martes, 17 de agosto de 2010

AELITA DE ALEXÉI TOLSTÓI


Aelita
Alexéi Tolstói
Ed. Nevsky Prospects, 2010
Traducción: Marta Sánchez y Nieves Fernández
281 pp.
16 euros

Mucha ha sido la fascinación que literariamente ha provocado el viaje espacial desde que Julio Verne hiciera de él una novela en De la Tierra a la Luna (1865) y también mucho lo que se ha fantaseado sobre lo que en el espacio íbamos a encontrar, no siempre con visiones positivas, más bien al contrario desde La guerra de los mundos (1898) de H.G.Wells. Casualmente La guerra de los mundos también nos da una visión de lo que de Marte podíamos esperar. No obstante, en el mundo de la extinta Unión Soviética, la visión que se tenía de Marte viene dada por otras novelas. Recordar la fantástica Estrella roja (1908) de Alexánder Bogdánov, también editada por Nevsky Prospects, que, en este caso, es un referente más cercano para explicar esta Aelita (1922) de Alexéi Tolstói (1833-1945). Pero antes de adentrarnos en estas disquisiciones, pensemos un momento, desde nuestra perspectiva de lectores españoles, en algunos referentes previos, porque, pese a que la novela de Tolstói es muy anterior, a nosotros nos ha llegado mucho después cuando otras obras posteriores eran más que conocidas. A mi mente llegan la fantástica narración de Ray Bradbury, hoy en día un clásico, Crónicas marcianas (1950) o la humorística Marciano vete a casa (1955) de Frederic Brown o la más cercana trilogía de Kim Stanley Robinson, Marte rojo (1992), Marte verde (1993), Marte azul (1996) que abarca la vida humana en Marte durante un período de 35 años y que fue elogiada por Arthur C. Clarke como la mejor novela de la colonización de Marte. Seguramente el lector encontrará muchísimos más referentes con los que completar esta improvisada lista. Por eso es mejor leer la novela de Tolstói como un clásico que nos ha llegado tarde.


Hablábamos de la obra de Alexánder Bogdánov porque es anterior a la de Alexéi Tolstói y debo remarcar un par de aspectos en común: uno muy claro que es que habla de un viaje a Marte. Y otro más de profundidad, pues contiene una carga político-ideológica revolucionaria muy acorde con los sucesos que acompañaron a la creación y los primeros años de la Unión Soviética. Estos aspectos son también remarcables, quizá de una forma un tanto menos diseñada o esquematizada, en Aelita.


¿Cuál es el argumento de Aelita? Básicamente es la historia de un ingeniero que sueña con viajar a Marte para lo cual recluta a un antiguo soldado recién licenciado. En Marte encontrará un mundo que le abrirá los ojos sobre lo que dejó en la Tierra pero que, al mismo tiempo, le permitirá abrir su corazón maltrecho al amor de una marciana. Porque Aelita, bajo esa capa de ciencia ficción y de revolución, es básicamente una historia de amor. Una historia de amor que redime al protagonista, Loss, tras la muerte de su mujer, en un proceso similar al que sufre Martin Eden, héroe de la obra de Jack London, respecto de Ruth.


La novela de Tolstói tiene muchos paralelismos con obras como la de London, en cuanto a la expresión de ese proceso revolucionario que también existe en Estrella roja. Igualmente con respecto a esa inocencia que existe en la narración de la historia, a veces un poco primitiva, otras quizá un poco naif. Por otro lado, el relato nos sorprende inicialmente con toda una jerga hard o científica, como en Estrella roja, que llega a hacer a ratos demasiado lenta la narración.


Pasado un primer tercio de la novela, la sensación de encontrarnos con un texto de ciencia ficción excesivamente duro desaparece para dar paso a un texto más alegórico-legendario en donde el autor a través de la narración de Aelita y de las reflexiones de Loss, el ingeniero, y de Gúsev, el soldado, nos adentramos en la cultura marciana. Una narración a veces demasiado lenta y no siempre bien llevada, que da paso al tercio más significativo e interesante de la novela en donde se encuentra la historia de amor y el desenlace revolucionario. Destacar el final en el que, con maestría, el autor se reserva información para dejarla caer como una bomba de aviación en el momento justo. Buena conclusión, bien llevada y ciertamente sorpresiva.


Prepárese el lector que desee enfrentarse al texto de Tolstói para leer un clásico como los de Verne, H.G.Wells o, incluso, Rider Haggard

martes, 3 de agosto de 2010

CUADERNO DE NOTAS DE ANTÓN CHÉJOV


Cuaderno de notas
Antón Chéjov
Traducción de Leopoldo Brizuela
Ed. Páginas de Espuma-La Compañía, 2010
187 pp
9,90 euros



¿Qué escritor no desearía conseguir el éxito leyendo un sencillo manuscrito? Encontrar las dosis justas que necesite cada una de las narraciones. Saber de qué modo se cuecen las obras maestras, el modo de operar del cerebro de los grandes genios, la forma de trabajar, los detalles a incluir, el material a desechar… Este conjunto de cosas son las que uno puede encontrar, nada más y nada menos, en este pequeño Cuaderno de notas de Anton Chéjov. Un pequeño libro que en poco más de ciento ochenta páginas da cuenta de algunas de las genialidades de este maestro del cuento y excelente autor teatral.


Unas veces nos encontramos con escenas a medio hacer, en otras ocasiones son variaciones sobre el mismo tema, juegos sobre las posibilidades que puede tener una escena teatral o un fragmento de cuento. Uno se apercibe de la minuciosidad de orfebre con la que Chéjov trabajaba. Lo anotaba todo: precios, rasgos de los rostros, fragmentos de una esquina, detalles de un callejón, de una luz o de una casa. Todo se encuentra ahí. Y si uno sabe leer bien, entre líneas se apercibe de que para este autor la ocurrencia no debía constituir lo único. Había grandes dosis de trabajo, de dudas, de variaciones, de documentación y muchísimos detalles.


Otras de las cosas que a uno se le quedan grabadas al leerlas son esas frases lapidarias, esos golpes de humor, o de genialidad, de reflexión y de lucidez.


Algunas muestras de lucidez:


“… la igualdad de los hombres jamás será posible. La desigualdad debe considerarse, por tanto, como una ley inmodificable de la naturaleza. Pero nosotros somos capaces de volver inocua esta desigualdad (…) A este respecto, la educación y la cultura harán grandes conquistas.” (p.22)


“Lo nacional no tiene nada que ver con lo científico” (p. 67)


“El hombre no abre los ojos hasta que no es infeliz” (p.160)

Otras tantas de humor:


“Envidia tanto que bizquea” (p.24)


“No tener caballo se dice aquí poner a cuatro patas a la paisana” (p.29)


“Son formidables los alemanes, hablan del precio de la lana… mientras que nosotros, los rusos, nos enzarzamos a discutir sobre la liberación de la mujer (…)”( p. 38)

Y la sátira con crítica:


“Los curas y los actores tienen muchas cosas en común”(p.45)

Y consejos:


“La buena educación no consiste en no manchar el mantel con salsa, sino en aparentar que uno no ha visto nada cuando otro hace algo así”(p. 57)

Quizá lo único criticable es lo deslavazado del texto. La falta de unión entre unos fragmentos y otros, como seguramente corresponde a un cuaderno. Pero este pequeño libro es una de aquellas joyitas para leer con calma, para aprender, para llenarse de sabiduría… Un libro imprescindible para cualquier escritor y para los interesados en la obra del maestro ruso. Un libro al que acudirán muchos autores cuando no encuentren frases lapidarias con las que adornar su discurso. Ya saben, Cuaderno de notas de Anton Chéjov.

lunes, 26 de julio de 2010

LA FRONTERA SUR DE JOSÉ LUIS MUÑOZ


La frontera sur
José Luiz Muñoz
Ed. Almuzara, 2010
373 páginas
19,95 euros




José Luis Muñoz es perro viejo escribiendo novelas. Ganador de algunos de los premios más prestigiosos de narrativa de este país – el Tigre Juan, el Azorín, la Sonrisa Vertical, Café Gijón, Camilo José Cela, etc …- ha publicado veintisiete libros entre novelas y libros de relatos, maestro del género negro en donde sobresale su personaje, el inspector Pachón, se mueve con facilidad en otros géneros: romántico, erótico, histórico, etc. Viajero impenitente nos presenta esta vez la novela La frontera sur que mereció el IV Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona. Pero La frontera sur no es una novela negra al uso. Es más bien una novela de frontera. Una de esas novelas que recorre con maestría las diferencias que separan el norte y el sur. Cuesta calificarla como novela negra porque la etiqueta se queda corta, porque La frontera sur no es una novela de buenos y malos, de policías y criminales. Es más bien un drama en el que dos mundos separados por una línea imaginaria luchan por la pura supervivencia. Es casi un drama darwiniano si tomamos el sentido más estricto. Norte contra sur, supervivencia, violencia, dinero, prostitución, drogas, policía, sobornos, ricos y pobres, asesinatos y muertes, insatisfacción, sobre todo. Mucha insatisfacción a uno y otro lado.


