viernes, 11 de mayo de 2012

BALANCES PARCIALES DE FELIPE ZAPICO ALONSO




Balances parciales
Felipe Zapico Alonso
Ilustrado por Javier Zabala
Eolas ediciones,2011.
141 pp
15 euros


Cuánta pasión hay en el libro Balances parciales de Felipe Zapico Alonso (1960). No lo digo sólo por los textos sino también por las magníficas y coloridas ilustraciones de Javier Zabala. Es un libro muy bello, con mucha sensualidad. Pero es que los poemas de Felipe Zapico son poemas que desbordan, son poemas donde el autor parece derramarse en intensidad. Sus amores son apasionados, sus juicios lúcidos, sus pensamientos certeros, sus palabras tan tiernas como crudas en ocasiones. Es un libro lleno de pasiones, la mayoría básicamente amorosas, pero también hay de otro tipo.
Felipe Zapico es un excelente observador de la realidad cotidiana que poetiza. Los mínimos gestos, los detalles más comunes pueden convertirse en hecho susceptible de convertirse en poema: “Guerra de largas/en la carretera/larga, corta/posición” (p.21) o también en: “y esas comidas rápidas/para una muerte lenta” (p.67). Eso no significa en absoluto que el autor olvide un cierto lirismo: “Los ataúdes enfieltrados/en una noche clara/ desconfían de labios trémulos/y lenguas huidizas” (p23).
Puede uno pasar página a página y encontrar la presencia de un tercero entre el autor y el lector. Ese tercero al que se dedican versos y versos: “allí donde los ojos/anidan/extraviados/ ahogándose impertérritos/ solos/ y mudos/ inmensamente mudos” (p. 56).
Hay un hilo amoroso cotidiano a través del cual las realidades se convierten en certezas, un invisible hilo que el autor entreteje para que sus poemas constituyan un todo sobre lo habitual, tan cotidiano como un gesto o un beso. Incluso el exabrupto tiene sentido en esta poética de la realidad de cada día, de la verdad universal, de los hechos de andar por casa: “Hostia pura/hostia santa/ haz que me quiera Julia”. Probablemente  es por ese motivo por el que Balances parciales es un libro fácil de leer incluso para los que hace tiempo que dejaron de leer poesía tras acabar el bachillerato.
Quién mejor que el autor para definir su mundo: un “caos controlado” (p.61).
Los poemas se suceden sin título aunque hay partes en el libro. Uno de los que más me ha gustado y altamente representativo es este (p.63):
Susurra el saxo
y la tiza numera al detenido
cuando sus labios,
huídos de la boca,
persiguen  –impotentes-,
aleteos que destellan.
y un clamor
grosero
anuncia
la continuidad
el vacio constante
el ansia inconmensurable
y permanente.

No huye el autor de algún que otro recurso estilístico aunque no es su poesía una poesía que se caracterice por el abigarramiento retórico, pues quizá el lenguaje de la cotidianidad no requiere de retorcimiento estilístico: “Y quiero a dos mujeres, /tanto, /que ya no las necesito” (p.71). Aquí usando la paradoja como también un poco después: “que mientes verdades nocturnas” (p.73). O los juegos de palabras: “y tus ojos/ me terminan/pero no me acaban” (p.74).
También uno encuentra partes de mujer derramadas en muchos versos, instrumentos musicales que son recurrentes, como el saxo, quién sabe si porque una de sus otras querencias es la música. También hay alusiones a los recuerdos y a la niñez a través de su cuentos: “tres o cuatro arrebatos/y el Gato con Botas” (p.107).
En ese estudio de lo cotidiano Felipe Zapico se atreve a utilizar palabras tan poco poéticas como: tos, moco, miopía (p. 117), picor de huevos, pelotillas, zorra de mi novia (p.118), cúter, taladro, lijadora, culo (p.131). Todo forma parte de la misma realidad poetizable. Todas la palabras. En ese sentido y como parte del todo me quedo con algo de acidez final para un poemario muy dulce: “renunciando por ello a la presidencia del /círculo católico de mi ciudad” (p.123).
Felipe Zapico, Balances parciales. Genio y figura.

martes, 24 de abril de 2012

UNA LUZ QUE VIENE DE FUERA DE JOAN DE LA VEGA




Una luz que viene de fuera
Joan de la Vega
Ed. Paralelo Sur, 2012
146 pp.
12 euros

Ahora que la palabra que se repite más veces a lo largo del día desde los últimos tres años es crisis, es difícil encontrar libros donde encontrar la paz y serenar el espíritu. Quizá uno de ellos se lo debemos a Joan de la Vega (1975) que ha escrito Una luz que viene de fuera. Un libro que nos devuelve la ilusión por la naturaleza, por lo verdaderamente auténtico y que se encuentra tan alejado de las ciudades. Un libro que se define en dos partes, ambas nombradas con palabras sánscritas: Samsara y Dharma (Las flores de Dharma) señal inequívoca de la intención de la intención del autor de alejarse de las religiones occidentales.
 Para Joan de la Vega la naturaleza y la convivencia en ella es motivo de reflexión, es motivo de sosiego y lugar para situar las cosas en orden de importancia, dándoles realmente la que merecen. Por eso transmite paz. El autor, gran aficionado a la montaña, huye con sus palabras del mundanal ruido y canta a los valores que ya fueron cantados por los antiguos. En ese sentido su poesía se haya impregnada de humanismo, naturaleza y sabiduría clásica. Pongo un ejemplo (p.21):

“todo animal viviente
regresa
para nacer
 y morir aquí.
en la misma sima
sobre una capa de voz
improvisada”

Hablar de la muerte como un hecho natural -uno más- fuera de la contaminación con la que la simbología de las religiones occidentales ha ido impregnando la idea del final de la vida. La cadencia de un paso que da lugar a otro como un hecho lógico y que no implica la mano divina, a no ser que entendamos que es la propia naturaleza lo único divino que nos rodea.
Lenguaje sencillo que alcanza gran profundidad de pensamiento. Poesía que se revela trascendente en un libro gozoso de leer (p.38):

“retorna el silencio
a su cráter de posteridad”

Hay un espacio para la noche y otro para el día. Un espacio que abarca todas las horas de la naturaleza y lo que en ella ocurre, muchas referencias a la cópula, a la sexualidad, a la unión…
“útero ancestral (p.44), “tajo vaginal” (p.46), “templo abierto” (p.47), “labios primogénitos” (p.48), “copulando al aire” (p.49), “muerte encinta de luz” y “esqueleto menstrual” (p.64).
También hay una búsqueda del autor del lugar que le corresponde (p.87):

“¿Fue siempre aquel
mi lugar?”

