sábado, 22 de junio de 2013

LOS HABITANTES DEL BOSQUE DE THOMAS HARDY



Los habitantes del bosque
Thomas Hardy
Traducción y postfacio de Roberto Frías.
Editorial Impedimenta, 2012
452 páginas
19,95 €


Thomas Hardy (1840-1928) nació en Dorset, lugar que constituiría el estado imaginario de Wessex en el que ambienta todas sus novelas. Inicialmente trabajó en la construcción ya que su padre era maestro de obras.  Mientras trabajaba fue escribiendo  poesía pero como no  tuvo mucho éxito se dedicó a la novela. Fue a partir de 1874, y coincidiendo con su primer matrimonio, cuando ya pudo vivir de la literatura.

Los habitantes del bosque (1887) transcurre en un pueblecito del condado de Wessex, Hintock,  rodeado de bosques. Sus habitantes viven del comercio de la madera. El hombre más próspero del pueblo, George Melbury, tiene una preciosa y delicada hija, Grace, a la que envía fuera del pueblo para recibir una refinada educación.

Cuando regresa junto a su familia, Grace deberá casarse con Giles Winterborne, ya que el señor Melbury, padre de Grace,  adquirió el compromiso con el joven.   Pero las circunstancias han cambiado y  el señor Melbury verá que Giles está socialmente por debajo de su hija.

A la misma localidad ha llegado un joven médico, Edred Fitzpiers, de procedencia aristocrática y con una cultura excepcional. Siempre está rodeado de libros y los vecinos del pueblo dudan de su habilidad como médico. Este será el candidato preferido para George Melbury como marido para su querida Grace aunque nadie ha tenido en cuenta el parecer de ella.

Los habitantes del bosque está considerada una joya de la literatura victoriana y realmente lo es. Es de una escritura delicada, llena de poesía dentro de la prosa. Son espectaculares las descripciones del bosque donde está situada la acción de la obra así como los fantásticos  personajes que en ella aparecen.

George Melbury, el padre de Grace, es un respetado  hombre de negocios de la madera y de todo lo que tenga que ver con los productos del bosque. Cuando tuvo a su única hija decidió que tendría la educación que él no pudo tener, así que la envió fuera del pueblo. Hay que decir que el señor Melbury no escatima en halagos hacia su hija. Para él es muy importante ascender en la escala social y es capaz de hacerle a su hija la siguiente reflexión con el fin de que ella pertenezca a la élite dentro de la sociedad: “Si alguna vez llegas a encontrarte conmigo, Grace, puedes pasar de largo y mirar hacia otro lado. No esperaré que me hables, lo que se dice hablarme, a menos que suceda en un lugar solitario y privado que no afecte a tu categoría” (pág. 195).

Grace Melbury es una mujer guapa y cultivada.  Pese a todo su refinamiento y al empeño de su padre de que se codee con personas de su mismo estatus, a ella le gusta la tranquilidad y la conversación de los habitantes de Hintock y las circunstancias la llevarán a un matrimonio nefasto.

El resto de personajes son realmente ricos en matices: Giles Winterborne, trabajador incansable del bosque y elaborador de sidra, está enamorado de la hija de su protector, el señor Melbury y, pese a todo el amor que le profesa,  será consciente de que su condición social está por debajo de lo que ella se merece. Thomas Hardy hace una descripción bellísima de él: “Por su aspecto y por su olor, Giles parecía el hermano mismo del otoño” (pág. 248).

Edred Fitzpiers  es el apuesto médico rural. Procede de una familia aristocrática venida a menos y posee  una gran afición a la ciencia. Es un hombre con un gran concepto de sí mismo y considera que la relación que pueda tener con Grace está por debajo de sus posibilidades: “Una cosa sí estaba clara: cualquier vínculo con ella solo podía ser informal, por la  debida atención que el doctor ponía en su propio futuro. A lo sumo, podía corresponder a la naturaleza de una leve seducción, pues él tenía ambiciosas metas que algún día le llevarían a esferas muy diferentes” (pág 154-155). No obstante, la belleza y la inteligencia de ella le llevarán al matrimonio.

Entre todos estos personajes aparece la señora Charmond. Una viuda exuberante y sensual que volverá loco a uno de los personajes.

Durante toda la narración ocurrirán  una serie de sucesos que determinarán la vida de Grace. Todo lo que acontece a los jóvenes ocurrirá de manera trepidante y con un final sorprendente que no deja indiferente al lector.

Thomas Hardy  escribió una  novela muy atrevida para la época. Hay momentos en los que los personajes tienen una fuerza sensual inusual en la época: “De hecho, él estaba sosteniéndola con sus brazos, como si tuviera la impresión de que se hallaba muy confundida y en peligro de caer. En cuanto Grace pudo recobrar la compostura, se deshizo con suavidad de su apoyo (…)”. Esto sucede de noche, en el bosque y en el trascurso de una fiesta pagana, la del solsticio de verano.

Otra cosa que sorprende es que el escritor plantea la posibilidad de que una mujer pueda separarse de su marido. Esto, en la época,  es impensable. Tal como nos explica el traductor de la novela,  Roberto Frías, en 1857 y durante el reinado de Victoria el divorcio era aprobado cuando se hubiera cometido algún delito: violencia, incesto, sodomía o abandono injustificado por más de dos años y no por causa de adulterio por parte del marido. El padre de Grace intentará por todas las vías posibles que el matrimonio de su hija sea disuelto.

Llama la atención que la mayoría de los personajes citan en sus diálogos a escritores o filósofos clásicos, o citas de la Biblia. El señor Melbury lee a Galeno, Hipócrates o Herófilo: “Leyó sobre Galeno, Hipócrates y Herófilo; sobre los dogmáticos, los empíricos, los herméticos y otras sectas de médicos que habían surgido a lo largo de la historia.” (pág. 196).

Es muy recomendable el postfacio escrito por Roberto Frías “Cuando la imaginación es la esclava de una circunstancia inalterable”: Entre muchas explicaciones  nos dice que la  crítica del momento maltrató a Los habitantes del bosque ya que en ella Thomas Hardy denuncia los problemas de inmovilismo social, de la concepción de la mujer como objeto con valor de cambio. Hay un ejemplo que lo describe: cuando Fitzpiers le solicita al señor Melbury el poder ver a Grace, Melbury se sorprende y le hace la siguiente reflexión: “Siempre dije (…) que algún día mi Grace dejaría su marca en el nivel que le corresponde (…) Si no tienes un buen material con el que trabajar, estos esfuerzos son un desperdicio y pura vanidad (…) Pero cuando tienes un material tan bueno, es casi seguro que valdrá la pena” (pág, 188-189). Habla de su hija como si estuviera intentando comerciar con la madera.