Sobre un argumento relativamente sencillo que el autor trenza con facilidad, nos encontramos con dos mundos. Por un lado el mundo rico de Mike Demon, residente en Los Ángeles, vendedor de seguros, hombre acomodado de mediana edad, esposa e hijo, coche y vivienda, vida en constante competencia y afán creciente por ganar dinero y, al mismo tiempo, de vivir otra vida. Al otro lado de la frontera, en Tijuana, México, Fred Vargas, policía corrupto cuyas manos están manchadas de sangre y dinero. Ambas vidas se van uniendo irremediablemente a uno y otro lado de la frontera en una serie de coincidencias cada vez más buscadas y menos coincidentes. La historia la puede rellenar cada uno a su gusto, pero José Luis Muñoz lo hace con verdadero oficio dando la impresión de que escribir esas trescientas setenta y tres páginas es poco menos que un juego de niños. Pero no es así. Uno capta el trabajo realizado para recopilar información del español de México, también del habla fronteriza, de sus dejes y un trabajo de investigación a uno y otro lado de esa línea imaginaria en los modos y costumbres de vida. Las preocupaciones del vecino del norte por la competencia profesional, por acumular más y más dinero vendiendo y las del vecino del sur por conseguir estafar y engañar cada vez más. Claro que ambas visiones contienen una crítica porque viendo una y otra, y viendo sus diferencias, uno llega a captar más sus semejanzas. Ambas visiones están condenadas al fracaso y a la autodestrucción. Son dos sociedades enfrentadas y enfermas. Una por el drama de la falta de futuro, la otra por esa idea tan destructiva de ganar dinero a toda costa. Uno no deja de reflexionar cómo dos sociedades tan aparentemente opuestas pueden generar dinámicas con resultados tan semejantes. Y a todo ello hay que añadir una historia de un amor imposible, el choque de dos mundos en el ínfimo espacio que dejan dos cuerpos al hacer el amor. Pero no vamos a narrar toda la novela. En fin, que se agradece el esfuerzo del autor por mostrar dos niveles. Quien desee leer simplemente una historia la encontrará. Quien busque en el trasfondo hallará ecos de otros mundos, de otras historias y realidades que son comunes en los telediarios. Mujeres asesinadas después de ser violadas y enterradas en la arena, cadáveres que jalonan el desierto al otro lado de la frontera, abatidos por la Border o detenidos por la migra, por la sed, el cansancio, el engaño o el propio clima. No se pierdan esta historia fronteriza que no les dejará respirar de la mano de José Luis Muñoz, creo que repetirán.

jueves, 15 de julio de 2010

CASI TODO ES MÍO DE ANTONIO JIMÉNEZ PAZ



Casi todo es mío
Antonio Jiménez Paz
Ed. Baile del sol (primera edición 2008, segunda edición 2010)
85 pp
10 euros.


A Antonio Jiménez Paz se le conoce bien en Canarias, tanto en su faceta de poeta como de estudioso de la obra de autores como Félix Francisco Casanova o Antidio Cabal. Se le conoce menos en la península para desgracia nuestra por ese océano que a veces separa más de lo que debiera.


El poemario que presenta, Casi todo es mío, tiene dos aspectos a mi modo de entender fundamentales. Uno, su carácter explorativo-introspectivo. El otro, su búsqueda constante de la palabra. Y es además un poemario valiente, que huye de modas y hace lo que debe, buscar. Buscar el valor de la palabra y el ser del individuo. No es extraño entonces que haya un cierto desconocimiento de la obra de Antonio Jiménez Paz cuando se sitúa no sólo en la periferia geográfica sino también en la poética.


Sus textos son escuetos pero dicen tanto que no hace falta explicar una sílaba más. Antonio Jiménez Paz nos lleva a reflexionar con cada una de sus palabras, con cada uno de sus giros del lenguaje, nos introduce en su mismo ser que es universo común de su propia poesía.


El libro está dividido en dos partes. En la primera cada uno de los poemas comienza de forma anáforica del mismo modo: Fuera o fuese. El poeta ya nos sitúa desde el inicio en la más absoluta incertidumbre, incertidumbre que se prolonga en sus versos:


Fuera o fuese la luz que a todos alumbra
no se borra lo que uno quisiera
ni se gasta.



Gusta el autor de servirse una y otra vez de la paradoja quizá buscando incrementar ese desasosiego, esa incertidumbre, ese no saber dónde uno pisa, hacia dónde uno va.


Pido agua o solicito destierro.



También hay una búsqueda de la frase jugosa, del verso redondo si fuera vino.


Soy lápiz hecho cruz.



Porque Antonio Jiménez Paz utiliza un recurso que tan pronto nos deja sumidos en la duda como nos arroja un verso cual losa del que no podemos liberarnos por su rotundidad, por su aplomo.


No me arranco de cuajo el sinsentido.



Su Fuera o fuese se revela así como una propuesta poética, un destino último, un recurso utilizado una y otra vez para dejar claro el propósito. ¿Cuál es el territorio del poeta? ¿Decir lo que ocurre o quizá situarse en el plano de las posibilidades, de lo que podría llegar a ocurrir? Es ése el terreno pantanoso por donde circula el autor.


La segunda parte se inicia con un enigmático: Érase una vez y lápiz. Dice Tina Suárez que es la mejor forma de describir la historia de la literatura. En esta segunda parte, mucho más larga y con un esquema menos preciso, sí permanece como característica básica la brevedad. También la rotundidad en el cierre de los versos.


Antonio Jiménez Paz sigue escarbando en el significado de las palabras, sigue en ese proceso introspectivo que es a la vez un proceso difuso porque requiere el esfuerzo del lector, un esfuerzo que quizá tenga algo de lo que hablaba Pessoa. ¿Cuánto hay de realidad y de ficción, cuánto de verdad y cuánto de fingimiento?



Hay temblores donde no tiembla
la tierra.
Donde hubo pies.



A veces es el propio artificio retórico el propio meollo del poema:



Cada roce buscando su hendija.
Toda elipsis buscando su guarida.



Porque el verso de Jiménez Paz es un verso eminentemente elíptico, un verso que rompe el sentido, el equilibrio de la frases, que roza a veces el retorcimiento obligándonos a darle un nuevo sentido a la frase.

En fin, no se pierdan el poemario de Antonio Jiménez Paz, Casi todo es mío, un libro tan original como su título indica, con tantas posibilidades que acudirán a él a menudo, no siendo posible una única lectura. El libro de Jiménez Paz se disfruta a lo largo del tiempo.

lunes, 14 de junio de 2010

KANIKOSEN. EL PESQUERO DE TAKIJI KOBAYASHI




Kanikosen. El pesquero
Takiji Kobayashi
Ed. Ático de los Libros, 2010.
Traducción de Shizuko Ono y Jordi Juste.
Precio: 15 euros
152 páginas.



Ahora que voluntariamente todo se confunde, ahora que no encontramos diferencias entre lo que se dice desde la izquierda o desde la derecha, ahora que empezamos a ver la ruina de lo que tantos años ha costado crear, probablemente Kanikosen, el pequeño libro de Tajiki Kobayashi, sea una forma de ir a los orígenes, de entender el principio que es casi como entender el proceso. No es extraño, por tanto, que en Japón haya sido uno de los libros más vendidos en el año 2008. Ahora que ya, incluso en la economía, no hay verdades absolutas, los japoneses debieron ver en este libro el inicio de algunos de sus problemas económicos. Sin embargo, a alguien le parecerá extraño que un libro escrito en 1929 cobre protagonismo. Es evidente, y nos lo dicen los especialistas, que la economía es cíclica. Para desgracia nuestra, la historia también parece serlo y no deja de tener una mueca de ironía. La historia que narra Kanikosen es la de un pesquero, el Hakko Maru, en aguas de Kamchatka. El relato de la explotación y deshumanización de estos obreros, de estos pescadores … No sorprende pues que los japoneses de hoy, en la hora de la crisis mundial, se vean reflejados en esos otros japoneses de los años veinte, porque sus miserias son la continuación de las de aquellos.



Kanikosen es un gran libro, un libro concienciador, un libro aguerrido y crítico con la realidad, partícipe de la literatura de denuncia. No alejado de otras realidades descritas sobre la revolución industrial en palabras de Dickens, no lejos a las explicaciones de las huelgas en EE.UU contadas por Jack London en Martin Eden y en algunos otros de sus libros.



Kanikosen también nos reconcilia con el género humano. Con su capacidad de lucha contra la injusticia, con su visión del mundo…



La misma vida azarosa que llevó el protagonista –qué estupendo es que Ático de los Libros haya incluido ese posfacio final con la vida del autor- hasta ser asesinado por la propia policía japonesa tras un brutal interrogatorio por su militancia en el partido comunista.



Vamos a ver algunas de las perlas que se encuentran en Kanikosen:
(p.33)”Cuando el capitalismo ya no podía obtener más beneficios, cuando bajaba el interés y había exceso de capital, hacían literalmente lo que hiciera falta en cualquier lugar: buscaban desesperadamente cualquier salida”.



Esta es la visión que tiene el patrón de sus trabajadores:
(p 42) “-¿Qué son para ti las vidas humanas? (…)
-¡Pero hombre! Es que Asakawa nunca ha pensado que vosotros seáis humanos”
Y otra:
“Perder cinco o seis cuerpos no tiene ninguna importancia pero sería una lástima perder el bote”(p.44)



Y algo sobre las condiciones de vida de los obreros:
(p.72)” Algunos se metían los piojos en la boca y los hacían crujir con los dientes delanteros, o los aplastaban con las uñas de los pulgares hasta que se les teñían de rojo”
Y otro ejemplo más:
(p.79)”Al día siguiente, cuando los obreros bajaron a la factoría, vieron al estudiante del día anterior atado a la columna de un torno. Tenía el cuello doblado sobre el pecho igual que un pollo desnucado. (…) llevaba un cartón escrito a mano con una letra que era claramente la del patrón: Éste es un traidor que se hace pasar por enfermo. Está prohibido desatarle la cuerda”.