Y una búsqueda de esperanza (p.91):

“gotas frías
a modo de lluvia
son la esperanza de la tierra
y también la mía”

Al final del poemario se vislumbra algo de crítica social (p.107) porque en la naturaleza se encuentra la virtud y la importancia real, la fuerza que nos da la reflexión y la separación del oscurantismo y la falsedad, como una declaración de principios:

“con buena letra
comulgo el deicidio
así sajo el idioma
de ritos y falsedades”

Y también aquí (p.126):

“Dios
no es más
que esto

un amasijo
de memorias
disecadas

la tierra
asmática
y solaz”

Y una reflexión final:

“la vida es
solamente
un borrador de anhelos”

Poesía de reencuentro con la naturaleza, poesía reflexiva que nos sitúa en el verdadero lugar que nos corresponde, en un todo, poesía también humanista que nos devuelve la ilusión por vivir ahora en estos tiempos tan mediocres. Una luz que viene de fuera, Joan de la Vega.

miércoles, 18 de abril de 2012

NADA SOMOS DE FRANCISCO CENAMOR


Nada somos

Francisco Cenamor

Luces de Gálibo, 2011

86 pp.
11 euros



Tuve ocasión de leer el anterior libro de Francisco Cenamor, Casa de aire (2009), hace unos meses. Ahora presenta este Nada somos con un título significativo y que describe bien el contenido del mismo. Una de las palabras que más aparecía en Casa de aire era dolor. Uno de los temas que más se adivina tras Nada somos es la muerte. El autor divide el libro en cuatro partes y no es una división arbitraria. Tras la lectura uno se apercibe de que su estructura obedece a un propósito definido. Pero vayamos al principio. La primera parte, Yo, a mi modo de ver la fundamental, contiene una decena de poemas-historia. Cenamor en este poemario avanza hacia una mayor narratividad, también hacia una liberación total en cuanto a la forma y a la simplicidad. Prescinde de todo barroquismo y somete el lenguaje a una cura de adelgazamiento formal. Los diez poemas-historia contemplan una aproximación quizá a historias vividas desde la infancia, o que parecen reflejar una parte de la vida del autor. Hay dos características que quisiera resaltar en estas historias. Una sería la importancia del recuerdo. La segunda es que desprenden una gran ternura a pesar de que hay momentos en que algunos poemas traslucen gran crueldad como es el caso de Perros. Curiosamente el último de los poemas, Espejo, es también el título de la última parte del libro. Y todo parece obedecer a una causa. Avanzando en esa idea de la narratividad pondría como ejemplo el inicio del poema-relato titulado Miguel, cuyo inicio bien podría corresponder al inicio de una narración (p. 24):



“Miguel se ahogó cuando mamá fue a comprarle



un helado”



Aunque efectivamente hay una distribución en forma de versos, sin embargo no parece obedecer a un patrón poético. Del mismo modo los versos carecen de recursos estilísticos avanzando hacia una expresión limpia.



La segunda parte se denomina Resumen de muertos y viene a ser realmente lo que enuncia. Y por allí van apareciendo algunos de los personajes de la parte anterior, Yo, que han fallecido.



La tercera parte se divide en tres: Animalario, Vegetalario y Pedernario. Esta clasificación debe obedecer a aquella otra que en la escuela aprendimos. Existe un reino animal, otro vegetal y otro mineral. Pero me importa mucho destacar que viene precedida de unos últimos versos de la segunda parte que aquí apunto (p.42):



“Yo que de cenizas soy ahora acabo



aquí mi experiencia mi testimonio



en mi yacen todas la tumbas”



Cabe señalar que estos últimos versos enlazan bien con esta tercera parte denominada Mi ceniza. En Animalario y Vegetalario se reitera una pregunta: ¿Somos sólo carne?



¿Muerta la carne y en tanto ceniza resurjo como animal, vegetal o mineral? ¿Por eso tanto preguntarse sobre nuestro ser, sobre qué nos compone?



En la última parte, Espejo, adivinamos el contenido de los poemas. Son las mismas historias contadas desde el otro lado del espejo. Desde la realidad de quien las sufre en primera persona, no desde el punto de vista del que las observa. Este final nos vuelve a llevar al inicio como si de una trama circular se tratase.



Destacaría la originalidad formal del poemario tras su sencillez aparente. Otro punto más a recordar es la narratividad de los poemas tal y como destaqué en el principio. Parece como si Francisco Cenamor deseara reinventar su realidad en cada poemario. Nada somos, nada resta de nosotros, pero nos queda el poemario de Francisco Cenamor.

viernes, 13 de abril de 2012

PERROS, GATOS Y LEMURES. LOS ESCRITORES Y LOS ANIMALES DE VARIOS AUTORES


Perros, gatos y lemures. Los escritores y sus animales.
Soledad Puértolas, Andrés Trapiello, José Carlos Llop, Antón Castro,Ignacio Martínez de Pisón, Andrés Ibáñez, Marta Sanz, Félix Romeo,Berta Marsé, Pilar Adón y Carlos Pardo.
Ed. Errata naturae, 2011
205 pp.
19,90 euros



Es casualidad que escriba esta reseña en estos momentos en que leo un viejo libro de título Faycán y autor Víctor Doreste. Un libro sobre las andanzas de un perro con otros perros. Ya digo, es casualidad.

Las mascotas, habitualmente perros y gatos, han sido fuente de inspiración de muchos autores, también compañeros de horas de soledad y silencio. Es difícil no encontrar algún escritor con mascota. Perros, gatos y lémures es un libro que rinde homenaje a estos compañeros, más o menos silenciosos, cuyas sombras se adivinan tras la escritura. Es por ello un canto de agradecimiento a estos seres vivos. En el libro básicamente podemos encontrar dos tipos de relatos. Los primeros hacen referencia a historias y vidas de otros autores, casi todos ellos muy conocidos, respecto de sus relaciones con animales. Los segundos, en primera persona, son los que más te erizan el vello, aquellos que como el de Trapiello te hacen llorar. Testimonio de un amor infinito a estos seres que en algún momento de nuestras vidas nos acompañaron y compartieron su breve existencia con nosotros. Y como protagonistas que son aparecen relacionados en las últimas páginas, incluso antes que los autores - las personas que escribieron las historias-.