Como consecuencia de este maltrato por parte de los críticos decidió  abandonar la novela y  dedicarse a la poesía.

Thomas Hardy es un escritor poco conocido dentro de la literatura victoriana y es una pena. Cualquiera de sus novelas es una joya. Disfruté mucho con Unos ojos azules (1873) y El alcalde de Casterbridge (1886). Las más conocidas, quizás, son Lejos del mundanal ruido (1874) o Tess la de los d’Urberville (1891) esta llevada a la televisión como serie de la BBC,  pero Los habitantes del bosque es verdaderamente una maravilla. Hay que agradecerle a Impedimenta que haya publicado  esta obra  y, como siempre, en una edición muy cuidada.


Invito a aquellos lectores que gusten de la literatura victoriana que se adentren en el mundo de Hardy. Estoy segura de que  no quedarán defraudados.

sábado, 15 de junio de 2013

TAL COMO SALE DE DAMIÁN PATÓN FERNÁNDEZ



Tal como sale
Damián Patón Fernández
Ediciones Carena, 2013
121 pp.
10 euros



Tal como sale de Damián Patón Fernández no es precisamente un libro autocomplaciente. Estamos cada vez más acostumbrados a que se publiciten y se lean libros autocomplacientes. También libros que parecen que son “lo más” criticando, pero a poco que uno aparta unas cuantas pajas se da cuenta del mecanismo. Son libros vacíos que pretenden ocupar un espacio para que  otros libros que verdaderamente dicen algo no lo ocupen. Qué le vamos a hacer, las multinacionales tienen todo el poder. Las pequeñas editoriales sacan cabeza en internet, a través de facebook, de twitter o de los blogs. Pero son para lectores minoritarios. La gran masa no llegará nunca a leer el libro Tal como sale de Damián Patón. No sólo porque no tenga una gran campaña de publicidad como alguno que otro –no muchos- que he reseñado en este blog. Pero la gran mayoría de los lectores tampoco están preparados para leer un libro como éste. Porque Damián Patón quizá sea un escritor desordenado. Quizá no tenga un estilo amanerado, quizá sea un torrente de ideas que fluyen en tropel para expresar todas y cada una de las miserias de este mundo. Pero es un libro profundamente sincero, uno de esos libros que salen de las tripas y que vacían todo lo que llevan dentro, con amargura y, si me lo permiten –y me lo permite el autor- con autoamargura. Por eso es un libro tremendamente brutal. Nada de discursitos de personajillos dando ejemplo de lo que sufren. Nada de eso. Hablamos de personajes de los bajos fondos, de putas, de macarras, de seres atormentados, de incomprendidos, de personas que gritan a los cuatro vientos y a los que nadie escucha. Por eso es tan real. Tan sincero. Tan brutal.

Esta reseña la leerán unos cuantos posibles lectores, quizá alguno incluso se atreva a acercarse al libro. Pero hay que hacer una advertencia. No busquen una novela al uso. No busquen el típico esquema inicio-nudo-desenlace. No lo encontrarán. Encontrarán un esquema complicado que se retuerce. Porque la vida, en realidad, no entiende de inicio-nudo-desenlace. Por eso es real. Pasarán por sus ojos y por sus páginas personajes que vienen y que van. Nos contarán sus miserias que no son las noticias estúpidas de los telediarios actuales. Encontrarán las amarguras de muchos seres que todo el mundo considerará perdedores, eso que en EE.UU denominan loosers. Hay muchos perdedores, pero son perdedores auténticos hasta el tuétano. Nada de personajes amojamados, nada de ridículos perfiles de pijoprogres estúpidos que comen almendritas saladas en los cócteles. Para eso vayan a buscar a otro lugar. Aquí hablamos de personajes que llegan al límite.

Nunca sabe uno si la escritura de Damián Patón contiene algo, bastante o mucho de autobiográfico. Pero Damián Patón piensa y eso se ve. Quizá a veces piensa demasiado. Por eso son sus personajes seres inquietos. Culos de mal asiento. Inconformistas. Seres que todo el mundo rechaza. Trabajadores a los que no quiere ningún empresario, amantes que toda mujer desprecia, amigos que no tienen amigos… Seres náufragos de impotencia. ¿Y no son por ello tan reales?


El libro contiene dos partes: Miscelánea y El viajante nocturno. Lo cierto es que ya había leído una versión de su segunda parte, editada en Bubok en el año 2009. Pero esta parte es mucho más larga y se nota que se ha escrito y reescrito diversas veces aunque sigue teniendo el mismo poso de derrota. Y la derrota de sus personajes es la derrota de todos nosotros. De ahí que no deje de ser un libro de absoluta y plena actualidad. Es cierto que uno entiende que  a los grandes sellos sólo puedan interesarles las historias donde la realidad sea más plana, más lineal. Es cierto que el mensaje se desliza a través de los personajes y contiene una certera y envenenada crítica social, crítica que tanto podría aplicarse a las propias editoriales, como a los partidos políticos y a la sociedad en general. Crítica de la que no estamos exentos nadie. Todos. Por eso es un libro de los que se hunden en la llaga, por eso lo publica una editorial como Carena. Creo suponer que Damián Patón no se hará famoso con Tal como sale. Pero también creo que habrá cumplido con su principal premisa: ser brutalmente sincero. ¿Cumplirá el lector con la suya? Leerlo hasta el final.

domingo, 9 de junio de 2013

LA FALTA DE LECTURA DE JOSÉ RAMÓN OTERO ROKO


La falta de lectura
José Ramón Otero Roko
Prólogo de Virgilio Tortosa
Epílogo de Consantino Bértolo
DVD ediciones, 2011
125 pp.
9 euros

Recibí el libro de José Ramón Otero Roko (1974) -al cual no tengo el gusto de conocer- hace ya un tiempo de manos de su propio autor. Libro editado en la desaparecida editorial DVD del conocido y admirado poeta Sergio Gaspar. Hacía tiempo pues que estaba pendiente esta reseña que, probablemente, se ha ido retrasando porque he leído y releído algunos de sus versos en más de una ocasión como quien tratara de reconocer en un vino sus características.