Qué mejor que sumergirse en las aguas de Kamchatka a bordo del Hakko Maru. Lean Kanikosen, el pesquero y reflexionen. Hace falta, mucha falta.

jueves, 10 de junio de 2010

VERSOS ANORMALES DE JORGE LARENA CASTEJÓN.


Versos anormales
Jorge Larena Castejón
Mandala Y Lápiz cero, 2010
85 pp
12 euros.

A Jorge Larena le conocíamos en su faceta de novelista -Sombras de otoño, Las tablas de Agartha- pero no en su faceta de poeta. Así nos encontramos con estos Versos anormales. Versos que tienen dos características fundamentales: simplicidad y sinceridad. Jorge Larena es un fiel seguidor de la tradición lírica popular, pero reconvertida a sus propósitos. Versos anormales es algo así como un mapa de vida, una carta de navegación para vivir sin perderse. Es un resumen de cómo concibe el mundo el autor. E, incluso, y espero que no se moleste, es algo así como un libro de autoayuda convertido en poemario. Un libro de autoayuda que se aplica el autor y que deja escrito por si a alguien le pudiera servir.

Los versos de Jorge son versos limpios, directos, versos que huyen de lo rebuscado, del artificio, de la metáfora. Son versos para ser entendidos incluso por aquellos que habitualmente no se acercan a la lírica. Este hecho lo agradecerán especialmente los alérgicos a la poesía y mucho menos los lectores habituales de este género.

Jorge Larena diseña un mapa en donde cabe desde la realidad más cercana de los telediarios hasta los sentimientos más íntimos y personales. Si me dejan escoger, a mí me llega mucho más su verso certero, casi afilado como el corte de un bisturí, cuando habla de la realidad social: consumismo, pérdida de valores, capitalismo, etc... Es donde sale la parte más combativa del autor. Otros preferirán la parte más sentimental que unas veces adopta la voz del hombre que explica su experiencia y otras se convierte en una suerte de gurú, papel en el que Jorge Larena parece sentirse cómodo.

Los poemas, de métrica irregular, desnudos de artificios retóricos si exceptuamos las repeticiones en todas sus formas (anáforas, reiteraciones...) como si el poeta deseara dejar constancia de la necesidad de que sus palabras permanezcan. No sabe uno si la pretensión es que queden en los lectores o también en el propio autor, en esa suerte de doble papel que adopta, de doble voz que aparece en todo el poemario.

Hay algunas palabras que obsesivamente se repiten durante todo el libro: Amor, esperanza. Deben ser palabras milagrosas, algo así como eslabones de lo que el autor mismo llama “versos curativos”. Esperanza en mayúscula y esperanza en minúscula. Ambas. Piezas de un tablero del mundo que Jorge Larena construye.

Estos son algunos de los versos de Jorge que me han llegado especialmente:


“Corren malos tiempos para los ciudadanos
tiempos para
caminar entre los escombros de la ética
pensar es casi un rasgo de locura” (p.16)

Algo un poco más íntimo:

“Estoy viviendo horas de preguntas
horas sin tiempo
horas de incógnitas.” (p.31)

Y otro:

“como un pespunte
en algún rasguño de mi alma
las cicatrices guardan memoria” (p.40)

Leer estos poemas de Jorge Larena es también aventar algunos recuerdos de Bécquer, de Benedetti, de Neruda. Busquémoslos.

lunes, 7 de junio de 2010

LA NATURALEZA DE UN CRIMEN DE JOSEPH CONRAD Y F.MADOX FORD.




La naturaleza de un crimen
Joseph Conrad y Ford Madox Ford
Ed. El Olivo Azul, 2010
80 pp
14 euros

La naturaleza de un crimen es un libro escrito a dos manos por Joseph Conrad y Ford Madox Ford. Una propuesta del primero al segundo, pues aunque ahora consideramos más importante a Conrad, en su momento era quizá más conocido Madox Ford. De Conrad no hace falta mencionar sus grandes novelas: Lord Jim, El corazón de las tinieblas, Nostromo, El agente secreto, etc. Hace unos días también reseñábamos otra de sus obras menos conocidas: El final de la cuerda. De Madox Ford destaca especialmente El buen soldado y El final del desfile.


Fue Conrad quien propuso a Madox Ford hacer una novela a dos manos. En realidad fueron tres, ésta y dos novelas más: Los herederos y Romance. Si bien el libro no deja de ser una obra menor, es curioso saber que Conrad no la incluyó en la lista de la totalidad de sus obras, quizá no contento con el contenido final. E, incluso, en el prólogo, Madox Ford confiesa haber olvidado la existencia de La naturaleza de un crimen.

Es significativo leer uno tras de otro los prólogos sucesivos de los dos autores y ver de qué modo se escribió La naturaleza de un crimen. Incluso cómo los mismos hechos son descritos de forma diferente. La supuesta colaboración en uno se convierte en pequeños conflictos contados por el otro.

El planteamiento de La naturaleza de un crimen se basa en una larga confesión, la del criminal que admite su pecado. En esa larga confesión en forma de carta a su amada, mujer casada con otro hombre, el protagonista cuenta su crimen y, al mismo tiempo, descubre lo peor de sí mismo a la persona que quiere. Viéndose acorralado, y en un desenlace lamentablemente seguro e inevitable, pone en manos de su amante la verdad de sus pensamientos y vida. El modo en que se apoderó de la fortuna de su amigo siendo él albacea y de qué forma adquirió riquezas y fama.

Si bien la forma de plantear la narración como largo ejercicio de retórica continúa una larga tradición literaria, a veces lastra el contenido. La primera parte se lee con rapidez. Hacia la mitad, la retórica espesa un poco la narración. El final toma un giro que resulta un tanto precipitado. No sabremos nunca si fue por alguna de estas razones por las que Conrad despreció su pequeña obra. Siempre nos quedará la duda del motivo.

A través de las páginas de La naturaleza de un crimen cobran vida algunos temas de rabiosa actualidad. Una muestra: “… no es éste un tiempo de grandes hazañas sino de gigantescas operaciones especulativas”(p.24). Un ejemplo de que mucho de lo que vivimos proviene del pasado, por lo que nunca viene mal releer a los grandes, en este caso a Madox Ford y a Conrad. Y, a pesar del desenlace, recomiendo encarecidamente leer entre líneas el capítulo final, descubriremos un sibilino razonamiento merecedor de nuestra mayor atención.

sábado, 22 de mayo de 2010

ENTREVISTA A CLAUDIA APABLAZA


Foto: Ernesto Escobar Ulloa.


Luis Vea Garcia (Barcelona)


Claudia Apablaza irrumpe en España con la novela Diario de las especies publicada por Barataria.


-En mi reseña hago hincapié en que Diario de las especies es un libro extraño porque en él podemos encontrar un cuadro de la locura en que vivimos. Me interesa mucho ese intercambio de opiniones que se da entre la protagonista y los que leen su blog y, sobretodo, la deriva que llevan las conversaciones de un lado a otro. Supongo que es un efecto pretendido, buscado. ¿Querías con ello llevar al lector a algún punto?


Supongo que todos los escritores quieren llevar al lector a algún punto. Ahora bien, nunca me he detenido a pensar en qué punto es ese que un escritor quiere llevar al lector, pero tal vez, en este caso, creo que quería llevar al lector a reflexionar acerca de temas como la inmigración, la infancia, la creación, sudamérica v/s Estados Unidos, sudamérica v/s Europa, la dificultad del viaje, la creación, la escritura, la desaparición, el miedo a la maternidad, el desarraigo, etc.


-Diario de las especies es un libro que habla mucho de literatura, es un libro a mí modo de ver no apto para todos los paladares. Exige un poco de conocimiento literario. Incluso uno de los personajes, comentarista de los post, acusa a la autora de ser una escritora burguesa. ¿Eres tú también una escritora burguesa?


Creo que es un libro apto para todos los paladares si pensamos en la respuesta que di a la pregunta pasada y los temas que se tocan en el texto. No es un libro que se reflexione sobre autores. Si sabes de literatura tal vez le des una segunda lectura, pero creo que eso no es lo central.
En cuanto a la segunda pregunta, creo que los burgueses ya no existen.


-¿Piensas que el modo de narrar tan fragmentado te inscribe en la tendencia de la llamada Generación Nocilla?


La Generación Nocilla es mucho más que la fragmentación de un texto.


-En tu libro hablas mucho de la literatura europea, pero también de la literatura sudamericana y de la literatura chilena. Muchos de sus nombres al lector no le suenan. ¿No es un hándicap?

No sabría responder esta pregunta. Pero, supongo que no lo es. O tal vez, creo que depende de quién lo lea.


-En el libro hay mucho de caos, de itinerarios personales sin rumbo y la bitácora sirve en cierto modo de brújula. ¿Estamos tan desorientados como lo están tus personajes?