Como ya he dicho uno de los relatos más conmovedores y llenos de ternura es el de Andrés Trapiello, De la muerte de Mora. Relato que ya conocía al haber leído sus entregas de esa novela en marcha que denomina Salón de los pasos perdidos que es altamente recomendable. En este caso se trata de una perra. Un pequeño botón, contundente reflexión de muestra: “La muerte es lo más íntimo de la vida (…) Y sólo ahora sabemos que estuvo esperándonos para morir a nuestro lado (…) Al vernos, su dolor se desbordó, y nos hizo entrega de su muerte como su más preciado don” (p.138). El equivalente felino lo pone Marta Sanz en dos relatos sucesivos denominados Gatos y La gata cautiva. Una cita acertadísima que contiene este primer relato: “El gato que ofrece el algodón de su barriga se dejaría matar por el destinatario de su ofrenda” (p.96). Doy fe de ello, huelga decir que por haberlo sentido más de una vez. Otra contundente cita, algo más larga: “Si el gato enfermo se esconde debajo de la cama para que nadie le encuentre, habrá que sacarlo de allí llevarlo al veterinario, que le pondrá una inyección letal. Dejará de sufrir. Yo no podré llevar a cabo esa tarea y me sentiré culpable de no haber acariciado a mi gato hasta el último momento” (p.97). Y una tercera cita de Marta Sanz, en este caso de su segundo relato, que bien sirve para explicar este libro: “Y me digo que no hay que sentirse tan terriblemente culpable por amar muchísimo” (p.110-1). Muestras todas ellas de las fronteras del libro.

No todos los relatos son tan tristes y tan cercanos. Hay algunos que causan hilaridad y también relatos curiosos sobre las vidas de algunos autores famosos. Quizá una de las historias que más anécdotas y autores aúna es el del malogrado Félix Romeo titulado El hombre invisible y el zoo de los Bowles. Por sus páginas desfilan el ya citado Bowles pero también Burroughs, Chukri, Genet, Gertrude Stein o Truman Capote.

Otra historia recomendable, aunque ésta no en primera persona, es la de Andrés Ibáñez titulada Vida pagana y alegre de Teodoro W. Adorno. En el relato se habla de los sucesivos encuentros de Cortázar con un gato callejero de la Provenza, Adorno. Un gato que creo corresponde al que aparece en la muy conocida foto del autor con un felino tras un vidrio.

En Relato de escritor con perro Soledad Puértolas explica el por qué de su amor a los animales. En el fondo dice que las mascotas no se plantean la muerte.

En Nocturno malgache de José Carlos Llop habla de animales es una excusa para hablar sobre todo de literatura.

Jules Laforge escribe a su pareja y en una carta le confiesa, reflexionando sobre los animales: “Querida Marie, los perros carecen por completo de sentido del humor” (p.33) Esto en el relato de Carlos Pardo, Cartas sobre Ariel.

Historias de perros, de gatos, de monos, de hurones y de todo tipo de animales. Historias que tratan de desentrañar la relación entre humanos y animales, entre escritores y mascotas. Historias que dan lugar a otras historias en la pluma de grandes autores. Y también historias en primera persona de aquellos seres que ocuparon nuestras vidas. Eso es, en definitiva, Perros, gatos y lémures. Para lectores amantes de los animales y/o de la literatura.

viernes, 6 de abril de 2012

ENCUENTRO CON RAÜL ROMEVA RUEDA

Asisto a la rueda de prensa que ha convocado la Editorial Plaza y Janés para presentar la obra Sayonara Sushi del escritor y europarlamentario Raul Romeva. El autor, que ya había publicado otros libros más relacionados con el ensayo y su tarea parlamentaria, y que reconoce haber escrito poesía, lanza ahora una novela con un par de temas candentes de fondo: la emigración ilegal y la sobrepesca. Le pude hacer algunas preguntas al respecto sobre el trasfondo del libro.



Luis Vea (Barcelona)



Raul Romeva: Si tuviera que presentar un poco la historia, la primera pregunta que seguramente os haréis a la hora de leer este libro es qué hay de verdad de todo lo que explico. Mi respuesta en este sentido es que hay más verdad de la que podría parecer. De entrada es una ficción, esto debe quedar claro, desde el punto de vista de los personajes, la trama, la historia, de las subtramas, porque hay unas tramas que son las principales pero también hay unas subtramas. Debo dejar muy claro que es ficción. Que nadie quiera buscar la persona o el contexto en que se haya querido hacer de forma literal. Pero es una ficción basada en hechos y personajes vividos. Si alguien me preguntara cuánto tiempo he tardado en hacer esta historia, sería difícil de responder porque no ha sido sólo desde el momento en que me he sentado a escribir. La construcción de la historia tiene momentos muy concretos y algunos hechos forman parte de cosas que he vivido en los años 2002 y 2003. A partir de aquí lo que sí es ficción es la vinculación de todas las historias. Es un libro que no he escrito en dos años ni en tres. Lo he construido en más tiempo pero la redacción ha sido más compacta en el tiempo. También es necesario aclarar que el libro es ficción pero empezó no siendo así. Comienza siendo un libro como los que había hecho en el pasado, de ensayo político o periodístico, explicando unas realidades que yo pensaba que era necesario explicar. Las primeras versiones eran un texto de no ficción pero con una voluntad de entretener. El paso hacia la ficción fue al apercibirnos de la necesidad de convertir esto en una trama y así explicar cosas que la no ficción te dificulta. Esto también me permitía ir hacia la vertiente de la creación para un lector o lectora no necesariamente conocedor del tema que se explica. Una tercera reflexión que me gustaría compartir que es que en el formato de esta historia yo he buscado dos cosas. La primera, me he situado en la piel del lector. Soy fundamentalmente lector de narrativa y lo que me costó más, pero creo que fue lo más interesante, fue eliminar todo lo que pensaba que podía resultar superfluo e ir a la esencia de las tramas, de lectura razonablemente ágil. También había una intención de entretener.

Luis Vea: Me ha interesado especialmente el trasfondo político del tema, hablamos del negocio de la sobrepesca, también colateralmente de la emigración ilegal, pero, sobre todo, se dibuja un panorama político bastante sombrío. ¿La política no tiene forma de controlar la ilegalidad económica de este tipo de comercio?