Una primera cosa que quiero destacar es la felicidad que me produce encontrar un poemario que se plantea algún punto de vista estético huyendo de las modas, las costumbres y los refritos. También advertir que aquel lector que no se vea motivado a pensar un poco, a leer y a releer, a darle vueltas a la lógica del libro, al sentido del mismo, huyendo de la pose fácil y altisonante, del verso caduco y del seguidismo habitual, a aquel lector acostumbrado al lenguaje de siempre que, por favor, no lea a Otero Roko. Que lo lea el que piense que el lenguaje está para usarse y desusarse e, incluso, reusarse –por favor, no digan reinventarse que eso sólo se aplica a Madonna-. Porque la poesía de Otero Roko es de la que huye de la charanga y de la pandereta, pero, entiéndanme, también huye de la descharanga y de la despandereta, y permítanme los palabros.

Quieren poesía. Lean a Otero Roko. Quieren renovación. Lean a Otero Roko.

Quisiera destacar además el principio y el final del mismo. Un prólogo y un epílogo de Virgilio Tortosa y de Constantino Bértolo, por este orden, que ayudan a adentrarse en el texto y desgranan algunas interesantes ideas.

Una de los principios en los que tenemos que pensar al leer La falta de lectura es la libertad. La libertad, ese concepto tan manido, tan pontificado, tan ensuciado, tan politizado - incluso que ha dado lugar a que determinada ideología se llame a sí misma liberal- pervirtiendo todavía más el concepto.

Otero Roko habla de libertad en el sentido libertario. Casualmente los capítulos del libro se inician todos con una pequeña cita o bien de un autor libertario o bien de un autor hablando de lo libertario. Una señal para navegantes. Establecido ese principio cabe plantearnos un paso más que, en seguida, advertimos. El lenguaje que usamos ha sido pervertido por un uso y significados determinados y nos propone una revisión del mismo. Y con ese plan tan ambicioso el autor construye un texto que, utilizando todo tipo de recursos lingüísticos y estilísticos –encabalgamientos, anacolutos, contradicciones, pero también uso arbitrario de la ortografía, de las concordancias, etc-,  subvierte el orden acostumbrado del lenguaje y llega a construir un texto libertario no ya sólo por su contenido sino también, y especialmente, en el uso de sus formas. Es uno de los rasgos de su poética. En ese sentido tenemos ante nosotros un texto profundamente irreverente (p.43):

“no aparece
que me exista, opción. Siquiera”

O también (p. 45):

“(…)No era
cuestión ni la abría. No tu vo materia”

O también (p. 54):

“oír, yo ver, que de haberte querido,
la casa mojada, como te quise”

El lector avezado observará que la poética del autor huye de lo habitual, del panorama anterior, incluso del lejano pero también se resiste a ser leído como si el texto tuviera vida y  abarcara todas las posibilidades semánticas lógicas o ilógicas, o como mínimo fuera de la lógica habitual con lo que, además, supone una crítica a lo establecido y constituye así un discurso contra el poder, contra todo poder y contra la autoridad.
El texto, en definitiva, es definido por el propio autor al final del libro -en un capítulo denominado Poética y  discusión de La falta de lectura- y viene a reivindicar la razón libertaria. (p.114)


Dense una vuelta por La falta de lectura. Lo agradecerán.

martes, 28 de mayo de 2013

LA TABLA ESMERALDA DE CARLA MONTERO




La tabla esmeralda
Carla Montero
Editorial  Plaza & Janés, 2012
752 páginas
21,90 €

La Tabla Esmeralda es una novela trepidante de principio a fin en la que iremos pasando de la actualidad al París de la ocupación alemana pero la historia se inicia en Florencia en abril de 1492.  Lorenzo de Médicis ha muerto y  Giorgio se siente angustiado por su destino y por él mismo. Se tiene que desplazar a Venecia y, con él, lleva un lienzo objeto de su inquietud. 

La acción continúa en el Bosque de Ketrzyn, Prusia del Este, en  agosto de 1941. Hitler lee una carta. Los investigadores del Einsatzstab Reichsleiter Rosenberg  la han encontrado en París, en la biblioteca de una familia judía. Se trata de un valioso documento histórico del siglo XV. Una vez que termina de leerla llama a Heinrich Himmler para mantener una reunión de alto secreto lo antes posible.
A partir de este momento será cuando  la novela irá cambiando de escenario combinando la actualidad con la ocupación nazi.

 Ana García-Brest es una chica corriente, como ella misma se denomina. Es doctora en Historia del Arte porque su familia paterna siempre ha estado vinculada al mundillo: “mi abuelo era pintor y mi padre es marchante y galerista” (pág. 39). Su vida cambiará  radicalmente al conocer a Konrad Köler, un empresario alemán dedicado a prácticamente todo: telecomunicaciones, transporte, construcción… y, sobre todo, coleccionismo de  obras de arte. Es un hombre cincuentón, atractivo, atlético y muy rico. Hace que la vida de Ana sea como la de un cuento de hadas o casi.

Todo dará un giro en la vida de Ana cuando llega a manos de Konrad una carta escrita durante la Segunda Guerra Mundial en la cual le pone sobre la pista de El Astrólogo, un cuadro atribuido a Giorgione (por cierto no busquen  el cuadro porque no existe).

Konrad convencerá a Ana para que inicie una investigación que les lleve a encontrar el cuadro. Para ello la protagonista irá a París y allí se pondrá en contacto con el doctor Alain Arnoux, catedrático de  Historia del Arte  y  director de una  Fundación  encargada de la búsqueda de obras de arte expoliadas por los alemanes a los judíos  durante la Segunda Guerra Mundial y para devolvérselas a sus legítimos propietarios.

En París, durante la ocupación alemana, el comandante de las SS, George von Bergheim, héroe de guerra y doctor en Historia del Arte ha sido asignado a una  misión especial directamente por Himmler para que encuentre El Astrólogo  de Giorgione  ya que Hitler está obsesionado con él y cree que  el enigma que la obra esconde será de vital importancia para el desenlace de la guerra y “para mayor gloria de nuestro Führer y de Alemania” (pág. 71).

En la ocupación alemana, los nazis se apropiaron de una gran cantidad de obras de arte de los judíos. Von Bergheim, que goza de total independencia en el desempeño de su trabajo, descubrirá que  las pistas le llevan directamente  hacia Sarah Bauer, una muchacha judía.