No sé si lo estemos en plural. Podría hablar por mí y creo que no me siento nada desorientada hoy. Al contrario. He tenido un día maravilloso. De mi casa al metro, del metro al trabajo. Del trabajo a la red. De la red a hablar con amigos, navegar, postear, trabajar, escuchar música, leer. Luego regreso a casa. Responder esta entrevista. Cerrar el ordenador. Leer.


-Volviendo a la forma de la novela. Da la impresión de que tu historia no se hubiera podido contar de otro modo, pero ¿piensas que esta tendencia a la fragmentación acabará calando como método creativo o será simplemente una tendencia que dejará de existir?


No es una tendencia de hoy. En toda la historia de la literatura y de la humanidad, incluso en la oralidad, hay personas que se expresan mejor de forma fragmentada y otras de forma lineal.

-Una curiosidad del libro es que todos los mensajes de la protagonista principal están escritos los sábados. ¿Pretendías reflejar también lo fragmentario de nuestras vidas y de nuestro tiempo libre?


La verdad es que eres la segunda persona que se da cuenta de ese detalle. La primera fue Lorena Amaro, una crítica literaria chilena que admiro mucho. Creo que ni siquiera yo me había dado cuenta, Lorena me lo hizo ver. Ahora bien, el postear no tiene nada que ver con mi tiempo libre. Mejor dicho, no sé bien a qué se refieren cuando dicen tiempo libre, ya que siempre considero que estoy laburando.


-La forma de construir la novela también presupone una crítica a la construcción tradicional. ¿Crees que la novela en su formato tradicional ha perdido vigencia?


No para nada. Volviendo a la pregunta anterior, creo que hay escritores que se comunican de una forma más fragmentaria y otros de una forma más lineal. Además que a la mayoría de los lectores les interesa leer textos lineales.


-En el desarrollo de la novela, exceptuando el personaje principal AA, el resto de personajes quedan un poco envueltos en una maraña donde sus caracteres naufragan. ¿Casi como reflejo de la sociedad actual?


Tal vez reflejo de todas las comunidades, las sociedades, los colectivos, los grupos humanos; de cualquier tiempo, no necesariamente actual.


-Claudia, ¿qué nos espera próximamente tras este Diario de las especies?


Publicaré este año, en Chile y Perú, una nueva novela: EME/A.

Muchas gracias, Claudia, por tu tiempo. Esperamos seguirte leyendo.

viernes, 21 de mayo de 2010

DIARIO DE LAS ESPECIES DE CLAUDIA APABLAZA


Diario de las especies
Claudia Apablaza
Ed. Barataria, 2010
176 páginas
13,50 euros

Diario de las especies, el libro de Claudia Apablaza(1978), chilena momentáneamente afincada en Barcelona, es un libro singular. Singular por su planteamiento metaliterario que traspasa el argumento. Es un artefacto narrativo que no sé hasta que punto podemos denominar novela, pues desmenuza y deconstruye el concepto tradicional de novela. Apablaza crea una forma de organizar el material narrativo a semejanza de los blogs en donde expone un tema, como un post, y deja que los lectores le vayan respondiendo. Es evidentemente una novela deslavazada porque pretendidamente Claudia Apablaza utiliza los mecanismos reales de los blogs en los que se pasa de una conversación a otra sin ton ni son. Refleja una tendencia actual del mundo, no ya del mundo literario, que también, pero básicamente del mundo de la comunicación por internet. Así los sucesivos posts van planteando materias que tienen que ver con la creación de una novela: los personajes, los tiempos, el final, hasta el propio proceso de publicación. También en cada uno de los capítulos hay numerosas reflexiones sobre algunos libros. El personaje central de la novela es casualmente una chica chilena que viene a España a escribir una novela influenciado por la figura de Enrique Vila-Matas. Así se convierte en el alter ego de la autora de la que toma algunos rasgos biográficos. Inicia una suerte de peregrinaje entre autores con especial hincapié en Vila-Matas y en la belga Amelie Nothomb. Casi completa de un modo quizá precipitado, saltando de autor en autor algo como un improvisado Curso de Literatura Europea, que sin ser el de Nabokov, si nos da pistas de aquellas materias y autores que interesan al personaje central que viene firmando todos sus escritos como A.A. Al mismo tiempo va pasando alternativamente del escenario europeo al chileno y sudamericano, trazando paralelismos, símiles y pasarelas.


Desde el punto de vista puramente formal la apuesta de Apablaza es una apuesta arriesgada que deberíamos inscribir en la tendencia a narrar fragmentariamente. Algo que debe ser como en su momento fue el descubrimiento de la fotografía que obligó a los artistas a pasar de un arte figurativo a otro abstracto. Tendencia que aquí en España nos ha dado experimentos como Nocilla dream y el resto de la trilogía de Agustín Fernández Mallo. También Vicente Luis Mora ha circunscrito algunos de sus trabajos a esta visión fragmentaria.


Jordi Corominas compara Diario de las especies con un cuaderno de navegación, de hecho en tanto que blog es algo así como una bitácora con una doble vertiente. Por un lado vital y por el otro literaria. Ambas se funden en el texto que salta de una situación a otra. Algunos lectores pueden verse apabullados por tantas conversaciones abiertas, por tantas palabras y personajes, sobretodo aquellos que no están acostumbrados a los blogs y a las redes sociales.


Quizá la parte final se convierte en un cuadro más abstracto todavía. De lo que no hay discusión es que la autora chilena maneja con soltura los conceptos creativos y el conocimiento de los grandes autores de la literatura. Quizá para algunos lectores no avezados a la literatura chilena algunos nombres se le escapen. Pero, lo importante es avanzar por esa derrota que nos propone Claudia Apablaza, una forma de escribir y describir el mundo diferente, menos lineal, con muchas lecturas. Quizá sea la única forma de poder entender las múltiples vertientes que tiene hoy en día nuestro mundo. No olvidemos al fin y al cabo que la literatura también es una forma de reflejar el mundo.


Seguiremos los futuros proyectos de esta joven autora chilena.

lunes, 10 de mayo de 2010

RAPSODIA GOURMET DE MURIEL BARBERY




Rapsodia gourmet
Muriel Barbery
Ed. Seix Barral, 2010(primera edición, 2002)
Traductor: Isabel González-Gallarza
182 páginas
15 euros


En la calle Grenelle número 7 de París vive un importante crítico gastronómico, capaz de encumbrar o destruir a cualquiera de los chefs más importantes del mundo. Pero se muere. Tiene una grave enfermedad y el médico le da pocas horas de vida. En estas pocas horas y en su postración en la cama, Pierre Arthens revive desesperadamente aquellos sabores que le han provocado un auténtico placer a lo largo de su vida: los tomates del huerto, sashimis preparados por el mejor cocinero de Japón, el pan, helados, etc.


Es la primera novela de Muriel Barbery, la autora de La elegancia del erizo, que ya fue editada en el año 2002 con el nombre de Una golosina.. De hecho, reconocemos a varios de los personajes de esta novela, como por ejemplo la portera, la señora Renée Michel.


En Rapsodia Gourmet, la autora va intercalando en los capítulos los recuerdos del señor Pierre Arthens con las opiniones que de él tienen las personas que le conocen: la mujer, los hijos, la portera del inmueble, los vecinos y hasta su gato.


Con la lectura de la novela se van despertando los sentidos del gusto y del olfato. Se alteran las papilas gustativas de tal manera que desearías comer sashimi o una tostada. Nos podemos imaginar el olor del tomate recién cogido de la mata antes de darle un mordisco.


Es una novela escrita con mucha elegancia y una gran sensibilidad, igual que la primera novela de la autora que se publicó en España, La elegancia del erizo. En ambas los personajes son realmente curiosos: la portera de La elegancia del erizo es una mujer profundamente culta que oculta su inteligencia y su sabiduría para sobrevivir en un inmueble de ricos. La descubrirá una adolescente y un nuevo inquilino japonés que curiosamente comprará el piso donde vivía Pierre Arthens a su muerte . En esta novela es este vecino antes de morir, que ha sido a lo largo de su vida un hombre realmente cruel no sólo con los chefs sino con su propia familia (de hecho sólo quiere a su perro y a su gato).


Es curioso que en ambas novelas aparece la gastronomía japonesa. En Rapsodia gourmet una de sus evocaciones es comer sashimi preparado cuidadosamente por un cocinero nipón mientras que en La elegancia del erizo el nuevo vecino japonés invita a Renée, la portera, a cenar pescado crudo en un excelente restaurante de comida de su país.


Es un libro muy recomendable, sobretodo para aquellos lectores que disfrutaron con La elegancia del erizo.

Pilar I.

lunes, 26 de abril de 2010

EL JARDÍN DE LOS SUPLICIOS DE OCTAVE MIRBEAU


El jardín de los suplicios
Octave Mirbeau
Ed. El Olivo Azul, 2010
Traductores: Carlos Cámara y Miguel Ángel Frontán.
216 pp
19 euros


El jardín de los suplicios es uno de los libros más repugnantes que he leído en mi vida. Dicho esto, queda aclarar que la repugnancia viene dada por las descripciones de torturas de todo tipo y pelaje y que es indudable reconocer lo bien escrito que está para provocar esas sensaciones. Probablemente hoy podríamos decir que El jardín de los suplicios es una obra gore o hardcore, un verdadero manual de la tortura china.