R.R: La tiene si quiere. Existen muchas formas de poner límites a este exceso. La historia del atún rojo vive un momento interesante porque se está reformando la política de la Unión Europea, las reglas bajo las que gestionamos la pesca. En este contexto estamos viendo algo que es muy importante. La lógica bajo la que yo abordo este tema es que la gestión de la pesca debe ir por una secuencia que pasa primero por saber la situación de los stocks de la pesca, de los peces, del mar y, a partir de aquí, saber la capacidad que podemos tener de pescar de forma que los mares no se vacíen. Esta es mi lógica. Primero preguntar a los científicos y luego saber cuánto y cuándo podemos pescar. El problema es que hay otras formas de verlo que van en el sentido contrario que es calcular cuánta flota tenemos y a partir de aquí definir cuánto debemos pescar. Esto me parece absolutamente irracional porque al final lo que hacemos es cargarnos el sector. El sector desaparecerá cuando desaparezcan los peces. Si no mantenemos los peces, que es la materia prima del sector, difícilmente podremos pensar en proteger un sector. Lo que intento explicar es que o cambiamos de lógica y partimos de la base de que la pesca es la que es y habremos de dejar que se reproduzcan o lo que hacemos es un suicidio. Y ahora incorporando la dimensión de la inmigración, puede afectar a sociedades enteras porque algunas viven fundamentalmente de este recurso. La política es una herramienta que puedes usar de muchas formas. Si la utilizas correctamente puedes gestionar bien esta realidad pero si la utilizas incorrectamente contribuyes a la vorágine y al absurdo. Esto relativo a este ejemplo del atún rojo pero también podríamos hablar del bacalao del norte, del pez espada o de la captura de tiburones.

L.V: Kira, la eurodiputada, es un personaje muy rico pero da la impresión de que el lector no identificará a Kira con la idea que se tiene del eurodiputado a partir de las imágenes que habitualmente vemos en televisión con traje y corbata y a veces en actitud somnolienta.

R.R: La voluntad es explicar que esta realidad también existe. Ya sé, y es el drama que uno tiene que soportar, y es la imagen que se da, y algunas veces desgraciadamente bien ganada. Lo que intento explicar es que hay muchas formas de enfrentarse a este tipo de tareas y algunos tenemos formas de acercarnos desde parámetros diferentes. Por tanto no me invento nada. Simplemente es fácil de comprobar porque muchas de las cosas, si uno va a la fuente, se encontrarán. Es importante romper con este tópico que existe, que como todos los tópicos tiene una parte real pero hay otra que no lo es.

L.V: Lo decía también por aquella vieja idea de que el parlamento europeo ha sido tradicionalmente un cementerio de animales políticos.

R.R: Esta es una imagen histórica y de algo que en el pasado se daba pero que cada vez lo es menos. Si se analiza la media de edad en el Parlamento Europeo, la media de mi grupo son 33 años. La media, por tanto hay mucha gente por debajo de esta edad. Yo con 41 años ya soy de los mayores. Esto es bueno saberlo. Antes el Parlamento Europeo era el lugar donde se retiraba el político, lo cual no es necesariamente malo porque también tienes un capital acumulado. Pero esto ha cambiado. Además con las nuevas tecnologías tenemos un acceso inmediato para saber lo que hace cada uno de los diputados y diputadas. Insisto en discriminar entre lo que hacen unos y los otros. Una de las tareas que yo siempre he asumido como importante es la de comunicar lo que haces. Tan importante es hacer como explicar lo que sea hace. Por tanto esta novela también es una forma de explicar lo que se hace.


Mucha suerte, Raul Romeva con Sayonara sushi, una historia con un trasfondo ecológico, que habla de las mafias y con dos personajes femeninos que el lector seguramente encontrará interesantes.

jueves, 5 de abril de 2012

SAYONARA SUSHI DE RAÜL ROMEVA RUEDA


Sayonara sushi
Raul Romeva Rueda
Ed. Plaza y Janés, 2012
224 pp
16,90 euros

Raul Romeva era conocido por su actividad política, por su labor en el parlamento europeo. Ahora se lanza al mundo de la ficción –no es su primer libro pero los anteriores lo fueron de no ficción- por lo que éste es su bautizo literario. El título: Sayonara sushi. Un thriller con trasfondo ecológico y de denuncia social. El propio autor admitía en su presentación a la prensa que le parecía que hablar del tema de la sobrepesca o de las redes de inmigración ilegal daban para un formato como el de la novela dado que la posibilidad de llegar a un mayor número de lectores no se daba a través de un ensayo como los que ya había escrito con anterioridad. Así nos encontramos con este Sayonara sushi. Y tenemos un poco de acción, un poco de sexo –incluido sexo homosexual entre mujeres, para los morbosos- y bastante de trasfondo ecológico que es a la postre lo que más me ha interesado del libro. Las heroínas son una periodista de Televisió de Catalunya, TV3, Paula Ramos, y una parlamentaria europea de izquierdas nada al uso, Kira.

El argumento: Un atunero que estaba recogiendo una de las jaulas de pesca vislumbra un naufragio. Sus tripulantes no prestan ayuda a los náufragos pero algunos de éstos logran sobrevivir gracias a agarrarse a la jaula. Llegan a Malta. Paula Ramos, enterada de la noticia por televisión, lleva a su equipo, su cámara, con la intención de investigar una posible red de tráfico de inmigrantes. Una vez allá topa con una realidad bastante peor. Descubre todo un entramado político-económico-contrabandístico del que no se salva ni la Comisión Europea. Descubre la política corrompida y los intereses de una multinacional japonesa en la pesca del atún y hasta pone en peligro su vida. Y hasta aquí puedo contar.

Desde el punto de vista del contenido es interesante ver utilizar a un político la ficción para contar cosas que suceden en la política europea mostrando por una lado una faz comprometida de ciertos políticos y por el otro la faz oscura de los que se venden por intereses económicos, en este caso de las empresas que acaban comprando el pescado para su consumo en Japón como sushi. También nos lleva a reflexionar sobre la moda del sushi y a que tomemos conciencia de cuán perentorio es el equilibrio del mar, en este caso del Mediterráneo y del atún rojo a punto de la extinción. Sirve de reflexión sobre una realidad más o menos oculta que aquí se convierte en narración ficcionada. En este sentido podíamos decir que es un libro atrevido y valiente.

Por otro lado resulta preocupante que la política no baste para denunciar lo que el libro muestra. Como si tanta noticia de telediario, tanto mensaje interesado nos tapasen los ojos, los oídos de otros realidades que se ocultan simplemente porque no interesan. Sobre el particular lo máximo que oímos hablar es sobre la cantidad de cuotas de pesca que corresponden a un país o a otro, pero nada del contrabando de votos para aprobar una directiva, o para hacerse con un porcentaje determinado de pesca. Desde este punto de vista Sayonara sushi supone una defensa a ultranza de una forma de hacer política alejada de los trajes y de la corbata y cercana a la acción directa. Entre medio de ello aparecen las ONG y Greenpeace en particular.

