeta Sergio Gaspar. Hacía tiempo pues que estaba pendiente esta reseña que, probablemente, se ha ido retrasando porque he leído y releído algunos de sus versos en más de una ocasión como quien tratara de reconocer en un vino sus características.

Una primera cosa que quiero destacar es la felicidad que me produce encontrar un poemario que se plantea algún punto de vista estético huyendo de las modas, las costumbres y los refritos. También advertir que aquel lector que no se vea motivado a pensar un poco, a leer y a releer, a darle vueltas a la lógica del libro, al sentido del mismo, huyendo de la pose fácil y altisonante, del verso caduco y del seguidismo habitual, a aquel lector acostumbrado al lenguaje de siempre que, por favor, no lea a Otero Roko. Que lo lea el que piense que el lenguaje está para usarse y desusarse e, incluso, reusarse –por favor, no digan reinventarse que eso sólo se aplica a Madonna-. Porque la poesía de Otero Roko es de la que huye de la charanga y de la pandereta, pero, entiéndanme, también huye de la descharanga y de la despandereta, y permítanme los palabros.

Quieren poesía. Lean a Otero Roko. Quieren renovación. Lean a Otero Roko.

Quisiera destacar además el principio y el final del mismo. Un prólogo y un epílogo de Virgilio Tortosa y de Constantino Bértolo, por este orden, que ayudan a adentrarse en el texto y desgranan algunas interesantes ideas.

Una de los principios en los que tenemos que pensar al leer La falta de lectura es la libertad. La libertad, ese concepto tan manido, tan pontificado, tan ensuciado, tan politizado - incluso que ha dado lugar a que determinada ideología se llame a sí misma liberal- pervirtiendo todavía más el concepto.

Otero Roko habla de libertad en el sentido libertario. Casualmente los capítulos del libro se inician todos con una pequeña cita o bien de un autor libertario o bien de un autor hablando de lo libertario. Una señal para navegantes. Establecido ese principio cabe plantearnos un paso más que, en seguida, advertimos. El lenguaje que usamos ha sido pervertido por un uso y significados determinados y nos propone una revisión del mismo. Y con ese plan tan ambicioso el autor construye un texto que, utilizando todo tipo de recursos lingüísticos y estilísticos –encabalgamientos, anacolutos, contradicciones, pero también uso arbitrario de la ortografía, de las concordancias, etc-,  subvierte el orden acostumbrado del lenguaje y llega a construir un texto libertario no ya sólo por su contenido sino también, y especialmente, en el uso de sus formas. Es uno de los rasgos de su poética. En ese sentido tenemos ante nosotros un texto profundamente irreverente (p.43):

“no aparece
que me exista, opción. Siquiera”

O también (p. 45):

“(…)No era
cuestión ni la abría. No tu vo materia”

O también (p. 54):

“oír, yo ver, que de haberte querido,
la casa mojada, como te quise”

El lector avezado observará que la poética del autor huye de lo habitual, del panorama anterior, incluso del lejano pero también se resiste a ser leído como si el texto tuviera vida y  abarcara todas las posibilidades semánticas lógicas o ilógicas, o como mínimo fuera de la lógica habitual con lo que, además, supone una crítica a lo establecido y constituye así un discurso contra el poder, contra todo poder y contra la autoridad.
El texto, en definitiva, es definido por el propio autor al final del libro -en un capítulo denominado Poética y  discusión de La falta de lectura- y viene a reivindicar la razón libertaria. (p.114)


Dense una vuelta por La falta de lectura. Lo agradecerán.

martes, 28 de mayo de 2013

LA TABLA ESMERALDA DE CARLA MONTERO




La tabla esmeralda
Carla Montero
Editorial  Plaza & Janés, 2012
752 páginas
21,90 €

La Tabla Esmeralda es una novela trepidante de principio a fin en la que iremos pasando de la actualidad al París de la ocupación alemana pero la historia se inicia en Florencia en abril de 1492.  Lorenzo de Médicis ha muerto y  Giorgio se siente angustiado por su destino y por él mismo. Se tiene que desplazar a Venecia y, con él, lleva un lienzo objeto de su inquietud. 