Recuerdo haber visitado hace unos años en Santillana del Mar una exposición de la tortura durante la Inquisición que, si bien era bastante repugnante, no llegaba al sibilino grado que plantea Octave Mirbeau (1848-1917).

No me cabe la menor duda de que en el planteamiento inicial hay un poco de épater les bourgeois y otro poco de influencia del Marqués de Sade (1740-1818), además de una denuncia (p. 94. “Europa, con su civilización hipócrita y bárbara, es la mentira”).

La obra tiene dos partes claramente definidas y aborda en cada una de ellas un tema diferente.

En la primera parte conocemos la vida de un joven venido a menos que lleva una existencia canallesca aprovechándose de sus contactos sociales y de su relación con un ministro francés. Envuelto en constantes corrupciones políticas debe abandonar Francia con la excusa de una misión científica haciéndose pasar por un falso embriólogo que viaja hacia Ceilán. En esta parte todo nuestro asco viene de la repugnancia moral o ética que a uno le produce la forma de conducir la política y el tráfico de influencias constante (¿Alguna relación con la política actual?). Esto es lo más sobrellevable.

La segunda parte se inicia cuando en el viaje a Ceilán traba contacto con una mujer, de nombre Clara, que le desviará de su ruta hasta China. Aquí es donde veremos la mezcla entre sexualidad y dolor.

El desarrollo de la historia proviene de un diálogo inicial sobre las teorías que tienen que ver con el dolor, la sexualidad y el comportamiento primitivo. El diálogo se da en un salón frecuentado por personas de posición de la Francia del momento.
Esta segunda parte puede considerarse excesiva, tanto en longitud como en exhibición. Asistimos a todo tipo de torturas, canibalismo, y violencia que podamos imaginar. Conoceremos la tortura de la caricia, de las varas candentes, del tañido de la campana, de la rata, etc.

Durante el viaje en barco tenemos un espacio de transición entre la repugnancia moral y la física. Este desplazamiento de una a otra viene dado por el propio desplazamiento del barco y las conversaciones que en él se dan. Por ejemplo hay una crítica a la supuesta civilización que representa Europa al hablar de las guerras y del descubrimiento de munición cada vez más destructiva(balas dum-dum): “Para hacerla más y más mortífera y expeditiva.(..) Se trata de una cuestión de humanidad (…)¿y el derecho de las gentes?(…)ése es el derecho que tenemos de matar a la gente en masa o al menudeo (…)”(p.85).

Posteriormente también hay una parte que abre la explicación del porqué de las torturas:” Yo he visto colgar ladrones en Inglaterra, he visto carreras de toros, he visto agarrotar anarquistas en España…En Rusia he visto a unos soldados azotar hasta matarlas, a hermosas muchachas (…) Pero nunca vi nada tan hermoso como esos presidiarios chinos”(p.108)

Y encontraremos críticas abiertas al papel de la religión en Asia:
“(…)el misionero católico que lleva también la civilización en la punta de las antorchas, de los sables y de las bayonetas” (p.147).

Importante comentar todos estos aspectos pues una lectura superficial nos reduciría el contenido del libro a sus aspectos más escatológicos. El lector sensible convendrá que tenga en cuenta todo este catálogo de pequeñas advertencias, mientras que el lector más osado quizá disfrute descubriendo lo sibilino de la tortura de la rata y llegue a la parte en donde aparece el Ídolo de las Siete Vergas.

En definitiva, un libro no apto para leerse en las comidas, quizá extraño, cuyo autor era considerado por Tólstoi como “el más grande escritor francés contemporáneo”.

Átense con correas de cuero y lean El jardín de los suplicios. Si se atreven, claro.

domingo, 18 de abril de 2010

EL CIELO ES BLANQUIAZUL. DANI JARQUE, 21 HISTORIAS DEL 21 DE BRUNO ALEMANY Y MOISÉS LLORENS(ED)


El cielo es blanquiazul. Dani Jarque, 21 historias del 21.
Edición de Bruno Alemany y Moisés Llorens
Ara Llibres, 2010.
176 pp
18 euros.


Hace unos cuantos años mi profesor de inglés, gran aficionado al fútbol y a los libros y nacido en Newcastle, me dijo: La liga española es muy aburrida. Siempre Barça, Madrid, Barça, Madrid… En Inglaterra, al menos, hay cuatro equipos que pueden ganarla. Bien que lo saben los aficionados del R.C.D.Espanyol por soportar esa dicotomía, no sólo por ser otro modesto de la primera división, sino, además, por convivir en la misma ciudad con uno de los grandes. Por eso la publicación de este libro tiene un poco de aire fresco para el aficionado perico que, harto de tanto Messi y Cristiano Ronaldo, encontrará aquí la vida de uno de sus referentes más cercanos. Nada de historias de fiestas por la noche, de chicas y escapadas. Nada de eso. La vida sencilla de un profesional ambicioso pero honrado. La vida de un deportista sencillo, del que poco se sabía más allá del terreno de juego. Por eso la narración es también sencilla. Es tal y como le veían su familia, amigos, compañeros, profesionales, etc… Tal y como le veían y el recuerdo que les dejó. Es cierto que este tipo de libros tienen el peligro de convertirse en panegíricos y de ensalzar tanto la vida del personaje hasta deformarla. No encontraremos exageraciones en el libro que Bruno Alemany y Moisés Llorens han confeccionado. Sin embargo, hay algunas cosas que de tanto repetirlas rechinan. Por ejemplo, muchos de los profesionales que dan su opinión sobre Jarque hablan de que les extrañaba que no estuviera en la selección nacional. Lo raro es que casi acaba diciéndolo el propio seleccionador nacional que está muy poco creíble en su relato. Así pues, si los aficionados del R.C.D.Espanyol quieren tener un grato recuerdo de uno de sus capitanes más entrañables, aquí tienen este libro: El cielo es blanquiazul. Un relato del jugador y de la persona, del ser que tuvo la desgracia de fallecer cuando todavía no le tocaba, cuando todavía tenía tanto que dar. Un libro sencillo que los pericos pueden aprovechar para comprar y regalar en Sant Jordi ahora que la puerta 21 del Estadi de Cornellà-El Prat lleva su nombre.

lunes, 12 de abril de 2010

UN NUDO EN LA GARGANTA (QUINCE CUENTOS CANALLAS) DE VARIOS AUTORES




Un nudo en la garganta (Quince cuentos canallas)
Varios autores
Trama editorial, 2009
183 pp
16,83 euros

Un nudo en la garganta nos presenta una propuesta narrativa en forma de quince cuentos de diferentes autores de uno y otro lado del Atlántico. Un compendio de relatos realizados por escritores de habla hispana y de temática canallesca. En el prólogo, Juan Ángel Juristo ve la necesidad de acotar el término canalla. Resumiendo: son moneda común los tipos despreciables con un proceder dudoso, antisociales y, a veces, marginales, cuyas historias rozan o son parte del mundo de la delincuencia. Tipos que salen de la cárcel, que llevan armas, trafican o comercian con drogas, aceptan sobornos, roban, asaltan, disparan, matan, les ponen o ponen los cuernos, frecuentan los bajos fondos, se vengan, asesinan, esclavizan, se drogan, se prostituyen o prostituyen o andan en pandillas. Un catálogo de la mayoría de las cosas que hacen y en las que ocupan el tiempo. Una lista nada despreciable en la que encontramos historias que abarcan el género negro o historias que llegan casi a la ciencia ficción. Un conjunto variado tanto en temas como en autores.



Si bien no conozco antologías anteriores que abarquen la temática, no sé si decir género pues quizá parece algo excesivo, y tampoco sé si era necesario tratarlo, pero aprovechando el tirón de lo negro y, en muchos casos, de un realismo más que sucio, Trama editorial nos ofrece esta propuesta que es, a la vez, una buena muestra de lo que autores españoles e hispanoamericanos son capaces de mostrarnos.



Personalmente me quedo con un par de piezas más que notables, ambas de autores argentinos. La primera, Oxidado de Leonardo Oyola, un torrente de venganzas interrumpidas por el tiempo y que parecen haber sido apagadas por el mismo, no siendo así. Un cruce de vidas que compiten por generar más dolor todavía, donde la cárcel acaba siendo un refugio. La otra, del también argentino, Guillermo Roz, titulada Los grises. Un relato de afrentas, de violaciones, del peor canallismo, de esclavitud y de crueldad, de escapadas de los bajos fondos. También un relato de venganzas a tiempo con un final relativamente feliz. Gran relato, para no perdérselo, donde el calificativo gris del título esconde el apelativo de una familia y la historia más negra.



Entre la representación española me quedo con el cuento de Paula Izquierdo, Venganza canalla. Probablemente la historia menos canalla con un final bastante vengativo en la que se ahonda en las palabras a medias, las frases no dichas y los deseos no formulados. También en las envidias y en los errores. Un relato bien llevado hasta su conclusión.



También destacar el relato Un buen tipo demasiado sentimental del español Ignacio Ferrando. Un cuento sobre el personaje de Philip Marlowe, un intento por dar origen al ser creado por Raymond Chadler.