Desde el punto de vista literario destacar a las dos protagonistas femeninas que mantienen la acción tanto desde el punto de vista del desarrollo de la misma como desde el punto de vista sexual, pues hay una subtrama dirigida a que se conozcan. Hay otra subtrama del hermano de Paula que queda un poco desdibujada y hasta cierto punto desconectada de la acción e historia principal.

Así pues el título no puede ser más acertado. Sayonara sushi. Algo así como adiós sushi o se acabó el sushi, porque la sobrepesca acaba con el pescado. Pero Sushi también es el sobrenombre de la protagonista a la que se le pone ese mote por su afición al producto. Tras leer el libro seguro que más de uno pensará en qué tipo de pescado está comiendo.

Sayonara sushi un libro que un lector voraz devorará en una tarde.

viernes, 30 de marzo de 2012

DISCORDANCIAS DE ELENA CASERO


Discordancias
Elena Casero
Talentura, 2011
157 pp.
13 euros



Hay cosas en el mundo que parecen no concordar y, a poco que nos fijemos, resulta que laten a un ritmo diferente. Se desarrollan ajenas a una lógica que no es la predominante. Suceden a pesar de y por lo cotidiano. Constituyen una parte de la realidad y ocupan una dimensión recóndita. Pero existen. O como dijo Galileo, pero giran. Así Elena Casero nos presenta estos relatos con el nombre de Discordancias. Relatos sobre la distorsión, sobre la disyunción, sobre la divergencia. Son diecinueve relatos bajo unas premisas similares. Algunos de ellos me han parecido bastante potentes, especialmente Inconvenientes del matrimonio, El jinete, Recuerdos a Benedetti, Su mejor salto y El picardías rojo. Pero vayamos al principio.

Tu melena negra es una extraña historia sobre la catatonia aparente de una mujer. A mi modo de ver, a pesar de su previsibilidad, resulta divertida por el juego que nos plantea la realidad de la catatónica y el discurrir mental de su pareja. Al final, parece, que la discordancia está en un zapato.

El tema de las relaciones dentro de la pareja, así como de las relaciones sexuales, va a ser recurrente en el libro tal y como veremos. Inconvenientes del matrimonio, uno de mis favoritos, plantea el suicidio por aburrimiento y la posibilidad de un reencuentro en el purgatorio. Todo por un objeto discordante que resulta ser una urna funeraria. También la muerte, el asesinato, el suicidio son temas que van apareciendo a lo largo del libro.

En Una noche en el páramo, de nuevo, las relaciones de pareja. Aquí la discordancia la provoca algo tan común a muchas conversaciones sobre el otro como es el ronquido. Y el ronquido acaba llevándonos al principio de todo, al espermatozoide.

En Una llamada a deshora, relato surrealista, nos encontramos ante una llamada telefónica aparentemente imposible a un padre que ha fallecido. ¿Qué opinarían los médiums si les dejaran sin negocio? De nuevo el binomio muerte-relaciones familiares.

En El jinete, otro de mis favoritos, un tipo enfrascado en las novelas del oeste, a semejanza de Alonso Quijano en sus novelas de caballerías, deja de percibir la realidad. El relato resulta ser un claro homenaje a la novela en español más universal.

Recuerdos a Benedetti es otro de los relatos potentes en el que se nos plantea la relación entre un hurto y el autor sudamericano. Y, aunque, la relación es remota, parece más que cierto que existe. Un relato que nos aproxima al humor negro que de vez en cuando va apareciendo a lo largo del libro.

En Teoría del suicidio. Otra vez la muerte y la figura del suicida. En este caso somos testigos del cazador cazado o del suicida que acaba convirtiéndose en observador de un suicidio. Una vuelta de tuerca que tras su aparente hilaridad acaba descubriendo de nuevo ese refinado humor negro de Elena Casero.

Algunos relatos como El pañuelo de hilo, El rastro de ceniza e Isolina son tan breves que apenas puedo contar algo sin destripar el argumento. En el último aparece el tema de la prostitución relacionado con la Navidad y la vida fallida. Ese mismo tema de la prostitución da pie a La niña Flora. Prostitución y obsesión compulsiva o discordancia prostitutiva.

Su mejor salto es otro buen relato que relaciona bien dos mundos muy distintos, el de la competición deportiva, probablemente como compendio del mundo en el que vivimos: capitalismo, competitividad… Y, al mismo tiempo, el de la absoluta pobreza. Y ambos mundos parecen, paradójicamente, unirse en un instante de aciago final. Todo ello con unas gotas más de humor casi fúnebre.

La mancha aborda el tema de los malos tratos y de una mujer que pretende marcharse de casa. Manos también aborda el tema de los abusos desde la perspectiva de la violación y de una mujer que, como la anterior, tiene su voluntad quebrada.

Los dos últimas historias: El picardías rojo, otro buen relato, y Bodas de plata ahondan en la pareja. En el primer caso por culpa o, a causa, de una uña; en el segundo la particular forma en la que una mujer celebra sus veinticinco años de casada.

Discordancias como motivo de contemplación de una realidad anómala. Primer libro de relatos de Elena Casero, tras la novela Tribulaciones de un sicario, con algunos relatos destacables. Para relacionar humor negro, relaciones de pareja y muerte. Bonita combinación. ¿Alguien lo duda?

viernes, 16 de marzo de 2012

MEMORIAS DE JOSEPH GRIMALDI DE CHARLES DICKENS



Memorias de Joseph Grimaldi
Charles Dickens
Traducción, prólogo y notas de Eduardo Berti
Ed. Páginas de Espuma, 2011
284 pp
21 euros


Aprovechando el año Dickens, Páginas de Espuma saca al mercado estas Memorias de Joseph Grimaldi. Y yo que no he sido nunca aficionado al circo tomé con escepticismo inicial su contenido. Pero siendo Dickens su escritor decidí enterarme de la vida de este clown de origen italiano.

Grimaldi fue en su momento un payaso harto conocido en la Gran Bretaña y al que todavía se le tributan honores en determinadas fechas. En el siglo XIX, época en la que vivió, todo el mundo sabía quién era y tuvo un éxito notable, razón por la cual se le sigue venerando.

El libro cuenta, a caballo entre la biografía y el reportaje novelado, la vida de este clown. Por su forma de narrar me ha recordado aquel Diario del año de la peste de Daniel Defoe. Aunque a veces, este estilo, quizá demasiado detallado, lastra un tanto la narración y le hace perder interés en algunos momentos.