La acción continúa en el Bosque de Ketrzyn, Prusia del Este, en  agosto de 1941. Hitler lee una carta. Los investigadores del Einsatzstab Reichsleiter Rosenberg  la han encontrado en París, en la biblioteca de una familia judía. Se trata de un valioso documento histórico del siglo XV. Una vez que termina de leerla llama a Heinrich Himmler para mantener una reunión de alto secreto lo antes posible.
A partir de este momento será cuando  la novela irá cambiando de escenario combinando la actualidad con la ocupación nazi.

 Ana García-Brest es una chica corriente, como ella misma se denomina. Es doctora en Historia del Arte porque su familia paterna siempre ha estado vinculada al mundillo: “mi abuelo era pintor y mi padre es marchante y galerista” (pág. 39). Su vida cambiará  radicalmente al conocer a Konrad Köler, un empresario alemán dedicado a prácticamente todo: telecomunicaciones, transporte, construcción… y, sobre todo, coleccionismo de  obras de arte. Es un hombre cincuentón, atractivo, atlético y muy rico. Hace que la vida de Ana sea como la de un cuento de hadas o casi.

Todo dará un giro en la vida de Ana cuando llega a manos de Konrad una carta escrita durante la Segunda Guerra Mundial en la cual le pone sobre la pista de El Astrólogo, un cuadro atribuido a Giorgione (por cierto no busquen  el cuadro porque no existe).

Konrad convencerá a Ana para que inicie una investigación que les lleve a encontrar el cuadro. Para ello la protagonista irá a París y allí se pondrá en contacto con el doctor Alain Arnoux, catedrático de  Historia del Arte  y  director de una  Fundación  encargada de la búsqueda de obras de arte expoliadas por los alemanes a los judíos  durante la Segunda Guerra Mundial y para devolvérselas a sus legítimos propietarios.

En París, durante la ocupación alemana, el comandante de las SS, George von Bergheim, héroe de guerra y doctor en Historia del Arte ha sido asignado a una  misión especial directamente por Himmler para que encuentre El Astrólogo  de Giorgione  ya que Hitler está obsesionado con él y cree que  el enigma que la obra esconde será de vital importancia para el desenlace de la guerra y “para mayor gloria de nuestro Führer y de Alemania” (pág. 71).

En la ocupación alemana, los nazis se apropiaron de una gran cantidad de obras de arte de los judíos. Von Bergheim, que goza de total independencia en el desempeño de su trabajo, descubrirá que  las pistas le llevan directamente  hacia Sarah Bauer, una muchacha judía.

Antes de que su padre fuera sacado a rastras de su casa le dio a Sarah un abrigo y la empujó hacia una trampilla del suelo y, en la oscuridad del sótano,  pudo contemplar cómo la Gestapo  se llevaba  a toda su familia para no volverles a ver nunca más. Este abrigo contiene un legado muy importante custodiado durante muchos años.

Entre  Von Bergheim y Sarah se crea una relación muy especial que llevará a la novela a un final sorprendente.

En el entramado de La Tabla Esmeralda descubriremos una serie de personajes  realmente interesantes,  por ejemplo Jacob, el amigo de Sarah, o Marion, amiga de Sarah y que la introducirá directamente en la Resistencia.

Tanto estos personajes como otros muchos harán que la lectura sea de lo más amena. En ocasiones  la  lectura llega a ser desgarradora, concretamente cuando leemos los capítulos de la ocupación alemana: la ansiedad de Sarah por sobrevivir en un  París desolado y sabiendo que le puede detener la Gestapo y torturarla como hizo con miembros de la Resistencia. También nos hará reír: es fantástica la relación que tiene Ana con sus vecinos, una pareja de homosexuales con los que casi comparte piso.

 Carla Montero (Madrid, 1973), que fue ganadora del premio Círculo de Lectores de Novela en el 2009 con la novela  Una dama en juego,  ha conseguido con La Tabla Esmeralda que el lector no pierda el interés por saber qué continuará después de cada página.

La Tabla Esmeralda es una novela muy entretenida que no defraudará a los lectores de novelas de aventuras. Julia Navarro dijo de ella que es “una gran novela ambientada en una época dramática que me ha atrapado y emocionado”  y, de hecho, Julia Navarro utilizó la misma técnica de compaginar la actualidad con el pasado en su novela La sangre de los inocentes.

 La Tabla Esmeralda es una novela bien ambientada y bien documentada que no tiene nada que envidiar a cualquier novela escrita por alguno de los autores norteamericanos más publicados, por ejemplo, Dan Brown,y que venden muchos más libros del mismo género.