Aquel que desee entrar figuradamente en la vida canalla, que le gusten los ambientes poco deseables y el género negro, el hampa, los mafiosos y la gente de mal vivir, territorio abonado para los enfrentamientos, encontrará en esta selección un compendio de hasta dónde nos pueden llevar todas las bajas pasiones.

lunes, 5 de abril de 2010

EL FINAL DE LA CUERDA DE JOSEPH CONRAD


El final de la cuerda
Joseph Conrad
Ed. Funambulista, 2009
Traductora: Isabel Lacruz Bassols
282 pp
20 euros

No había vuelto a leer a Conrad desde mi adolescencia. Recuerdo que llegué a él a través de la recomendación escolar de La línea de sombra. Eran tiempos en los que devoraba a Verne, a Salgari y a London con avidez. Pronto descubrí a Conrad. Así fui leyendo Lord Jim, El agente secreto (en mi edición era El copartícipe secreto), Un vagabundo de las estrellas. Luego conocí la existencia de la genial película de Coppola, Apocalipsis now. De ahí a leer El corazón de las tinieblas faltó un instante. Y sin saber de qué modo lo dejé en ese punto. Hace quizás una veintena de años. Luego descubrí esta pequeña obra que desconocía, El final de la cuerda y me mostré dispuesto a retomar a Conrad, ese mismo autor que tantos ratos de mi adolescencia había cubierto con pasión.

El final de la cuerda no es una obra menor. Sigue el esquema de la novela conradiana en donde la vida transcurre en relación a un lugar –el mar, el río- y a un conflicto. Lo que a los personajes les sucede se precipita en ese mismo lugar. En este caso tenemos un triángulo de personajes que obedecen a intereses contrapuestos. Por un lado, el capitán del barco, Whalley, caballero venido a menos en la época de la Inglaterra colonial. También está Massy, patrón del Sofala y maquinista. Personaje tosco y venido a más gracias a un sorteo de lotería y que desperdicia su vida y su fortuna en lograr un premio mayor. Por último, el segundo, Sterne, lleno de rencor y envidia hacia sus semejantes y deseoso de mandar un navío. La vida de estos tres hombres se precipitará en el barco, el Sofala, mientras éste navega por un río.


La contraposición de los caracteres de los personajes y, sobre todo, el hecho de que los tres son capaces de extraer de sí mismos lo peor o lo mejor según las circunstancias es el hilo narrativo que va tensando la cuerda. Evidentemente, el título de la novela no es casual porque en El final de la cuerda la cuerda acaba tensándose más de la cuenta y rompiéndose.


En un principio, la novela se centra en el capitán Whalley y su vida. Viudo, con una hija casada viviendo en Australia a la cual no ve hace tiempo. Tras sufrir la ruina de su entidad bancaria, pierde todos sus ahorros. Privado de ese colchón para su vejez y a esa edad en que está pensando más en el retiro que en el trabajo, tiene que malvender su navío para hacer frente a las peticiones económicas de su hija. Así, tras la venta de su barco, se embarca en un nuevo navío: el Sofala, en donde aparecen los dos personajes mencionados con anterioridad, Massy y Sterne.


Con una prosa a veces excesivamente descriptiva pero con una destreza notable, Conrad tiene la capacidad de describirnos paisajes y caracteres con la misma soltura. Con unos cuantos párrafos y, sin apenas apercibirnos, nos expone el triángulo que da origen a la novela. El final desata todas las pasiones en la contraposición de los caracteres de los protagonistas.


Buena ocasión para retomar a Conrad si hace tiempo que no se disfruta de su lectura y de ahondar en las pasiones humanas, en las contradicciones que todos llevamos dentro y que en la narración se desatan en un río, como en su muy reconocida El corazón de las tinieblas, mostrándonos que todos llevamos dentro de nosotros al ángel y también al diablo.

jueves, 25 de marzo de 2010

UN EXTRAÑO VIAJE DE JOSÉ ENRIQUE MARTÍNEZ LAPUENTE


Un extraño viaje
José Enrique Martínez Lapuente
Ed. Carena, 2009
176 pp
17 euros


En Un extraño viaje se dan cita dos mundos y dos maneras de entenderlos. La novela narra una historia de amor a lo largo del tiempo bajo el trasfondo de un mundo cambiante que va desde la clandestinidad de los años setenta a la Barcelona preolímpica, donde subsisten el ambiente de tascas en el que todo el mundo se conoce y la bohemia de artistas y escritores.

Rodrigo, personaje masculino principal cuyo nombre no aparece hasta el final de la historia, conoce a una mujer francesa que ha viajado a Barcelona para olvidar su fracaso matrimonial. La conoce de casualidad en una de estas tascas que ya han ido desapareciendo. El resultado será un amor fortuito en el que inicialmente se refugia Renée. A ella este amor le trastocará la vida y le hará plantearse lo que tiene y lo que desea con un ambiguo resultado. A él se le mantendrá en el tiempo. Y ambas visiones de sus sentimientos sólo coincidirán en un principio para escindirse a continuación. A esa historia de amor, que ya es pasado cuando se narra, se le superpone otra también con una mujer francesa, Nadinne, con la cual Rodrigo volverá a alguno de los lugares donde estuvo con Renée y eso provocará que constantemente se vayan entremezclando los recuerdos de lo antiguo con la visión del presente.


La primera parte del libro contiene la narración de Rodrigo, de sus viajes al sur de Francia y de sus visitas a la Barcelona bohemia. La segunda parte contiene la visión de Renée a través de su psicóloga.


A remarcar que la narración a veces se desdibuja al profundizar en esa bohemia en la que sobresale Víctor, el amigo artista de Rodrigo. Da la impresión de que el autor, al referirse a ese relato secundario, pierde el hilo narrativo principal. Los devaneos de Rodrigo por ese mundo canalla no llegan a aportar un punto de vista significativo a la historia principal. Quizá, únicamente, mostrarnos algo de la Barcelona preolímpica.


Así la segunda parte de la novela nos llega cuando la primera ha empezado a decaer un tanto. Las confesiones ante el diván son narradas al ralentí. Tal vez se podía haber contado con muchas menos palabras, seguramente eliminando partes del relato secundario y también de las visitas al psicólogo. Hay quizás una pérdida del tempo de la narración que se hace más lento de lo que debiera.


Puede considerarse que esta primera incursión de José Enrique Martínez Lapuente en el mundo de la novela tiene un resultado de aprobado. A Martínez Lapuente se le ve oficio narrativo y es por tanto que habremos de ver sus futuros proyectos literarios.

martes, 23 de marzo de 2010

LA PEDRA INSÒLITA DE FELIU FORMOSA I SANDRA MORERA


La pedra insólita
Feliu Formosa i Sandra Morera
Ed. Meteora, 2009
119 pp
18 euros

Qué sap la pedra d´aquell que la transforma? Qué sap la paraula d´aquell que l´empra per crear bellesa? Aquestes dues preguntes potser no es resolen al llibre però com a mínim ens faran pensar.

La pedra insòlita és un llibre fet a sis mans amb els versos d´en Feliu Formosa, les fotografies de l´Anna Vila i les pedres pintades, que són el naixement de tot, de la Sandra Morera. Un projecte de creació solidària, una cadena d´amor desde la paraula, la fotografia i l´objecte. Bàsicament amor i art barrejats. En el seu art bàsic el propòsit és més que reeixit, una integració absoluta entre la creació visual i la paraula.

La Sandra va crear l´objecte, les pedres pintades. La seva mare, Anna Vila, les va fotografiar i Feliu Formosa les va donar la veu. Quelcom al món ha d´ésser meravellós per veure algunes pedres dins d´un paissatge com a part d´ell, precises en la seva col.locació que ningú podria trobar cap lloc més escaient.

Cercant la forma i l´equilibri entre el que és l´objecte i les paraules que intenten buscar el seu orígen, com al vers de Formosa:

Grutes i màscara
grotesca. La insistència
del temps i de l´aigua.

I dins de l´objecte mínim el poeta cerca l´expressió mínima.

El primitivisme dels colors bàsics de les pedres es quasi com la brevetat de cada poema: una paraula, un so darrera l´altra com una imatge darrera l´altra i com ens omple tot per dins.

lunes, 15 de marzo de 2010

ESTRELLA ROJA DE ALEXÁNDER BOGDÁNOV


Estrella roja
Alexánder Bogdánov
Traductores: James y Marian Womack
Ed. Nevsky prospects, 2010
270 pp
14,65 euros

La vigencia de los géneros literarios viene dada por el interés que demuestran los lectores en ellos y por su capacidad de adaptarse a las épocas.


Alexánder Bogdánov (1873-1928) creó en 1908 la novela Estrella roja, novela que se ha venido catalogando como pre-stempunk, género que se encuentra integrado por las obras que nos hablan de ciencia ficción desde la perspectiva del s XIX. En dicho género encontraríamos las novelas de Julio Verne o de H.G. Wells. La traductora del libro Marian Womack tiene a bien explicarnos algunas características del género en el postfacio del libro.


¿Qué cuenta la novela de Bogdánov? Bajo un argumento relativamente simple se encuentra una narración con diversos niveles de lectura. En el más básico, narra la aventura de un ciudadano ruso, Leonid o Lenni, que en los momentos prerevolucionarios de la Rusia de 1908 es captado por una organización, representada por Menni, que resultará ser marciana. El propósito es viajar con él a Marte para servir de contacto en las futuras relaciones entre Marte y la Tierra. Pronto Lenni descubre que en el planeta rojo impera una sociedad socialista como la que él desearía en su Rusia natal y accede a las bondades del sistema. Pero todo se viene abajo en el momento en que encuentra la parte negativa. Bogdánov utiliza el texto para dar a conocer algunas de las ideas de su credo poniéndolas o bien en boca de los marcianos, o bien en la del protagonista terrícola, Lenni. Si bien la obra no se caracteriza por un exceso de originalidad argumental leída por un lector del siglo XXI, hemos de tener en cuenta el momento en que aparece y hacer un ejercicio de abstracción intentando imaginar cuántas obras posteriores han nacido con argumentos similares.