Antes de que su padre fuera sacado a rastras de su casa le dio a Sarah un abrigo y la empujó hacia una trampilla del suelo y, en la oscuridad del sótano,  pudo contemplar cómo la Gestapo  se llevaba  a toda su familia para no volverles a ver nunca más. Este abrigo contiene un legado muy importante custodiado durante muchos años.

Entre  Von Bergheim y Sarah se crea una relación muy especial que llevará a la novela a un final sorprendente.

En el entramado de La Tabla Esmeralda descubriremos una serie de personajes  realmente interesantes,  por ejemplo Jacob, el amigo de Sarah, o Marion, amiga de Sarah y que la introducirá directamente en la Resistencia.

Tanto estos personajes como otros muchos harán que la lectura sea de lo más amena. En ocasiones  la  lectura llega a ser desgarradora, concretamente cuando leemos los capítulos de la ocupación alemana: la ansiedad de Sarah por sobrevivir en un  París desolado y sabiendo que le puede detener la Gestapo y torturarla como hizo con miembros de la Resistencia. También nos hará reír: es fantástica la relación que tiene Ana con sus vecinos, una pareja de homosexuales con los que casi comparte piso.

 Carla Montero (Madrid, 1973), que fue ganadora del premio Círculo de Lectores de Novela en el 2009 con la novela  Una dama en juego,  ha conseguido con La Tabla Esmeralda que el lector no pierda el interés por saber qué continuará después de cada página.

La Tabla Esmeralda es una novela muy entretenida que no defraudará a los lectores de novelas de aventuras. Julia Navarro dijo de ella que es “una gran novela ambientada en una época dramática que me ha atrapado y emocionado”  y, de hecho, Julia Navarro utilizó la misma técnica de compaginar la actualidad con el pasado en su novela La sangre de los inocentes.

 La Tabla Esmeralda es una novela bien ambientada y bien documentada que no tiene nada que envidiar a cualquier novela escrita por alguno de los autores norteamericanos más publicados, por ejemplo, Dan Brown,y que venden muchos más libros del mismo género.

sábado, 25 de mayo de 2013

ENTREVISTA A PALOMA BRAVO


Luis Vea (Barcelona).
Fotografías de Pilar I.

La escritora Paloma Bravo, una representante de prensa de la editorial Plaza y Janés, Irene Pérez, y yo quedamos en vernos en el céntrico Café de la Ópera situado en la Rambla de Barcelona. Lamentablemente el local estaba muy concurrido y tuvimos que ir a un lugar cercano no exento del ruido del que huíamos por lo que ha sido un poco difícil transcribir la entrevista tras tanto sonido de tazas y de platos en movimiento, aún así supongo que está lo fundamental de esta conversación que tuvimos el pasado día 16 de mayo un poco antes de las cinco de la tarde y hasta más allá de las cinco y media.




Luis Vea: La vida de Mica parece un poco atípica -viajes, reuniones, lujos, mucha gente-, sin embargo seguro que a algunas mujeres les puede llamar la atención un tipo de vida como éste, ¿no crees?

Paloma Bravo: Yo nunca la había visto atípica, la había visto una vida muy ejecutiva. No nos damos cuenta pero hay muchos más viajes en el mundo laboral, mucho más stress de lo que parece. Todos los días trabajando con gente muy distinta. Yo entiendo que eso pasa en casi en cualquier profesión. ¿En el sentido de llamar la atención de ser deseable? Sin duda una vida viva, llena de gente, llena de viajes es deseable para cualquiera. Seguro.

L.V: Muchas de las cosas que vive Mica le suceden por enfrentarse de una determinada manera a la vida. ¿Lo crees así?

P.B: Las provoca. Sí, sí. Mica es un poco…Ella lo dice. Hay un momento en que dice para qué conformarse con una tempestad pudiendo provocar un tsunami. Porque ella es muy frontal, es muy poco cauta. Muchas veces cuando tropieza con algo ya puestos se tropieza con el mundo entero.

L.V: En La piel de Mica se habla mucho de sexo, también en las conversaciones entre personajes, sin embargo en el libro apenas hay descripciones de escenas de sexo.

P.B: Yo ahí discrepo, creo que sí hay escenas de sexo, creo que hay no te diría muchísimas, porque no es una novela erótica, pero sí hay cuatro o cinco escenas de sexo que son bastante realistas y bastante potentes. Pero es verdad que se habla mucho de sexo porque pasa un poco como en la vida. Después de 50 sombras de Grey se habla mucho más de sexo de lo que lo practicamos todos.

L.V: Mica tiene dos círculos de personas a su alrededor que son su calma y la influyen. Por un lado su madre, Clara y Ana. Por el otro Manu, Diego y Miguel. Uno de mujeres y otro de hombres. Separados. ¿Curioso, no?

P.B: Los has separado tú. Has hecho un poquito de trampa y los has separado tú porque, en realidad, para mí, tal y como yo lo veo, Clara es hija de Miguel pero no está en el grupo de las mujeres. Su madre sí, por supuesto, y la relación que tiene con Ana, que es la única amiga que tiene, porque Mica tiene dos amigos tíos, es muy masculina. Sin embargo la relación que tiene con Miguel, su ex, es masculina. Yo, si tuviera que hacer grupos, haría la madre y Miguel como el amor incondicional y Manu, Diego y Ana como más de amistad.

L.V: En general los directivos no salen demasiado bien parados en el libro. Tipos sin escrúpulos, sedientos de poder y de lujos. ¿Es un tópico?

P.B: Discrepo otra vez un poquitín, sé que hay mucho jefe mediocre que resalta mucho, mucho jefe malsano, de hecho hay un jefe acosador, pero luego hay algún jefe bueno y, sobre todo hay gente normal, gente que trabaja y quiere hacer las cosas bien. En cuanto a si es un tópico creo que no. No hay nada más que echar un vistazo alrededor para secundarlo. La estadística funciona. El porcentaje de gente buena, inteligente y valiente es menor. El porcentaje de gente torpe y cobarde, y no lo digo intentando  juzgar o intentando colocarme en su sitio no, pero que haya una estadística… no siempre está el mejor. A veces consiguió ser jefe el que estaba allí y sobrevivió mejor. Es como en política. Yo estoy segura que en el Partido Popular y en el Partido Socialista hay gente más brillante que Rajoy o Zapatero, que no me parecen especialmente brillantes, pero la gente brillante siempre  destaca por algo que hace muchos enemigos y luego lo que pasa es que es muy difícil confirmar. Si fuera fácil…

L.V: Un personaje curioso que aparece básicamente al final es Clara. Una niña-adolescente preguntona que todo lo que tiene que ver con sexo se lo pregunta a Mica.

