
El mal absoluto
José Luis Muñoz
Ed. Algaida, 2008
309 pp
20 euros
Algunos descubrimos los campos de concentración nazis a través de aquel pavoroso libro llamado Deportación. Más tarde tuvimos ocasión de leer el best seller de Gerald Green, Holocausto que, posteriormente, se convirtió en serie televisiva con gran éxito en los años 70. Todos comprobamos la eficacia alemana en la maquinaria de exterminio tanto como en la maquinaria de guerra - ver Las armas secretas alemanas de Briand Ford-.
El mal absoluto de José Luis Muñoz habla del holocausto y de los campos de exterminio, aunque la acción del libro se desarrolla mucho después. Aprovechando la celebración del aniversario de la liberación de Auschwitz un equipo de la televisión alemana ZDF entrevista a un oficial de la SS, Günter Meissner, que estuvo allí tras ser herido en el frente ruso. Lejos de arrepentirse de sus actos, lo que hace es enorgullecerse y justificar lo que pasó basándose en el momento histórico y en el ascenso al poder de Hitler. Como contrapunto a este personaje, la televisión también entrevista a Yehuda Weiss que coincidió allí, en Auschwitz, como víctima. La narración continúa en un extraño juego en el que los papeles de víctima y verdugo tienden al final a intercambiarse en un original juego de espejos.
Pese a que la trama de la novela no es excesivamente complicada, el punto fuerte de la misma es lo real y bien trazados que están los perfiles psicológicos de ambos personajes: Günter Meissner y Yehuda Weiss.
El autor ha tenido que estudiar bien algunos aspectos de la vida en Auschwitz, sin embargo utiliza a la perfección ese material en el punto justo para no aburrir, poniendo la información en boca de los personajes en lugar de dejarla en manos del narrador que hubiera sido más fácil.
Ya había tenido ocasión de leer a José Luis Muñoz en una obra posterior, La frontera sur. En el caso de El mal absoluto el conflicto se sitúa en primer plano, como si el pasado retornara, como si se hubiera cerrado en falso. Y J.L Muñoz pone en boca de Yehuda Weiss y de la entrevistadora, Eva Steiger, la denuncia de los juicios de Nuremberg. Se pregunta cuántos de los que intervinieron en el exterminio nunca fueron juzgados. Günter Meissner fue uno de ellos.
Otro de los aspectos a destacar por el que sobrevuela el libro son los experimentos con prisiones que se llevaron a cabo. Ya tuve la ocasión de reseñar un libro en el que se hablaba de experimentos médicos en campos de concetración con detalle -Doctores del infierno de Vivien Spitz-. José Luis Muñoz a través de sus personajes narra algunos de estos experimentos.
El mal absoluto de José Luis Muñoz habla del holocausto y de los campos de exterminio, aunque la acción del libro se desarrolla mucho después. Aprovechando la celebración del aniversario de la liberación de Auschwitz un equipo de la televisión alemana ZDF entrevista a un oficial de la SS, Günter Meissner, que estuvo allí tras ser herido en el frente ruso. Lejos de arrepentirse de sus actos, lo que hace es enorgullecerse y justificar lo que pasó basándose en el momento histórico y en el ascenso al poder de Hitler. Como contrapunto a este personaje, la televisión también entrevista a Yehuda Weiss que coincidió allí, en Auschwitz, como víctima. La narración continúa en un extraño juego en el que los papeles de víctima y verdugo tienden al final a intercambiarse en un original juego de espejos.
Pese a que la trama de la novela no es excesivamente complicada, el punto fuerte de la misma es lo real y bien trazados que están los perfiles psicológicos de ambos personajes: Günter Meissner y Yehuda Weiss.
El autor ha tenido que estudiar bien algunos aspectos de la vida en Auschwitz, sin embargo utiliza a la perfección ese material en el punto justo para no aburrir, poniendo la información en boca de los personajes en lugar de dejarla en manos del narrador que hubiera sido más fácil.
Ya había tenido ocasión de leer a José Luis Muñoz en una obra posterior, La frontera sur. En el caso de El mal absoluto el conflicto se sitúa en primer plano, como si el pasado retornara, como si se hubiera cerrado en falso. Y J.L Muñoz pone en boca de Yehuda Weiss y de la entrevistadora, Eva Steiger, la denuncia de los juicios de Nuremberg. Se pregunta cuántos de los que intervinieron en el exterminio nunca fueron juzgados. Günter Meissner fue uno de ellos.
Otro de los aspectos a destacar por el que sobrevuela el libro son los experimentos con prisiones que se llevaron a cabo. Ya tuve la ocasión de reseñar un libro en el que se hablaba de experimentos médicos en campos de concetración con detalle -Doctores del infierno de Vivien Spitz-. José Luis Muñoz a través de sus personajes narra algunos de estos experimentos.
En general podemos pensar que el tema de los campos de exterminio ya ha sido ampliamente tocado en la literatura y en el cine. Sin embargo, José Luis Muñoz tiene la habilidad de narrar los sucesos fuera de ese tiempo histórico, basando el nudo narrativo en la acción-reacción de los personajes y acercándose más a una novela psicológica.
El mal absoluto fue premiado con el XI Premio de novela Ciudad de Badajoz.