Nos encontramos ante las vicisitudes de un tipo desde su niñez. Uno aprecia la crueldad del tiempo que le tocó vivir y, asimismo, la dura educación que le dio su padre. Es su niñez una de las partes más interesantes del libro. Luego, su enfermedad. Una vida azarosa para la cual Dickens se convierte en un experto narrador.

Por aquel entonces, y según el prólogo, el trabajo de plasmar en libro la biografía de este payaso se encargó a otros que, incluso, llegaron a documentarse e iniciarlo, pero finalmente recayó en Dickens la responsabilidad, siendo éste, en aquel momento, un plumilla aventajado y periodista pero todavía no había llegado a ser aquel que al cabo del tiempo sería reconocido como gran escritor británico y universal.

En el libro hay grandes dosis de crueldad que Dickens narra con minuciosidad. A veces incluso demasiado prolijamente, sobre todo en las anécdotas. El autor recoge gran cantidad de curiosidades y de hechos, y dado que autor y biografiado apenas coincidieron en el tiempo –Dickens confesó haber asistido a una función de Grimaldi en su juventud, cosa que se cree que dijo más por no ser criticado que por corresponder a la realidad- no sabemos si corresponden en su totalidad a la información que le llegó o a la fértil imaginación del autor.

En un notable prólogo se da la visión de la época y la explicación de cómo el proyecto llegó a manos de Dickens para el que quiera recabar más información del momento, del libro y del proyecto.

La novela parece estar bien documentada en época, lugares y personajes, lo cual demuestra un minucioso trabajo por parte de Charles Dickens. Quizá por ese motivo, por celebrar el Año Dickens o por descubrir una obra bastante desconocida del autor, sea un tiempo adecuado para acercarse al mundo azaroso de este payaso británico al que todavía se le rinde pleitesía una vez al año, en el primer domingo de febrero en la Iglesia de Todos los Santos.

Recomendable a todos los dickensianos, a los curiosos y también por sus magníficas ilustraciones.

martes, 13 de marzo de 2012

EL MUNDO DE LOS CABEZAS VACÍAS DE PEDRO UGARTE


El mundo de los cabezas vacías
Pedro Ugarte
Ed. Páginas de Espuma, 2011
187 pp
16 euros


El mundo de los cabezas vacías es un libro singular con un singular título. Y no es ya por sus relatos sino más bien por su concepción del mundo. Algo que resuena a aquel retintín que alguna vez hemos escuchado: Ves, ya lo decía tu padre, el mundo está lleno de cabezas vacías. Y supongo que su autor, Pedro Ugarte, algo de razón debe llevar. Su libro se lee con avidez. Recomiendo especialmente tres de sus relatos: el ya mencionado que da título al libro y otros dos: Atardecer en la feria y Amigos para siempre.

Pero empecemos por los relatos. En el que da título al libro, El mundo de los cabezas vacías, un muchacho de padre anarquista y madre tahúr acaba encontrando su oficio reescribiendo y corrigiendo las cartas de protesta que escribe su padre. El relato contiene algunas perlas que uno no puede dejar pasar. Ahí va una muestra:

(p.13) “… no acertaban a encontrar nadie concreto sobre quien depositar el más mínimo gesto de generosidad, de nobleza o de justicia. A estos individuos se les denomina intelectuales”

En Jardín de infancia, un funcionario que trabaja en un proyecto infantil sufre la separación del mismo por una opinión mal encajada.

Atardecer en la feria es un relato con más enjundia, actual y con un giro inesperado que no desvelaremos. Un hombre que odia desde su infancia las ferias debe ir a una de ellas a recoger a sus hijos. El desarrollo que sigue a continuación resulta bastante sorpresivo.

Con el título de ¿Quién construyó las pirámides? se nos narra una cena entre amigos que deriva en esa extraña y aparentemente inusual conversación. Otra cita más privada se frustra porque él no sabe cambiar la rueda de un coche. Ocurre en El invento de la rueda.

El relato más largo es Azul marino o gris marengo. En él el protagonista es un hombre, de los que todos entenderíamos como calzonazos, cuya vida dirige su madre. Para su desgracia debe dirimir entre la opinión de ésta y la de su novia. No tiene libertad alguna para vestir. Al final acaba en brazos de una amante ocasional, conocida de su madre, que también le dice cómo vestir.

Extraño el relato Estación en la tierra, tanto que no haré comentario al respecto antes de hablar con el autor y entender el “juegooooooooooooooooo”.

En País en armas, héroes de barro el autor parece situarse en la realidad vasca. En el relato dos hermanos tienen actitudes diferentes ante la violencia. Uno, el alto cargo político (hay momentos en que el autor confunde la situación de un alto cargo político con la de un funcionario y eso desdibuja un tanto la realidad que cuenta) la rehúye. Su hermano, escritor, se enfrenta a ella.

El olor de la verdad, juego de palabras que tiene que ver con el tema tratado, en este caso las relaciones sociales, es protagonizado por dos amigos de toda la vida. Uno de ellos se encuentra ante el dilema de tener que decirle al otro que padece de halitosis sin que éste se ofenda. Muestrario de la hipocresía de las relaciones sociales donde las verdades ofenden y es mejor esconderlas.

El tema de la amistad aparece también entre antiguos compañeros de trabajo. En Amigos para siempre un empleado de un taller logra medrar y abandona el trabajo pero es invitado una y otra vez a una comida con sus ex compañeros. Cada año que asiste tiene la sensación de no pertenecer a ese lugar. Al final, nada de lo que hay allí tiene que ver con su vida pero, por algún motivo es incapaz de negarse a asistir. En Habitantes del limbo otra vez la amistad, esta vez en un pueblo de provincias donde todos se conocen. Dos personas, quizá amigos, de la élite intelectual intentan hacer una película con el trasfondo del pueblo.

Por último, Una comedia romántica que habla de la soledad oculta de un gacetillero, o de cualquiera de nosotros.

Historias de pequeñas realidades, de pequeñas derrotas que muchos de nosotros reconoceremos en su trasfondo, en sus vivencias. Tratadas con ironía y, a veces, con cierta acidez. ¿Será que el mundo está lleno de cabezas vacías tal y como nos propone Pedro Ugarte?

sábado, 10 de marzo de 2012

ENTREVISTA A MAUD LETHIELLEUX

Desde donde estoy veo la luna es la última novedad que presenta editorial Grijalbo. He tenido la oportunidad de charlar en directo con su autora, Maud Lethielleux. Ésta es la entrevista.

Luis Vea, Barcelona.