P.B: A veces es mucho más fácil hablar de sexo con alguien que no es ni tu padre ni tu madre. Yo tengo una hija que tiene dos hermanas mayores y yo no soy su madre, no soy su amiga, soy la madre de su hermana. Lo que soy para ellas es una adulta, que saben que está para ellas, que saben que las quiere, que saben que no las va a juzgar. Esa sensación sinvergüenza que lo transmite todo, es algo que muchos adolescentes buscan eso, algún tipo especial que puede ser un tío, que puede ser una madrastra, quien sea, pero siempre buscan un adulto que no sea un padre.



L.V: Mica parece vivir en un mundo de pijos y viajes pero al final del libro toma un giro y aparece  un discurso que podría conectar con el 15M. ¿Es así?

P.B: Yo creo que el 15M o esa conexión que tú ves con el 15M es la conexión del cuestionamiento y del “no nos representan”, está en todo el libro. Una cosa es el contexto que uno no elige, tener un buen trabajo y que te paguen un billete en business y otra cosa es no ver lo que tienes alrededor. Entonces, el libro si te das cuenta, son 18 o 20 años de historia, el 15M acaba de cumplir dos. Digamos que si  los dos últimos años de Mica son los dos últimos años del libro, es lógico. Con el 15M conectamos todos los que no nos conformamos. Yo no lo veo tanto como un giro, sino como una evolución natural.

L.V: En la parte final hay muchas más aseveraciones sociales y políticas que en todo el resto del libro no aparecen. ¿Por qué?

P.B: Es por lo que decía ahora mismo. Hace 15 años a ninguno nos preocupaba la sanidad pública, la dábamos por hecha. Nos preocupa desde hace dos cuando nos la están quitando.

L.V: Pero nos preocupaban otras cosas. Cuando yo entré en la facultad me preocupaba el sistema educativo, la implantación de los númerus clausus. Me preocupaban muchas cosas y eso también es política. También es sociedad.

P.B: Sí pero quizá son cosas menos tremendas, son cosas  más pequeñas. Yo creo que el hecho de que realmente ahora mismo si  no puedes pagarlo  puedas morir de cáncer es muchísimo más grave que un tema de númerus clausus, la verdad. Igual es mi opinión pero el alcance de los problemas que tenemos ahora es más general. Antes a cada uno nos preocupaba nuestro trocito del problema.


L.V: La imagen que muestra el libro sobre el periodismo está bastante alejada del típico periodista de calle buscador de la noticia, ¿no crees?

P.B: ¿Cuántos periodistas de calle conoces?

L.V: He conocido unos cuantos pero vaya cada vez menos porque todo el mundo se mueve en la era de internet.

P.B: Pero no es sólo por internet. Al final los periodistas que tienen un sueldo son periodistas que están en grandes medios, ya no trabajan en un periódico en una sección de sucesos. La información local ha desaparecido de los grandes medios. El reportaje se ha eliminado, hay muchísima información de agencia y sobre todo hay mucho periodista que a veces copia y pega. No quiero decir eso pero sabes que el periodismo tal y como nos lo imaginábamos cuando estudiábamos no existe. No conozco a nadie ahora mismo que haga ese periodismo idealista.


L.V: Siguiendo con el periodismo. Sabrás la precariedad que hay en el sector y la cantidad de despidos que se han producido en los medios, sin embargo, y excluyendo el propio despido de Mica, no es un tema que aparezca demasiado.

P.B: No, por supuesto que no. Este libro no va de periodismo. Es una novela de hacerse mayor y sí que hay una parte que habla de las grandes empresas como metáfora de un problema que se ha convertido en un problema de las grandes empresas así como de las instituciones que nos han fallado a todos, son instituciones lentas, cuesta moverlas, les cuesta adaptarse, mandan los de siempre, mandan de la misma manera que hace años… Mica es periodista, podría haber sido, no sé qué decirte, podría haber sido diseñadora de moda. La hice periodista porque me pillaba más cerca pero no pretendí sólo hablar del periodismo, pretendí hablar de lo que es crecer, lo que ha sido crecer entre la gente que tiene 35 a 45 años, que se ha hecho joven con una serie de cosas garantizadas y que se está haciendo mayor en una situación mucho peor.

L.V: La relación Miguel-Mica no termina de cerrarse. ¿Es así como deseabas que terminara? ¿Hay intención de retomar a Mica en otro libro que por otra parte supongo te que estará dando más de una satisfacción?

P.B: La primera satisfacción que me ha dado Mica es que a los cinco minutos de poner a la venta el libro había que reeditarlo.
La relación entre Mica y Miguel no se resuelve porque a mí no me gustan los finales cerrados, es una manía que tengo. Yo creo que todos los finales son nuevos principios. Acabarla también con un final que parezca un final feliz… yo nunca lo vi como un final feliz, lo vi como un principio. En este caso es lo mismo. No hay que decir si Mica y Miguel se besan y siguen juntos ¿Qué pasa después del The End en las grandes películas? ¿Fueron felices y comieron perdices? O no.

L.V: La gente de la calle ya no lee periódicos, no ve las noticias de televisión. El periodismo es una de las profesiones junto con la política que más desprecio provoca entre la ciudadanía debido a su ligazón con el poder y por su defensa de las élites que tienen la propiedad de los periódicos. ¿Cómo se ve este fenómeno desde el oficio de periodista?

P.B: Tengo que volver a discrepar. Creo que es verdad que la gente lee menos periódicos de papel y según los datos de la televisión ve menos informativos. Sin embargo la gente busca más información que hace unos años y que la gente joven está cada vez más interesada por la información, están más interesados precisamente porque no están conformes. Desde los grandes medios esto se ve con preocupación, con miedo, con intentos de autocrítica, con responsabilidad. Intento pensar en medios sin poner nombres ni apellidos, medios independientes, lo que no existen son los medios objetivos. Yo sí creo que hay medios independientes que no tienen el alcance de los grandes. Hay una parte histórica, de la trayectoria de las marcas. Medios como eldiario.es son medios que se están autofinanciando de alguna manera a través de socios. Es un periodismo con opinión pero es un periodismo en el que no dejan de poner una noticia. Los grandes medios han llegado a un punto en que no pueden vivir del papel y lo están intentando, el problema es que lo están haciendo tarde pero público sí que hay sino no sería España uno de los países con mayor penetración y sólo por una red social que es informativa, no una red social de copas.