La editorial Nevsky Prospects nos ofrece un inédito en castellano, en una cuidada y original edición, que resulta fácil de leer a pesar del aparato intelectual que la rodea. Si bien puede entrarse en un segundo nivel de lectura si tenemos en cuenta que el propio autor fue uno de los personajes que estuvo cerca de Lenin -¿quizá algo que ver el nombre del protagonista con esta circunstancia? – aunque, posteriormente, sus ideas terminaron de apartarlo de él. En este segundo nivel de lectura asienta las bases de la revolución y, sobretodo, de temas como la sanidad, la organización del trabajo, la educación, las ciudades, etc … Ideas que contempladas desde nuestra actualidad suenan un poco desfasadas y decimonónicas.


Volviendo al género steampunk, cabe destacar la reciente publicación de la obra de Félix J. Palma, El mapa del tiempo, en la que un lector avezado encontrará puntos de similitud con Estrella roja en cuanto a época y características tecnológicas subrayando así la vigencia del género.


Quizá dentro de la parte negativa encontraríamos algunos errores de traducción y tipográficos que sin llegar a entorpecer la lectura sí son reseñables.


Los amantes de la ciencia ficción prepárense para disfrutar de un libro que se lee con rapidez y que nos sitúa en el progreso tecnológico del siglo XIX y cómo se contemplaba entonces (el propio autor falleció tras una transfusión experimental de sangre realizada sobre sí mismo). Recomendamos este clásico de ciencia ficción. ¡Abróchense los cinturones que va a despegar el eteronef!

viernes, 12 de marzo de 2010

ENTREVISTA A INMA ARRABAL


Inma Arrabal nos sorprende con un nuevo poemario titulado La poesía es una enfermedad cardiovascular en el que ahonda en la enfermedad poética.

Luis Vea García. Barcelona


-¿Cuesta asentarse como poeta?

Para poder "asentarse" o sea establecerse y encontrar un lugar como poeta reconocido, en esta época que nos ha tocado vivir, es necesario primero "moverse". Y cuando digo moverse lo digo en todos los sentidos: escribir, por supuesto es lo primero, después tener contacto con compañeros que estén relacionados a su vez con otros poetas, tertulias y círculos literarios. Hay que aprovechar la facilidad que la técnica pone a nuestro alcance por medio de los correos electrónicos, las páginas webs, los blogs, las revistas, etc, etc... Y aún así, es muy difícil. Muy difícil. También influye la suerte, esa suerte que hace que estés en el lugar adecuado, en el momento preciso y con la persona que podría ayudarte a que ese "asentamiento" fuese más fácil. Pero todo eso a mí no me preocupa. Yo soy poeta. Buena o mala, no lo sé. Quienes me lean opinarán. Por eso, porque soy poeta escribo poesía, es una necesidad para mí; escribir es lo que me importa y no pienso en si me "asiento" o no. Procuro moverme por donde quiero y me gusta. Y no me ha interesado nunca relacionarme con personas que quizá sí podrían ayudarme, si esas personas no me interesan también en otros aspectos y por otras cuestiones.


-Si La poesía es una enfermedad cardiovascular, ¿los poetas somos enfermos del corazón?

Hay muchas definiciones de Poesía, y yo me inventé esa. Quiero pensar que es una enfermedad del corazón que puede contagiarse y que no tiene cura. Yo estoy "invadida" porque procuro poner el corazón en todo lo que escribo. Si todos los poetas ponen el corazón, además de la cabeza, al escribir, entonces mi definición vale para ellos, si no es así por supuesto que no vale. No puedo generalizar.
"La Poesía es una enfermedad cardiovascular
que se contagia.
Nada la anuncia.
Llega sin avisar.
Un día abres los ojos y ya está ahí,
acechante.
Se derrama por los dedos,
se vuelve ascua en la boca,
apaga y enciende lunas y lugares
y florece en sueños y desengaños"

-¿Qué ha dejado esta guerra en favor o en contra de la poesía de la experiencia?

No sé si te refieres a que a finales del siglo XX ya declinaba esta llamada poesía de la experiencia o nueva sentimentalidad y parecía emerger una más notoria entre los jóvenes y más reflexiva, poesía de la conciencia.La poesía de la experiencia se aleja de la individualidad estilística y temática de los autores "novísimos" anteriores y se caracteriza por utilizar un lenguaje coloquial y reflexivo a partir de acontecimientos o situaciones cotidianas.No voy a entrar aquí en una clase magistral, aunque habría mucho que hablar sobre eso, pero sí te diré, que bien entrados los años 90 empieza un descrédito de esa poesía por su "abuso" en la lírica española.En realidad, a mí, todas esas cuestiones de guerras entre "bandas literarias" me interesan hasta cierto punto, creo que sólo sirven para alimentar prejuicios. Simplemente procuro estar un poco informada. Yo intento leer a cada escritor sin tener en cuenta de que lado está. Hay buenos poetas en todas las tendencias literarias. Si acaso estoy muy de acuerdo con un escritor, Luis Antonio de Villena. Él dice que hay poesía buena y mala. La buena podemos analizarla, estudiarla, y entonces veremos que, como todo, la buena poesía tiene pluralidad de caminos. Ninguno vale más ni menos que otro. Por eso no seré yo quien diga cuál es la mejor poesía y que tendencia se debe seguir. Porque es muy lógico y normal y también deseable, que unas tendencias poéticas dejen paso a otras nuevas. Y es lógico porque en la poesía se reflejan las circunstancias políticas, económicas, espírituales, etc, de la generación en que nos ha tocado vivir. Por eso tiene que haber cambios.Resumiendo un poco: ¿Qué hay a favor o en contra de la poesía de la experiencia? Pues creo que no sé decir nada. Sólo que ha habido una evolución, como siempre la hubo en otras épocas y que esta evolución ha dado paso a las corrientes poéticas de los años de transición del siglo XX al XXI. Estas corrientes poéticas son hoy día difíciles de percibir debido a la gran cantidad y proliferación de nombres nuevos, libros, manifiestos, revistas... Algunas antologías literarias ayudan a visualizar las tendencias generales, pero ya se sabe que en ellas ni estan todos los que son, ni son todos los que están.Actualmente creo que hay diversas corrientes que se están produciendo en el marco poético español. No tienen una tendencia común, ni atienden a limitaciones geográficas, ni a condicionantes de edad; les une la fidelidad y la sincera dedicación al verso. Se observa una apertura hacia una pluralidad estética. Se ahonda en la meditación, se busca una nueva materialidad del lenguaje con una fusión entre otras fuentes plásticas, como pueden ser, la música, audiovisuales, cine, televisión...Creo que esta diversidad puede explicarse por la necesidad de asimilar las nuevas estructuras sociales y de comunicación, que han intensificado la posibilidad de intercambios culturales.Por eso creo que es bueno que cada vez haya más poetas que se enfrenten a su época y a la escritura con lucidez e independencia.No sé si con esto he dicho algo de lo que querías saber. Seguramente me he ido por las ramas, pero hay preguntas que dan pie para extenderse más de la cuenta.

-¿Por qué siendo la poesía un género tan minoritario genera tantas rencillas?

Las rencillas surgen por cualquier cosa, creo que es algo innato en el ser humano, ya se sabe, la envidia, la ambición, el orgullo, las apariencias...Pero quizá también puede influír que en la poesía se expresan ideologías, valores, sentimientos, ya sabes, lo que te decía antes, de escribir poniendo el corazón. Y, ¡claro! si te "tocan" el corazón y tus principios, uno salta. Digo yo que será por eso, ¡vete tú a saber...!

-En La poesía es una enfermedad cardiovascular se capta un atisbo de alegría, pero al pronto resurge la tristeza y la melancolía. ¿Es éste el tono vital en el que escribes?

Pues parece ser que sí. Todo el mundo me pregunta por qué escribo cosas tristes, ya que en general me consideran una persona activa y alegre. Lo que pasa es que si oigo una música, la bailo, si brilla el sol, lo tomo, si veo una flor, la disfruto y la huelo. Vivo todos los momentos agradables que me brinda la vida con intensidad, por eso me considero una persona afortunada. Pero cuando veo o padezco una injusticia, cuando algo me hace daño o escandaliza, cuando me siento impotente para solucionar cosas tremendas que ocurren y no se pueden evitar, pues todo eso me provoca un estado "especial" que es lo que me impulsa a escribir y ¡claro! no escribo cosas divertidas, si acaso con una leve ironía. Sin embargo, me encanta jugar con las palabras y a veces, las menos, sale algo que no es triste, tampoco divertido, pero creo que sí es algo curioso...

-En Por matar tiempo hiciste una incursión en la novela, ¿tendrá continuidad?

Espero que sí, de hecho tengo una nueva novela empezada: "El invierno de las cerezas". Además en mi cabeza ronda otra, inspirada en: "Folletino", un relato de mi libro: Espíritus líquidos.