Luis Vea: Ciertamente antes de enfrentarme a la lectura de su libro me ha despistado bastante su portada. Me daba la impresión de ir a leer un libro chic-lit o para adolescentes. Luego me he encontrado algo bastante más duro. ¿Qué opina? ¿Tenía pensado cuál era el lector de su novela?

Maud Lethielleux: Aunque el ambiente sea duro la novela no es dura. Es cierto que no es una novelita rosa pero hay alegría, ironía, burla… No me parece que sea dura. El ambiente y la situación sí, pero la historia en sí, no.

L.V: ¿Por qué una historia sobre vagabundos? ¿O es una historia sobre la esperanza?

M.L: Es sobre todo una historia sobre la esperanza. Quería transmitir la idea de que el arte puede salvar a una persona y que eso está al alcance de todo el mundo. Incluso para una persona como la protagonista que no tiene estudios ni cultura.

L.V: Una buena parte de la trama transcurre en un territorio que parece ser la banlieu de París. Se dibuja un panorama muy difícil donde hay ocupas, vagabundos… El hecho de situarse la historia en este terreno, ¿tiene algo que ver con las revueltas ocurridas en el extrarradio de París hace unos años?

M.L: No, en absoluto. Más que pensar en el extrarradio de París pensé en cualquier ciudad que está a varias horas de París porque cogen el tren. Hoy en día, en Francia, hay indigentes en todas partes. O sea que no está ni siquiera en una de las ciudades que se consideraría con problemas.

L.V: Dibuja un panorama editorial bastante sombrío. ¿Considera que es así? ¿Se basó en su experiencia editorial?

M.L: Lo que relato corresponde a la experiencia que tuve con la publicación de mi primer libro y es cierto que el ambiente es sombrío porque me encontré con una experiencia idéntica y no es sólo la mía, sino la que se encuentran muchos jóvenes autores que publican por primera vez.

La editora que aparece en el libro es exactamente igual a un personaje real, tuve problemas con ella y conozco a otros autores que también los tuvieron. Tuve la suerte de ser publicada por otra editorial. Otros no la tienen. Esta persona ha empujado al suicidio a algunos autores.

De todos modos presento el panorama tal y como lo veo, pero también está la figura (en el libro) del otro editor, la del educador que es una persona muy distinta.

L.V: En el fondo Moon es una soñadora. Sus amigos tratan de enseñarle la verdadera realidad pero ella parece no escucharlos. Sólo al final reconoce haber vivido en una fantasía. ¿Es quizá la rendición del mundo de Moon?

M.L: Moon no quiere tener responsabilidades, tiene miedo de enfrentarse a la realidad, de entrar en los moldes en los que entra la gente normal porque no sabe si estará a la altura de lo que ella espera. Tiene mucho miedo de hacerse ilusiones. Sólo al final de la novela es cuando ella acepta abrirse a esas otras posibilidades.

L.V: Todos los personajes de la novela son personas jóvenes y desarraigadas. Ex presidiarios, drogadictos, ocupas, vagabundos… Da la impresión de que los que viven fuera de ese desarraigo son los extraños. ¿Es una inversión de la realidad?

M.L: En la novela también aparecen personajes que no son marginales como la abuela, el editor, la librera que trabaja con Slam, pero es cierto que el universo que rodea a Moon es el de personas que han tenido problemas, en caso contrario no habrían acabado en la calle. Desde el punto de vista de ellos crean una microsociedad, ven el resto de la sociedad como algo fuera de lo normal. En este sentido sí hay una inversión de los papeles.

Precisamente esa inversión de los papeles es lo que me ha interesado porque muy a menudo cuando se habla de los sin techo en una novela el autor emite juicios como víctima, ve un universo triste. En este caso me pongo en la piel del que vive en la calle, con sus referencias, y lo normal es eso. Así se ve el otro punto de vista. (Moon) vive de una manera feliz; aprovecho para ver desde dentro de esta persona.

L.V: El libro parece tener tres partes. Una primera cada vez más triste, una segunda con una cierta esperanza que poco a poco se va truncando y una última que parece que se queda en una posición intermedia en la que cada cual puede interpretar positivamente o no. ¿Le parece así?

M.L: Para mí la primera parte no es triste, depende del lector. Lo que describe es el universo de Moon. Algunos la han encontrado triste pero otros lectores han dicho que incluso dan ganas de vivir en la calle, por la descripción tan fresca que se muestra. La segunda parte es la más triste, surge una nota de esperanza pero entonces aparecen todos los temores de ella, todo el miedo a fracasar, la pérdida de referencias. (Moon) debe elegir entre intentar ser normal entre comillas o continuar como hasta ahora y se encuentra ante una opción que le cuesta mucho, ella sufre en ese momento. La tercera parte es directamente positiva porque ella se va abriendo al amor, a la vida normal, a la escritura. Para mí es un libro alegre.

L.V: Cometa, la perra, llega a ser un personaje más de la novela, a veces incluso de los personajes más importantes. ¿Es así cómo lo había previsto?

M.L: Es un personaje muy importante porque es el principal punto de referencia de Moon. Ella con la perra puede explayarse, demostrarle todo su amor sin pudor mientras por ejemplo con Slam o con Fidji –al cual, al final no dice nada- ella se retiene, es muy pudorosa. Es un personaje muy atractivo para el lector.

L.V: ¿El amor de Moon por Fidji no es excesivo?

M.L: No creo que sea excesivo porque hay que tener en cuenta que Moon tiene 19 años, (Fidji) es su referencia en la calle, ha estado con él dos años y lo vive con muchísima intensidad. Además hay que tener en cuenta que es prácticamente la única familia que tiene, a parte de Cometa, pero para los que tenemos otros puntos de referencia como adultos, podemos vivir las cosas de otra forma. Para Moon es su única familia y referencia y la relación ocupa mucho espacio.

L.V: Una de las cosas que no aparece en la novela es de dónde proviene Moon. ¿Cuál es su historia para llegar a la calle?

M.L: Habría sido demasiado fácil buscar el origen, habría sido simple buscar una explicación psicológica, y habría parecido una película de malos. Cada lector se lo puede imaginar. He preferido imaginar el presente de Moon y no el proceso que le ha llevado a la calle.

Moon es la narradora y no es el tipo de persona que contaría su historia. También ha sido una opción para hacerla creíble.

L.V: A veces parece que el enemigo sean los servicios sociales. ¿Le parece así?