L.V:¿Puedes hablarnos de tu próximo proyecto?

P.B:Estoy trabajando en tres cosas. Mica está en la nevera. No tengo pensado rescatarla porque creo que está muy bien donde está. Pero estoy trabajando en tres cosas. Una es un libro de cuentos para niños, otra es la adaptación teatral de La novia de papá, mi primera novela, que espero podamos estrenarla a finales de este año y la otra es una historia que no sé todavía  si es novela o teatro o qué y que supongo cuando tenga tiempo de verdad, que supongo después del verano, me pondré con ella.

Pues muchas gracias por tu tiempo y suerte con esta segunda edición.
 

viernes, 24 de mayo de 2013

LA PIEL DE MICA DE PALOMA BRAVO





La piel de Mica
Paloma Bravo
Ed. Plaza y Janés, 2013
311 pp
17,90  euros

Cuando leí el título del libro por primera vez me pareció ingenioso. Hablar de una piel que se asemejara a un mineral transparente. Pronto me di cuenta de mi error. Mica era en realidad Micaela Salazar, la protagonista de la novela.

Mica es una mujer que pierde a su padre de niña y que posteriormente tiene un accidente. Indirectamente esos dos sucesos tan trágicos, tan cercanos a la muerte definen su manera de vivir y de sentir, sobre todo en las relaciones con sus parejas, tan al límite, tan como si fuera la última vez. Así parece sentir la sexualidad. Y así su capacidad de elegir compañero es bastante desafortunada. Sin embargo, encuentra el que será el amor de su vida muy joven, Miguel. Lamentablemente la historia no llega a buen puerto aunque marcará a Mica en adelante.

Con este inicio, Mica resultará un personaje atractivo para muchas lectoras. Una joven liberada, que habla de la sexualidad sin prejuicios, inteligente, seductora, periodista, no para de viajar y tiene un buen nivel de vida.

La autora edifica la novela sobre un constante diálogo que, seguramente, es la piedra angular de la novela y su principal logro. Lo que la hace rápida de leer y fresca. Los diálogos son certeros y, a veces, tienen toques de humor (p.48):

“-¿Y tú por qué estás tan flaca? ¿Eres anoréxica?
-¿Y tú por qué haces preguntas tan idiotas? ¿Eres imbécil?”

Mica es directa. A ratos parece una mujer muy experimentada pero también un poco idealista o ingenua (p.259). ¿Es quizá por esa mezcla por lo que el personaje puede parecer atractivo?:
“Políticos, banqueros y grandes empresarios. No lo vieron venir, no lo supieron frenar, no lo saben solucionar”

Pero Mica es despedida y muere su madre. Estos hechos aparecen ya en la página inicial. Ella se dedica a redactar su currículum que, en realidad son los últimos veinte años de su vida, con ayuda de sus amigos. Y poco a poco uno va descubriendo los entresijos de sus existencias y del carácter y las circunstancias que rodean a Mica. Y a uno le da la impresión de estar viendo una de esas películas generacionales donde un grupo de amigos de ya una treintena se reúnen a hablar de sus vidas pasadas y a rememorarlas. Algo así como Beautiful girls, la película en la que actuaban Uma Thurman, Matt Dillon, Natalie Portman y otros, pero en España, porque la historia transcurre en España.

Habrá quien vea también algo de esa gauche divine que un día nos mandó. Esa gauche divine, pija que tuvo el poder. En el fondo la autora hace bien en plasmar esos personajes, porque existen. Ingenuos idealistas como el padre de Miguel (p 67):

“Pero, ¿sabes, Mica?, hay otra manera de mejorar la realidad, de hacer cosas: en vez de cambiar “EL” mundo, así con mayúsculas, uno solo, cambiar un montón de mundos en minúsculas que son igual de grandes. Los de la gente que trabaja contigo y los de sus familias (con mejores condiciones, mejores horarios, mejores sueldos), los de los consumidores (con confianza y calidad), y el mío…”

Parece hasta lógico que ese mundo de hipocresía lleve necesariamente a Mica a acercarse al 15M, aunque sea desde una convicción algo ingenua. Y eso se palpa al final del libro.

“Luchamos tanto, teníamos tanta ilusión… Y ahora da todo igual. Políticos mediocres, periodistas complacientes” (p. 239, dice la madre de Mica)
“Que no Mica, que no, que no nos representan” (p.240, el hermano de Mica, Pablo)
“.. . en vez de recortar han talado “ (p. 252, la propia Mica)

Y sin embargo el libro tiene otras lecturas desde el punto de vista de la amistad y sus alrededores. El lector puede elegir en cuál profundiza, con cual se queda.

sábado, 11 de mayo de 2013

EJÉRCITO ENEMIGO DE ALBERTO OLMOS




Ejército enemigo
Alberto Olmos
Ed. Mondadori, 2011
279 pp.
19,90 euros


Santiago es un tipo obsesivo:
“Mi síndrome exclusivo puede definirse con rapidez: guardo palabras. Desde niño (…) vengo acumulando todas las cartas que recibo (…). Ahora conservo todos los mails que me envían (…) Tengo sms que datan de hace más de diez años” (p.12).

También es un tipo que no se quiere (p.13):
“Yo soy mi propia basura”

Santiago anota cada día lo que hace en apenas unas líneas haciendo hincapié en las veces que se masturba o que mantiene relaciones sexuales.
Santiago recibe de Daniel una envenenada herencia: una clave para acceder a su correo electrónico. Con este sugestivo inicio empieza la novela de Alberto Olmos- también conocido en su faceta de crítico literario como El lector malherido- Ejército enemigo.

Santiago y Daniel habían enfriado su amistad. Todo por culpa de una frase: “La solidaridad ha fracasado” (p. 18), “La solidaridad no sólo ha fracasado, sino que ha evitado la reacción (…). Ha abierto sucursales de esperanza en el espacio reservado a las franquicias de la revolución” (p.19).