-Sura, Amayamar, Los que no volvimos, La poesía es una enfermedad cardiovascular... Se observa un incremento en la introspección. ¿Todo el material poético está dentro?

Todo el material poético está fuera, yo "capto" de algún modo este material. Me impregno de él, pasa a formar parte de mí y luego procuro sacarlo de mi interior lo mejor que sé. No cabe duda de que con el paso del tiempo, la edad y la experiencia, uno se hace más reflexivo, menos impulsivo, al menos a mí me está ocurriendo y supongo que eso se ve.


-¿Sigues la poesía de algún autor en concreto?

Cuando leo, no escribo, y cuando escribo no leo. ¿Por qué? Pues porque quiero aprender de otros autores, pero no sentirme influenciada por ellos. Creo que tengo mi propio estilo, mi propia voz. Ahora bien, por supuesto que hay algunos poetas a los que considero geniales (que conste que nombro sólo a poetas, ya que estamos hablando de poesía, y no a escritores en general). Por ejemplo: Fernando Pessoa, César Vallejo, Leopoldo Mª Panero, Cesare Pavese, Sylvia Plath, Miguel Hernández, Rainer Mª Rilke ... la lista sería interminable.


-¿Trabajas ya en algún proyecto más?

En la novela que te he nombrado anteriormente: El invierno de las cerezas, y estoy terminando un poemario: Versos inconexos. Pero tengo algunos más acabados y en espera de edición: Una mirada al absurdo, Sílice (SiO2) y El corazón es un pájaro que llama...



-¿Qué hay que hacer para enganchar al lector en la poesía?

Creo que hay que "huir" del lenguaje complicado y barroco. El lector tiene que sentirse identificado y comprender lo que está leyendo, (aunque entienda algo diferente a lo que el autor ha querido expresar). Debe sentirse "partícipe" de la lectura. Y aunque se dice que las poesías no deben explicarse, a mí me parece que si el lector conoce un poco de la vida del autor y las razones que ha tenido éste para escribir una cosa y no otra, eso ayuda a que se sienta atrapado por la lectura, aunque sólo sea por curiosidad. Y algo es algo. Creo que en las tertulias y recitales que se hacen, se debería dar más importancia a estas cosas y no empezar a leer de corrido un poema tras otro. Por muy bien que el poeta lea y por muy buenos que sean los poemas, si el oyente no tiene en la mano el poema escrito, o si el poema es muy extenso, lo más probable es que al segundo poema el asistente a la tertulia "desconecte" y se distraiga con el vuelo de una mosca.


Gracias por tus palabras, Inma, y esperamos con impaciencia tu próximo proyecto.

jueves, 11 de marzo de 2010

LA POESÍA ES UNA ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR DE INMA ARRABAL


La poesía es una enfermedad cardiovascular
Inma Arrabal
Huerga y Fierro Editores, 2009
70 pp
12 €


Inma Arrabal no es una recién llegada al género poético y eso lo atestiguan sus libros publicados: Sura, Amayamar, Los que no volvimos y, ahora, La poesía es una enfermedad cardiovascular. En este nuevo libro que parece creado para explicar a los lectores qué es para la autora la poesía, nos ofrece un vademécum para curar la enfermedad poética. El libro se divide en tres partes: La enfermedad, Poemas cardiovasculares y Efectos secundarios (Siete desatinos). Hay un poema breve de la primera parte que define bien la poética que Inma Arrabal sostiene en su libro:

"No hay remedio para esta enfermedad
que se contagia en lunas.
Sólo sé que las palabras
pasan por las esquinas de las hojas en blanco
condensándose en poemas nuevos.

Quizá pueda sanarme
cuando uno de ellos me salga perfecto
o cuando mi corazón destile violetas
y deje de hacerse preguntas
que no tienen respuesta"

Inma Arrabal maneja con destreza las palabras y los significados de forma que el vocabulario es como plastilina anhelante de que se le dé forma.

"Entonces dejaré de escribir,
antes de que el vestido del lenguaje
se me quede pequeño"

Los textos están llenos de imágenes que evocan:

"Las sonrisas falsas se descoserán;
la lluvia desertará de las nubes"

de fantasía que se desborda con el añadido de que tiene la virtud de situarnos al final en la realidad:

"El color de la noche disfraza las palabras"

y sus sentencias caen a veces como un mazazo:

"Y me marcharé de aquí convertida en tierra nueva
hacia otra inclemencia que no sea la tuya"

De ahí el tono general melancólico y triste.

Pero Inma juega también con el lector y silenciosamente le propone:

"(Si no lo entendéis, anotad vuestras preguntas
en el cuaderno anaranjado del horizonte)"

Y si bien el tono general es triste, entre los versos siempre hay un recodo para hablar del amor, un amor que en Inma siempre tiene algo de erotismo:

"La soledad se aparea , haciendo un trío
con hechizos y nostalgias"

Y más evidente en el siguiente fragmento:

"En la obscuridad prohibida de unos jardines,
me dejé desflorar a medias"

Y un ejemplo más:

"mientras una mujer
despeina su virginidad"

Pero como no todo es tristeza, recomiendo que no se dejen de leer el Séptimo desatino, un prodigio de juego poético en el que la autora se mueve a la perfección.

martes, 2 de marzo de 2010

SARINAGARA DE PHILIPPE FOREST


Sarinagara
Philippe Forest
Ed.Sajalin, 2009
263 pp
18 euros


¿Cómo enfrentarnos al dolor de una pérdida? Esa pregunta universal a la que tarde o temprano tenemos que responder vertebra las historias narradas en Sarinagara.

Hace unos años asistí a una conferencia en la que el tema a tratar era "Cómo afrontar correctamente la pérdida", eso que aquel conferenciante, psicólogo y médico, denominaba afrontamiento. Podríamos decir que el tema del dolor, de la pérdida es uno de los universales en la literatura y que, estrictamente, aborda un sentimiento muy humano, una experiencia básicamente compartible. Desde este punto de vista Philippe Forest no aporta ninguna novedad, pero no lo pretende, porque su enfoque es un enfoque que nos habla de vidas, de humanidad, de experiencia y de dolor. No parte desde un punto de vista psicológico, ni médico ni científico.

Es difícil definir y catalogar este libro. Si partimos de la idea barojiana de novela, saco donde cabe todo, podemos catalogarla como tal, pero desde el punto de vista de la novela decimonónica nos encontraríamos fuera del canon. A caballo entre la escritura diarística y las biografías, el lector no encontrará la clave hasta el final. Clave que le ayudará a entender qué plantea el autor y cuáles son las estructuras comunes que hacen de nexo para unir las diversas historias. Pero empecemos por el principio.

Philippe Forest crea un libro a partir de una palabra: sarinagara, que en japonés significa sin embargo. Uno de los haikus más conocidos de Kobayashi Issa, poeta japonés, (1763-1827) dice: sólo rocío-es el mundo, rocío-y sin embargo. Y ese último verso justifica esta novela. Un verso que deja todo abierto, que habla de todo lo que es la existencia, la vida y la pérdida. Un verso por el que bien vale conocer la historia de su autor.

A Philippe Forest le atormentó un sueño, un sueño que con el tiempo se hace realidad. Un sueño aterrador que nos conduce hacia un sorprendente final. Pero los sueños sólo se hacen realidad cuando se olvidan.

La vida del autor es el tránsito por el que se precipitan las historias, tránsito que nos lleva a conocer a Kobayashi Issa, uno de los poetas japoneses más reconocidos pero también a Natsune Soseki (1867-1916), novelista iniciador de la novela moderna, y a Yosuke Yamahata (1917-1966), fotógrafo conocido por ser el primero en fotografiar la catástrofe de Nagasaki tras el lanzamiento de la bomba atómica.

Las desgracias vividas por estos tres autores a lo largo de sus vidas, historias de abandono y de pérdida en el caso de Issa, de desarraigo y hastío en la de Soseki y de culpabilidad en el caso de Yamahata, nos muestran nuestra debilidad y nuestra fortaleza, nuestro lado más humano y también el más vil.

Philippe Forest escribe Sarinagara después de dos libros en los que el tema fundamental es la pérdida, el fallecimiento prematuro de su hija. Tras estos dos primeros libros en los que afronta la experiencia de modo directo, decide escribir esta novela con una misma temática de fondo pero desde un punto de vista diferente. Obsesionado por esa muerte que marca su vida no sólo como autor, sino también como persona, busca encontrar el mecanismo que le haga soportable ese dolor y piensa que viajando encontrará su significación. Y ese mecanismo, como aquel sueño que se olvida y que acaba cumpliéndose, lo encuentra compartiéndolo con otras historias de otras pérdidas. En Japón, y no es vano que ocurra en ese lugar en donde las historias de esos tres personajes se unen.

Philippe Forest esgrime una prosa de gran delicadeza formal pero no exenta de profundidad, fácil en su expresión pero, al mismo tiempo, densa en su pensamiento. El lector no encontrará en Sarinagara una historia ligera de digerir pero sí la promesa de una experiencia real, que se percibe y se siente como propia desde la primera línea, profunda y sensible.

Leer Sarinagara es hacerse más humano, es compartir el dolor de alguien que lo sintió cerca para revivir y renacer porque, como nos señala el autor, "sobrevivir es la prueba y el enigma". En definitiva, una experiencia emocionalmente intensa.