M.L: Es el punto de vista exclusivo de Moon. Es joven, tiene buena salud, puede ganarse la vida vendiendo sonrisas. Tiene la impresión de que ha elegido su vida y si hubiera querido aceptar ayuda no se hubiera marchado del centro de acogida, seguramente no habría rechazado la ayuda de sus padres. Si está en esa situación es porque ha rechazado otras ayudas. Es el caso de una persona joven y sana, en el caso de otras personas más mayores y con una situación más difícil seguramente sería de otra manera. Creo que los servicios sociales hacen un trabajo que ayuda pero desde el punto de vista de Moon es una injerencia en su vida, en una decisión libre que ella ha tomado.

L.V: Da la impresión de que la crisis obliga a historias imaginativas que nos hagan olvidar la realidad, sin embargo su libro habla de la realidad de la calle, una realidad muy dura. ¿Va vd. contra corriente?

M.L: Es cierto que no es una novela de ciencia ficción, una novela que se salga de la realidad, aunque nos evada pero es una novela llena de esperanza, una novela de una persona que se encuentra en una situación difícil, se dirige hacia la luz y hacia un abanico de posibilidades que se abre cuando ella las acepta. Da esperanza y espero que sea de buen augurio para la situación en que vivimos.

L.V: Lo decía porque la figura de Moon no es la figura de una heroína, es una persona que tiene que trabajar duro para llegar a la esperanza. Desde ese punto de vista nos encontramos ante una historia más o menos real. No nos evadimos. Estamos en la realidad.

M.L: Es cierto que estamos en la realidad pero Moon accede a unas posibilidades llenas de esperanza para una persona sin estudios, escribe una novela y es publicada. Parto de la realidad con una visión optimista.

L.V: ¿Está trabajando en un nuevo proyecto? ¿Retomará el personaje de Moon?

M.L: Hay un nuevo proyecto pero que no tiene nada que ver con estos personajes.

L.V: Lo decía básicamente porque Moon es un personaje con mucha entidad, con mucha alma, muy bien diseñado y que atrae al lector.

M.L: No hay nada imposible si me lo piden.

En mis novelas siempre hay una puerta que se abre a otras posibilidades y en mis otras novelas me han pedido algunos lectores que continuase con los mismos personajes pero de momento no lo tengo previsto.

L.V: Muchas gracias Maud por permitirnos hablar de tu novela y deseamos mucha suerte a Moon y a ti. Éxitos para ambas.

M.L: Muchas gracias y deseo tener muchos lectores españoles.

Foto: Pilar I.


jueves, 8 de marzo de 2012

DESDE DONDE ESTOY VEO LA LUNA DE MAUD LETHIELLEUX


Desde donde estoy veo la luna
Maud Lethielleux
Traducción de Daniel Montsech Angulo
Ed. Grijalbo, 2012
234 pp
15,90 euros



Leer a Maud Lethielleux ha sido una sorpresa. Primero porque no conocía a la autora, ni su trayectoria ni su relativa juventud. Segundo porque el libro, al menos en la edición española de Grijalbo, no deja de despistarme. Ciertamente, por la portada creo que jamás me hubiera interesado por Desde donde estoy veo la luna. No sé si se debe a un posicionamiento editorial o quizá a un afán de vender el libro a un determinado tipo de público. Lo cierto es que augura más un libro de literatura juvenil o chic-lit que un libro sobre la historia de una vagabunda. Es cierto que en la narración hay muchas dosis de fantasía en el mundo de la protagonista, Moon, y también de esperanza, a mi modo de ver también neutralizadas por un trasfondo relativamente duro. Por tanto nada de chic-lit, nada de literatura adolescente, nada de novelita rosa.

Desde donde estoy veo la luna narra la catarsis de una joven vagabunda, de cuyo pasado poco sabemos, y a la que el arte, en este caso la escritura, redime y ayuda a abandonar las calles.

Moon es una joven adolescente que vive en una plaza pública entre cartones junto a una floristería y con su perra Cometa. Vive el día a día de la dificultad de conseguir dinero para comer. Para ello vende sus mejores sonrisas. Habita una casa desde cuyo tejado inexistente ve la luna, siente el frío de la noche y la dureza de la violencia callejera. Su novio es otro sin hogar, Fidji, del que está perdidamente enamorada. Tanto es así que decide regalarle sus pensamientos en un libro. Consigue una pequeña libreta donde va anotando ideas y tramas. Al final compone algo parecido a una novela que su amigo Slam lee. Moon no sabe que esa novela irá a parar a dos editoriales. Aprovechando la trama, Maud Lethielleux critica duramente algunos caprichos del negocio del libro bien especificados en uno de los personajes. Quizá ese mismo que conduce su vida a una espiral que augura un terrible desenlace, pero ahí está la esperanza.

Moon acaba abandonando el mundo ideal en el que vive para percibir toda la crudeza del mundo de los adultos. Una novela donde las dos caras de la vida: esperanza/crueldad se dan cita. Es un raro libro porque bajo la capa de ternura subyace una realidad terrible. Un extraño libro para una época de crisis en la que quizá esperaríamos algo más imaginativo, más cercano a la pura fantasía.

Es difícil comparar la escritura de Maud, una escritura fresca en la que se incluyen neologismos, el habla de la calle, una jerga a caballo entre el mundo de los móviles y la realidad digital. Sin embargo Moon es una chica sin cultura que vive cerca del mundo de los ocupas, aunque no parece simpatizar con su causa. De hecho hay como una reacción de casta, pues Moon cree que son una especie de niños de papá. Los verdaderos dueños de la calle son los vagabundos. Procura no mezclarse mucho con los ocupas y tampoco quiere que sus amigos lo hagan. No en vano ese mundo trae mucho de borracheras y alcoholismo.

El libro también está trufado de amor adolescente, tan explosivo como exagerado, un amor paralizante que lo llena todo. Cuando Moon pierde a su novio Fidji, parece perder todos los referentes que le quedan en vida y ahí se avecina el desastre.

Cometa es la fiel amiga de Moon, un cachorro de perro, que la acompaña en todas sus vicisitudes callejeras mientras duerme entre cartones o revuelve la basura.

Sin duda el libro contiene críticas muy notables al mundo actual, al hecho de que necesitamos demasiadas cosas para vivir, pero también a cómo tenemos organizada la vida, a la falta de libertad, a la pérdida de valores. El lector avispado seguro que encuentra muchas más respuestas.

Sorprende bajo la capa de bonhomía toda una lección de civismo y una capacidad de autosuperación digna de una heroína callejera, una chica que apenas tiene un anorak contra el frío y un cachorro de perro. Con esas armas contemplar el futuro es todo un reto.