Toda la novela se convierte así en un ir y venir hacia el pasado, hacia los recuerdos. La lectura de cada uno de los correos electrónicos de su amigo llega a obsesionar al protagonista y, al mismo tiempo, descubre una faceta menos amable quizás. Daniel, el fallecido, se dedicaba en cuerpo y alma a los demás a través de una ONG. Pero ese interés por los demás y por el mundo que nos rodea le lleva a adquirir cada vez más una conciencia que va más allá de lo solidario.

 Santiago va desentrañando la madeja a través de todos esos correos electrónicos que día tras día lee y relee, clasifica, busca y rebusca. Su obsesión le lleva a perder su trabajo de publicista, trabajo que había ido decayendo. Paralelamente intenta descubrir los últimos momentos de la vida de Daniel para lo cual se pone en contacto con aquellos amigos a los que no conocía. La trama le llevará al extremo de poner en peligro su vida.

Tras la trama del libro de Olmos, que hay que reconocer que no llega a decaer, también se esconde un interés por  desentrañar el mundo de las Organizaciones No Gubernamentales. Mundo que no siempre es tan transparente como parece.

El libro incluye varios planos narrativos que se entremezclan. La narración propiamente dicha, el contenido de los correos electrónicos de Daniel, el contenido del diario de Santiago, etc… Además nos encontramos con diversas imágenes que nos explican la búsqueda de Santiago. Imágenes que no son propiamente ilustraciones sino textos en forma de imagen. Algo que recuerda a aproximaciones similares efectuadas por Vicente Luis Mora en Alba Cromm.

Ejército enemigo es una novela recomendable que no decae ni en su final

sábado, 13 de abril de 2013

LA MUERTE DEL CORAZÓN DE ELIZABETH BOWEN



La muerte del corazón
Elizabeth Bowen
Traducción: Eduardo Berti
Editorial  Impedimenta, 2012
402 páginas
23,95 €

Elizabeth Bowen (1899-1973) nació en Dublín (Irlanda). Cuando su padre comenzó a tener problemas mentales en 1907 se marchó con su madre a Inglaterra (Hythe, Kent) y, tras la muerte de su madre en 1912, Bowen se mudó a vivir con sus tías. La experiencia de la orfandad está presente en esta novela.  Cursó estudios de arte pero decidió dedicarse a la escritura. Fue entonces cuando se unió al Círculo de Bloomsbury (Virginia Woolf, Lytton Strachey, Edwar Morgan Forster, Katherine Mansfied, entre otros). Tenían en común un gran desprecio por la religión, estaban en contra de la moral victoriana y el realismo del siglo XIX. Por otra parte, todos se consideraban miembros de una élite intelectual ilustrada, de ideología liberal y humanista y propugnaron especialmente la independencia de criterio y el individualismo esencial. Se casó en 1923 aunque mantuvo varias relaciones extramatrimoniales entre ellas con un diplomático canadiense, un escritor irlandés y una poeta estadounidense. Escribió La muerte del corazón en 1938 y es considerada una de las novelas más importantes de la narrativa inglesa.

La muerte del corazón está ambientada en el Londres de entreguerras y narra la historia de Portia Quayne una joven de dieciséis años que, a la muerte de su madre se tiene que ir a vivir a Londres a casa de su hermanastro Thomas y de su mujer Anna.

La muerte del corazón  está dividida en tres partes. En la primera, El mundo, conocemos a los personajes en todo su esplendor: Portia, la protagonista, que ha vivido siempre alojándose en hoteles, y, como consecuencia de su orfandad, tendrá que ir a vivir temporalmente a casa de su hermanastro Thomas Quayne. Vive en una lujosa vivienda, en Windsor Terrace junto a su superficial mujer, Anna. Portia hará gala de una extraordinaria capacidad de observación y se dará cuenta de que realmente está sola.

A lo largo de toda la narración, la protagonista escribe un diario, infantil si cabe, pero en el  que irá describiendo todo lo que observa en su entorno. No sólo nos contará lo que ha hecho en el colegio sino que veremos cómo evolucionan sus sentimientos.

Alrededor de estos personajes van apareciendo otros que no son mejores que los familiares de Portia: Saint- Quentin, escritor; Eddie, un arribista. Ambos amigos de Anna y a los cuales Thomas no quiere ni ver, o el comandante Brutt, conocido de Anna que, después de abandonar el ejército, vive en condiciones bastante precarias y pretende que Thomas le ayude a encontrar un empleo, pero  Thomas no tiene ninguna intención, de hecho hace una descripción realmente cruel de él: “Los modelos de hombre tienen sus épocas, al igual que los modelos de coches: el comandante Brutt era un modelo 1914-18: ya no había mercado para él” (pág 112).

 La única persona que le hará caso a Portia es Matchett, ama de llaves de la madre de Thomas que, a la muerte de esta, decidió que no se podía separar de los muebles: “Cuando hicieron hueco para los muebles, hicieron hueco también para mí y pudieron ver que nada iba a cambiar en sus vidas” (pág.101). Son muy interesantes sus reflexiones.

La soledad que siente Portia la llevará a enamorarse de Eddie. Eddie pertenece a un hogar humilde pero estudió en Oxford. “En Oxford lo habían aceptado y habían jugado con él a su capricho, ponderándolo, criticándolo y asignándole por fin la función de un  idiota”. “Sus modales (…) se habían vuelto firmes, vivaces y repletos de confianza. Se había convertido en todo un arribista” (pág. 78). Es un ser bastante inmoral y esto se podrá ir observando a lo largo de toda la novela.

En la segunda parte de La muerte del corazón, La carne, como consecuencia de un viaje que realizan Thomas y Anna a Capri, Portia debe trasladarse a casa de la señora Heccomb, antigua institutriz de Anna y por la que siente auténtica adoración. Vive en Seale, en una casa frente al canal de la Mancha y con Daphne y Dickie, hijos de su difunto marido. Aquí Portia vivirá una vida completamente distinta. La casa de Windsor Terrace es absolutamente rígida y superficial mientras que en Waikiki (así se llama la casa), la vida es más espontánea aunque rige la más absoluta corrección: se puede gritar pero no decir palabrotas y se mantiene una actitud púdica en todo momento. La casa siempre tiene gente, amigos de Daphne y Dickie con los que Portia se relacionará aunque el problema llegará cuando Eddie viene a pasar un fin de semana. Ella está muy ilusionada con la llegada de Eddie. Elizabeth Bowen hace una reflexión muy interesante al respecto: “Las ilusiones son la forma más temeraria del sueño; pero los sueños se cumplen en el mundo despierto: la diferencia es sutil y a menudo dolorosa” (pág. 237). Todo se complica a su llegada y Portia comenzará a darse cuenta del carácter voluble de él.

En la última parte de La muerte del corazón, El diablo, Portia vuelve a Widsor Terrace y descubrirá la farsa de su relación con Eddie y con el resto de su familia.

La muerte del corazón es la historia de la pérdida de la inocencia y  desde la primera línea sabremos que no tendrá un final feliz: “La inocencia se encuentra tantas veces sometida a falsas situaciones que los individuos interiormente inocentes aprenden a perder la ingenuidad” (pág. 131).  Esta es la frase que define la narración y la imagen que he tenido en todo momento de Portia Quayne durante la lectura es la del cuadro que ha utilizado Impedimenta para la portada. Es una extraordinaria novela que no deja indiferente al lector.

lunes, 18 de marzo de 2013

EL LADRÓN DE PERAS DE FELIPE ZAPICO




El ladrón de peras
Felipe Zapico
Ed. Origami, 2013
108 pp.
10 euros

Hace algo menos de un año asistí a la presentación del anterior libro de Felipe Zapico denominado Balances parciales. Tuve ocasión de leerlo y reseñarlo. Recuerdo que algunas de las cosas que más me llamaron la atención de aquel poemario era su sinceridad desbordante así como un ímpetu más que notorio en la expresión de sus ideas. Había mucho de derramamiento y de vehemencia. Algo menos de un año después leo El ladrón de peras. Enseguida me apercibo de que aquellos elementos también se encuentran aquí: hay amor, hay vehemencia, hay derramamiento, hay sinceridad… Sin embargo el planteamiento de este poemario dista un poco del planteamiento del anterior.

El autor divide el libro en seis partes. Las cuatro primeras sostienen temáticas y tonos identificables. En la penúltima no es tan visible. La última tiene un juego de experimentación visual y poética.

Tras un destacable prólogo de Gsús Bonilla en el que el lector puede encontrar algunas pistas para adentrarse en el entramado poético de Zapico, en seguida aterrizamos en el principio del poemario, en su primera parte denominada Opérculos sobre tus párpados. Una parte que encierra melancolía y que habla fundamentalmente de la pérdida, uno de los grandes temas de la literatura. Desesperación, melancolía, vacío, recuerdo. Es lo que encontramos en los primeros trece poemas de Zapico. Poemas sinceros pero que no rehúyen una cierta elaboración (p.19):

“Te pusiste ruedas tú
y te fuiste
tan lejos
tan deprisa
para un rato.”

 Aquí el autor emplea la paradoja y una cierta dosis de humor negro.
Sobre el tono de esta primera parte podemos tomar como ejemplo el poema Tiempo de intemperie (p.20). Basta con ver algunos de los sustantivos que aparecen para entender de qué habla: intemperie, desolación, abatimiento, olvido. Y también su final: “ni te olvido/ni lo intento”.

Ahondando en la idea de la pérdida, en el poema La Bahía de las libélulas, encontramos los siguientes versos: “para tapar el enorme hueco que me habita/y a veces me circunda” (p.23).

En general son versos desazonados: “iluminaba tanto que hasta creí verte” (p.27) “Hay vidas que se fueron/pero están/ tan cerca/ que su aliento a veces te roza la nuca” (p.28) “como esos días de visita hospitalaria/que tanto me desazonan/y/ya no tengo a quien/ explicar” (p.30). Versos amargos y sinceros, sin doblez. “Hay días en los que no te sacas/la pena/ni/a/hostias” (p.31).

En la segunda parte, De peras, desamparo y espejos encontramos un tono vital diferente. Los poemas hablan del amor, de la sensualidad, del sexo. Poemas más semejantes a los que encontrábamos en Balances parciales. Una medida de ese tono:” Rasante/un puto vuelo rasante de tus pestañas/me dejó acribillado/ en la cuneta” (p.43). Se capta un cierto sentido del humor  e ironía: “No sé  si te prometí amor eterno/ o sólo hasta el amanecer” (p.49).

La tercera parte, Libélulas en mi ombligo, contiene mucho de cotidianidad y de sus alrededores. Hay mucho de la realidad que nos circunda, “cómo van las descargas/escribo un sms a mi amor” (p.57). También ironía: “No des la espalda/ni a tu padre” (p.65), “castañas de fragmentación” (p.56) que recuerda a bombas de fragmentación. También hay críticas más o menos veladas:”pero ahora se llevan/las lenguas pequeñas/oblicuas, raras” (p.69). El autor mismo se declara políticamente incorrecto.

Lo cotidiano tampoco excluye el exabrupto porque el exabrupto es parte de lo cotidiano: “y recoger el certificado de hacienda/que me dará otra vez/un poco por el culo” (p.74).

Me quedo con un fragmento del Poema con chiflo a lo lejos que parece una declaración de intenciones:

 “Y me despojo de mi alma, o lo que sea
y se la entrego
pero él me dice que no puede
hacer nada
que espere a que pase
 el hojalatero
que
tal vez
me la pueda remachar” (p.78).

Quizá este cuarta parte es el final in crescendo de un tono vital que ha ido en aumento desde la melancolía o la pérdida inicial hasta la indignación. En esta encontramos su ya conocido pero no por ello menos magnífico poema Damasco lejana y sola. Muchas referencias al mundo actual, al descontento, a la desazón, al 15M, al cambio necesario, a la indignación que sentimos en aumento. Algunos versos que la muestran: “la tarjeta bancaria/entre los labios/para pagar/y/sobre todo/callar” (p.89) Algo sobre el engaño de la primavera árabe: “Han cambiado a un sátrapa/ por un mariscal/han cambiado a los ladrones/por barbudos” (p.91). Poemas que nos acercan a la poesía social.

La penúltima parte contiene, tal y como nos señala en su prólogo Gsús Bonilla, unas colaboraciones del autor para la revista El Casco y la parte final es un redescubrimiento irónico y visual de las Cuatro estaciones de Vivaldi.

Tal y como ya dije en Balances parciales al terminar la reseña: Felipe Zapico, genio y figura.